La Educación en la Adultez Mayor y el Rol de la Mujer: Un Análisis Integral

En un mundo en constante evolución, la percepción sobre la edad y las etapas de la vida se transforma. Cada vez es más común observar cómo adultos y adultos mayores deciden retomar sus estudios, redefiniendo el concepto de aprendizaje. Este fenómeno, impulsado por motivaciones personales, laborales y sociales, se entrelaza con otros aspectos relevantes de la adultez, como la sexualidad en la tercera edad y los persistentes desafíos de la brecha de género en el acceso a la educación y el desarrollo profesional.

Imagen temática: Un grupo diverso de adultos de diferentes edades estudiando juntos en un aula o biblioteca.

El Resurgimiento del Interés por la Educación en la Adultez

El regreso al aula en la edad adulta y mayor es una tendencia creciente, impulsada por diversas motivaciones. La realización personal, la búsqueda de nuevas oportunidades laborales y la socialización son algunos de los motores que impulsan a muchos a retomar los estudios. Florinda, de 57 años, expresa este sentimiento con claridad: “Siempre hubo prioridades en mi vida, pero ahora yo soy mi prioridad. Me ha subido la autoestima de aquí a la luna”. Ella decidió dejar en un segundo plano las demandas familiares y laborales para enfocarse en su bienestar personal. Como ella, son muchos los hombres y mujeres que deciden volver a las aulas pasado el medio siglo de vida.

Estadísticas de Participación

  • En la encuesta Casen 2022, más de 29.500 mayores de 50 años declararon asistir a algún establecimiento educacional.
  • La mayoría de ellos (77%) tenía entre 50 y 59 años, mientras que el 13% estaba en el rango de 60-64 años.
  • Estas cifras revelan el interés de un importante grupo por completar etapas básicas de escolaridad, una tendencia que se entiende al considerar que los años promedio de educación disminuyen a mayor edad.
  • En la última década, el número de estudiantes mayores de 50 años en programas educativos ha aumentado significativamente, con una preferencia por la modalidad de validación de estudios.
  • A nivel de educación básica y media, el número de beneficiarios de programas y proyectos educativos para personas mayores de 50 años se ha más que cuadruplicado en los últimos 12 años, registrando un crecimiento del 364% en su cobertura, pasando de 9.154 a 42.478 beneficiarios en 2024.

Historias de Retorno al Aula

El regreso al aula está cargado de emociones y de un profundo deseo de superación. Carmen, de 57 años, recuerda: “Hice quinto y sexto básico, fueron los últimos cursos. Mis papás no tenían buena situación, entonces había que trabajar y no se podía seguir estudiando. Me fui a trabajar, mi papá tenía una fábrica de mimbre”. De manera similar, Lucila, de 53 años, quien cursa estudios básicos, relata: “Ni mi mamá ni mi papá terminaron el colegio, mi mamá no sabía ni leer ni escribir. Fueron hartas cosas que aparecieron, no pude seguir estudiando”.

Lucinda, de 53 años, destaca cómo completar su escolaridad puede abrirle puertas laborales: “Me gustaban los números y siempre quise ser como contador o algo así”. María Cristina, de 65 años, quien completó un magíster, señala: “Está el tema de la realización personal, aunque seamos personas mayores siempre estamos buscando, por lo menos las personas similares a mí”.

Una historia inspiradora es la de Julia González Contreras, quien salió del colegio en 1986 y en 2024 se convirtió en flamante mechona de Trabajo Social de la Universidad de Chile. Madre, abuela, esposa y dueña de casa, Julia había soñado con estudiar Teatro en la misma universidad. 37 años después, logró cumplir su sueño en otra carrera, postulando en primera opción. Relata que el camino fue “bien difícil”, pero con ayuda de un preuniversitario gratuito y mucha dedicación en casa, logró ingresar. Ahora, anima “a las mujeres de mi edad, incluso las que tengan más edad que yo, a que se la jueguen, estudien. Si no pueden entrar a la universidad, no sé, un centro de formación técnica, un instituto, hay muchas carreras que necesitan mujeres que tengan el valor de estudiar y aportar a la sociedad”.

Otra destacada historia es la de María Cristina Seura, serenense de 71 años, con 6 hijos y más de una decena de nietos y bisnietos, quien decidió estudiar Servicio Social. Como dirigente vecinal del sector El Olivar, sintió concretarse su vocación al ayudar en diversos proyectos, impulsada por el deseo de sacar adelante a sus hijos. Para ella, es importante aconsejar a los tomasinos más jóvenes sobre las decisiones de vida.

Fotografía de una mujer adulta mayor sonriendo mientras estudia en un computador o libro.

El Panorama de la Educación para Adultos en Chile

En las últimas décadas, el concepto de educación a lo largo de la vida se ha consolidado como un objetivo central de organismos internacionales que promueven el envejecimiento activo y saludable. Este enfoque responde a la necesidad de adaptar las habilidades y conocimientos de las personas a los rápidos cambios económicos, tecnológicos, sociales y ambientales.

Programas y Modalidades de Reescolarización

El sistema educativo chileno ha desarrollado diversas modalidades y programas de reescolarización, englobadas en el programa Educación para Personas Jóvenes y Adultos (EPJA). Estas iniciativas buscan proporcionar vías flexibles para que personas mayores de 18 años, con escolaridad incompleta o sin educación formal, puedan completar sus estudios formales.

La principal modalidad es la “regular”, impartida por establecimientos educacionales con reconocimiento oficial. Además, está la opción de validación de estudios, que permite la certificación de estudios básicos y/o medios a través de pruebas estandarizadas, siendo la modalidad preferida por la mayoría de los estudiantes mayores de 50 años.

Existen otras iniciativas, como el Plan de Alfabetización Contigo Aprendo, iniciado en 2020 y dirigido a personas mayores de 15 años que sepan leer y escribir pero que no hayan asistido a la escuela o completado sus estudios básicos. Asimismo, el Programa Aprende Mayor, enfocado en personas mayores de 60 años que buscan completar su educación básica, es gratuito, de alcance nacional y liderado por SENAMA, MINEDUC y Banco Santander.

Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, señala que “este nuevo reporte revela la importancia de la continuidad de los estudios en todas las generaciones, especialmente considerando el impacto que esta puede tener en la trayectoria de vida de las personas y -a su vez- en su bienestar”. Su empresa ha desarrollado un Portal de Formación gratuito con más de 45 cursos para el segmento 60+, buscando que adquieran nuevas herramientas para mejorar su calidad de vida.

Desafíos Históricos: El Analfabetismo

Un desafío histórico y persistente es el analfabetismo. El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, “Personas mayores de 50 años al aula: Tendencias de participación en espacios de educación formal”, analiza este fenómeno. Las personas mayores presentan niveles educativos más bajos en comparación con generaciones más jóvenes. Esto se ve reflejado en la Encuesta CASEN 2022:

  • Un 3,1% de las personas entre 55 y 59 años no sabe leer o escribir.
  • Esta cifra aumenta con la edad, alcanzando un 13,8% en el grupo de 80 años o más.
  • En personas mayores de 60, el analfabetismo alcanza el 15,4% en zonas rurales, mientras que en áreas urbanas disminuye en casi 10 puntos porcentuales.

Esta condición está estrechamente relacionada con la pobreza, profundizando desigualdades estructurales. Asumir el desafío de comenzar los estudios no es fácil, enfrentando brechas de acceso y diferencias de aprendizaje entre educación pública y privada, entre otros factores.

Gráfico de barras mostrando la disminución del analfabetismo en áreas urbanas versus rurales para personas mayores.

La Educación Superior para Estudiantes Adultos

La educación superior también experimenta un notable cambio demográfico. Se ha observado un crecimiento relevante de mayores de 50 años que estudian en instituciones de educación superior. La matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando casi 27 mil estudiantes. Además, el crecimiento de este grupo etario está estrechamente vinculado a la expansión de la educación a distancia.

Crecimiento de la Matrícula y su Impacto

  • Más de 159 mil personas de 35 años o más están matriculadas en programas de pregrado.
  • Según el Informe de Matrícula 2024 del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), este grupo representa el 12,5% de la matrícula total, lo que obliga a mirar la educación superior desde una perspectiva distinta.
  • Entre 2020 y 2024, la matrícula de estudiantes mayores de 35 años creció un 67,5%. En solo cinco años, este grupo pasó de 95 mil a más de 159 mil personas, y en la última década, estos estudiantes se han más que duplicado.
  • Lejos de tratarse de casos excepcionales, hoy representan a uno de cada ocho alumnos, lo que plantea un cambio de paradigma: ya no todos ingresan a estudiar al salir del colegio, ni lo hacen una sola vez en la vida. Las trayectorias educativas se han diversificado.

Preferencias de Estudio y Modalidades

Del total de estudiantes mayores de 35 años, el 64% está matriculado en Institutos Profesionales (IP), el 26% en universidades y el 10% en Centros de Formación Técnica (CFT). Los Institutos Profesionales concentran el mayor porcentaje de inscritos en mayores de 50 años, con un 42,3%, seguidos de universidades privadas con un 27,9%. Hasta el año 2018, las universidades privadas se llevaban el mayor número de matriculados, pero esta situación cambió a partir de esa fecha.

Esto revela que muchos de estos estudiantes buscan formaciones más cortas, aplicadas y compatibles con sus trayectorias laborales. Según los datos del SIES 2024, entre las carreras de pregrado con mayor matrícula de estudiantes de 35 años o más destacan aquellas vinculadas a las ciencias sociales, la administración, la salud y la educación. En el caso de las universidades, las preferencias se concentran en Psicología, Derecho, Trabajo Social e Ingeniería en Administración de Empresas. En los IP, en cambio, lideran Trabajo Social, Administración de Empresas, Técnico en Administración de Empresas e Ingeniería Industrial.

Además del tipo de carrera, también destaca la forma en que estudian: el 46,5% de los estudiantes de 35 años o más lo hace en modalidad a distancia, el 30,5% en jornada vespertina, el 15,3% en jornada diurna, y un 6,6% en formatos semipresenciales u otros. Esta distribución confirma que el acceso a la educación en este grupo está fuertemente mediado por la flexibilidad horaria y tecnológica.

Adaptación de las Instituciones Educativas

Esta tendencia ha obligado a las instituciones a repensar sus formatos, especialmente ante un grupo que no siempre puede estudiar en jornada diurna ni seguir un ritmo de estudios tradicional. El crecimiento de estudiantes mayores de 35 años está estrechamente vinculado a la expansión de la educación a distancia, ya que según el SIES, el 48% de los estudiantes en modalidad online tiene 35 años o más. La matrícula total en esta modalidad creció más de un 676% en una década, consolidándose como una vía de acceso fundamental para quienes requieren flexibilidad.

Instituciones como Duoc UC han consolidado una oferta que incluye programas vespertinos y una amplia gama de carreras técnicas y profesionales orientadas a la empleabilidad. Diego Errázuriz, director de Admisión, señala un “crecimiento importante (+15%) en la matrícula de estudiantes mayores de 35 años”, con más de 8 mil estudiantes en total. Internamente, Duoc UC define a muchos de estos estudiantes como “rentabilizadores”: personas cuya principal característica es rentabilizar su inversión en educación, generando un impacto en su vida familiar, laboral y social. Errázuriz añade que “también dentro de este grupo existen personas que, por diversas razones, postergaron sus estudios o simplemente no pudieron estudiar por cuidar a sus hijos, y que hoy tienen las espaldas para darse una segunda oportunidad en la vida”.

La Universidad SEK ha estructurado buena parte de su oferta vespertina y a distancia pensando en estudiantes adultos con trayectorias laborales o familiares. En estas modalidades, más del 52% de los matriculados tienen 35 años o más, y muchos acceden a través de programas de continuidad o reconocimiento de aprendizajes previos. Para ellos, la institución ha desarrollado rutas curriculares más flexibles, con acompañamiento en el primer año y docentes seleccionados. Alejandra Ríos, vicerrectora Académica, explica que “muchos de nuestros estudiantes son trabajadores de medio tiempo o tiempo completo y no pueden asistir presencialmente a estudiar; cuando lo hacen, optan por la jornada vespertina o prefieren la modalidad online”. Valoran la posibilidad de ingresar a cursar estudios, ya que es urgente adaptarse a las nuevas exigencias de un mundo en constante cambio, logrando la promoción social.

La Universidad Andrés Bello (UNAB) destaca que el 31% de sus alumnos nuevos en 2024 tiene más de 35 años, y en programas Advance representan el 34%. Estos programas, dirigidos a personas con experiencia laboral o estudios previos, permiten continuar una carrera profesional sin partir desde cero. Daniela Pinedo, directora de Planificación y Desarrollo Profesional, explica que “se ha profundizado la demanda de programas con enfoque en nuevas tecnologías (Python, IA, data analytics), pero también hay una fuerte necesidad de formación en ciencias sociales, bienestar y salud mental”. Ofrecen programas que reconocen estudios previos y experiencia laboral, con horarios flexibles y orientación práctica.

Por su parte, la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) ha implementado ajustes en metodologías y evaluaciones en su área de Educación Continua. Andrés Aránguiz, director general del área, afirma que “nuestros programas están diseñados para recibir estudiantes con perfiles diversos. Quienes tienen más de 35 años aportan una mirada práctica y motivación muy clara. No son un grupo aparte, sino parte esencial de la diversidad que fomentamos”. Las clases combinan recursos sincrónicos y asincrónicos, y muchas evaluaciones están basadas en problemas reales del mundo laboral.

Entrevista a estudiantes sobre su escuela y profesores

Intergeneracionalidad en el Aula y Desafíos Futuros

Óscar, periodista que está cursando la carrera de psicología, destaca la integración como el mayor beneficio del retorno a las aulas: “El encuentro intergeneracional es muy necesario para la vida. Para que los jóvenes comprendan a este segmento y, a la vez, nosotros podamos ver nuevas ideas y nuevas maneras de enfrentar la vida, que es muy valiosa y con menos complejos que los que había cuando nosotros éramos jóvenes”.

La realidad de la intergeneracionalidad en el aula plantea un nuevo desafío: a pesar de sus beneficios, como el fomento de aprendizajes mutuos, también presenta barreras, como la adaptación tecnológica y los prejuicios relacionados con la edad. Este fenómeno plantea nuevas preguntas: ¿cómo facilitar el acceso y acompañar a quienes retoman estudios? ¿Qué ajustes en formatos, apoyos o evaluaciones pueden hacer la diferencia?

Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, comenta que “la educación superior no solo enriquece el desarrollo personal, sino que promueve la integración intergeneracional y refuerza la cohesión social”.

La Sexualidad en la Tercera Edad: Un Aspecto Poco Abordado

Aunque la sexualidad se asocia comúnmente a la juventud, un reciente estudio reveló que sigue siendo una dimensión presente y relevante en la vida de los adultos mayores. El hallazgo central fue claro: existe un importante desconocimiento sobre los propios cuerpos, particularmente en relación con la genitalidad. A pesar de este desconocimiento, la mayoría de los encuestados coincidió en que la sexualidad puede y debe ser vivida en esta etapa de la vida. “Lo preocupante es que no saben cómo sobrellevar estas transformaciones, aunque sí reconocen que pueden acudir a matronas o ginecólogos para recibir apoyo”, explicó Parra.

Casi la totalidad de los participantes manifestó que nunca recibió educación sexual orientada al envejecimiento, y que les habría gustado aprender sobre temas como la menopausia, la disfunción eréctil o la disminución del deseo sexual. Con el objetivo de responder a estas inquietudes, la investigación incluyó un taller educativo posterior a la encuesta, donde se abordaron las principales dudas detectadas. La académica destacó que la motivación del estudio se basa en un principio esencial: la sexualidad no tiene edad.

Esquema o infografía sobre mitos y realidades de la sexualidad en la vejez.

La Brecha de Género en la Educación y Oportunidades para las Mujeres

La desigualdad de género sigue siendo una barrera significativa en el acceso y la continuidad educativa, especialmente para las mujeres. “Las mujeres abandonan menos, pero cuando lo hacen, no regresan”. El Ministerio de Educación estima que, a causa de la pandemia, 80 mil jóvenes más desertarán del colegio y es probable que sean ellas quienes se queden en casa, sacrificando su derecho a la educación, ocupadas del trabajo doméstico, de los hermanos menores o de algún familiar mayor o con discapacidad, para que los adultos puedan salir y generar ingresos.

Mayormente, el cuidado de terceros es lo que está detrás del abandono escolar femenino, lo que incluye el de sus propias guaguas en el caso de los embarazos adolescentes. La desigualdad de género se expresa en este derecho fundamental -la educación-, que es además clave para la promoción de las personas y para que la pobreza no se siga reproduciendo intergeneracionalmente, de abuelas a madres y de madres a hijas.

Datos Relevantes sobre la Brecha de Género en Chile

  • Tres cuartas partes de quienes no estudian ni trabajan (los “Ninis”, término hoy en desuso por sus connotaciones peyorativas) son mujeres: un 66% contra el 34% de los hombres.
  • Solo el 48% de las mujeres participa en el mercado laboral y, en promedio, percibe una remuneración 25% más baja en comparación con los hombres.
  • El 80% de las lecturas obligatorias del Mineduc son escritas por hombres.
  • Se estima que el 80% de las instalaciones deportivas de los establecimientos educacionales son utilizadas por hombres.
  • El 73% de la dotación docente en Chile son mujeres, sin embargo, solo el 44% de los establecimientos educacionales son dirigidos por una mujer.

A estos datos objetivos, se agrega lo que se conoce como “currículum oculto”: el conjunto de lecciones, valores y perspectivas no escritas, no oficiales y, a menudo, no intencionadas, que los estudiantes aprenden en la escuela. Por ejemplo, la idea de que los hombres son buenos para la informática y las mujeres para la literatura, lo que redunda en que solo el 9,1% de las mujeres que entraron a la educación superior en 2017 lo hizo a carreras tecnológicas. Esto es mucho más evidente y brutal en el caso de las niñas y jóvenes pobres y vulnerables, donde muchas veces sus profesores, cuidadores, padres y apoderados se plantean para qué.

Marcela, una mujer activa en su vida profesional y académica, señala cómo la educación superior sigue siendo un campo relevante para quienes han sido históricamente excluidos, como las mujeres que no tuvieron la oportunidad de estudiar una carrera universitaria. “Creo que es muy importante mantenerse estudiando, habemos millones de mujeres que no hemos tenido la oportunidad de haber ingresado a la universidad o ser profesionales, o realizar alguna actividad remunerada que les satisfaga”, comenta.

Por eso, a Liliana Cortés le duele tanto más perder a una alumna que a un alumno en una de sus escuelas o en una de sus aulas de reingreso, porque sabe que a esa chica le va a costar el doble, el triple que a un compañero varón volver a retomar su trayectoria educativa. La que sale, no vuelve. Es fundamental trabajar para que sean muchas más las que puedan completar sus trayectorias educativas y sus sueños personales, sin trabas sexistas ni limitaciones económicas, sociales y culturales.

Fotografía de mujeres de diversas edades colaborando en un proyecto educativo.

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