Perú, una nación rica en cultura y tradiciones andinas, alberga historias notables de longevidad extrema, particularmente entre sus adultos mayores que residen en zonas rurales. Estos casos no solo resaltan la robustez del espíritu humano, sino que también ponen de manifiesto los desafíos y la importancia del registro civil, así como el crucial papel de la comunidad y los programas sociales en su bienestar.
Celebración de la Longevidad: El Caso de Juanita de Huancavelica
En una emotiva ceremonia en Junín, una mujer originaria de Huancavelica, considerada la persona más longeva del país por su entorno, celebró su cumpleaños número 116. Acompañada de familiares y amigos, la conmemoración se realizó en el marco de una jornada gratuita de alimentación, organizada por la Sociedad de Beneficencia de Huancayo.

Esta celebración formó parte de un programa de la Sociedad de Beneficencia de Huancayo para adultos mayores, evidenciando la solidez de los lazos comunitarios y el acompañamiento a la vejez activa. La mujer vive en una zona caracterizada por la integración de los adultos mayores en redes locales de cuidado y distintos programas estatales de asistencia.
Discrepancias Documentales y la Memoria Oral
Un aspecto recurrente en los casos de extrema longevidad en Perú es la dificultad de comprobar la edad exacta debido a diferencias entre los archivos oficiales y la memoria oral familiar. Durante la jornada, el presidente de la Sociedad de Beneficencia de Huancayo, Miguel Chamorro Torres, explicó que el documento de identidad de la homenajeada indica 102 años.
Sin embargo, según la familia y la información confirmada por testigos, la mujer acredita los 116 años, tal como recogió TVPerú Noticias. Este caso, referido como el de Juanita en algunas fuentes, ilustra cómo en épocas previas, el registro civil frecuentemente demoraba años en inscribir nacimientos, y muchas personas solo formalizaban sus documentos en momentos clave como matrimonios o bautizos, “normalmente a los quince o dieciséis años”, según Chamorro Torres. Esta brecha es habitual en los registros de adultos mayores en los ámbitos rurales de Perú, aunque no afecta su reconocimiento social.
El entorno familiar mantiene un rol clave en el bienestar y acompañamiento de la adulta mayor, cuyo caso se ha convertido en un punto de referencia para las políticas de asistencia a personas longevas en la región andina. Juanita es parte de una comunidad que otorga a los adultos mayores una función central en la preservación de la memoria local, hecho que se manifestó durante el evento.
Programas de Apoyo a los Adultos Mayores
En el evento de Junín participaron cerca de 500 beneficiarios del programa Nutriendo corazones para vivir mejor, quienes reciben alimentación mensual en 16 distritos de la provincia de Huancayo, de acuerdo con lo señalado por Chamorro Torres. Estas iniciativas ponen de relieve la importancia de proteger a quienes han alcanzado una edad excepcional y fomentar su integración en la sociedad.
Recomendaciones de alimentación para adultos mayores
Marcelino Abad Tolentino, 'Mashico': El Centenario de Huánuco
La longevidad de Juanita se vincula con la historia de Marcelino Abad Tolentino, conocido como ‘Mashico’, quien fue oficialmente el usuario más longevo del programa estatal de asistencia para adultos mayores en situación de pobreza Pensión 65. Mashico, originario de Huánuco, celebró sus 125 años el pasado 5 de abril, y falleció el 30 de marzo, según confirmó el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.

Su recorrido personal incluyó la pérdida de sus padres en la infancia y periodos prolongados de aislamiento. Mashico atribuía su longevidad a una alimentación basada en productos agrícolas como frutas y verduras de cosecha propia. Solo en 2019 fue regularizada su situación jurídica y social, gracias a la intervención conjunta de autoridades estatales y el Reniec (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil peruano). La muerte de Mashico generó la presencia del equipo de Pensión 65 en Huánuco para acompañar a su entorno.
Filomena Taipe Mendoza: La Decana de Pocuto y su Sencillo Secreto
Otra figura emblemática de la longevidad en Perú es Filomena Taipe Mendoza, una viuda de 116 años, madre de 12 hijos, 25 nietos y 35 bisnietos. Filomena, que reside en Pocuto, un poblado campesino en la provincia más pobre de Huancavelica, se convirtió en una persona conocida en 2011 cuando autoridades del Registro Nacional llegaron hasta su comunidad.

En ese momento, Taipe no tenía documentos de identidad, pero funcionarios hallaron a un vecino de 84 años, Demetrio Bendezú Castillo, quien aseguró que cuando era niño ella ya era una mujer adulta y con hijos. El Registro Nacional de Identidad de Perú confirmó que Taipe nació el 20 de diciembre de 1897, fecha que ella recuerda con precisión.
Una Vida de Esfuerzo y Alimentación Natural
Filomena Taipe Mendoza camina despacio con la ayuda de un bastón, pero conserva la lucidez. Vive en su humilde casita de barro de toda la vida, a media hora del distrito de Acoria. “Dura ha sido mi vida. Quedé viuda joven y trabajé fuerte para criar mis nueve hijos. Solo tres viven, uno está en Huancavelica enfermo, otro inválido en Huamanga y el tercero también está mal de salud”, relata. Su DNI consigna el 20 de diciembre de 1897 como su fecha de nacimiento, lo que, según su documento, la hace mayor que la japonesa Misao Okawa, quien fue la mujer viva más vieja del mundo según el libro Guinness y nació el 5 de marzo de 1898.
Filomena Taipe afirmó que no hay secretos en su alimentación, basada en lo que siempre tuvo al alcance de sus manos: “Siempre me alimenté con papa, oca, mashua, carne de cabra y carnero, leche, queso de cabra y habas”. Este régimen de alimentos naturales ha sido su constante, repitiendo: “Mi secreto para vivir más de 100 años ha sido la alimentación natural”.
Actualmente, desde mayo, cobra una pensión de 89 dólares que el Estado otorga a los pobres mayores de 65 años, gracias al programa Pensión 65. Disfruta que sus vecinos pasen y se queden un rato hablándole. Sentada en la banca de la entrada, goza viendo corretear a los chicos y chicas que van y vienen de la escuela: “Todos me saludan con cariño, me respetan y me ayudan siempre cuando me ven cansada. Todos se meten a mi casa”.
Reflexiones sobre la Edad y el Bienestar
A pesar de su avanzada edad y lucidez, Filomena ha expresado en ocasiones un deseo de descanso: "Le pido a Dios que me recoja", dijo en quechua, el único idioma que habla. Sus cejas negras contrastan con sus cabellos cenizos, y aunque dice "Mis ojos todavía ven", lamenta las limitaciones de la edad: “Me gustaría tener dientes otra vez, ahora solo puedo comer mazamorras, máchica, papa con queso picadito y nada más. Me dicen que pronto habrá una campaña de salud y habrá médicos para que me atiendan”. Su caso pone de manifiesto no solo la increíble resiliencia, sino también las necesidades de atención médica especializada para la población centenaria.