La noche del 11 de abril de 2016, la muerte de Lissette Villa, una niña de 11 años bajo el cuidado del Servicio Nacional de Menores (Sename) en el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Galvarino, en Estación Central, no solo conmocionó al país, sino que también desnudó las profundas falencias y la crisis estructural que aquejaba a la institución.
Los Últimos Momentos de Lissette Villa
Cuando Lissette Villa tuvo su última crisis en la noche del 11 de abril de 2016, ninguna de sus cuidadoras supo qué hacer, y lo que hicieron, la mató. Conne Fritz, asistente de contador, nunca había trabajado como educadora de trato directo; y Thiare Oyarce, sin título y sin contrato, llevaba cinco meses como educadora y nadie nunca le enseñó protocolos ni criterios para atender a menores y contener sus crisis. Ambas hicieron lo que habían visto que se hacía en el hogar Galvarino en esos casos: la acostaron boca abajo, la inmovilizaron de brazos y piernas, y Fritz se puso sobre Lissette.
La muerte de Lissette fue el resultado de estas acciones. Tras frustradas maniobras de reanimación por parte de funcionarios del Samu y bomberos, la niña falleció a las 21 horas, producto de un paro cardíaco, según la primera información entregada a su madre, Juana Poblete.

Un Sistema con Falencias Críticas: La Investigación del Sename II
Un año y dos meses después de esa noche, el miércoles 21 de junio, la comisión del Sename II de la Cámara de Diputados aprobó el informe que investigó la respuesta del Estado a las recomendaciones hechas por la primera comisión en 2014. Las conclusiones de los parlamentarios fueron poco alentadoras, especialmente en dos puntos clave para asegurar el bienestar de los menores y evitar tragedias como la de Lissette.
Drástica Disminución del Presupuesto para Capacitación
El primer punto crítico señalado por el informe preliminar de la comisión fue una drástica baja en el presupuesto que el Sename ha destinado a capacitación y formación, justamente lo que le faltó a Conne Fritz y Thiare Oyarce. Los parlamentarios indicaron que el presupuesto destinado a la capacitación y perfeccionamiento de los funcionarios ha disminuido en un 399%. Christopher Simpson, dirigente de la Asociación Regional Metropolitana de Trabajadores del Sename y educador de trato directo (ETD) en el turno nocturno del Centro Metropolitano Norte en Til Til, relató que en casi cinco años de servicio solo ha recibido una capacitación, la cual fue insuficiente. Asimismo, Luis Ortúzar, director del Hogar Aldea Mis Amigos (Peñaflor), indicó que en su centro no han recibido capacitación de la administración central en al menos los últimos cinco años, afectando directamente las competencias de los educadores.

Falta de Fiscalización y Uso Indebido de Fondos
Otro dato que ensombrece el panorama es la falta de fiscalización. Según información del Sename, hay 338 proyectos privados financiados por el Estado para el cuidado e intervención de menores, cuyas cuentas no han sido revisadas por la administración central en los últimos tres años. En su presupuesto de 2017, el Sename destinó $146 mil millones para 1.204 programas de atención a menores prestada por privados.
El diputado Ramón Farías afirmó que la falta de capacitación y perfeccionamiento incide directamente en la fiscalización. Sostuvo que, al no existir presupuesto suficiente, las fiscalizaciones disminuyen y son superficiales, centrándose en un checklist cuantitativo (número de niños, extintores, camarotes) en lugar de una evaluación profunda del avance en la intervención. Un funcionario del área de licitaciones del Sename, que pidió anonimato, explicó que los Organismos Colaboradores Acreditados (OCAS) a menudo "guardan" fondos por si se cierran programas, desaprovechando recursos. Además, la Ley 20.032, que establece los mecanismos para subvencionar ciertos gastos, no especifica una "glosa" para el control presupuestario, lo que permite que se pague por programas teóricos para cien niños, incluso si solo se atiende a veinte.
El psicólogo Matías Marchant, director de la Corporación Centro de Salud Mental Casa del Cerro, cree que la forma en que se supervisan los recursos "ayuda más a ocultar las falencias que a encontrarlas". Luis Ortúzar, por su parte, defendió el rol de los OCAS, señalando que con una subvención de $180 mil mensuales por niño es difícil garantizar un buen cuidado, especialmente para un hogar con 35 funcionarios (educadores, siquiatra, nutricionista, asistentes sociales, sicólogos) que atienden a 90 menores.
La Historia de Lissette: Una Vida de Vulneración
Lissette Catalina Villa Poblete nació el 25 de abril de 2004, hija de Javier Villa y Juana Poblete. Desde pequeña, Lissette fue descrita por su familia como confrontacional, directa y deslenguada. Su infancia estuvo marcada por la violencia; su padrastro, Javier Villa, le propinaba correazos y golpes, situación que llevó a su hermana Solange a denunciar abusos sexuales por parte de Villa cuando tenía nueve años. Funcionarias del jardín al que asistía Lissette se percataron de los moretones, lo que desencadenó una serie de ingresos y reingresos a hogares.
En 2010, ingresó por petición de su madre al hogar San Francisco. Tras un breve regreso a casa en Tiltil, donde continuaron los maltratos, reingresó al Centro Galvarino en 2012 por solo tres meses. En 2013, el colegio denunció sus conductas agresivas al Sename, y fue trasladada al hogar María Ayuda de Maipú. Posteriormente, fue derivada al área de tratamiento psiquiátrico del Hospital San Borja, donde se le diagnosticó un "trastorno conductual secundario originado por maltrato y abuso".
El tratamiento médico de Lissette era desconocido para su familia. Solange afirmaba que antes de la medicación, su hermana era alegre y ágil, pero en los últimos meses la vieron decaída, con cortes en los brazos y cambios físicos: "Andaba llena de saliva, sus brazos se caían, y corría dos segundos y se cansaba", recordó su madre. También estaba a dieta, lo que le molestaba, y su peso se convirtió en un tema para ella.
En las semanas previas a su muerte, Lissette había estado nerviosa por un posible traslado a un centro de menores en Pudahuel, y le había rogado a su madre regresar a casa. El domingo 10 de abril, justo después de una dosis de sedantes, le avisaron que no recibiría la visita de su madre. La mañana del lunes 11, evidentemente afectada, Lissette expresó un dolor en el hombro, que persistió durante la tarde. Apoderados del recinto recordaron que en ocasiones, frente a otros niños, debían reducirla entre dos o más personas, envolverla en frazadas y, en el peor de los casos, amarrarla para contener sus crisis de llanto o estrés.

Reacciones, Consecuencias y Responsabilidades Políticas
La Versión Oficial y sus Críticas
La mañana del martes 12 de abril, ante las cámaras de televisión, la entonces directora del Sename, Marcela Labraña, atribuyó el paro cardiorrespiratorio que terminó con la vida de Lissette a un "cuadro agudo de angustia". Explicó que la niña había esperado la visita de un familiar que no llegó y que tenía un estrés postraumático producto de un abuso sexual intrafamiliar. Esta versión generó duras críticas por parte de la Asociación de Funcionarios del Sename (Afuse) y médicos, quienes desestimaron que la muerte pudiera deberse solo a inestabilidad emocional. El abogado de la madre, Sebastián Lafaurie, afirmó que la niña estaba "sobremedicada" y que "Lissette no tuvo protección del Estado".
El miércoles 15, el juez del Cuarto Juzgado de Familia de Santiago, Pedro Maldonado, presentó una denuncia ante la Fiscalía Centro Norte contra quienes resultaran responsables por la muerte de la pequeña. El mismo día de la muerte de Lissette, se instruyó una investigación sumaria, que se sumó a otras 23 indagatorias internas en curso por irregularidades o eventuales negligencias en el Cread Galvarino.
La Renuncia de Marcela Labraña
La presión pública y política se hizo insostenible. La entonces directora del Sename, Marcela Labraña, presentó su renuncia al cargo el viernes 22 de abril, en medio de críticas a su gestión tanto en el gobierno como en el Congreso.
El Enfoque en Responsabilidades Políticas y Judiciales
El foco del debate público sobre las conclusiones de la segunda comisión investigadora estuvo puesto en las responsabilidades políticas que le cabrían a la ex ministra de Justicia, Javiera Blanco; a los ex directores del servicio, Marcela Labraña y Hugo Herrera; y a la actual jefa del Sename, Solange Huerta. Sin embargo, funcionarios y colaboradores de la institución indicaron que el verdadero problema residía en cómo el Sename fijaba sus prioridades para el destino de sus dineros.
En el ámbito judicial, la Fiscalía, liderada por Marcos Emilfork -quien investiga todas las muertes de niños en el Sename-, solicitó medidas cautelares, incluyendo la prisión preventiva de las dos cuidadoras (Conne Fritz y Thiare Oyarce), una auxiliar de párvulos y la ex directora del Cread Galvarino, Mónica Monje. Durante el juicio, se logró acreditar que la ausencia de su mamá a una visita y su posible traslado al Cread Pudahuel el 11 de abril de 2016, provocaron la inestabilidad emocional de Lissette.
La abogada querellante, María Elena Santibáñez, señaló que el único tipo penal capaz de absorber el "desvalor de las conductas de los implicados" es el de apremios ilegítimos, ya que los hechos se tratarían de "un castigo corporal practicado con intención de castigo, pero aún más, de un castigo contra el primer sujeto de protección que tiene el Estado, esto es, niños". Se afirmó que la obligación de la ex directora del Cread, Mónica Monje, y de la coordinadora de turno, Jessica Figueroa, era velar por el respeto de las reglas y la protección de la vida e integridad física de los niños y niñas.
La Crisis Estructural del Sename: Un Problema de Larga Data
La muerte de Lissette Villa no fue un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una crisis que se venía arrastrando por años. Lissette Villa Poblete fue el tercer caso de muerte en un hogar bajo la supervisión del Sename en los últimos 24 meses. La periodista, citando denuncias de programas como Contacto e Informe Especial y diarios como El Mercurio y La Tercera, afirmó: "Lo de la crisis en el SENAME lo venimos diciendo hace 10 años".
Alarmantes Estadísticas y Denuncias
La situación crítica que enfrentaba la institución incluía 1.313 muertes en la última década, niñas y niños violados, golpeados, abandonados y fugados. Las comisiones investigadoras previas ya habían detallado graves deficiencias. El diputado DC René Saffirio, presidente de la comisión investigadora de 2014, señaló: "Desde ese informe no se ha producido ningún cambio sustantivo en las condiciones de vida de los niños del Sename a lo largo del país. Los niños siguen siendo abusados, los niños siguen siendo sedados." Además, remató que los administradores privados de las subvenciones "siguen lucrando con los recursos fiscales y la calidad de vida de los niños".
Informe de la PDI revela diversos abusos en todos los centros del Sename | 24 Horas TVN Chile
La Urgencia de una Reforma Estructural
Felipe Kast habló de su experiencia visitando centros de menores y contrastó la indiferencia política con la necesidad de una propuesta. "La solución pasa por una decisión política de modernizar el SENAME a través de una reforma estructural", afirmó. Nicolás Canales, líder de inclusión social de Desafío Levantemos Chile, indicó que "los niños del SENAME viven un 28 de febrero todos los días, un verdadero terremoto social", atribuyendo las razones a un Estado incapaz, una sociedad civil pasiva y una población que carga con el estigma social. En su opinión, esta crisis no comenzó con el caso de Lissette Villa, ni hace 10 años, sino que "viene desde mucho antes", siendo un problema no solo del Estado sino de la sociedad civil.
Más de un año después de la muerte de Lissette, Christopher Simpson, educador de trato directo, expresó su temor de que la situación no haya mejorado: "Ha pasado más de un año desde que Lissette murió y, siendo sincero, creo que ni en el hogar Galvarino, que es donde falleció, ni el Sename, que debía asegurarse de que ella estuviera bien, han tenido mejoras."