Movilización del Adulto Mayor: Guía Integral para Cuidadores

La movilización de pacientes geriátricos y encamados es un asunto bastante delicado, especialmente si hay presente una condición de salud agravante, como una fractura. Son diversas las ocasiones en las que los adultos mayores requieren ser movilizados, y es crucial realizar estos procedimientos de forma segura tanto para el paciente como para el cuidador. La movilización del paciente geriátrico es un componente esencial del cuidado de la salud en esta población y debe abordarse de manera individualizada, segura y centrada en el paciente, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la funcionalidad, promoviendo la autonomía y el bienestar.

La Importancia de la Movilidad en la Vejez

Envejecer de forma saludable reduce el riesgo de enfermedades, favorece la salud mental y contribuye a mantener la autonomía en las actividades diarias. Para preservar la movilidad en la vejez, lo más recomendable es mantenerse activo a cualquier edad, adaptando el ejercicio a las capacidades de cada persona. La pérdida de habilidades motoras facilita la posibilidad de caídas o tropiezos, lo que subraya la necesidad de una movilidad constante. Patologías frecuentes en la tercera edad, como el Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, pueden acelerar la pérdida de autonomía, haciendo aún más crítica la promoción de la movilidad.

Ejercicios para Mantener la Flexibilidad y el Equilibrio

Realizar ejercicios de manera habitual promueve la conservación de la flexibilidad en las articulaciones. Para conservar la flexibilidad es fundamental ejercitarla de forma diaria. Lo ideal es hacer ejercicio suave todos los días. A continuación, se describen algunos ejercicios recomendados:

  • Rotación de cuello: Este ejercicio se puede hacer de pie o sentado y consiste en girar el cuello despacio hacia los lados realizando un gesto de negación.
  • Equilibrio unipodal: Utilizando como apoyo una barra u otro objeto estable, levantar una pierna y mantener el equilibrio durante 30 segundos para luego apoyar esa pierna y repetir el ejercicio con la otra pierna.
  • Ejercicios sentados: Realizar el ejercicio sentado y con la espalda apoyada, para fortalecer la musculatura sin riesgo de caídas.
Persona mayor realizando ejercicios suaves de estiramiento y equilibrio

La fisioterapia para personas mayores es una herramienta muy valiosa para tratar las consecuencias del envejecimiento del cuerpo. Centros especializados, como los centros de día Amavir, fomentan la participación de los mayores en actividades grupales tanto de estimulación cognitiva como de ejercicio físico adaptado, priorizando la promoción de la salud física y mental de los residentes en sus rutinas diarias.

Movilización de Pacientes Dependientes: Técnicas y Precauciones

Conforme pasa el tiempo, ofrecer a nuestros mayores las atenciones que se merecen se vuelve más complicado. Las limitaciones motoras, funcionales o cognitivas se agravan con la edad y suponen un desafío diario para quienes se encuentran a cargo de estas personas dependientes. La voluntad de garantizar el bienestar de nuestros seres queridos es inherente al ser humano, pero las técnicas para llevar a cabo con éxito esta labor no lo son. Cuidar de una persona dependiente exige formación, experiencia y dedicación. La decisión de atender a un anciano en el propio domicilio es muy loable por parte de la familia, pero conlleva algunas prácticas con las que normalmente no se está familiarizado.

Técnicas de movilización de pacientes

Principios Básicos para la Movilización

Las reglas básicas en la realización de cambios posturales, las técnicas de traslado y la ergonomía postural se extienden a todas las actividades diarias. Muy pocas veces nos paramos a pensar en la cantidad de factores que entran en juego cada vez que salimos de la cama, que nos aseamos o que nos vestimos. Estos pequeños detalles que con frecuencia pasan inadvertidos constituyen el día a día de los cuidadores. Las dificultades existen, pero se pueden superar.

La movilización de pacientes geriátricos y encamados es un asunto bastante delicado. Para reducir los riesgos de daños, tanto para el cuidador como para el paciente, es crucial ejecutar una buena mecánica corporal y tomar en cuenta el peso del paciente. La movilización debe realizarse de forma pausada y segura, procurando minimizar los riesgos de que la cama se mueva durante el traslado. El mayor debe sentirse seguro en todo momento.

Preparación antes de la Movilización

  • Comunicación: Explica al paciente claramente lo que vas a hacer, así el adulto mayor sabrá qué esperar.
  • Mecánica corporal del cuidador: Ubícate en una posición que facilite el traslado. Evita giros de espalda cuando se está cargando con el peso del paciente. Mantén los pies separados a la altura de los hombros, con el fin de lograr mayor estabilidad y equilibrio. Al sujetar, levantar y transportar cargas o cuerpos se deben mantener lo más cerca posible del centro de gravedad de la persona que realiza la carga, manteniendo unas presas firmes y cómodas.
  • Evaluación del entorno: Comprobar que no hay obstáculos que podrían dificultar la maniobra: cables sobre el suelo, líquido derramado, alfombras, etc. Determinar cuál es la distancia a recorrer y asegurarse de que sea lo más corta posible. Asegurarse de que se trata de un entorno seguro: buena iluminación, suelo no deslizante, etc. Verificar si hay espacio suficiente o si es necesario desplazar algún mueble.
  • Evaluación del paciente: Verificar si la persona mayor es capaz de entender y colaborar. Comprobar si presenta signos de agitación o confusión. Fijarse en si la persona es alta o baja, delgada u obesa. Verificar si tiene algún problema de salud que convenga tener en cuenta: hemiplejia, rigidez articular, zonas doloridas, tono muscular, etc.
  • Higiene: Realiza la higiene de manos antes de iniciar la movilización. Para reducir la cantidad de veces que se debe movilizar o trasladar al paciente es importante que la superficie donde se encuentra acostado se mantenga seca.

Colaboración del Paciente

Cuando la persona que requiere apoyo para la movilidad colabora, conviene que también esta siga unas normas básicas de mecánica corporal:

  • Acostada: Mantener piernas y brazos alineados a lo largo de su cuerpo. El colchón debe ser firme para que el apoyo sea uniforme y estable.
  • De pie: Separar ligeramente los pies para aumentar la base de sustentación y mejorar la estabilidad. Procurar que la cadera se mantenga siempre dentro del espacio delimitado por el ancho de los pies. Procurar que contraiga los músculos abdominales y glúteos y mantener la espalda recta, echando los hombros hacia atrás.
  • Sentada: Disponer de asientos que permitan mantener la espalda recta y apoyada. Procurar que las caderas, rodillas y tobillos de la persona formen un ángulo recto, debiendo estar los pies siempre apoyados en el suelo.

Técnicas Específicas de Movilización

Salvo en aquellos casos en los que las capacidades motoras de la persona dependiente sean muy limitadas, la técnica de movilización más empleada en cualquiera de estos escenarios es la de la movilización manual. Es el procedimiento habitual con pacientes de poco peso o estatura que, a pesar de valerse por sí mismos, necesitan ayuda en determinadas circunstancias. Evita las inmovilizaciones innecesarias.

Movilización en la Cama: Cambios Posturales

Los cambios posturales hacen referencia a las distintas posturas que debe adoptar el cuerpo y a la necesidad de alternarlas continuamente para prevenir complicaciones asociadas a la inactividad física y a la permanencia en la misma postura. Su objetivo es conseguir una buena alineación de todas las partes del cuerpo y una distribución uniforme del peso corporal. En personas encamadas son recomendables estos cambios cada dos o tres horas y en las que están sentadas, cada hora aproximadamente; si la persona no necesita ayuda para realizar los movimientos, debe moverse para descargar el peso de las nalgas cada 15 ó 30 minutos.

Efectos Beneficiosos de los Cambios Posturales:
  • Mantienen el buen estado de músculos y huesos, paliando la rigidez articular y la flacidez muscular y favoreciendo la función cardiaca y respiratoria. Una inmovilidad prolongada facilita la acumulación de secreciones, la aparición de trombos circulatorios, etc.
  • Previenen complicaciones genitourinarias y digestivas, en la medida en que la falta de ejercicio puede provocar estreñimiento como consecuencia de la falta de movimiento intestinal.
  • Previenen las úlceras por presión (escaras). Estas lesiones de la piel aparecen como consecuencia de la presión prolongada de algunas partes del cuerpo sobre un plano duro. Suelen darse con mayor frecuencia en las prominencias óseas: región sacra, zona limítrofe entre glúteos y muslos, talones, rodillas, codos, caderas, omóplatos o hueso occipital.
Pautas para los Cambios Posturales:
  • Estirar bien las sábanas para que no queden arrugas.
  • Cada vez que se hace un cambio postural es aconsejable mover las articulaciones con movimientos suaves y saber que estas nunca han de estar completamente estiradas.
  • Mantener hábitos higiénicos correctos y aprovechar estos momentos para valorar el estado de la piel e hidratarla, realizando pequeños masajes circulares que activen el riego sanguíneo.
  • Si la cama es articulada, se puede prescindir de almohadas arqueando ligeramente la cama para que la parte posterior de las rodillas quede apoyada.
Posiciones Específicas en la Cama:
  • Decúbito supino (boca arriba):
    • Descansar la cabeza sobre una almohada pequeña, evitando una excesiva distensión de la columna vertebral. Cambiar el apoyo sobre uno y otro lado de la cara.
    • Extender los brazos a los costados un poco separados del cuerpo y apoyados sobre la cama; si el paciente tiene flaccidez o espasticidad muscular, puede ayudar a mantener la postura de los brazos una almohada colocada debajo de cada uno de ellos. Estas posiciones también pueden ayudar a evitar el edema.
    • Comprobar que las caderas están rectas y colocar una almohada debajo del hueco poplíteo, más dirigida hacia los pies para evitar el aumento de la presión en esta zona con el riesgo circulatorio que podría implicar.
    • Colocar una almohada debajo de las piernas, de forma que los pies queden en posición de extensión con el empeine apoyado.
    • Si los pies tienden a la rotación interna o externa, cubrirlos con unas botas de estructura rígida o semirrígida por fuera y almohadilladas por dentro, para mantenerlos en posición de flexión, en cuyo caso podemos prescindir de la almohada en los tobillos. Atención a los casos de espasticidad acentuada para no aumentarla.
  • Decúbito lateral (de lado):
    • Separar del cuerpo el brazo del lado sobre el que se apoya, flexionar el codo en un ángulo de 90º y apoyarlo sobre la cama (se deberá alternar con la posición en extensión del codo).
    • La pierna de arriba, flexionada, debe estar adelantada y apoyada en la cama con una almohada entre ambas. La pierna que queda debajo, extendida, equilibrando así la pelvis.
  • Posición antitrendelemburg: Se inclina el plano de la cama de tal forma que la cabeza queda por encima de los miembros inferiores.
Esquema de las diferentes posiciones de decúbito para cambios posturales

Técnicas para Incorporar al Paciente de la Cama a la Silla de Ruedas

Para reducir la cantidad de veces que se debe movilizar o trasladar al paciente es importante que la superficie donde se encuentra acostado se mantenga seca. Pídele al adulto mayor que lo ayude a realizar el rollo alcanzando en la dirección del rollo.

De la cama a la silla de ruedas (una persona):
  1. Mueva a la persona para que quede sentada en el borde de la cama. Haga este movimiento con calma y espere unos segundos en cada posición para evitar mareos.
  2. Ubíquese frente a la persona, inclínese flexionando sus rodillas e indíquele que rodee su espalda con sus brazos.
  3. Ponga sus rodillas en contacto con las de la persona, acérquese y pídale que colabore para levantarse; mientras más cerca de su cuerpo, menor será el esfuerzo de su columna.
  4. Impulse a la persona con la fuerza de sus piernas, hacia usted y hacia arriba.
  5. Con movimientos pequeños giren juntos hacia la silla de ruedas.
  6. Flexione suavemente las rodillas de la persona para apoyarla al momento de sentarla.
  7. Acomódela en la silla, levántela cruzando sus brazos bajo la axila. Tenga la silla cerca de la cama.
De la cama a la silla de ruedas (dos personas):

Colocar la silla de ruedas en la posición más apropiada para facilitar la transferencia. Colocar la cama del paciente en posición horizontal, cerciorándonos de que se encuentra frenada.

  1. Una persona se coloca a la cabecera del paciente y la otra a la altura de la pelvis.
  2. La persona de la cabecera sujeta al paciente por la espalda, la otra por la pelvis o los muslos.
  3. Solicítele que ponga su brazo derecho detrás del hombro derecho de la persona que ayuda y el brazo izquierdo detrás del hombro izquierdo de la otra persona que ayuda.
  4. Ambas personas se colocarán a los lados del paciente y usando una sábana sobre la que el paciente está sentado lo invitan a flexionarse mientras se ayudan de la sábana para movilizar la zona de apoyo de los isquiones que ahora se encontrará soportando un peso menor.
  5. Girar con el paciente hasta sentarlo en la silla. Cubrir el sillón o silla con una sábana. Es importante almohadillar la zona de la rueda para que no suponga un obstáculo para el paciente y se deslice mejor.
Movilización lateral en la cama (dos personas):
  1. Cada persona debe ubicarse a un lado de la cama con los pies separados y las rodillas ligeramente flexionadas. Retire la ropa superior de la cama y la almohada.
  2. Cada persona introduce un brazo por debajo del hombro de la persona cuidada y el otro debajo del muslo.
  3. Levántela con cuidado hasta llevarla a la posición deseada. Es preciso evitar fricciones y sacudidas repentinas o bruscas, para lo cual puede ayudarse con una sábana.

Asistencia para Levantarse y Caminar

  • Colocarse al lado del anciano -si lleva bastón en el lado contrario-, agarrar su mano más cercana con la nuestra más alejada y pasar la otra mano por su espalda agarrando su hombro o su cintura.
  • Colocarse de frente, y poner nuestros antebrazos bajo los suyos para que nos agarre.
  • Si tiende a caer hacia atrás, colocarse detrás.
  • Sentarle con las piernas flexionadas y trabarle los pies.
  • Colocarse de lado para ponerse a cuatro patas, doblando una pierna y haciendo fuerza con el codo que queda pegado en el suelo.

Formación y Equipamiento para Cuidadores

En la realización de estos movimientos es habitual que los cuidadores sufran lesiones de espalda. Lesiones que requieren mucho tiempo de recuperación y los incapacitan para seguir desarrollando una función tan importante en el cuidado de personas mayores. Aprender a cuidar es aprender a moverse. Si sientes dolor, te recomendamos acudir a tu médico o a un fisioterapeuta que te pueda ayudar.

Evaluación de Necesidades

Es posible que después de plantearte estas cuestiones te hayas dado cuenta de que no cuentas con los medios necesarios para actuar de manera segura. Si la persona a la que cuidas tiene movilidad reducida, es muy importante que cuentes con los medios necesarios para hacer las movilizaciones (una grúa, por ejemplo). Debes hablar con tu empresa o empleador para comentarle el estado de movilidad del paciente y, en caso necesario, pongan a tu disposición los medios técnicos para hacer movilizaciones de manera segura para ambas partes.

Formación Especializada

No descartes recibir formación especializada en movilizaciones y transferencias. Existen cursos destinados a este propósito que te ayudarán a minimizar los riesgos para tu salud. Estos cursos mejorarán tu cualificación como profesional y te proporcionarán una formación complementaria a los diplomas en cuidados auxiliares de enfermería, siendo un recurso de gran utilidad para la práctica clínica diaria.

Consideraciones sobre Equipamiento

Si has decidido que necesitas equipamiento especializado para la ejecución de las movilizaciones, asesórate con un profesional de la salud o un terapeuta ocupacional antes de comprarlo. Antes de utilizar una grúa, es conveniente hacer uso de otros productos de apoyo, como son los discos giratorios o las barras de apoyo, ya que de esta manera mantendremos la movilidad que tiene la persona.

Salud del Cuidador

Si tienes que movilizar a varias personas, es muy importante realizar ejercicio físico para fortalecer la musculatura, especialmente de los brazos. Asegúrate de mantener una buena alimentación, con suficiente ingesta proteica, para poder fortalecer el músculo de forma más eficaz. Del mismo modo, es recomendable que acudas a tu médico para que te realice las revisiones necesarias si tus dolores persisten.

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