Movilidad Reducida en Personas Mayores: Guía Completa para el Cuidado y la Prevención

La movilidad reducida en personas mayores es una problemática frecuente que afecta significativamente su calidad de vida, limitando su autonomía y bienestar. Es normal que las personas mayores desarrollen problemas de movilidad en la tercera edad, ya sea por caídas o por problemas de salud relacionados con el desgaste natural del cuerpo. Estos problemas se deben a múltiples factores, incluyendo la pérdida de masa muscular, osteoporosis, artritis, lesiones en las rodillas y desgaste en la columna, así como la disminución progresiva de masa muscular y de densidad ósea.

Comprender qué significa la movilidad reducida y cómo abordarla es crucial, tanto para quienes la experimentan como para sus cuidadores. Las personas con movilidad reducida son aquellas que tienen problemas de movilidad que dificultan su capacidad para utilizar el transporte, lo que puede incluir cualquier impedimento físico, así como problemas de salud mental, permanentes o temporales. Aparte de la definición dentro de la industria del transporte, estas son personas que corren el riesgo de caerse, lo que a menudo conduce a la reubicación en un asilo de ancianos.

Esquema de las causas de la movilidad reducida en personas mayores

Categorías de Movilidad Reducida

Debido al tamaño de este grupo, las personas con movilidad reducida están llamando la atención de los proveedores de transporte. La industria de las aerolíneas, por ejemplo, ha dividido a estas personas en varias categorías para garantizar que no sean discriminadas y que tengan acceso a sillas de ruedas o carritos motorizados:

  • WCHS (Wheelchair stairs o Escaleras para sillas de ruedas): Individuos capaces de caminar distancias cortas, pero que no pueden subir escaleras.
  • WCHR (Wheelchair ramp o Silla de ruedas hasta rampa): Personas que pueden subir escaleras y caminar distancias cortas o moderadas. Solo requieren una silla de ruedas para largas distancias.
  • WCHC (Wheelchair cabin o Silla de ruedas hasta asiento): Esta categoría es para personas que siempre requieren una silla de ruedas, sin importar la distancia, y necesitan ayuda para moverse en la cabina de un avión.

Adaptación del Entorno en el Hogar

Las personas con movilidad reducida se tienen que enfrentar con dificultades en su propio hogar a diario. Para poder solventarlas, es conveniente adaptar la casa y así favorecer los quehaceres diarios, sobre todo en lo referente al cuarto de aseo, y contar con la ayuda de un profesional.

Medidas de Seguridad en el Hogar

Entre las medidas que se pueden tomar para ayudar a las personas mayores con movilidad reducida, es fundamental no poner obstáculos por el suelo. Es decir, muebles bajos, juguetes, alfombras, zapatos u otros objetos que no puedan verse. Es muy recomendable poner un plato de ducha en lugar de la bañera. Las escaleras son muy incómodas, por lo que si existe la posibilidad de utilizar el ascensor o de colocar una rampa, se debe hacer.

¿Cómo adaptar una vivienda a una persona con movilidad reducida?

Es importante comprobar el estado de la habitación: retirar el mobiliario pequeño, las alfombras y los cables que puedan causar caídas y asegurarse de que hay una buena iluminación, ya que los ancianos suelen tener problemas de visión. Una medida importante para facilitar la movilidad y un desplazamiento más seguro del anciano es instalar en el baño y la ducha pasamanos. También es aconsejable evitar las sillas o sillones muy bajos, debido a que cuanta menos altura más difícil será levantar a la persona que no se puede mover. En este sentido, se puede colocar un cojín sobre el asiento para elevarlo y que la acción sea más sencilla. Instalar barras de apoyo en baños y mejorar la iluminación son otras recomendaciones.

Ayudas Técnicas y Dispositivos de Asistencia

Las ayudas técnicas, como las muletas, los bastones o los andadores, son las más utilizadas para ayudar a caminar a estas personas de una manera más correcta y segura. El bastón es una de las herramientas técnicas más utilizadas para ayudar a caminar. El bastón también se usa cuando se quiere descargar o aligerar el trabajo que realiza una articulación dañada o dolorida. Si se usa una muleta, a menos que se indique otra cosa, se debe colocar en el brazo contrario de la pierna lesionada, de esta manera se favorecen los movimientos que el cuerpo hace de manera natural y automática.

Cuando se anda, los brazos se mueven involuntariamente adelantándose cada vez que lo hace la pierna contraria. Si se quiere normalizar el modo de andar y ayudar a disminuir el peso cargado en las piernas, se usarán dos muletas. Es muy importante usar un calzado adecuado para prevenir caídas.

Sillas de Ruedas

Independientemente de las medidas preventivas que se tomen, la compra de una silla de ruedas a veces es inevitable. Como existen diferencias en las habilidades de los usuarios de sillas de ruedas, existen diferentes opciones. El tipo de silla de ruedas que se elija está determinado por la gravedad de la movilidad reducida. Las sillas de ruedas motorizadas y pasivas son ideales para personas con limitaciones significativas. Las sillas de ruedas activas ofrecen una mayor independencia para las personas que tienen mayor movilidad.

Además de recurrir a todo tipo de herramientas que pueden facilitarte el maniobrar con un anciano con movilidad reducida, también es importante recurrir a otras personas. Por otra parte, también es importante que el mayor lleve siempre consigo un teléfono móvil o dispositivo de teleasistencia domiciliaria para, en caso de no tener nadie cerca que le ayude a moverse, poder avisar y recibir la ayuda que necesita de forma inmediata.

Manejo y Movilización de Personas Mayores con Movilidad Reducida

Uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan los cuidadores de ancianos es el de mover y levantar al mayor cuando se encuentran con movilidad reducida. Si la maniobra no se realiza correctamente el cuidador puede sufrir dolor de espalda, fatiga o alguna lesión en su columna vertebral. La mayoría de personas asocian las funciones de los Auxiliares de Ayuda a Domicilio con labores de limpieza, pero su papel va mucho más allá.

Si vas a encargarte de mover a una persona mayor o con movilidad reducida, debes aprender cuanto antes cómo hacerlo bien. Aquí se muestran algunas de las medidas básicas y necesarias para levantar a una persona mayor, que deberán ajustarse en función de sus necesidades y capacidad de movimiento:

Consejos para un Levantamiento Seguro

  1. Mantén la calma y genera seguridad: Dile al anciano que se agarre fuertemente alrededor de tu espalda y evita que apoye las manos en tu cuello. Mantén una actitud tranquila, esto es un factor clave para generarle seguridad en todo momento. Pregunta en todo momento al anciano cómo se encuentra durante la maniobra de traslado.
  2. Prepara el entorno: Asegúrate antes de mover a la persona de que está todo recogido alrededor. Retira sillas, alfombras u otros elementos. Además, debemos tener cuidado de que el suelo no esté mojado o resbaloso. Se tratan de pequeños detalles que se suelen pasar por alto y que pueden prevenir muchos accidentes por caídas de personas con movilidad reducida.
  3. Postura del cuidador:
    • Separa los pies: Es necesario lograr equilibrio y estabilidad a la hora de levantar a una persona mayor. Para ello, separa los pies unos 30 centímetros y apoya toda la planta, es decir, nada de puntillas.
    • Flexiona las piernas: Para evitar hacernos daño en la espalda y en las articulaciones de las rodillas, hay que flexionar las piernas. De esta forma, repartimos mejor el peso y reducimos el esfuerzo de la espalda.
    • No curves la espalda: Otra forma de evitar dañarnos la espalda es asegurarnos de mantenerla recta cuando levantemos a la persona. Así se evitan lesiones y se mantiene mejor el equilibrio.
    • Contrae tu musculatura: Es importante contraer nuestros músculos, sobre todo los glúteos y abdominales. Con esta pequeña acción preparamos el cuerpo para el esfuerzo y repartimos mejor el peso.
    • Usa los músculos grandes: Al realizar el levantamiento, debemos sacar fuerza de los músculos más grandes como muslos, espalda y glúteos.
  4. Agarre y proximidad:
    • Agarra con tu mano completa: Si solo usamos los dedos al levantar a la persona mayor corremos el riesgo de que esta se resbale. Utiliza toda la superficie de tu mano de forma fuerte.
    • Acerca tu cuerpo al de la persona: Además de dar más seguridad al anciano, también logramos repartir mejor el peso y reaccionamos más rápido.
  5. Movimiento del anciano: Si la capacidad de movilidad del anciano lo permite, es recomendable ayudar a que se levante empujando en lugar de cargar con el peso. Si este tiene capacidad para realizar un solo movimiento, se recomienda que realice la maniobra moviéndose, pero siempre al propio ritmo de la persona mayor con movilidad reducida. Cuando estemos moviendo al anciano, es necesario preguntar en todo momento cómo se encuentra.
  6. Asistencia adicional: Si hay alguien que también sepa mover a la persona, pídele ayuda. Mover entre dos personas a una persona de movilidad reducida o mayor, hará que sea más sencillo.
  7. Transferencia a silla de ruedas: Si trasladas al anciano desde la cama a una silla de ruedas, comprueba que están puestos los frenos y retirados los reposapiés.
Infografía sobre técnicas correctas para levantar a una persona mayor

Prevención y Disminución del Impacto de la Movilidad Reducida

A medida que envejecemos, nuestra movilidad, equilibrio y fuerza disminuyen. Naturalmente, esto pone a las personas mayores en mayor riesgo de reducción de la movilidad. Hay señales de advertencia de movilidad reducida, como dolor en las articulaciones. Las personas con Alzheimer o Parkinson pueden acelerar la pérdida de autonomía.

Estilo de Vida Saludable y Ejercicio Físico

El método de prevención más obvio es un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio y una buena alimentación. También se ha demostrado que estar demasiado sentado causa problemas. Para preservar la movilidad en la vejez, lo más recomendable es mantenerse activo a cualquier edad, adaptando el ejercicio a las capacidades de cada persona.

El ejercicio físico adaptado a personas mayores con movilidad reducida es fundamental para mantener su salud y bienestar. Superar el desafío que supone la realización de ejercicio les puede mejorar significativamente su calidad de vida, manteniéndolos activos, independientes y con una actitud mental positiva. Con las modificaciones adecuadas, el ejercicio puede ser no solo factible, sino también beneficioso. Lo ideal es hacer ejercicio suave todos los días, al menos 20-30 minutos.

Ejercicios Recomendados

  • Mantener la flexibilidad: Realizar ejercicios de manera habitual promueve la conservación de la flexibilidad en las articulaciones. Los estiramientos suaves de cuello, hombros, piernas y brazos ayudan a mejorar la circulación sanguínea y a reducir la tensión muscular. Un ejercicio sencillo consiste en levantar lentamente los brazos por encima de la cabeza, manteniéndolos estirados unos segundos.
  • Ejercicios de equilibrio: Utilizando como apoyo una barra u otro objeto estable, levantar una pierna y mantener el equilibrio durante 30 segundos para luego apoyar esa pierna y repetir el ejercicio con la otra pierna. Estos ejercicios proporcionan estabilidad al caminar.
  • Fortalecimiento muscular: Ejercicios como sentadillas asistidas o levantar suavemente las piernas mientras se permanece sentado fortalecen músculos claves para mantener la independencia.

¿Cómo adaptar una vivienda a una persona con movilidad reducida?

Además de ejercicios específicos, hay actividades recomendadas para favorecer la movilidad general. Estas disciplinas trabajan equilibrio, flexibilidad y coordinación, además de reducir el estrés y la ansiedad. Realizar una actividad adaptada cada día previene la pérdida muscular y articular.

Nutrición y Salud Ósea

Una dieta rica en calcio, vitamina D, proteínas y antioxidantes fortalece huesos y músculos, previniendo problemas articulares y musculares frecuentes en la tercera edad. Para mantener la movilidad y la salud ósea son esenciales alimentos ricos en calcio (lácteos bajos en grasa, verduras de hoja verde), vitamina D (pescados grasos, huevos), proteínas (legumbres, carnes magras, pescados) y antioxidantes (frutas, frutos secos).

Apoyo Profesional

Si ya se tiene movilidad reducida, existen programas que ofrecen mejoras en el hogar que hacen que los hogares sean más accesibles y los equipan con dispositivos de asistencia. La fisioterapia para personas mayores es una herramienta muy valiosa para tratar las consecuencias del envejecimiento del cuerpo.

Si los problemas de movilidad afectan notablemente a la calidad de vida, provocan dolor intenso o generan inseguridad constante al desplazarse, es imprescindible acudir a un profesional de la salud. En los centros de día, se fomenta la participación de los mayores en actividades grupales tanto de estimulación cognitiva como de ejercicio físico adaptado.

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