La sociedad actual manifiesta una creciente preocupación por su futuro ante el ya existente envejecimiento demográfico, que se prevé aumentará significativamente en las primeras décadas del siglo próximo. Las tasas de dependencia de las personas mayores se elevan de generación en generación, y los gastos sociosanitarios se incrementan, hasta el punto de que el pretendido Estado de Bienestar, de seguir las cosas así, lo será casi solo para los mayores. Si no se toman en serio las políticas de previsión y prevención, la atención sanitaria a los ancianos podría arruinar los presupuestos de la Unión Europea, según economistas expertos y pesimistas.
Ante tal perspectiva, la sociedad y los gobiernos responsables de su presente y futuro reaccionan de manera casi pasiva, sin pedir ni practicar medidas que, basadas en los conocimientos médicos, biológicos y socioeconómicos existentes, pudieran cambiar la problemática del gasto, la dependencia y los sufrimientos de muchos ancianos. La educación sanitaria, que debe llevar a la práctica de una vida saludable, no es precisamente en lo que más se insiste en la actualidad en la formación de niños, jóvenes y adultos. A estos no se les habla nada de que el destino normal del hombre es la vejez, de modo que, cuando ya mayores llegan a la edad crítica de la jubilación, se ven sorprendidos por problemas de salud física y mental que no esperaban. Muchas dependencias, invalideces dolorosas y marginaciones podrían haberse evitado, incluso tomando medidas después de los 60 años.

El Contexto de la Geragogía y la Necesidad de la Preparación para la Jubilación
Si en nuestra sociedad actual hay cada vez más mayores, es lógico que esta se preocupe y desarrolle la Geragogía o Gerontología educativa, que enseñe a los envejecidos a asumir las limitaciones que imponen sus muchos años y las patologías que suelen acarrear en bastantes casos. En este marco, la preparación para la jubilación no debe faltar en la formación continuada que precisan los adultos a lo largo de su vida.
Prepararse para tener una vida de calidad en los años de jubilado, que cada vez son más por haber aumentado la expectativa de vida, es una práctica que debiera inculcarse a todos los trabajadores mayores. Sin embargo, por desgracia, ni la mayoría de las empresas ni los gobiernos se ocupan de ello, y un alto porcentaje de jubilados, al pasar a la condición de meros pensionistas, se sienten abandonados de todo lo que ha motivado su dinámica habitual, rodeados o abrumados de problemas que no esperaban y no saben cómo afrontar.
Legislación y Recomendaciones Internacionales: Un Cumplimiento Escaso
A pesar de la existencia de legislaciones bien intencionadas al respecto, estas apenas se toman en serio. La preparación para la jubilación en España, como en la mayor parte de Europa, es algo poco frecuente, siendo excepcionales las empresas que ofrecen y realizan cursos con ese objetivo para sus veteranos trabajadores próximos al retiro.
- En 1963, la OMS organizó una reunión con el objeto de despertar interés internacional en la cuestión de la preparación para la jubilación de los futuros pensionistas.
- En 1973, la Asamblea Consultiva del Consejo de Europa recomendaba a sus estados miembros, teniendo en cuenta los informes de las comisiones de asuntos sociales y sanitarios, poner en marcha planes de preparación a la jubilación y crear una legislación que impulsara un mejor afrontamiento de los problemas que afectan a los pensionistas mayores.
- En 1977, el Consejo de Europa insistió en esta recomendación, que hizo suya la Asamblea Mundial del Envejecimiento de las Naciones Unidas de Viena en 1982.
- En 1988, la Comunidad Económica Europea reconoció que no se habían cumplido las recomendaciones de 1977.
Por lo que respecta a España, hasta 1970, en que se crea el Plan Gerontológico, no se empezó a pensar y escribir sobre la conveniencia de organizar cursos, conferencias o seminarios sobre preparación a la jubilación. Juan Vidal Hernández, Director del Servicio de Asistencia a los Pensionistas de la Seguridad Social, procuraba seguir los ejemplos de los laboristas y sindicalistas británicos en esta materia, así como el de las mutualidades y gerontólogos sociales franceses. En aquellos años, el Centro Internacional de Gerontología Social (CIGS), con sede en París, tenía un gran prestigio en todo el mundo, organizando en mayo de 1974 el V Curso Internacional de Gerontología Social, cuyo tema fue precisamente la preparación a la jubilación.
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) colaboró en este curso, el cual tuvo una gran concurrencia de extranjeros, sobre todo iberoamericanos, que solo conocían la cuestión superficialmente a través de publicaciones en inglés. Estos pidieron que docentes españoles del curso fueran a América a impartir lecciones sobre lo que habían escuchado y aprendido, pocos meses después.
Iniciativas en España y el Declive del Interés
El interés por organizar cursos de preparación a la jubilación y actualizar la formación continuada de los mayores jubilados motivó que en los pasados años setenta se generalizase tal preocupación, que hizo suya la Organización Internacional del Trabajo (OIT) animando a empresas y sindicatos a organizar cursos en cualesquiera de sus modalidades. Es por ello que en España se legisló entonces sobre la obligación de las grandes empresas de preocuparse por la preparación de sus futuros jubilados, y de que las pequeñas cooperasen entre sí para realizarlos conjuntamente, implicando en la tarea a los médicos de empresa, a los que se responsabilizó de su ejecución o al menos de participar en ellos dando charlas de educación sanitaria.
En la década siguiente, el Servicio Social de la Tercera Edad, dependiente del INSERSO, dentro del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, organizó periódicamente en muchas provincias «Cursos de Preparación a la Jubilación» que tuvieron gran concurrencia de asistentes, siendo totalmente voluntaria y gratuita la inscripción. Las charlas de algunos de ellos fueron impresas y su divulgación entre los trabajadores mayores o recién jubilados consiguió algún impacto de educación sanitaria entre los jubilados, en cuyos clubes, círculos u hogares de pensionistas y en entidades privadas como «Aulas de tercera edad» se realizaron ciclos de charlas con cierta periodicidad. Estas charlas fueron una versión a la española de las «Universidades de la tercera edad» que con éxito y difusión internacional el Prof. Pierre Vellas creó en 1973 en Toulouse, las cuales se mantienen en la actualidad, más como entidades de ocio y tiempo libre que como centros de formación continuada, que era uno de los objetivos de su creador.
Desgraciadamente, en la década final del siglo XX, la curva ascendente del interés por la preparación a la jubilación que se había desarrollado en los años setenta y ochenta no se mantuvo, y no llega al 5% de los pensionistas quienes han recibido algún tipo de formación en relación con su jubilación. La mayoría de las empresas ignoran el tema.
Existen honrosas excepciones a esta regla, por ejemplo, algunas empresas de transporte público y las eléctricas como Endesa y también Unión Fenosa, que suma ya una buena experiencia de 18 cursos de preparación a la jubilación consecutivos, en gratas residencias para sus asistentes. Sus Servicios Sociales o Relaciones Públicas se preocupan del seguimiento de sus pensionistas y de facilitarles publicaciones y otras ayudas.
La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Preparación para la Jubilación
Actualmente, el tema de la preparación a la jubilación no permanece olvidado entre los cultivadores y practicantes de la Gerontología Social, gracias a que no falta su exposición en los másteres de Gerontología universitarios que han aumentado en número en España en los años noventa, de lo que dan fe diversos libros y otras publicaciones redactados por sus directores y profesores. Por ejemplo, el de José Luis Vega y María Belén Bueno del Máster de Gerontología de la Universidad de Salamanca, y algunas de las publicaciones reseñadas en la bibliografía de varios artículos precedentes de este número monográfico, así como otras mencionadas más adelante.
En junio de 1966, una de las ponencias del III Congreso de la Sociedad Española de Gerontología (SG), que así se denominaba la actual SEGG, fue la jubilación. En su aportación a una mesa redonda inicial, el primer presidente de la SG, profesor Beltrán Báguena, autor del libro «Prevención de la vejez achacosa», se mostró partidario de que la jubilación no sea impuesta por la edad cronológica, sino por la biológica de los individuos. El profesor D. Teófilo Hernando, ya un geronte octogenario, recomendó mayor prevención médica, económica y sentimental. El psiquiatra Dr. Alberca mostró su preocupación por los problemas mentales de los jubilados, que podían evitarse con oportuna prevención y tratamiento.

El Dr. Enrique Malboysson, especialista en Medicina del Trabajo y médico de empresa, señaló el estrés que para muchos veteranos supone la jubilación y la sobremortalidad que se produce después de ella, comentando la perspectiva sindicalista y empresarial del problema. El Dr. Royo Sarriá subrayó la importancia que tienen el hábitat y su entorno para el jubilado, que suele reducir su mundo relacional. El Dr. Rodríguez López llamó la atención sobre las dificultades de adaptación del recién jubilado que se siente desvalorado y menospreciado. El Dr. Roca Roca defendió el derecho de los jubilados a seguir siendo activos y remunerados, sin perder por ello su pensión. M. Prats Baygual comentó lo que llamó «muerte psicológica» que acelera la decadencia orgánica de muchos pensionistas.
Una excelente puesta al día y revisión sobre cómo suele ser el retiro y cómo debiera ser, la publican los doctores Jesús Calvo Melendro y Pilar Sánchez Malo en 1968, cuando son una pareja mayor ejemplar en actividad. En ella buscan y aconsejan modos de que el retiro sea placentero, como ellos mismos tratan de hacer el suyo en la actualidad, en que él es un nonagenario preocupado por los suyos, senecto normal y no senil decrépito. Comentan los diferentes modos de vivir la jubilación en la ciudad y en el campo, conocedores de los problemas de los ancianos rurales en Soria, a los que dedicaron especial atención. También exponen las peculiaridades de la jubilación femenina y cómo suelen pasar muchas de ellas a posición autoritaria en la dinámica relacional de la pareja, cuando ambos son mayores. En la citada revisión puede hallar el lector expuestas con claridad y brevedad los trabajos de Havighurst (1953), Johnson (1958), Fried (1949), Schneider (Congreso de Viena de la IAG 1966), Lorna M. Hubbard (1966), etc.
Hasta la iniciación del Plan Gerontológico y realización del citado curso Internacional de «Preparación a la Jubilación» del CIGS en Madrid en 1974, solo esporádicamente se exponía o comentaba dicha cuestión en comunicaciones o ponencias de las reuniones y congresos de la Sociedad Española de Gerontología, que aún no tenía la denominación actual: SEGG. Desde dicha fecha hay un mayor interés en todos los ambientes gerontológicos iberoamericanos y europeos por el tema que nos ocupa, siendo índice de ello las publicaciones que se realizaron en América y en Europa.
En el Congreso EURAG celebrado en junio de 1976 en Belgrado, la representación oficial española, a cargo de los Dres. Juan Manuel Martínez Gómez y Alberto Salgado Alba (secretario y presidente de la SEG), expuso el tema de la preparación a la jubilación. El primero de los citados escribió después un buen capítulo sobre ella en la Enciclopedia de la Salud, libro traducido al francés, inglés, japonés, etc., que tuvo una gran difusión popular en todo el mundo.
De las diversas publicaciones aparecidas en los pasados años ochenta, merece citarse la de J. J. Calvo Aguirre en la que hace una revisión del tema exponiendo datos de Guipúzcoa. Varios miembros de la ya entonces denominada Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) hicieron diversas publicaciones en torno a la jubilación y sus problemas en la revista Geriatrika y otras.
En los últimos cinco años, se han ido constituyendo Grupos de Trabajo sobre temas concretos dentro de las secciones Clínica, Biológica y Social de la SEGG, que han ido creándose espontáneamente, desarrollándose con desigual fortuna y diferentes grados de actividad. El profesor Ricardo Moragas, Director del Máster de Gerontología Social de la Universidad, está poniendo en marcha un Grupo de Trabajo sobre Jubilación. Este grupo ha celebrado reuniones no solo en los últimos Congresos y Reuniones Nacionales de la SEGG, sino también en alguna otra ocasión como el «Simposio Interdisciplinaridad en Gerontología» celebrado en Toledo en diciembre de 1996. Es de desear la consolidación del mismo, pues sus objetivos son de gran interés no solo para geriatras, sino también para gerontólogos sociales, tanto psicólogos, como educadores y otros profesionales.
Obras Clave y la Aportación de Ricardo Moragas: "La Jubilación, un Enfoque Positivo" (1989)
Precedentemente hemos mencionado artículos de autores españoles sobre la preparación a la jubilación. La bibliografía en el campo de la Gerontología Social ha crecido significativamente, incluyendo obras de gran relevancia que abordan la jubilación desde diversas perspectivas.
Entre los trabajos destacados, la contribución del profesor Ricardo Moragas Moragas ha sido fundamental para impulsar una visión más constructiva de esta etapa vital. Su libro "La jubilación: un enfoque positivo", publicado por Grijalbo en 1989, se posiciona como una obra clave en la literatura gerontológica española, promoviendo la preparación y la adaptación proactiva a la vida de jubilado. Este libro, junto con otras publicaciones suyas como "Gerontología social: envejecimiento y calidad de vida" (1991) y "La jubilación: una oportunidad vital" (2001), demuestran su compromiso con el estudio y la difusión de enfoques positivos sobre el envejecimiento y la jubilación.

Otras obras de interés incluyen:
- Rodney M. Coe, Sociología de la medicina (Madrid: Alianza Editorial, 1973).
- Robert Nisbet, Maite Bouyat, Ricardo Moragas Moragas, Introducción a la sociología: el vínculo social (Barcelona: Vicens Vives, 1982).
Estas publicaciones, y en particular los trabajos de Ricardo Moragas, reflejan el esfuerzo continuo por proporcionar herramientas y conocimientos para una preparación efectiva y una vivencia plena de la jubilación, en contraste con la pasividad observada en muchos ámbitos. Su enfoque subraya que la jubilación puede y debe ser vista como una etapa de oportunidades y bienestar.