Obesidad y Salud en el Personal Militar: Un Desafío Global

El sobrepeso y la obesidad representan un problema de salud pública de creciente magnitud a nivel mundial, con repercusiones significativas en la población civil y militar. En el ámbito castrense, esta condición no solo afecta la salud individual de los efectivos, sino que también puede impactar su capacidad operativa, causar bajas o retiros anticipados, y generar altos costos en salud debido a enfermedades crónicas no transmisibles, licencias médicas y jubilaciones prematuras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el 39 % de las personas en el mundo tenían sobrepeso y el 13 % obesidad en el año 2016. Las fuerzas armadas no están exentas de esta situación, y diversos estudios en la región latinoamericana y a nivel internacional han documentado la prevalencia y los factores asociados a este problema.

infografía sobre la prevalencia de obesidad en la población general y militar

Prevalencia de Obesidad en las Fuerzas Armadas

Chile: Un panorama detallado

Según la II Encuesta Nacional de Salud de Chile, la prevalencia de exceso de peso (IMC ≥25) alcanza el 64,5%, con un 39,3% de sobrepeso (IMC ≥25 y <30) y un 25,1% de obesidad (IMC ≥30) en mayores de 15 años. Esta realidad se refleja en las Fuerzas Armadas, donde el exceso de peso es una preocupación creciente.

Los datos obtenidos a través de la Ley de Transparencia, correspondientes a los Exámenes Médico Dental Anual (EMDA) y de Medicina Aeroespacial (MAE), muestran que la Fuerza Aérea es la que presenta el peor estado nutricional entre las ramas castrenses chilenas. El 51,1% de sus funcionarios tiene sobrepeso y el 20,7% es obeso según el Índice de Masa Corporal (IMC), lo que suma un 71,8% con exceso de peso, superando el promedio nacional. En los varones de la Fuerza Aérea, las cifras son del 49% para sobrepeso y 20% para obesidad, mientras que en las mujeres son 2% y 0,43% respectivamente.

En la Armada, el 59,11% del total de funcionarios tiene peso normal; el 24,2%, sobrepeso y el 16,68%, obesidad. En conjunto, el 40,8% tiene exceso de peso. Comparado con el año anterior, la salud en la Armada ha empeorado, ya que en 2015 el porcentaje de funcionarios con peso normal era del 67%; el 18,7% tenía sobrepeso y el 14,25%, obesidad.

El Ejército, por su parte, es la rama castrense con menores índices negativos en Chile. El 21,6% del personal de planta tiene sobrepeso y el 9,5% es obeso, lo que representa un 31,1% de exceso de peso entre sus 28 mil funcionarios, una cifra significativamente menor a la de la población general. El 22% de las mujeres y el 21% de los hombres tienen sobrepeso, mientras que el 9% de las mujeres y el 10% de los hombres padecen obesidad.

Estudio en el Regimiento Buin (Chile)

Un estudio transversal realizado en 415 soldados del Regimiento de Buin (Santiago de Chile) tuvo como objetivo describir la prevalencia de obesidad usando el IMC y el porcentaje de grasa corporal por grupos etarios, comparándolo con diferentes indicadores antropométricos. Los soldados, con una edad media de 23,8 años, fueron clasificados en normopeso (43,4%), sobrepeso (42,1%) y obeso (14,3%) utilizando el IMC. Al usar el porcentaje de grasa corporal, la prevalencia fue de 66,7% normopeso, 19,1% sobrepeso y un 14% obesidad.

La prevalencia de obesidad en los soldados del Regimiento de Buin fue del 14,3% y 14,0% utilizando el IMC y el porcentaje de grasa corporal, respectivamente. Esta prevalencia aumenta progresivamente conforme aumenta la edad de los soldados (p<0,05). De hecho, la prevalencia de los soldados mayores de 30 años es superior al 50% de obesidad, tanto con el IMC como con el porcentaje de grasa corporal. Los soldados de mayor edad presentan, de forma significativa, mayor peso, masa libre de grasa, masa grasa, agua corporal y porcentaje de grasa que los sujetos con menor edad.

Se observó una correlación positiva entre el IMC y la grasa corporal (r=0,921), el porcentaje de grasa (r=0,834), la masa libre de grasa (r=0,610) y el agua corporal total (r=0,614).

México: Programas y desafíos institucionales

En México, el sobrepeso y la obesidad también son un problema de salud pública que afecta a más del 70% de la población adulta. Esta situación está presente en la población militar, donde puede causar la baja o el retiro. En el año 2010, como parte del "Acuerdo Nacional de Salud Alimentaria (ANSA): estrategia contra el sobrepeso y la obesidad", la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) actualizó la "Directiva para el manejo integral del sobrepeso y la obesidad en personal militar". Con base en esta directiva, el Ejército Mexicano implementó un programa para reducir la prevalencia de sobrepeso y obesidad en el personal.

Un estudio realizado en un Hospital Militar en Morelos durante 2017 evaluó el proceso de implementación de este programa. Se analizaron 35 expedientes de militares de 4 unidades de la 24 Zona Militar. La edad promedio fue de 34,7 años (rango de 24 a 49), y el promedio de su IMC fue de 30,3. El 80% de los usuarios eran hombres, y la mayoría (48,6%) pertenecía al Hospital Militar. Se obtuvo una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad del 14,6% en estas unidades. El personal de tropa fue el que más padecía problemas de peso, con una prevalencia del 16,7% en sobrepeso y obesidad.

El estudio reveló un grado de cumplimiento general del programa del 64,5%. Las principales barreras identificadas incluyeron el exceso de trabajo y la falta de interés. Los facilitadores fueron la motivación, la participación en concursos de promoción, el apoyo de pares y de algunos comandantes, así como las instalaciones del campo militar para realizar actividad física. Las causas de las deficiencias en la implementación se atribuyeron a la falta de comunicación del equipo multidisciplinario y la falta de interés de los usuarios del programa.

La obesidad es una causa de incapacidad según la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM). En 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el retiro anticipado es constitucional para casos severos de obesidad (IMC igual o superior a 35), recomendando a la SEDENA analizar cada caso. Sin embargo, en 2013, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa estableció que la SEDENA no puede obligar al retiro a militares con obesidad moderada (IMC de 30 a 34,9), ya que violaría el derecho a la permanencia en el empleo y la no discriminación por motivos de salud.

La SEDENA ha reportado que existen 9 mil 43 elementos en el Ejército y Fuerza Aérea con problemas de sobrepeso y 3 mil 402 con obesidad. De estos últimos, mil 332 abandonarían las filas castrenses, y el resto sería sometido a un programa dietético y de condición física. La obesidad no solo es un problema de salud sino laboral para los soldados, pues sus mandos se ven obligados a cambiarlos de unidades de Arma a Servicios (de operaciones anticrimen a labores administrativas) mientras son sometidos a programas de ejercicios y disciplina alimenticia. Algunos militares retirados han reportado burlas y calificativos discriminatorios durante esta transición, lo que puede ser un detonante para el abandono del Ejército.

gráfica de prevalencia de obesidad por regiones militares en México

Perú: El personal sanitario militar y los estilos de vida

El sobrepeso y la obesidad también afectan a las fuerzas armadas en Perú. La OMS señala que no adoptar estilos de vida saludables incrementa la probabilidad de aumentar el IMC, cuyos valores superiores a 25 y 30 se consideran sobrepeso y obesidad, respectivamente. En el contexto de la pandemia de COVID-19, se ha evidenciado que el 85,5% de los pacientes fallecidos con comorbilidades por COVID-19 padecían obesidad en Perú, destacando la vulnerabilidad de esta población.

Un estudio transversal en el Hospital Militar Central (HMC) de Perú, realizado entre octubre y noviembre de 2020, involucró a 104 profesionales sanitarios militares. La muestra predominante fue masculina (84,62%) y el grupo de edad más frecuente fue entre 31 y 40 años (34,62%). El IMC promedio fue de 26,88 ± 2,78 kg/m², con una prevalencia total de exceso de peso del 72,12% (59,62% con IMC entre 25 y 29,9; y 12,5% con IMC superior a 30), cifra superior a la reportada en poblaciones militares de EE. UU. (51,2%) y Brasil (59,64%). Además, el 46,15% tuvo riesgo cardiometabólico elevado según la medida del perímetro abdominal (PA).

El estudio evidenció una asociación estadísticamente significativa entre los estilos de vida poco saludables y el IMC (RP = 15,467; IC 95%: 2,228 - 107,357: p < 0,001), incluso ajustando por edad, sexo, profesión y grado militar. Las características laborales sanitarias y militares, junto con el estrés, la depresión y la ansiedad ocasionadas por la pandemia, podrían haber generado cambios significativos en los estilos de vida del personal, reduciendo las actividades físicas y relajantes, y reemplazándolas por conductas sedentarias.

Se ha observado un aumento en la prevalencia de exceso de peso en Perú, pasando de 24,9% a 40,5% en sobrepeso y de 9% a 19,7% en obesidad entre 1975 y 2012.

Campaña Estilos de Vida Saludable Castellano

Metodologías de Evaluación Antropométrica

El Índice de Masa Corporal (IMC) se utiliza como un indicador común para evaluar la magnitud de la grasa corporal y categorizar el estado nutricional de acuerdo con los criterios de la OMS: bajo peso (<18,5 kg/m²), normal (18,5 a 24,9 kg/m²), sobrepeso (25 a 29,9 kg/m²) y obesidad (≥30 kg/m²).

Sin embargo, el cuerpo humano se puede dividir en dos compartimentos: grasa y masa libre de grasa o masa magra (agua, proteínas y mineral). La cantidad que cada uno contribuye a la masa total puede variar con la edad, género y raza/etnia. Algunos estudios muestran que el IMC se correlaciona bien con indicadores antropométricos de grasa no visceral y grasa abdominal (circunferencia de cintura).

La concordancia diagnóstica entre el IMC y el porcentaje de grasa corporal en el estudio del Regimiento Buin fue κ=0,513, lo que se considera una buena concordancia (entre 0,41-0,60). Sin embargo, el IMC presenta una mayor sobrestimación en sobrepeso y obesidad de los soldados. Un quinto de los soldados del Regimiento Buin presenta obesidad, con una prevalencia que aumenta con la edad. En este estudio, 90 sujetos (21,6% de la muestra) presentaban un porcentaje de grasa inferior al 20%, pero estaban clasificados como sobrepeso u obeso por IMC.

Pese a que existe una buena concordancia entre estas dos evaluaciones, al utilizar el IMC como único parámetro para evaluar el estado nutricional, puede clasificar de forma inadecuada a los soldados que realizan ejercicios de musculación, ya que no puede distinguir si el incremento de la masa corporal se debe a tejido graso o muscular. Esto es un factor considerable en una población físicamente activa como la militar.

Factores Contribuyentes y Barreras

La prevalencia de sobrepeso y obesidad aumenta con la edad en el personal militar. Los estilos de vida poco saludables, caracterizados por sedentarismo, trastorno de estrés postraumático, tabaquismo, consumo de alcohol y otras sustancias, contribuyen significativamente a este problema. El personal militar sanitario, por ejemplo, posee características laborales propias como jornadas prolongadas, riesgos inherentes a la profesión, fuerte agotamiento y factores estresantes propios de la vida militar, los cuales predisponen a la alteración de sus estilos de vida, especialmente en contextos como la pandemia de COVID-19.

La implementación de programas para el manejo del sobrepeso y la obesidad en el ejército mexicano enfrenta diversas barreras. El exceso de trabajo para el personal encargado de implementar la Directiva y la falta de interés por parte de los militares bajo tratamiento son obstáculos significativos. También se identificó la falta de comunicación entre el equipo multidisciplinario y la influencia del grado militar sobre los encargados del programa. La ausencia de áreas específicas para actividad física, como gimnasios en algunos hospitales, también fue señalada como una barrera. Es necesario que cada uno de los involucrados en la implementación del programa sea capacitado sobre sus responsabilidades y facultades para hacer cumplir las actividades establecidas.

Por otro lado, la motivación personal de algunos militares, la participación en los concursos de promoción (que implican cumplir requisitos de salud y estado físico), el apoyo de pares y comandantes, así como las instalaciones deportivas de los campos militares para realizar actividad física, fueron identificados como facilitadores.

Impacto en la Salud y la Carrera Militar

La obesidad y el sobrepeso en el personal militar conllevan altos costos en salud, ya que implican un mayor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión, diabetes y dislipidemias. Además, resultan en un aumento de licencias médicas y jubilaciones anticipadas. En el ámbito laboral militar, la obesidad no solo es un problema de salud sino también una causa de incapacidad que puede obligar a los mandos a cambiar a los militares de unidades de Arma a unidades de Servicios, es decir, de operaciones a labores administrativas. Esta transición puede generar situaciones discriminatorias y afectar la moral del personal.

Recomendaciones e Implicaciones

Es crucial que los programas de intervención para el manejo del sobrepeso y la obesidad en el personal militar sean integrales, incluyendo componentes de nutrición, actividad física y apoyo psicológico. Se ha demostrado que estas intervenciones son efectivas para reducir el peso corporal. Sin embargo, la implementación de tales programas debe considerar la carga adicional de trabajo que implican para los militares, asegurando que se disponga del tiempo suficiente para cumplir eficientemente con todas las actividades asignadas.

La promoción de estilos de vida saludables en todas sus dimensiones es esencial, especialmente en poblaciones con características laborales y estresores únicos como el personal militar y, en particular, el personal sanitario militar. Es necesario aumentar la investigación en población militar para abordar estos temas de manera más exhaustiva y realizar intervenciones nutricionales con el fin de mejorar el peso corporal y la grasa corporal de los soldados.

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