Mordeduras de Perros Mayores: Causas, Soluciones y Prevención

Los perros pueden llegar a morder por muchísimos motivos diferentes y, por supuesto, no siempre que un perro muerde a otro individuo significa que el animal es agresivo o que tiene problemas conductuales. La agresión hacia el propio tutor es poco frecuente, pero, si ocurre, es fundamental estar informado y saber por qué ha podido ocurrir y qué es lo que puedes hacer al respecto.

En este artículo exploraremos las causas más frecuentes por las que un perro, especialmente uno mayor, puede morder a su tutor, qué hacer tras el incidente, y cómo prevenir estas situaciones.

El Lenguaje Canino y las Señales de Agresión

Los mordiscos y los marcajes forman parte del amplísimo lenguaje de los perros y los utilizan con el objetivo de comunicar algo a otro individuo. En el momento en que un perro se siente incómodo, amenazado o, simplemente, le molesta el comportamiento de otro animal (sea este un ser humano o no), comienza a utilizar su lenguaje corporal y facial para mandarle señales al otro individuo, pidiéndole que abandone su conducta o que se aleje.

La Escalera de la Agresión

En el caso de perros bien socializados y que gozan de buenas habilidades sociales, dichas señales seguirán un orden, siendo, al inicio, más sutiles e intensificándose poco a poco si es necesario. Así pues, las señales de calma son las primeras que aparecen y con ellas el perro intenta evitar un conflicto y expresarle "educadamente" su incomodidad al otro individuo. Algunas señales de calma son, por ejemplo, relamerse, ladear la cabeza evitando el contacto visual, dar la espalda, bostezar, etc.

No obstante, si el otro perro o persona no se da por aludido y continúa molestando al can, este pasará a emitir señales de amenaza, que son mucho más evidentes que las anteriores. Algunas señales de amenaza, en orden de intensidad, serían el levantamiento de belfos, el gruñido, el marcaje y, finalmente, la mordida. La veterinaria Dra. Kendal Shepherd desarrolló el gráfico denominado La Escalera de la Agresión (LOA), que ilustra estas señales desde las de bajo nivel hasta la mordida.

Diagrama de la Escalera de la Agresión (LOA) mostrando las señales de advertencia de un perro antes de morder.

Es importante entender que los pasos en la escalera de la agresión son comportamientos normales de los perros y muchos de ellos se encontrarán en la mayoría de los perros. La diferencia es que un perro con un problema de salud mental puede no moverse a lo largo del continuo como se esperaría, o carecer de algunas señales de advertencia si hay un historial de castigos.

Diferencia entre Marcaje y Mordida

  • Marcaje: Si tu perro te marca, notarás cómo se abalanza hacia tu cuerpo con un movimiento muy rápido, rozándote con los dientes o pellizcándote la ropa o la piel con una leve presión para, inmediatamente después, retirarse sin dejarte ninguna lesión importante. Ante este comportamiento, aléjate de él para darle espacio, mantén la calma y deja que el perro se relaje. Jamás le castigues por comunicarte su incomodidad y, por supuesto, no continúes haciendo aquello que molestaba al animal tras el marcaje.
  • Mordida: Si el perro llega al punto de morderte, agarrará una parte de tu cuerpo con sus colmillos durante un rato, ejerciendo presión o zarandeándote y provocándote lesiones visibles. Tras unos segundos, es muy probable que sea el propio animal quien te suelte y se retire, aunque en ocasiones será necesario saber cómo hacer que el animal abra la boca.

Causas de Mordeduras en Perros (especialmente en perros mayores)

Gran parte de las agresiones de perros hacia sus tutores se producen por no conocer o no respetar el lenguaje canino. Aunque tu peludo no tenga ninguna intención de hacerte daño, cuando te envía señales de incomodidad y tú no respondes ante ellas o lo haces de manera incorrecta (por ejemplo, castigando al perro), a veces al animal no le queda más remedio que gruñir, marcar o morder para hacerse entender.

Sin embargo, no todos los mordiscos se producen por el mismo motivo, pues son muchas las causas que pueden desencadenar este comportamiento en un perro, tanto de forma voluntaria como involuntaria. A continuación, mostramos los motivos más frecuentes por los que un perro puede morder a su tutor:

Factores Físicos y Emocionales

  • Miedo: Es una de las principales causas de agresión. Un can asustado, que se siente amenazado o que considera que no tiene escapatoria, puede recurrir al mordisco como estrategia. Los perros pueden adquirir miedos por socialización escasa, experiencias traumáticas o educación basada en castigos.
  • Dolor: Un perro que siente mucho dolor puede llegar a morder a su tutor si este lo molesta o lo manipula, aunque en realidad no quiera causarle ningún daño. Es por este motivo que, ante un cambio evidente en la actitud o la aparición repentina de comportamientos agresivos en un perro, se recomienda, en primer lugar, realizar un chequeo veterinario para descartar que el animal esté sufriendo algún proceso doloroso. Esta situación es más habitual en perros que siempre han tenido un carácter tranquilo, afable y equilibrado y que en un momento dado muestran conductas agresivas, como otitis o dolor en las articulaciones por artrosis, común en perros mayores.
  • Frustración y Estrés: La frustración puede nacer cuando, por ejemplo, no se le permiten realizar los comportamientos propios de su especie, cuando se le educa desde el autoritarismo o cuando no es capaz de comunicarse de forma efectiva por falta de socialización. Estas situaciones pueden provocar un problema emocional y la aparición de comportamientos más impulsivos e intensos. Un perro puede vivir en un ciclo continuo de estrés, teniendo dificultad para volver a un estado de calma.
  • Defensa: Un perro no siempre muerde de manera ofensiva; puede estar defendiéndose de una potencial amenaza de la que no puede escapar.
  • Agresividad: Un perro puede morder porque presenta un carácter agresivo en ciertos contextos o ante ciertos individuos. La agresividad tiene un componente genético y otro ambiental.
  • Reacción refleja: A veces, los perros muerden de manera involuntaria como consecuencia de una acción refleja, un simple marcaje si se asusta o se sorprende. Por ejemplo, si tu peludo está durmiendo y te acercas a tocarle, puede sobresaltarse y reaccionar contra ti de manera automática. En este caso, tu perro te ha mordido sin querer.

Problemas de Comportamiento y Salud Mental

Muchos comportamientos problemáticos están impulsados por trastornos emocionales subyacentes. Algunos de los diagnósticos comunes de salud mental en perros incluyen:

  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Fobias (comúnmente a ruidos y tormentas)
  • Agresión por miedo
  • Ansiedad por separación
  • Trastorno de estrés postraumático y trastorno de pánico

Un perro mostrará comportamientos destinados a protegerse a sí mismo y a proporcionar distancia del desencadenante que está causando el malestar emocional. Un perro que ha aprendido que abalanzarse, gruñir o morder le da distancia del desencadenante, continuará repitiendo ese comportamiento porque funciona.

Factores Comportamentales Específicos

  • Juego: Todos los perros juegan mordiéndose y es un comportamiento normal. Lo que debes hacer para evitar que tu cachorro o tu perro adulto te haga daño jugando es enseñarle a inhibir su mordida y a seguir una dinámica de juego diferente cuando interactúa con las personas.
  • Protección de recursos: Sucede cuando un perro protege activamente algún recurso de gran valor para él (juguete, comida) porque prevé que otro individuo se lo puede arrebatar. De este modo, cuando alguien se acerca a dicho recurso, el animal puede gruñir, ladrar e incluso morder en señal de advertencia. Es frecuente que sea el propio tutor quien, de manera inconsciente, provoque el problema de protección de recursos como consecuencia del uso de metodologías de educación erróneas o anticuadas.
  • Dominancia o intento de ser el líder de la manada: Los problemas con los perros pueden surgir si las normas no están establecidas de manera correcta, es decir, si hay demasiada permisividad con el perro que gruñe o enseña los dientes a sus dueños, o si no se le imponen límites y normas. Es importante que los dueños dejen muy claro que son los líderes de la manada.
  • Defender el territorio o el alimento.
  • Defensa de cachorros (en perras).
  • Cuestiones relacionadas con el sexo en la época de celo.
  • Cuestiones ambientales, como las altas temperaturas o el hacinamiento.

Qué Hacer Inmediatamente Después de una Mordedura

Primeros Pasos con el Perro

Si tu perro te ha mordido, lo primero que debes hacer es mantener la calma y no alterar ni castigar al animal. Aléjate de él, dale su espacio y deja que se relaje antes de iniciar cualquier otra interacción. Ten en cuenta que la gran mayoría de agresiones de perros a sus tutores se producen por malentendidos o falta de capacidad humana para interpretar y comprender el lenguaje canino, por lo que de nada serviría regañar al animal en este contexto.

Una vez que se haya calmado la situación, analiza qué es lo que ha podido ocurrir. Piensa en qué estabais haciendo justo antes del mordisco y si tu perro te estaba dando algún tipo de aviso de que se encontraba incómodo. Esto es muy importante, pues te servirá para evitar futuros ataques y te ayudará a comprender mejor el comportamiento de tu perro.

Primeros Auxilios para la Herida

Las mordeduras de perro, incluso las más pequeñas, pueden tener un alto riesgo de infección por la gran cantidad de bacterias presentes en la boca del animal. Por eso, actuar de inmediato y buscar atención médica es clave para evitar complicaciones graves. Sigue estos 5 pasos iniciales mientras buscas atención médica:

  1. Mantén la calma y aléjate del animal: Asegúrate de estar en un lugar seguro para evitar nuevos ataques.
  2. Lava la herida con agua y jabón: Limpia la zona de la mordedura durante al menos 5 a 10 minutos con agua fría a flujo normal. No uses alcohol, yodo ni otros productos irritantes.
  3. Detén el sangrado: Presiona la herida con una gasa estéril o paño limpio. Eleva la zona lesionada si es posible.
  4. Cubre la herida: Usa un apósito estéril o un paño limpio. No apliques remedios caseros.
  5. Identifica al animal: Si es posible, anota las características del perro, si es doméstico o callejero y el estado de sus vacunas, especialmente la vacuna antirrábica.

Cuándo Acudir a Atención Médica

Debes recibir atención médica dentro de las 24 horas para cualquier mordedura que rompa la piel. Contacta con tu proveedor de atención médica o acude a urgencias si:

  • La mordedura rompió la piel.
  • Hay sangrado moderado o abundante.
  • La lesión es profunda (o punzante), en cara, manos, área genital o hay dolor importante.
  • Sospechas de infección (enrojecimiento, secreción, calor local).
  • El perro es desconocido o callejero o existen dudas de su estado de vacunación antirrábica.
  • Necesitas vacunación (antitetánica o antirrábica).
  • Tienes alguna enfermedad crónica de base (de la inmunidad, oncológica o cardíaca).
  • Hay hinchazón, enrojecimiento o pus saliendo de la herida.
  • Notas rayas rojas que se extienden desde la herida.

Si la herida es superficial y leve, no hay sangrado importante ni signos de gravedad, puedes optar por teleurgencia para orientación inicial. Es posible que necesites suturas, una vacuna antitetánica, antibióticos (por el alto riesgo de infección) o, en casos graves, cirugía.

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Tratamiento y Recuperación Post-Mordedura

Repercusiones Psicológicas en el Perro

Después de una mordedura y las curas adecuadas, también puede haber repercusiones psicológicas en tu perro. Por eso, lo mejor es que de momento, mientras el perro aún tiene en su mente el vívido recuerdo de aquel momento, evites pasearlo por el lugar del incidente.

Bacterias Presentes en la Boca del Perro y Tratamiento Médico

La boca de los perros, al igual que la de los gatos, es una importante fuente de infecciones debido a la gran cantidad de bacterias que habitan en la cavidad oral. Algunos estudios han identificado bacterias anaerobias como Eikenella corrodens, Porphyromonas endodontalis y Fusobacterium spp. en lesiones periodontales. Bacteroides pyogenes a menudo se aísla junto a otras bacterias en infecciones de heridas por mordedura.

El tratamiento médico para las heridas por mordedura consiste principalmente en antibioterapia de amplio espectro. En función de la gravedad, se podrán usar varios antibióticos combinados para garantizar que se cubran tanto las bacterias aerobias como anaerobias. Lo primero es estabilizar al paciente, garantizar una vía permeable con oxígeno, cateterizar una vía para administrar fluidoterapia y medicación, incluyendo analgesia y antibióticos.

Prevención de Mordeduras y Manejo del Comportamiento

Identificación y Abordaje de la Causa

Si tu perro te ha mordido, te recomendamos que contactes con un etólogo o un educador canino que trabaje con metodologías actualizadas y respetuosas con el animal. No hay una solución exacta para todos los casos, ya que el carácter y la historia de cada can es diferente. Para identificar la causa subyacente y evitar futuras agresiones, es conveniente acudir a un adiestrador de perros profesional.

La regla cardinal para tratar a un perro con un problema de comportamiento es primero descartar cualquier fuente física causante de la conducta. Un chequeo exhaustivo con el veterinario del perro es esencial, ya que lo que puede parecernos un problema de comportamiento podría ser una enfermedad física.

Trabajo en Equipo con Profesionales

Tratar a un perro con un diagnóstico de salud mental es un esfuerzo de equipo. El capitán del barco es el Especialista en Comportamiento Veterinario, quien proporcionará un diagnóstico, prescribirá medicación y delineará un plan de modificación del comportamiento. Un consultor de comportamiento o un adiestrador de perros con certificación adicional en comportamiento ayudará a implementar el plan, adaptando el entorno, proporcionando consejos de entrenamiento y practicando la modificación del comportamiento. El adiestrador proporcionará retroalimentación al Especialista en Comportamiento Veterinario para que el plan pueda ser modificado.

Estrategias de Manejo y Educación

  • Educación y socialización: Es fundamental socializar de manera correcta al perro desde cachorro para que se acostumbre al trato con otros animales y personas.
  • Establecer normas claras: Los problemas pueden surgir si las normas no están establecidas de manera correcta, es decir, si hay demasiada permisividad con el perro que gruñe o enseña los dientes a sus dueños. Es crucial imponer límites y normas, como no ladrar de manera continua.
  • Manejo de la jerarquía: Si existen problemas de jerarquía, es conveniente trabajarlos, a ser posible con la ayuda de un profesional. Los perros agresivos y dominantes pueden tener su cama en un lugar apartado, evitando sitios estratégicamente importantes como al lado de las puertas.
  • Uso de bozal: Un perro que podría llegar a morder debe llevar un bozal cuando está en público y, si es necesario, también en privado. Es importante que el can se acostumbre de forma positiva al bozal, asegurándose de que pueda respirar sin problema.
  • Evitar desencadenantes: Si tu peludo solo se vuelve agresivo con determinados tipos de perros, puedes evitar estos encuentros al planear de antemano los paseos y al hablar con otros cuidadores de perros.
  • Entrenamiento de obediencia básica: Entrena la obediencia básica con tu perro y a la mínima señal de un comportamiento agresivo córtalo con un comando como «¡no!». Si esto no tiene éxito, puedes distraer al can con un ruido fuerte.
  • Mantener la calma: Intenta emanar siempre calma y tranquilidad. Los perros notan enseguida si te pones nervioso, lo que puede reforzar el comportamiento agresivo.

Protección Personal y Seguridad

No podemos olvidar que hay cosas que cualquier persona puede hacer para reducir el riesgo de una mordedura:

  • Escucha tu instinto: Si un perro te hace sentir incómodo, manifiéstate y pide que el perro sea alejado.
  • Cambia de ruta: Si ves un perro que te incomoda en la comunidad, cambia tu ruta.
  • Spray disuasorio y golosinas: Al pasear, puedes llevar un producto como "Spray Shield" (seguro para humanos y animales) o golosinas para distraer a un perro sin correa que se acerque.
  • Barreras físicas: Si un perro carga contra ti, busca cualquier cosa que puedas agarrar y poner entre el perro y tú (bolsa, bolso, silla).
  • Niños y perros desconocidos: Nunca permitas que un niño acaricie a un perro que no conoces bien, sin importar las garantías del dueño.
  • Enseñar "Sé un Árbol": Para los niños, se recomienda enseñar el concepto de "Sé un Árbol" desarrollado por Doggone Safe. Si un perro se te acerca, incluso si está gruñendo o ladrando, mantente completamente quieto como un árbol (mira hacia tus pies y recoge tus brazos). Si el perro salta sobre ti, conviértete en una roca (enróllate en el suelo con los brazos cubriendo tu cabeza). Un perro nervioso o ansioso tiene más probabilidades de perseguirte y morderte si corres.

Responsabilidades Legales del Propietario

Saber qué hacer si te muerde un perro, o si tu propio animal es quien muerde a otra persona, evita problemas legales y permite lidiar con la situación con calma.

  • Valorar la herida: Aunque sea superficial, es conveniente limpiar la zona con agua y jabón y aplicar un antiséptico.
  • Intercambiar datos: Tomar nota del nombre, DNI, teléfono y cartilla sanitaria del perro. Cualquier persona implicada debe saber si el animal está vacunado y si tiene un seguimiento veterinario correcto.
  • Responsabilidad económica: El dueño del perro mordedor tendrá que hacerse cargo de los gastos médicos, indemnizaciones y cualquier consecuencia derivada de la mordedura.
  • Denuncias y evaluación: Si la persona afectada presenta una denuncia, se inicia un procedimiento administrativo o judicial. En este caso, se puede solicitar la evaluación del perro para descartar posibles enfermedades y comprobar su comportamiento. Si ambas partes llegan a un acuerdo privado, no es obligatorio acudir a comisaría.

¿Hay que sacrificar al animal?

La respuesta es no, salvo casos extremadamente graves. Solo podría plantearse una eutanasia si el perro demuestra un comportamiento agresivo, persistente y peligroso y no responde a tratamiento. No obstante, es un caso muy poco frecuente porque el adiestramiento puede modificar la conducta. La ley busca proteger a los animales y evitar sacrificios injustificados.

Para evitar que un perro que muerde mantenga esta conducta en el tiempo, hay que dar con la causa subyacente. Si ha sido de forma puntual, puede deberse al miedo, dolor o a una mala gestión del entorno. Sin embargo, si ocurre más de una vez, conviene buscar ayuda profesional.

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