El papel de Jimena en el trágico caso de Ámbar Lezcano

El caso de la niña Ámbar Lezcano, una víctima de tan solo un año y siete meses, conmocionó a Chile al revelar un nuevo grado de tragedia por sus características. Su muerte, producto de un abuso sexual y agresión, generó un profundo impacto social y una ola de debates sobre la protección de la infancia y el sistema de custodia de menores en el país.

Contexto del caso Ámbar Lezcano y las controversias de custodia

La custodia de Ámbar fue asumida hace menos de un año por una de sus tías y la pareja de esta, Andrés Espinoza, quien fue imputado como principal sospechoso del crimen. Familiares de la menor aseguraron que no era la primera vez que se le acusaba de cometer violencia contra menores.

Infografía sobre el proceso de custodia de menores en Chile

La decisión judicial sobre la custodia estuvo rodeada de controversias. Según reportaron medios locales, la madre de la niña, Tábata, estaba incapacitada para cuidar de ella. Otro tío de Ámbar, Ignacio Páez, declaró a la prensa que, a pesar de ser el preferido de la madre para hacerse cargo, la justicia le negó la custodia por ser homosexual.

«Me hicieron a un lado por mi preferencia sexual», aseguró Páez. Él afirmó que "tenía trabajo, todo listo para tener a las niñas (Ámbar y su hermana), y ellos me preguntaron antes si yo era homosexual, y yo les dije que sí. Me dijeron que no había ningún problema, pero después me salen con esto". Páez también aseveró que "sabía que él (Espinoza) no era un hombre competente para cuidarla porque era violento, y tengo testigos, tengo pruebas. Era violento con su mujer, alzaba la voz".

Según el Servicio Nacional de Menores (Sename), la decisión de entregar a Ámbar y a su hermana a la pareja de tíos siguió la recomendación del Programa de Familias de Acogida Especializada (conocido como FAE Ayun) de Galerna, una ONG que recibe apoyo del Estado.

Las revelaciones y el dolor de Jimena y Fernanda

Jimena, una persona cercana a la familia, y Fernanda, ofrecieron sus testimonios en el programa "Mentiras Verdaderas", compartiendo lo que vivieron con la pequeña Ámbar y su madre, Tábata.

Jimena expresó su visión sobre la madre de Ámbar: «Yo no quiero arruinar más la vida de Tábata, porque ya bastante arruinada la tiene. Yo siempre he dicho que los problemas tienen un comienzo (…). Si tú no te crías con principios, con reglas, no tienes una vida positiva, que voy a mirar al futuro, entonces las consecuencias de la vida de la mamita, no son buenas tampoco».

El emotivo testimonio del pediatra que atendió a Ámbar

Junto con ello, Jimena contó que Tábata cumplía un doble rol, siendo madre y padre, porque el padre de la pequeña estaba preso. «La mujer era madre y padre y debía trabajar», señaló.

Reflexiones sobre el trato de Tábata hacia Ámbar

Jimena recordó cómo trataba Tábata a Ámbar cuando llegaba a su casa a verla: «Llegaba del trabajo y en vez de hacerle cariño a Ámbar, era tirarle el pelo hacia atrás. Yo le pedía ‘con amor’, y ella decía, ‘es que me da nervio esta niña’, y lo mismo con Luna (la hermanita de Ámbar)».

Por su parte, Fernanda señaló que ella intentó adoptarla: «Con mi marido siempre hemos querido tener una niñita, ella era como una hija para nosotros y se la pedimos miles de veces y nunca quiso dárnosla». Fernanda también comentó que Ámbar «se quedaba siempre dormida tocando la orejita de mi marido. La acostábamos en la cuna», pero no dormía si no la llevaban a la cama con ellos. Jimena, por su parte, contó historias sobre la pequeña, resaltando que Ámbar amaba los abrazos.

Ni Jimena ni Fernanda asistieron a los funerales de Ámbar, una decisión que tomaron para no encontrarse con Tábata. «Ella podía mirarme mal y yo no sé cómo hubiera reaccionando», señaló Fernanda.

La fatalidad y el arrepentimiento de Jimena

El domingo 29 de abril, Andrés Espinoza llevó a la niña al Cesfam de Rinconada, un servicio de urgencias cercano a la pequeña comuna de Los Andes, a 80 kilómetros al norte de Santiago. Espinoza, de 30 años, dijo en ese momento que las graves lesiones que sufría Ámbar fueron producto de una caída de su cama. Sin embargo, los médicos notaron que la presencia de aire en el área abdominal -conocida como neumoperitoneo- descartaba la caída. La identificación de una fisura en el tracto digestivo, en cambio, planteaba la posibilidad de una penetración anal.

Mapa de la ubicación de Los Andes y Rinconada en Chile

La niña, que aún se encontraba con vida, fue trasladada a la unidad pediátrica del hospital San Camilo y sometida a varias cirugías, pero la gravedad de las lesiones y su estado de shock impidieron que su vida fuera salvada. El lunes, en medio de protestas frente al Juzgado de Garantía de Los Andes, Espinoza fue imputado como principal sospechoso bajo los cargos de violación con homicidio, delito por el que podría ser condenado a cadena perpetua.

Foto de manifestación frente a un juzgado en Chile

En este contexto de profunda tristeza, Jimena expresó su arrepentimiento: «Perder a Ámbar de esta manera cala muy profundo en mi corazón porque tuve la oportunidad de hacer legal todo esto y me confié en que su madre iba a seguir llevándola (a su casa). Me arrepiento, me arrepentiré el resto de mi vida. Estoy segura que está en los brazos del Señor».

Impacto social y el debate sobre la pena de muerte

El caso de Ámbar Lezcano reavivó en Chile un intenso debate sobre la restitución de la pena de muerte, derogada en 2001. El gobierno de Sebastián Piñera, quien asumió en marzo, anunció una revisión del sistema de custodia de menores, parcialmente financiado por el Estado, e impulsaría medidas "para aumentar los plazos de prescripción para que los delitos sexuales no queden impunes".

El ministro de Justicia, Hernán Larraín, señaló que "de acuerdo a los tratados internacionales que Chile firmó una vez que se suprimió la pena de muerte, no puede ser repuesta. Por lo tanto, no está dentro del repertorio legislativo posible". Uno de esos tratados es la Convención Americana de Derechos Humanos, que Chile firmó en 2001 y ratificó en 2008, la cual garantiza el derecho a la vida y restringe la aplicación de la pena de muerte.

Expertos legales aseguran que lo que sí puede ocurrir es la aprobación de un proyecto para aumentar las penas por violación a menores de 14 años (actualmente, de 5 a 20 años) y muerte por violación (de 20 a 40 años). Desde enero, cuando se produjo la muerte por violación de Sophia Ríos, una niña de un año y 11 meses, grupos ciudadanos propusieron una ley con el nombre de la menor (Ley Sophia) que buscaba aumentar las sanciones y restablecer la pena de muerte. Incluso los doctores que trataron a Ámbar han entrado en la discusión sobre la pena de muerte, abogando por el amor y la protección a los niños en lugar del odio.

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