La fiebre, definida como una temperatura corporal elevada, es una respuesta de nuestro organismo que indica que algo no funciona correctamente. Se produce cuando el termostato del cuerpo, situado en el hipotálamo, se reinicia a una temperatura más alta, principalmente como respuesta a una infección. Aunque la temperatura de 37 °C se considera normal, esta varía a lo largo del día, siendo más baja por la mañana y más alta al finalizar la tarde, cuando puede alcanzar los 37,7 °C.
La capacidad de generar fiebre se reduce en ciertas personas, como los adultos muy mayores o aquellos que sufren un trastorno por consumo de alcohol. La detección precoz es fundamental en cualquier tipo de patología, y la fiebre es uno de los principales indicadores de que existe algún problema en el organismo. Es especialmente relevante controlar la temperatura en el contexto actual del COVID-19.

¿Qué es la Fiebre?
La fiebre es un aumento temporal en la temperatura del cuerpo en respuesta a alguna enfermedad o padecimiento. Es un mecanismo de defensa que usa el organismo, generalmente para combatir una infección causada por virus o bacterias. A diferencia de la hipertermia, que es una temperatura corporal elevada no causada por un restablecimiento del punto de ajuste, la fiebre estimula el funcionamiento del sistema inmunitario.
La temperatura corporal se puede medir en varias zonas del cuerpo, siendo las más frecuentes la boca (temperatura oral) y el recto (temperatura rectal). Otros lugares incluyen la oreja, la frente y, con mucha menor probabilidad, la axila. Se mide habitualmente con un termómetro digital, ya que los termómetros de cristal con mercurio no se recomiendan debido al riesgo de rotura y exposición a esta sustancia tóxica.
Valores de Temperatura Considerados Fiebre
- Temperaturas orales se consideran elevadas cuando son superiores a 37 °C por la mañana temprano, superiores a 38 °C en cualquier momento posterior a la madrugada, o más elevadas que la temperatura diaria normal de una persona.
- Las temperaturas rectal y timpánica (en el oído) son aproximadamente 0,6 °C más elevadas que las temperaturas orales.
- La temperatura de la piel (por ejemplo, la frente) es aproximadamente 0,6 °C más baja que la temperatura oral.
Muchas personas usan el término "fiebre" de forma vaga, a menudo para expresar que se sienten demasiado calientes, demasiado fríos o sudorosos, pero sin haber medido su temperatura real.
La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo y una señal de que algo no va bien. Puede deberse a una afección leve o indicar un problema grave.
Tipos de TERMÓMETROS y CÓMO UTILIZARLOS
Impacto de la Fiebre en Adultos Mayores
La fiebre es más peligrosa en las personas mayores y en los niños menores de 5 años. En el caso de los adultos mayores, especialmente en aquellos mayores de 80 años, la fiebre puede ser un síntoma más grave debido a que el sistema inmune no actúa de la misma manera y puede tener más dificultades para manejarla correctamente. Por ello, ante los primeros síntomas, es crucial intentar bajar la fiebre en personas mayores.
Consecuencias y Síntomas de Preocupación en Adultos Mayores
Aunque las elevaciones temporales de temperatura entre 38 °C y 40 °C suelen ser bien toleradas por adultos sanos, una fiebre moderada puede ser peligrosa en adultos con enfermedades cardíacas o pulmonares, ya que aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria. La fiebre también puede empeorar el estado mental en personas con demencia. Una elevación extrema de la temperatura (generalmente más de 41 °C) puede ser perjudicial, causando disfunción y, en última instancia, fallo de la mayoría de los órganos.
Cuando las personas mayores tienen fiebre, pueden experimentar, además de los síntomas generales, algunos de los siguientes:
- Alteraciones en las funciones mentales mucho antes de llegar a 39 °C, como mareos, confusiones, desorientación y alucinaciones sonoras o visuales.
- Dolores muy intensos en la cabeza, cuello y en general en todas las articulaciones.
- Manchas rojas en la piel, de tamaño mayor a las del sarpullido, que pueden indicar sangrado subcutáneo.
- Dificultad para respirar.
- Pulso acelerado y ritmo cardiaco muy rápido.
- Temperaturas que varían rápidamente, pudiendo alcanzar pronto los 40 °C.
Es muy importante que cuando las personas mayores tienen fiebre se encuentren acompañadas en todo momento debido al peligro de mareos y la tensión arterial. La variedad de patologías y trastornos en la tercera edad que tienen la fiebre como indicador hace indispensable su rápida detección y tratamiento.
Causas de Fiebre en Adultos
Las sustancias que producen fiebre se denominan pirógenos, que pueden provenir del interior o del exterior del organismo. Los microorganismos y sus toxinas son ejemplos de pirógenos externos, mientras que los internos suelen ser producidos por monocitos y macrófagos (tipos de glóbulos blancos).
Muchos trastornos pueden causar fiebre, clasificándose generalmente en:
- Infecciosos (los más comunes): causados por bacterias, virus u hongos. Incluyen infecciones de vías respiratorias, gastrointestinales, urinarias y cutáneas.
- Neoplásicos (cáncer).
- Inflamatorios (incluyendo trastornos autoinmunitarios, reacciones alérgicas y algunas reacciones a fármacos).
Es muy probable que una infección sea la causa en adultos con fiebre aguda (que dura 4 días o menos). La fiebre aguda en personas con cáncer o un trastorno inflamatorio conocido también tiene más probabilidades de tener una causa infecciosa. Una causa no infecciosa es más probable cuando la fiebre dura mucho tiempo o es recurrente.

¿Cuándo Tratar la Fiebre?
La comunidad científica sostiene que la fiebre es un mecanismo protector que mejora la función de las células inmunes y estimula la actividad antimicrobiana. Sin embargo, es necesario bajarla cuando su costo metabólico sobrepasa los beneficios que aporta, ya que podría generar un estrés adicional que afecte la capacidad de recuperación del organismo. También es recomendable tratarla cuando genera un malestar que interfiere en la recuperación, afectando el descanso y la alimentación.
En el caso de los adultos mayores, es recomendable tratar la fiebre cuando genera un gran malestar, o si padecen alguna patología crónica, como enfermedades cardíacas o respiratorias, ya que el cuerpo podría tener dificultades para lidiar con fiebres altas prolongadas, pudiendo incluso provocar complicaciones de salud.
Señales de Alarma que Requieren Atención Médica Inmediata
Si la fiebre en una persona mayor es igual o superior a 38,5 °C y, además, aparecen síntomas diferentes, se debería intentar bajar la temperatura inmediatamente con remedios caseros. Si estos no dieran resultados en menos de media hora y la fiebre se mantuviera igual, se debe llamar al médico inmediatamente. Los signos y características que son motivo de preocupación incluyen:
- Alteración de la función mental, como confusión.
- Dolor de cabeza, rigidez de cuello o ambos.
- Manchas planas, pequeñas, de color rojo púrpura en la piel (petequias), que indican un sangrado debajo de la piel.
- Hipotensión arterial.
- Frecuencia cardíaca o respiratoria rápidas.
- Dificultad respiratoria (disnea).
- Temperatura mayor de 40 °C o inferior a 35 °C.
- Viaje reciente a un área donde es común alguna enfermedad infecciosa grave, como la malaria.
- Tratamiento reciente con fármacos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores).
En estos casos, suele ser necesario realizar pruebas complementarias de forma inmediata y, a menudo, el ingreso en el hospital.
Medicamentos para Bajar la Fiebre en Adultos Mayores
Los medicamentos más indicados para bajar la fiebre son el paracetamol (acetaminofén) y el ibuprofeno. El paracetamol es una opción eficaz con pocos efectos adversos, logrando la máxima reducción de la temperatura aproximadamente dos horas después de la ingesta. El ibuprofeno tarda un poco más (tres horas después de la ingesta) y, a diferencia del paracetamol, tiene una acción antiinflamatoria además de ser analgésico y antipirético.
Es crucial tener cuidado con los medicamentos. Si la fiebre es alta, puede ser recomendable tomar alguna medicación, siempre y cuando esta haya sido recetada previamente por el médico. Como las personas mayores suelen estar tomando otras medicaciones, es mejor que consulten a un médico antes de añadir un nuevo medicamento para evitar interacciones y complicaciones.
Advertencia: No se exceda con las dosis de los medicamentos. Excederse no ayuda a una recuperación más rápida y puede tener consecuencias negativas para la salud, como malestar estomacal, sangrado gástrico o daños en el hígado en el caso de los antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno.

Métodos No Farmacológicos para Bajar la Fiebre
Si te preguntas cómo bajar la fiebre en personas mayores, existen varias formas adecuadas de hacerlo que pueden dar resultado en un periodo breve de tiempo, especialmente si la temperatura no supera los 38,5 °C.
Recomendaciones Clave
- Mantener la hidratación como prioridad: La fiebre puede causar deshidratación, por lo que es esencial consumir suficientes líquidos. Ofrezca agua, caldos, zumos o batidos. Por cada grado corporal superior a los 38 °C, la necesidad de agua aumenta hasta un 10%.
- Usar ropa ligera: Es común experimentar frío con fiebre, pero las personas mayores no deberían abrigarse demasiado. Es mejor usar ropa liviana y, si se usan mantas, que sean muy finas. Un ambiente fresco y cómodo también es importante.
- Ventilar la habitación: La ventilación del espacio donde se encuentra la persona con fiebre puede proporcionar una sensación de alivio y bienestar, y ayudar a bajar algunas décimas la temperatura.
- Aplicar compresas húmedas: Esta es una forma efectiva de bajar la fiebre en pocos minutos. Aplique un paño mojado con agua a temperatura ambiente (no fría) sobre la frente, el cuello, las axilas, las muñecas o las ingles (donde se concentra más el calor). Cambie las compresas a medida que se calienten. También se puede usar un paño húmedo enfriado en el congelador.
- Tomar duchas con agua tibia: Darse baños de agua tibia no solo alivia los síntomas de la fiebre y la temperatura corporal, sino que también puede ayudar a relajar a la persona y mejorar la calidad del descanso. El agua no debe estar totalmente fría, bastará con que esté templada.
- Descansar: El descanso es fundamental para que el sistema inmunológico sea más efectivo al lidiar con las infecciones. Permanecer en casa y evitar esfuerzos físicos ayudará a una recuperación más rápida.
Tipos de TERMÓMETROS y CÓMO UTILIZARLOS
Qué Evitar al Tratar la Fiebre
Para prevenir problemas adicionales, es importante saber qué evitar cuando se tiene fiebre:
- No frotar el cuerpo con alcohol: Este "remedio casero" no es efectivo y puede generar problemas. El alcohol se evapora muy rápido, enfriando la piel y haciendo que el cerebro sienta frío, lo que paradójicamente puede aumentar la temperatura corporal. Además, el alcohol se absorbe rápidamente a través de la piel, con riesgo de intoxicación.
- No darse baños fríos: Aunque parezca una buena idea para refrescarse, los baños fríos pueden ser contraproducentes, ya que pueden causar escalofríos y hacer que la temperatura corporal central aumente aún más.
Cuándo Llamar al Médico
Es totalmente necesario llamar al médico si la fiebre está por encima de 38 °C durante más de 4 horas y no hay forma de reducir la temperatura. También será necesario acudir a un médico cuando la fiebre sea igual o superior a 38,5 °C, ya que podría subir pronto a 40 °C y llegar a ser peligroso, por ejemplo, por los delirios.
En el caso de adultos, se debe consultar a un especialista si la fiebre es de más de 39,4 °C y el cuerpo no responde positivamente a ningún tratamiento, o si dura más de 48 a 72 horas. También si se tienen otras enfermedades serias como problemas cardíacos, diabetes, fibrosis quística, EPOC u otros problemas pulmonares crónicos, o si se tiene el sistema inmunitario comprometido.
Llame al 911 o al número local de emergencias si un adulto mayor con fiebre presenta:
- Confusión o no puede despertarse fácilmente.
- Dificultad para respirar, incluso después de despejar la nariz.
- Uñas, lengua o labios morados.
- Dolor de cabeza muy fuerte o rigidez de nuca.
- Convulsiones.