No existe límite de edad para el amor. Así lo han demostrado diversas parejas de ancianos que, rompiendo estereotipos, han decidido formalizar su unión y convertir su noviazgo en un matrimonio. Estas historias, que a menudo se vuelven tendencia en las redes sociales, nos recuerdan que los adultos mayores mantienen necesidades vitales de afecto, compañía y amistad, más allá de los espacios de cuidado o alimentación.

Historias de vida: el compromiso en la madurez
Un ejemplo emblemático es el de Marcelino, de 100 años, y Branca, de 96 años. Tras conocerse en un hogar de retiro en Campinas, Brasil, y mantener un noviazgo de dos años, decidieron dar el siguiente paso. Marcelino, un exingeniero de origen portugués, confiesa que el vínculo diario -el intercambio de buenos días, los besos y el cuidado mutuo- es lo que da sentido a su vida.
De igual manera, en Colombia, José (80) y Matilde decidieron unir sus vidas en el Centro de Bienestar del Anciano, Fundación Betsabé Arbeláez. Para ellos, el matrimonio representa una forma de fortalecer su relación ante Dios y consolidar un compromiso basado en el respeto y la lealtad. Como señala José: "Todo marcha a las mil maravillas, nunca es tarde para enamorarse, porque el amor no tiene edad".
La evolución del matrimonio en la tercera edad
Aunque las estadísticas generales muestran una disminución en la cantidad de matrimonios en las últimas décadas, el segmento de personas mayores de 75 años presenta una realidad distinta. En diversos países, se ha observado un aumento sostenido en las nupcias de personas en este grupo etario.
Este fenómeno responde a varias motivaciones:
- Seguridad legal y herencia: El matrimonio se percibe como una alternativa práctica para resolver temas de sucesión y protección legal.
- Selectividad socioemocional: Según la teoría de Laura Carstensen, a medida que el tiempo se acorta, las personas priorizan los aspectos positivos y buscan dar un nuevo sentido a su existencia.
- Necesidad de compañía: El vínculo matrimonial ofrece un soporte emocional mutuo ante las dificultades propias de la etapa.

Desafiando el "edadismo" y los prejuicios sociales
Observar este fenómeno con asombro es, a menudo, una respuesta influenciada por el edadismo, una forma de discriminación sutil que atribuye características limitantes a las personas solo por su edad. La psicogerontóloga Agnieszka Bozanic sostiene que urge resignificar la imagen de la vejez, ya que tratarla como algo anecdótico o "asexuado" está lejos de la realidad.
Existen diferencias notables en cómo hombres y mujeres abordan esta etapa:
| Perspectiva | Comportamiento observado |
|---|---|
| Hombres | Suelen buscar parejas para vivir juntos y manifiestan mayor necesidad de compañía tras enviudar. |
| Mujeres | Tienden a disfrutar de mayor autonomía y, a menudo, prefieren relaciones de noviazgo sin convivencia forzada. |
Desafíos y realidades: sexualidad y autonomía
La idea de que las personas mayores son "asexuadas" es un prejuicio desmentido por diversos estudios, que confirman que la actividad sexual y la búsqueda de intimidad continúan siendo relevantes. El reto actual, según los expertos, es abordar este tema con naturalidad, incluyendo la educación sobre salud sexual y el respeto a la autonomía de los adultos mayores para tomar decisiones afectivas, incluso cuando sus familiares cercanos presentan reticencias.
En última instancia, el amor en la tercera edad es un reflejo de una población que vive más y en mejores condiciones de salud. Como concluye el geriatra Gerardo Fasce, estos matrimonios son producto de una epidemiología favorable donde, cada vez más, las personas mayores optan por ejercer su derecho a la felicidad y al acompañamiento en su etapa más madura.
La importancia del vínculo afectivo en los primeros años de vida (conferencia)
tags: #matrimonios #ancianos #amateur #gordos