El Suicidio en la Vejez: Una Mirada a los Pactos de Amor y Desesperación en Chile

En Chile, el suicidio de personas mayores es una realidad que genera conmoción y plantea profundas interrogantes sobre el cuidado y el acompañamiento en la tercera edad. Los casos de parejas de ancianos que deciden poner fin a sus vidas juntos, a menudo tras décadas de matrimonio y en circunstancias de enfermedad o dependencia, revelan una compleja intersección de factores emocionales, económicos y sociales.

El Caso de José Aedo y Blanca Sáez: Un Pacto por Amor

Los Hechos y las Circunstancias

La Fiscalía chilena y la Policía investigan las circunstancias en que un anciano de 94 años mató de un tiro a su esposa de 86 y luego se suicidó con la misma arma. Los cadáveres de José Aedo (94) y Blanca Sáez (86) fueron descubiertos por su nieta en el domicilio que compartían desde 1957 en la calle Eleuterio Ramírez, en Santiago de Chile. La noche de este lunes, sus cuerpos fueron encontrados por la nieta de la pareja. Horas antes de morir, José Aedo y Blanca Sáez fueron juntos, como era costumbre, a atenderse al consultorio doctor Carlos Lorca, en la comuna de El Bosque. Así se movían a todos lados: uno al lado del otro.

El arma utilizada estaba legalmente inscrita a nombre de la esposa, según informó el comisario Eduardo Aros, de la Policía de Investigaciones (PDI). Desde la PDI se entregaron los primeros antecedentes, señalando que "sería un femicidio y posterior suicidio, a cuya dueña de casa se le dio muerte por parte del cónyuge" con un arma inscrita por la mujer. La policía confirmó que no existen antecedentes de violencia intrafamiliar en el matrimonio, que llevaba 62 años de casados.

Foto de una pareja de ancianos tomados de la mano, con un aura de tranquilidad

La Perspectiva Familiar

Junto a los cuerpos, se encontró una carta que habría sido dejada por ambos e intentaría explicar el porqué de la decisión: se sentían dependientes de su familia y estaban cansados de vivir. De acuerdo con los vecinos y los propios familiares, no existen antecedentes de violencia familiar entre ambos y llevaban una vida tranquila y en armonía. La nieta de José y Blanca, Catherine Aedo, aseguró que "no estaban abandonados. Son 60 años de matrimonio, que vivieron juntos y felices. Es una historia de amor donde nunca los viste pelear o tratarse mal entre ellos".

La nieta recalcó que "les escuchabas decir que si algo le pasaba al otro, el otro no seguía porque tenían que estar juntos". El hijo de la pareja, Jorge Aedo, por su parte aseguró que, según la carta, "el hecho fue por amor": "Ellos siempre estuvieron acompañados, todos lo saben". Esta decisión, tomada tras más de seis décadas de matrimonio, no fue del todo incomprensible para sus cercanos y familia, a pesar del impacto. Aedo agregó que no entiende "por qué tomaron esta decisión, por qué nos quisieron dejar si acá nunca los abandonamos. Esta pena de mierda que nunca se va a quitar, quiero borrar la imagen de verlos ahí, ya no estando con nosotros".

El Trágico Adiós de Jorge Olivares y Elsa Ayala

Detalles del Suceso

El caso de José y Blanca no es único en Chile. En julio del año pasado, el fallecimiento de Jorge Olivares (84) y Elsa Ayala (89) en Conchalí fue informado en circunstancias casi idénticas. Jorge Olivares Castro tomó su revólver Smith and Wesson calibre 38 y apuntó en la sien izquierda de quien fue su esposa durante 55 años, Elsa Ayala Castro, apretó el gatillo y la dejó tendida sobre su cama, agonizante. Segundos después, Jorge disparó nuevamente su arma y se suicidó.

Un vecino, Pedro Rodríguez Noreña (57), escuchó dos estallidos casi simultáneos y pensó que era su aspiradora. Poco después, observó movimiento en la casa colindante y vio llegar ambulancias, algo no inusual, ya que sus vecinos eran atendidos a domicilio por personal del Centro de Salud Familiar Lucas Sierra. Solo cuando los vehículos de Carabineros se instalaron en la cuadra, entendió que lo que había oído era el fin de una historia. "Eso fue por amor", sentenció.

Ilustración de una casa antigua con un ambiente nostálgico

Una Vida de Dependencia y Cuidado

La pareja se conoció a fines de los 50 y se casó en 1963. No tuvieron hijos, pero sí muchos sobrinos, aunque solo uno de ellos, Alan Sanhueza Ayala (54), los visitaba con regularidad. La ausencia de familiares les pesaba y se sentían solos, viejos, adoloridos y cansados. La motivación detrás de su decisión, aunque no se encontró una carta, se planteó como la misma: estaban enfermos y cansados.

  • Elsa llevaba más de dos años postrada, padecía un cáncer de colon ramificado, úlceras varicosas en las piernas, y había iniciado la primera etapa de demencia senil, usando pañales.
  • Jorge enfrentaba una hernia lumbar que lo mantenía encorvado y estaba aquejado de una neumonía prolongada.

Los últimos meses, la situación se había tornado cada vez más compleja; Elsa sufría ataques de dolor que los calmantes recetados no atenuaban y Jorge casi no dormía en las noches atendiéndola. Ante esta situación, el sobrino Alan había definido que Elsa fuera internada en un asilo, buscando dos lugares. Jorge había calculado que con las pensiones de ambos podría pagar la residencia. El traslado se programó para el viernes, pero Jorge pidió un día más. El viaje de Elsa nunca se concretó. Alan reflexionó: "Yo creo que mi tío no quiso que lo separaran de su mujer y por eso hizo lo que hizo".

La Red de Apoyo y la Premonición

Denisse Gallardo Rojas (33), una paramédico que los conocía desde agosto de 2017 a través del Programa Postrados del Cesfam de Conchalí, se convirtió en su principal soporte. Jorge le había comentado en su primera visita: "Cuando ya no la pueda cuidar, será hora de que partamos los dos". Denisse, con su propia llave de ingreso, los visitaba regularmente, les ayudaba con el cuidado de Elsa, compraba víveres y les hacía compañía. La pareja le mostraba fotos antiguas y le contaban su vida. Le recordaban que ya habían vivido lo suficiente y que en 2002 ya habían hecho los trámites para la cremación de ambos en el Cementerio General. "No vamos a seguir molestando después de muertos", repetía Elsa.

La mañana del suicidio, Jorge llamó a Denisse muy temprano y le pidió que fuera a desayunar. Luego, Alan, el sobrino, los encontró y llamó a Denisse con la voz entrecortada. Denisse encontró a Elsa sobre la cama, aún respirando, y a Jorge en el suelo, ya muerto. Alan le contó lo que Jorge le había pedido horas antes: que los cremaran, sin misa ni funeral, y que sus cenizas "quedaran en los cerros de Colina".

Nicolás Orellana Mardones (25), un enfermero que hizo su práctica en el Cesfam Lucas Sierra, también conoció a la pareja. La ternura con que se trataban y la soledad de su hogar lo remecieron. Él asegura que no había miseria material, sino "lo que faltaba [...] era una razón para seguir". Nicolás, quien siguió visitándolos incluso fuera de su trabajo, notó a Jorge cansado, adolorido y con la frustración de que las personas a su alrededor "parecían despreciar su paso lento". La conversación premonitoria ocurrió dos semanas antes, cuando Elsa reafirmó la decisión de irse juntos "cuando llegara el momento". En el parte policial se consignó que no hubo signos de violencia ni la intervención de terceros. "Por un acto de amor, por no separarse, hicieron esto", explicó el joven.

Cuidar de una persona en situación de dependencia

Nancy Romero y Alex Urrea: El Agobio de la Enfermedad y la Economía

Un Amor Puesto a Prueba por la Adversidad

El pasado 26 de enero, Nancy Romero (60) y Alex Urrea (59) arrendaron una pieza en un apart hotel en el centro de Santiago, donde ambos se suicidaron. Ella presentaba dificultades para desplazarse y no se podía expresar verbalmente por un accidente cerebrovascular. A él lo agobiaba no poder obtener los recursos para seguir cuidándola en su vejez. Alex dejó una carta titulada "A poco de partir" dirigida a sus seres queridos, donde mencionaba: "Mi situación con Nancy cada día es peor por enfermedades mutuas. Dentro de mi desgracia he encontrado un poco de paz. Suerte a todos los que quedan en el aeropuerto de la vida, esperando el gran viaje".

Nancy y Alex se conocieron a mediados de los 2000 en Mejillones y vivieron un tiempo en España. Sin embargo, en 2017, la situación en España se derrumbó por problemas de visa, y el matrimonio regresó a Chile. Fue en Antofagasta, a 65 kilómetros de Mejillones, donde la vida les cambiaría para siempre: Nancy sufrió un accidente cerebrovascular, quedando en silla de ruedas, sin poder expresarse verbalmente y comunicándose solo a través de expresiones faciales y gestos. A partir de este accidente, Alex se encargó exclusivamente de sus cuidados, dejando de trabajar a tiempo completo y destinando la mayoría de sus recursos a cuidar a Nancy. Este nivel de dedicación en Chile es poco común, donde más del 70% de quienes realizan labores de este tipo son mujeres, según el Servicio Nacional de Adultos Mayores. Alex le teñía el pelo, le hacía la manicura, y reacondicionó la casa con pasamanos para facilitar su desplazamiento.

Preparativos para un Final Planificado

La situación económica también era un desafío. Con los ahorros de Alex y la pensión de Nancy, que ascendía a $137.000 pesos (unos 140 dólares), solo lograron financiarse durante 3 años y medio. Paradojalmente, la pandemia de COVID-19 les permitió obtener más ingresos gracias al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y a los tres retiros del 10% de los fondos de pensiones (AFP). De acuerdo con la Subsecretaría de Evaluación Social, durante la pandemia, el 49,3% de los hogares donde viven personas mayores redujo sus activos para sobrevivir. A pesar de estas ayudas, el matrimonio ya había redactado su carta de despedida en febrero de 2021 y pagado por un servicio de cremación en el Cementerio General. Querían cubrir la mayor cantidad de detalles posibles y no molestar a nadie. "Mi situación con Nancy es cada día peor por enfermedades mutuas, además no deseamos ser un lastre para nadie", escribió Alex. En la misiva también se explicaba que la mujer se encontraba muy enferma.

El día 24 de enero de 2022, el último de sus vidas, Alex y Nancy lo disfrutaron amándose como siempre. Alex vistió a su mujer con ropa elegante y un sombrero, almorzaron, fumaron y bebieron cerveza. Por la noche, Alex y Nancy llegaron al Apart Hotel del centro. Alex dejó una nota en la puerta de entrada al apartamento que decía: "Cuidado, no acercarse a la habitación". Según el acta de defunción, ambos murieron a la misma hora en la madrugada del 25 de enero.

Cuidar de una persona en situación de dependencia

La Reflexión de una Hija

Magdalena Urrea, hija de Alex, recuerda que su padre le dijo: "El día que se termine la plata, hasta ahí llegamos". Ella piensa que el final de Alex y Nancy no fue justo. "Lamentablemente en Chile, los únicos que tienen acceso a cuidados dignos en su vejez es la gente que tiene mucho dinero. Eso mi papá y Nancy lo sabían muy bien, porque el cuidado de una persona que está discapacitada, mensualmente, te sale sobre el millón de pesos".

Magdalena subraya que "lamentablemente mi papá no tenía quién le brindara los cuidados a Nancy y que a él lo dejaran tranquilo. Por eso dejó de trabajar para cuidarla él". Alex "sabía que las políticas públicas no iban a ser suficientes. A él le dio miedo envejecer y no tener fuerzas para cuidarla. Como dicen en las cartas, ellos se habían prometido cuidarse para toda la vida y él lo cumplió".

El Suicidio en la Vejez en Chile: Un Fenómeno Incomprendido

Estadísticas Alarmantes

Lamentablemente, los casos de Alex y Nancy, y de José y Blanca, no son los únicos de personas mayores que cometen suicidio. En Chile, los adultos mayores son el grupo etario que más se suicida. Una investigación realizada en 2017 por la psicóloga Ana Paula Vieira, del Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento, consigna que la tasa es de 13,6 casos por cada 100 mil habitantes -la más alta del continente-, y entre quienes toman la determinación de partir predominan los mayores de 80 años. La decisión, en el 88% de los casos, la adoptan hombres y son altamente efectivos: uno de cada cuatro intentos de suicidio termina en una muerte. En los jóvenes, solo uno de cada 200.

Gráfico estadístico sobre tasas de suicidio por grupos de edad en Chile

Factores de Riesgo y Miedos Comunes

Pese a lo asombroso de las cifras, aún no hay un análisis exhaustivo sobre por qué los ancianos se quitan la vida. Sin embargo, en su trabajo clínico, la experta Ana Paula Vieira ha detectado factores comunes. Ella sostiene que el suicidio en la vejez "es un fenómeno complejo y multicausal", donde "diversos factores pueden influir en el comportamiento suicida, como variables psicosociales, sociodemográficas, culturales y biológicas". Algunos de los factores de riesgo más psicológicos y personales incluyen:

  • Sentimientos de desesperanza, soledad no deseada e infelicidad.
  • El sentimiento de ser una sobrecarga para los demás, muy común entre las personas mayores con idealización suicida.
  • Un sentido de "no pertenencia", la pérdida del sentimiento de utilidad y la ausencia de proyectos vitales.
  • Escasa o nula redes de apoyos sociales.
  • La jubilación y la situación económica desfavorable.
  • El viejismo, que es la visión estereotipada y negativa de la vejez presente en nuestra sociedad.

Vieira lo define así: "El mayor miedo de los adultos mayores no es morir, ellos saben que eso es una circunstancia. Les tienen miedo a otras cosas: perder su identidad, ser invisibles, no ser escuchados, tener una vida poco digna".

La Falta de Políticas Públicas

Chile también envejece, y aunque lo hace a pasos agigantados, el país sigue sin hacerse cargo de los problemas de la vejez con una robusta política multisectorial para los adultos mayores, especialmente para los más vulnerables. Los adultos mayores con dependencia severa en los quintiles de ingresos más bajos son casi el 30%, a diferencia de los más altos donde no llegan al 10%. Este era el caso de Elsa, de los Olivares Ayala, y de Nancy, quienes, a pesar de los esfuerzos de sus seres queridos y de la red de salud, se enfrentaron a limitaciones estructurales.

Recursos de Ayuda y Prevención

En Chile existen distintos espacios de ayuda telefónica o en línea para personas que presenten pensamientos suicidas. Es fundamental recordar que la ayuda está disponible y que buscar apoyo es un paso valiente hacia el bienestar.

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