Manual para el cuidador de pacientes mayores hospitalizados

El desafío del cuidado en personas mayores hospitalizadas

La Gestión del Cuidado en Enfermería en las personas mayores representa un desafío significativo en la actualidad para la profesión. De acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se espera que para el año 2035, el porcentaje de la población mayor de 65 años alcance hasta un 19%. Esta tendencia demográfica subraya la necesidad de planificar y coordinar la provisión de cuidados interdisciplinarios que sean seguros, especializados y de alta calidad para este grupo etario, tomando en consideración sus riesgos y necesidades especiales, así como las de su entorno.

Durante el proceso de hospitalización, las características intrínsecas del envejecimiento, junto con factores extrínsecos relacionados con la terapia o procedimientos, y los propios procesos organizacionales del centro de salud, pueden incrementar la frecuencia de incidentes. Esto, a su vez, podría prolongar la estancia hospitalaria y aumentar la aparición de complicaciones. La prevención de eventos adversos en pacientes mayores de 65 años se fundamenta en cinco estrategias clave: la identificación del riesgo, el trabajo interdisciplinar, la implementación de estrategias preventivas prácticas, la capacitación continua del personal y la supervisión efectiva.

Infografía: Envejecimiento poblacional y desafíos en el cuidado de salud

La Gestión del Cuidado de Enfermería: Un pilar fundamental

La enfermería, como actividad esencial, ha existido desde los albores de la humanidad, siempre respondiendo a la necesidad de cuidar a aquellos incapaces de valerse por sí mismos. A lo largo del tiempo, la profesión ha evolucionado hacia un trabajo sistemático, fundamentado en el método científico, lo que ha permitido el desarrollo de su propio marco de acción: el "Proceso de Atención de Enfermería" (PAE), consolidándose como una disciplina vital dentro del ámbito sanitario.

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), define la disciplina de enfermería como la ciencia que engloba los cuidados, tanto autónomos como en colaboración, que se brindan a personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, ya sean enfermos o sanos, en cualquier contexto. Esta labor incluye la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el cuidado de personas enfermas, discapacitadas y moribundas, abarcando tanto la vertiente curativa como la paliativa. En esencia, el cuidado es el objetivo principal y la razón de ser de la profesión enfermera, lo que la distingue y le otorga un valor intrínseco.

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La función de "Gestión del Cuidado" es fundamental para la enfermería, permitiéndole coordinar de forma autónoma los recursos de asistencia para el paciente. Esta función se ha materializado con la integración de las "Subdirecciones de Gestión del Cuidado" en las organizaciones de servicios de salud, lo que ha permitido establecer normas para implementar activamente el "Modelo de Gestión del Cuidado de Enfermería" en diversos establecimientos, asegurando que la profesión demuestre sus competencias para asumir los desafíos que le han sido legalmente conferidos.

La Gestión del Cuidado de Enfermería enfrenta un gran reto en las distintas etapas del ciclo vital, especialmente con el cambio del perfil epidemiológico en las últimas décadas. Del predominio de enfermedades infecciosas y materno-infantiles, el panorama ha virado hacia enfermedades crónicas no transmisibles, accidentes y problemas de salud mental, los cuales afectan a una población cada vez más envejecida con características de atención muy específicas.

Gestión de Riesgos en el Paciente Mayor Hospitalizado: Lo que el cuidador debe saber

Dentro del rol de "Gestión del Cuidado" en Enfermería, la "Gestión de Riesgos" es un modelo de trabajo sistematizado que, mediante la identificación y análisis de riesgos clínicos, permite adoptar medidas preventivas o correctivas. Estas medidas se basan en la mejor evidencia disponible y buscan evitar la aparición de daño secundario derivado de los riesgos clínicos asociados a la atención sanitaria.

Durante una hospitalización, los riesgos de que un evento adverso se presente dependen de tres factores principales:

  • Factores intrínsecos del paciente: Condiciones propias del adulto mayor.
  • Factores extrínsecos: Asociados a la terapia o procedimientos médicos.
  • Factores relacionados con la organización: Procesos internos del hospital.

Para los adultos mayores, comprender las características inherentes del envejecimiento es crucial para entender los riesgos a los que esta población puede verse expuesta solo por sus condiciones intrínsecas durante la hospitalización. Estos riesgos pueden prolongar la estancia y aumentar los costos más allá del curso natural de la patología.

En cuanto a los riesgos extrínsecos generados por la atención de enfermería y los factores relacionados con la organización, los potenciales daños en la atención del adulto mayor se orientan hacia la pérdida del grado de funcionalidad, la presencia de delirium y la aparición de riesgos inherentes al ámbito hospitalario, como la generación de lesiones de piel, caídas e infecciones asociadas a la atención de salud. Estos eventos podrían causar daño a largo plazo, llevando a la dependencia física y cognitiva permanente de este grupo.

Esquema: Factores de riesgo en pacientes mayores hospitalizados

Riesgos Específicos y Estrategias Preventivas

Pérdida de la Funcionalidad

La pérdida de funcionalidad durante una hospitalización no se debe únicamente a la disminución fisiológica de la fuerza y masa muscular o a la reducción de la capacidad aeróbica en las personas mayores. Estudios, como los realizados en Holanda, indican que entre un 47% y un 70% de los pacientes mayores de 60 años pueden ser considerados de alto riesgo para desarrollar deterioro funcional durante su estadía hospitalaria. Esto se relaciona con el diagnóstico de ingreso, un deterioro cognitivo previo, bajo nivel de actividad social, la edad y factores intrahospitalarios como el reposo prolongado, la larga estancia y una rehabilitación tardía.

Estudios en Chile han mostrado resultados similares, revelando que el paciente adulto mayor hospitalizado podría perder hasta un 78,5% de su capacidad funcional durante este proceso. Para evitar esta pérdida, se recomiendan intervenciones de carácter interdisciplinar, que incluyan la rehabilitación motora temprana y el ejercicio físico.

Delirium

El Delirium, según el "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders" (DSM) en su quinta edición, se define como una "alteración en la atención y conciencia, que se desarrolla de manera aguda y tiende a fluctuar". Es una condición extremadamente frecuente en pacientes adultos mayores hospitalizados. Investigaciones sugieren que al menos un tercio de los pacientes mayores de 70 años experimentan delirium, presentándose en la mitad de ellos al momento del ingreso o desarrollándose durante la hospitalización. Es común después de cirugías (15-25%), en unidades de paciente crítico (más del 75%) y en urgencias (10-15%).

Los factores de riesgo del delirium se clasifican en:

  • Predisponentes: Edad avanzada, discapacidades funcionales, y la coexistencia de otras condiciones patológicas.
  • Precipitantes: Sexo femenino, deterioro de la visión y audición, síntomas depresivos, anormalidades de laboratorio, deterioro cognitivo leve y abuso de alcohol. Durante la hospitalización, la administración de ciertos fármacos (hipnóticos, anticolinérgicos, sedantes, anestesia), cirugías, dolor, anemia, infecciones, enfermedades graves y exacerbaciones de enfermedades crónicas son factores precipitantes que pueden llevar a un aumento de complicaciones, mayor tiempo de estancia y la necesidad de cuidados permanentes post-alta.

Para los cuidadores, es fundamental saber que la gestión del cuidado de enfermería para pacientes con delirium debe incluir:

  • La aplicación de estrategias de control de la medicación, idealmente priorizando protocolos de sueño sin inducción farmacológica y disminuyendo fármacos de riesgo (benzodiacepinas, opioides, anticolinérgicos, anticonvulsivantes).
  • El manejo del ambiente debe considerar la orientación y la reducción de la deprivación sensorial. Esto implica el uso de calendarios, relojes, una adecuada iluminación y ayudas como anteojos y audífonos si son necesarios.

El aporte de los miembros de la familia debe ser considerado desde el inicio de la hospitalización. El personal de enfermería tiene la responsabilidad de educar a los responsables del cuidado del paciente para que proporcionen orientación constante y animen al paciente a mantenerse activo. Esto empodera al cuidador para ser un participante activo en la prevención y manejo del delirium.

Riesgos Inherentes al Ámbito Hospitalario

Algunos de los riesgos que afectan al adulto mayor durante su hospitalización están relacionados con la presencia de caídas y lesiones de piel asociadas al reposo en cama. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta aproximadamente 646.000 muertes anuales debido a caídas, siendo el grupo etario mayor de 65 años el más afectado. Se estima que entre un 2% y un 12% de estas personas sufrirán una caída durante la hospitalización, ocurriendo entre el 75,7% y el 85% de las veces dentro de la habitación o en espacios cercanos a la cama del paciente.

En cuanto a las lesiones de piel, los adultos mayores son particularmente vulnerables debido a una combinación de factores, incluyendo el encamamiento prolongado, la movilidad reducida, la malnutrición, alteraciones fisiológicas y la incontinencia, entre otros. El manejo adecuado del entorno hospitalario es otro factor de riesgo crítico que el personal de enfermería debe gestionar activamente para no deteriorar la capacidad funcional del adulto mayor. Esto implica reevaluar paradigmas como la altura de las camas, el uso de barandas elevadas de forma permanente y la restricción de la movilización, buscando siempre el balance entre la seguridad y la promoción de la actividad del paciente.

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Gráfico: Causas y prevención de lesiones por presión en el paciente encamado

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