El Bienestar Emocional y Cognitivo en el Adulto Mayor: Desafíos y Estrategias

En ocasiones, sin una causa aparente, se observa que una persona mayor se va apagando poco a poco. Puede que deje de caminar, muestre desinterés por lo que le rodea o parezca más desconectada. Este conjunto de síntomas físicos, cognitivos y emocionales, que aparecen en muchas personas mayores, indican una pérdida general de reservas funcionales. Este estado clínico reconocido, aunque no es una enfermedad concreta, aumenta el riesgo de caídas, dependencia y hospitalizaciones. En la cuarta edad, que hace referencia a los adultos mayores de 85 años, el riesgo de debilidad, dependencia y decaimiento se incrementa significativamente, implicando una pérdida de capacidad para adaptarse a situaciones adversas.

El Síndrome del Decaimiento o Fragilidad

El decaimiento en ancianos se refiere a una sensación persistente de cansancio, falta de motivación, apatía y desinterés por las actividades cotidianas. A menudo, se acompaña de somnolencia, pérdida de apetito y menor participación social. Reconocer los primeros signos del síndrome de la decaída es clave para intervenir a tiempo, ya que identificar sus causas es esencial para aplicar un tratamiento adecuado y evitar que evolucione hacia cuadros más graves como la depresión o la dependencia funcional.

Síntomas y Manifestaciones

Uno de los síntomas más visibles es la persona decaída, que se queja de cansancio continuo, duerme más de lo habitual y pierde peso sin razón clara. Cuando un anciano deja de caminar o empieza a evitar actividades cotidianas como salir a pasear o hablar con los demás, es una señal de alerta. La mirada perdida, el desinterés por el entorno o la desconexión durante las conversaciones son indicadores de que el estado emocional y cognitivo está cambiando.

Tipos de Decaimiento

El decaimiento puede adoptar diferentes formas y presentar múltiples síntomas:

  • Fatiga crónica: Se caracteriza por un agotamiento constante que no mejora, incluso tras períodos de descanso.
  • Somnolencia: Se manifiesta con sueño excesivo durante el día y dificultad para mantenerse despierto.
  • Depresión: En la tercera edad, es muchas veces una causa subyacente del decaimiento, acompañada de tristeza, aislamiento, insomnio o falta de apetito.
  • Astenia y apatía: La astenia, debilidad física y mental, y la apatía, falta de motivación, son muy frecuentes.

Causas del Decaimiento

El decaimiento en ancianos es multifactorial. Entre sus causas más comunes se encuentran:

  • Cambios fisiológicos relacionados con el envejecimiento, como la pérdida de masa muscular (sarcopenia), menor capacidad cardiovascular y metabolismo más lento.
  • Enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la diabetes o dolencias persistentes que reducen la energía y afectan al ánimo.
  • Consumo prolongado de medicamentos que pueden provocar fatiga o somnolencia.
  • Malnutrición o déficits vitamínicos, especialmente de vitamina D, B12 o hierro.
  • Soledad, falta de relaciones sociales y estímulos.
Esquema de las causas y síntomas del síndrome de decaimiento en adultos mayores

Desorientación y Confusión Mental

Estar desorientado significa que la persona sufre un estado de confusión mental que le impide pensar con claridad y saber, por ejemplo, dónde se encuentra o qué hora es.

Delirium vs. Demencia

  • Confusión aguda o delirium: Es una situación puntual que puede originarse en nuestros mayores posteriormente a una caída, una bajada de potasio o una simple infección de orina. Todas ellas son causas que desestabilizan la salud de los mayores y afectan a su cerebro. Los rasgos esenciales del delirium consisten en una alteración de la conciencia que se manifiesta por disminución de la capacidad de atención, que se desarrolla en breve periodo de tiempo (horas o días) y tiene un curso fluctuante.
  • Demencia: Es una de las causas que provoca que la persona se pueda desorientar. Esta enfermedad afecta al pensamiento, al comportamiento y a la capacidad que tiene la persona para realizar las tareas cotidianas. Cuando la persona está en una etapa inicial del Alzheimer, suele desorientarse cuando sale fuera de casa. Estos síntomas están originados por cambios que sufre su cerebro debido a la enfermedad y que le provocan pérdida de la memoria, cambios en la visión y en la percepción. El paciente experimenta estos cambios lentamente.

Frente a uno de estos episodios, lo más conveniente es acudir con urgencia al médico. La demencia y el delirium son los dos trastornos mentales más frecuentes en la población anciana; hasta un 50% de las demencias tienen un delirium asociado.

Manejo de la Desorientación

El papel de la familia es fundamental para crear un ambiente adecuado que proporcione tranquilidad al enfermo, estimularle suavemente, explicarle, darle conversación y orientarle. Los ansiolíticos y somníferos son en ocasiones contraproducentes, ya que pueden agravar la confusión.

Estrategias para la desorientación temporal y espacial:

  • Para hacer frente a la desorientación relacionada con el tiempo, el primer concepto con el que hay que trabajar es con lo que significa el tiempo. Por ejemplo, si la persona ya no es capaz de entender lo que quiere decir las dos en punto, se le puede hacer referencia a la hora de comer o cuando la lavadora haya acabado o mostrarle un reloj de arena.
  • Si no es capaz de reconocer la estación del año en la que estamos, junto al calendario se podría poner una pizarra blanca con la hora en la que estamos o el horario con las principales actividades del día.
  • Un ambiente tranquilo con escasos estímulos luminosos y sonoros es lo ideal. En lo posible, no interrumpir el sueño nocturno con medicamentos o tomas de signos vitales.
  • Finalmente, hay que dirigirse a la persona mayor con palabras sencillas y frases cortas y claras, evitando saturarla con demasiada información cada vez.
  • Para no agravar la angustia y confusión, no es conveniente que cambie de casa o de estancia con frecuencia, o que sea atendido cada semana por un familiar distinto: en este estado es importante mantener pautas de familiaridad.
  • Crear rutinas: A medida que la persona con demencia encuentra cada vez más difícil hacer un seguimiento del tiempo, es útil crear una rutina para que haga siempre lo mismo. De esta manera, se organiza el día con las distintas actividades y el paciente puede entender el paso de las horas en función de las tareas que haga.
  • Adaptarse y mantener un ambiente estable: Es conveniente evitar los cambios y dejar los objetos siempre en el mismo lugar. De esta forma, será más difícil que no sepa dónde están sus cosas. Decorar los cajones y las puertas con letreros que indiquen qué contienen o qué hay detrás.

Si la persona conoce las nuevas tecnologías, disponer de un asistente virtual, al que pueda preguntar una y otra vez las mismas dudas, podría ser un alivio.

Cambios de Conducta y Agresividad

Lidiar con cambios de personalidad en el adulto mayor puede ser un reto tanto para familiares como para cuidadores. A menudo, estos cambios incluyen trastornos de conducta, que pueden manifestarse como agresividad, irritabilidad o resistencia. Entender y manejar adecuadamente estas situaciones es crucial para mantener un ambiente saludable y comprensivo.

Síntomas y Causas

Las alteraciones en el comportamiento pueden ser un rasgo característico del proceso de envejecimiento, ya que el ser humano está en constante evolución y también durante la tercera edad se producen cambios importantes a nivel psíquico y emocional. Los problemas más graves surgen cuando estas modificaciones conductuales se manifiestan de forma agresiva. Si en años anteriores los ancianos nunca han demostrado un comportamiento agresivo, la aparición de este problema puede deberse a una patología.

Los síntomas relacionados con trastornos de conducta en personas mayores pueden ser: agitación, agresividad, desorientación, retraimiento o aislamiento social, irritabilidad, tristeza, ansiedad, euforia, estrés, problemas de memoria, delirios o percepciones incorrectas, comportamientos repetitivos o dificultad para realizar tareas cotidianas, entre los más comunes.

Infografía sobre las causas de la agresividad en el adulto mayor

La agresividad en los ancianos suele ser un síntoma de una condición subyacente más que un cambio intencional en su comportamiento. Aquí algunas causas comunes:

  • Enfermedades Neurodegenerativas: Enfermedades como el Alzheimer o la demencia pueden provocar pérdida de memoria y agresividad. La persona mayor agresiva con demencia experimenta una pérdida de memoria y agresividad debido a los cambios cerebrales que alteran su capacidad de controlar emociones y comportamientos.
  • Problemas de salud física: El dolor crónico, mal controlado o no diagnosticado, afecta al estado de ánimo y puede dar lugar a irritabilidad y trastornos de conducta.
  • Efectos adversos de medicamentos: Los cambios en el comportamiento también pueden deberse a efectos secundarios al tomar diferentes fármacos.
  • Carencias sensoriales: No oír o ver correctamente, o tener otro tipo de problema relacionado con los sentidos, puede causar cambios en la conducta, ya que pueden sentirse desorientados o frustrados.
  • Cambios en su rutina: Modificaciones en el entorno de la persona mayor (mudanzas, fallecimientos, jubilación) pueden provocar estrés, miedo, ansiedad, etc.
  • Malnutrición o carencias nutricionales: Esta situación puede afectar negativamente a la función cerebral y al estado de ánimo.
  • Problemas de integración: Situaciones de aislamiento social o dificultad para interaccionar socialmente.

La agresividad verbal en ancianos a menudo surge de la frustración o confusión, por ejemplo, por la incapacidad para encontrar las palabras adecuadas o por sentirse abrumado por estímulos externos. La agresividad repentina en ancianos puede ser alarmante, originándose por un dolor repentino, una confusión momentánea o sentirse invadido en su espacio personal. Es crucial recordar que estas reacciones son síntomas de su enfermedad y no reflejan su verdadera naturaleza.

Impacto y Manejo

Los trastornos de la conducta suelen derivar en otros aspectos como el insomnio, el estrés, el enfado o la apatía para la persona mayor. Para cuidadores y familiares, las conductas agresivas implican un mayor desgaste y agotamiento a todos los niveles, pudiendo comprometer la integridad física y psicológica.

Consejos prácticos para manejar la agresividad:

  • Educación y Comprensión: Infórmate sobre los trastornos de conducta. Comprender que estos cambios pueden ser parte de condiciones como la demencia o estar relacionados con la pérdida de memoria y agresividad ayuda a empatizar.
  • Comunicación Efectiva: Habla de manera clara y tranquila. Evita discutir o confrontar directamente, ya que esto puede aumentar la agresividad. La comunicación verbal debe ser directa, con palabras sencillas y frases cortas. Tu lenguaje corporal debe ser relajado, seguro y no amenazante.
  • Entorno Seguro: Modifica el entorno para reducir los factores de estrés. Un ambiente tranquilo y familiar puede disminuir la probabilidad de episodios agresivos, evitando ruidos y estímulos innecesarios.
  • Actividades Adaptadas: Promueve actividades que sean de interés, lo que puede ayudar a canalizar energías y reducir la frustración. Mantener a los ancianos ocupados es una estrategia adecuada para evitar episodios de conducta agresiva, por ejemplo, con actividades programadas como la lectura o recopilación de fotos.
  • Paciencia y Distancia: Si se da un episodio de violencia verbal o física, lo mejor es olvidar los lazos que nos unen con la persona y no tomar la ofensa como algo personal. Mantener la distancia y comprender que el anciano está expresando un problema mayor es la mejor solución al problema.
  • Técnicas de Relajación: Se pueden usar técnicas de relajación que sirvan como tranquilizantes.
  • Tiempo de Calidad: Pasar tiempo con ellos aleja fantasmas como la tristeza o la soledad, dos de las causas que pueden estar detrás de los problemas de agresividad.
  • Soporte Profesional: No dudes en buscar ayuda de profesionales en geriatría o psicología, quienes pueden ofrecer estrategias específicas.

Técnicas de Modificación de Conducta

Son útiles para tratar estos comportamientos. Algunos ejemplos son:

  • Refuerzo positivo: Recompensar o alabar la conducta deseada para fomentar su repetición.
  • Modelado: Basado en la imitación de la conducta que se quiere fomentar, presentando ejemplos de comportamientos positivos.
  • Habilidades sociales: Enseñar técnicas como el saludo, gestión de conflictos y expresión de gratitud.
  • Reforzamiento diferencial: Reforzar comportamientos deseables e ignorar los que se quieren evitar.
  • Desensibilización sistemática: Exposición a situaciones que provocan conductas problemáticas para gestionar emociones.
  • Sobrecorrección: Conduce al sujeto a reparar las consecuencias de su conducta inadecuada y a ejecutar una conducta adecuada.

Paranoia Geriátrica

La paranoia es una condición psicológica compleja que tiende a ser particularmente impactante en las personas mayores. A medida que envejecemos, el inicio de la paranoia en personas mayores puede ser angustiante y desorientador, afectando la vida diaria y las relaciones.

Causas y Síntomas

La paranoia geriátrica a menudo se origina en una combinación de factores fisiológicos y psicológicos. Los cambios en el cerebro debido al envejecimiento pueden afectar la percepción y el pensamiento, llevando a una mayor suspicacia. Además, la paranoia puede verse agravada por el aislamiento social, la pérdida de seres queridos o el miedo a la dependencia.

Al hablar de la paranoia en personas mayores, es importante reconocer que esta puede incluir miedos irracionales sobre daño o traición, reticencia a socializar y malinterpretación de conversaciones o eventos. En el caso de un adulto mayor paranoico, se pueden observar comportamientos como acumular objetos, creer que están siendo vigilados o expresar hostilidad injustificada hacia cuidadores o familiares. La paranoia también puede estar relacionada con condiciones médicas como la demencia, la enfermedad de Alzheimer o efectos secundarios de medicamentos.

Manejo de la Paranoia

El tratamiento de la paranoia en personas mayores implica una combinación de manejo médico, consejería y apoyo compasivo. Ajustar el entorno de vida para hacerlo más seguro y menos confuso puede ayudar a reducir los sentimientos de amenaza. El apoyo social también es crucial para aliviar los sentimientos de aislamiento que pueden contribuir a la paranoia.

La Soledad y sus Consecuencias

La soledad, aunque no lo parezca, es peor que la obesidad en cuanto a muertes prematuras en personas mayores, ya que tiene graves consecuencias en la salud. El contacto con otras personas es vital para la salud física y mental del ser humano. Cuando llegamos a la tercera edad, la soledad es uno de los problemas más temibles.

Cómo Afecta la Soledad

Según estudios recientes, cuando una persona se siente aislada y solitaria, segrega una hormona llamada cortisol, conocida como la hormona del estrés. Se ha comprobado que cuando alguien se siente aislado, le cuesta desenvolverse por sí mismo, puede tornarse agresivo o retraído, y hasta desarrollar actitudes hurañas. Si hablamos de emociones y comportamientos, la soledad influye directamente en la autoestima y en el humor de la persona mayor, hasta el punto en que se pierden las ganas de interactuar con el entorno, de entretenerse y de relacionarse. Una de las consecuencias más alarmantes de la soledad es el desarrollo de la demencia, la pérdida de la memoria y la pérdida de las facultades sociales como el habla.

#DeMujerAMujer | Cómo la soledad afecta la salud del adulto mayor

Causas de la Soledad en la Vejez

  • Falta de independencia que despierta frustración, provocando que dejen de sentirse útiles.
  • La jubilación, que puede implicar echar en falta la rutina y quehaceres, lo que influye al aumento de la depresión y del sentimiento de soledad.
  • La pérdida del cónyuge, que puede hacer entrar a una persona mayor en una decadencia personal.
  • Las familias no pueden prestar la atención que necesitan y desean sus familiares.
  • La incidencia por soledad temprana se da más en hombres, ya que al jubilarse se encuentran solos, separados o viudos.

Combatir la Soledad

La compañía es clave para combatir los peligros que puede suponer la soledad en la edad avanzada, para que se sientan escuchados, cuidados, valorados y felices. Las relaciones sociales son un factor indispensable para asegurarles una buena calidad de vida.

  • El apoyo de la familia y amistades es crucial para empujar a la persona a hacer ejercicio diario, a mantener una alimentación saludable y a realizar actividades con otras personas mayores.
  • Hay muchas actividades y talleres en espacios y casales para mayores para mantenerlos activos y en constante relación con gente de su edad.
  • Tener algún hobby para cubrir el tiempo libre y que, a su vez, sea beneficioso para la salud es esencial para disfrutar de una buena calidad de vida.
  • Los cuidados a domicilio pueden ayudar a paliar el sentimiento de soledad, proporcionando una persona cuidadora compatible en personalidad.

Recomendaciones Generales para el Bienestar del Adulto Mayor

El síndrome de la decaída, los cambios de conducta y la soledad no son inevitables. Promover una dieta equilibrada, rica en proteínas y nutrientes, junto con actividad física moderada, puede marcar una gran diferencia. Los cambios físicos y emocionales relacionados con el envejecimiento pueden desencadenar reacciones negativas, pero es crucial manejar estas situaciones con paciencia y comunicación efectiva.

Para mejorar el ánimo y la energía en personas mayores, se recomienda:

  • Promover el ejercicio físico adaptado: Actividades como caminar, yoga suave o ejercicios de movilidad son clave para mantener el tono muscular y la vitalidad.
  • Garantizar una dieta equilibrada: Una correcta ingesta de proteínas, vitaminas y minerales contribuye significativamente a evitar el decaimiento.
  • Mantener rutinas de sueño saludables: Respetar horarios regulares favorece un sueño reparador y previene la somnolencia diurna.
  • Fomentar la interacción social: Actividades grupales y encuentros familiares ayudan a combatir el aislamiento y mejoran el estado anímico.
  • Ofrecer estímulos cognitivos: Juegos, talleres, lectura y pasatiempos mantienen activa la mente y previenen la apatía.
  • Controlar la medicación: Revisar con un profesional la cantidad y tipo de medicamentos para evitar efectos adversos.

Apoyo Profesional y Entornos Especializados

Si el deterioro es evidente o se mantiene en el tiempo, es fundamental buscar ayuda profesional. Si hay pérdida de peso, caídas frecuentes, cambios en el estado de ánimo o aislamiento progresivo, conviene consultar con el médico de cabecera o un especialista en geriatría.

Combinar el trabajo de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales con el apoyo emocional de la familia es esencial. El objetivo es estimular al anciano a recuperar rutinas, moverse cada día un poco más y sentirse acompañado.

Cuando se observan signos persistentes de que las personas mayores se están deprimiendo y el entorno familiar no ofrece los recursos necesarios, plantearse una residencia especializada puede ser una excelente opción. Estos entornos proporcionan atención médica continua, programas de actividades y convivencia diaria con otros mayores. Además, se garantiza una correcta alimentación, supervisión de la medicación y un equipo de profesionales al servicio del bienestar físico y emocional del residente.

Los trabajadores sociales son profesionales que pueden ayudar a encontrar la mejor solución para la familia en situaciones complejas. Asimismo, los cuidadores de personas mayores a domicilio son una solución para las familias que no tienen el tiempo que creen que sus seres queridos merecen, ayudando a paliar el sentimiento de soledad y proporcionando un cuidado personalizado.

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