El término delirium, que significa “confusión repentina”, se refiere a un cambio en la función mental de una persona que se desarrolla de forma rápida e imprevista. Se trata de una situación grave que requiere avisar a un médico cuanto antes, especialmente porque es muy común entre los adultos mayores que han sido hospitalizados. Esta alteración les afecta, sobre todo, si la persona es sometida a una intervención quirúrgica. Según el Tratado de Geriatría para residentes, entre el 20% y el 40% de los pacientes ancianos que ingresan en un hospital presentan delirium o síndrome confusional agudo.

Tipos de Delirium
El delirium puede manifestarse de diferentes maneras, clasificándose generalmente en tres tipos:
- Hiperactivo: Los pacientes se muestran agitados, con una mayor excitación y experimentan rápidos cambios de humor o alucinaciones. Es la forma que se reconoce más fácilmente.
- Hipoactivo: Las personas se muestran más somnolientas, se mueven menos de lo habitual y tienen poca conciencia de su entorno.
- Mixto: Incluye síntomas tanto del delirium hiperactivo como del hipoactivo.
Factores de Riesgo y Causas del Delirium
No cabe duda de que existe una relación entre el delirium o síndrome confusional agudo y el ingreso hospitalario. Si una persona tiene que ingresar en un centro hospitalario, especialmente si tiene que estar en la UCI o si tiene que someterse a una cirugía, aumenta el riesgo de sufrir delirium. Este síndrome afecta, sobre todo, a las personas que sufren una intervención quirúrgica. Los porcentajes oscilan entre un 28% y un 61% tras una cirugía ortopédica y quirúrgica, y después de una cirugía de cadera, asciende hasta el 50%. El delirium se produce con mayor frecuencia en las unidades de recuperación, donde sitúan a los pacientes después de sufrir una cirugía general.
Sufrir determinadas enfermedades o variables también aumenta el riesgo de sufrir delirium. Entre los factores de riesgo y causas más comunes se encuentran:
- Problemas sensoriales: Tener problemas para oír y para ver aumenta el riesgo de delirium. Cuando una persona no es capaz de entender lo que le dicen y, por lo tanto, de comunicarse, se siente frustrada y aislada. Estas sensaciones afectan de forma negativa a sus funciones mentales, situación muy semejante a la que experimenta una persona con problemas de visión.
- Deshidratación: Se produce cuando una persona no toma suficientes líquidos o los pierde en exceso. El cuerpo humano está compuesto por un 75% de agua, y sin ella, el organismo no puede funcionar correctamente. Con la edad, el cuerpo pierde la capacidad de mantener constante la cantidad de agua. Beber café, té o alcohol también produce pérdida de agua.
- Desequilibrios electrolíticos: Si la persona tiene un nivel bajo de sodio en sangre (hiponatremia), puede experimentar confusión y delirium. Asimismo, si los niveles de calcio son muy altos, el paciente puede sufrir delirium, náuseas, vómitos, fatiga o confusión.
- Infecciones: Una infección producida por una bacteria puede provocar delirium. La sepsis, que se produce cuando los microorganismos invaden el torrente sanguíneo y provocan el mal funcionamiento de varios órganos, incluido el cerebro, también puede producir delirium.
- Medicamentos y sustancias: El síndrome puede surgir si la persona toma drogas como cocaína, LSD o anfetaminas. También puede aparecer como un efecto adverso de determinados medicamentos. Tomar ciertos medicamentos, como los diuréticos para la presión arterial, pueden favorecer la deshidratación, dado que aumentan las ganas de orinar.
EL DELIRIUM: UN OSCURO SÍNDROME EN EL ADULTO MAYOR | FACTORES QUE LO CAUSAN | RECOMENDACIONES.
Síntomas y Reconocimiento del Delirium
El delirium se reconoce por la presencia de una serie de síntomas que suelen manifestarse como un cambio en la función mental de la persona que se desarrolla de forma rápida e imprevista. Es importante destacar que las personas pueden pasar de un síntoma a otro muy rápidamente, cambiando de un estado de inactividad a otro de agitación. Los síntomas también varían bastante de una persona a otra.
Diagnóstico del Delirium
Con el fin de diagnosticar el delirium, el médico puede comenzar observando el estado mental del paciente, es decir, su capacidad para razonar y para mantener su atención. Por ejemplo, puede pedir al paciente que realice un sencillo cálculo matemático, deletrear una palabra corta al revés, repetir una serie de cuatro o cinco números en orden y, luego, en orden inverso, y decir los días de la semana al revés. Si un familiar o un cuidador cree que una persona sufre delirium, debe avisar a un médico.
Tratamiento y Manejo del Delirium
El principal objetivo del médico para tratar el delirium es averiguar cuál es la causa que lo produce. En el caso de que se presente, el tratamiento debe dirigirse al control de los factores de riesgo que lo producen y al control de los síntomas. Para los pacientes hospitalizados, se deben considerar estrategias específicas:
- Evitar trasladar al paciente de habitación siempre que sea posible.
- Reducir el cambio del personal que le atiende para fomentar la familiaridad.
- Establecer rutinas con las comidas y el resto de las actividades.
- Animar al paciente a que haga ejercicio.
- En caso de que el paciente tenga problemas de vista o de oído, hay que asegurarse de que cuenta con sus gafas o los audífonos para facilitar su orientación y comunicación.

Recuperación y Duración
Una persona que ha sufrido delirium en el hospital, cuando regresa a su casa puede mejorar considerablemente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el delirium puede durar semanas o incluso meses.