La Dignidad y el Cuidado Integral del Adulto Mayor: Autonomía y Prevención del Delirio

La dignidad humana es un valor intangible de todas las personas, que parte de la libertad, inteligencia y autonomía inherente a todo ser humano. Los seres humanos tenemos la habilidad de modelar, cambiar y mejorar nuestras vidas gracias a nuestra capacidad de libertad y de toma de decisiones, lo que nos cubre de un cierto valor e importancia. Esa capacidad de mirar y estudiar el mundo como objeto, de transcenderlo e incluso cambiarlo nos permite entender ese valor especial del ser humano, que radica precisamente en su dignidad.

“La dignidad humana es aquello que reconoce la condición única del ser humano; su libertad, inteligencia y capacidad de autonomía.”

En el primer artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 ya se hace referencia al concepto de la dignidad humana al decir que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Foto: Mano de un cuidador sosteniendo la mano de un anciano en señal de apoyo y respeto.

Principios Derivados de la Dignidad Humana

Del valor de dignidad que otorgamos a todos los seres humanos se derivan una serie de principios inherentes, como el del respeto y la propia estima de las personas. Esto quiere decir que todas las personas deben ser respetadas sea cual sea su condición por el mero hecho de su naturaleza humana.

“Los principios que se desprenden de la dignidad humana son: respeto, estima hacia uno mismo, benevolencia, justicia, utilidad e integridad.”

También encontramos otros principios como el de benevolencia, que nos enseña a buscar el bienestar de los demás en cada una de nuestras acciones, o el de la justicia, que hace referencia al trato justo e igualitario. El principio de utilidad también nos invita a realizar siempre las acciones que produzcan el mayor beneficio para la mayor cantidad posible de personas.

Otro de los principios que pueden resultar especialmente interesantes para un cuidador (y en realidad para cualquier profesional) es el de la integridad. Este principio se refiere a basar todas nuestras decisiones en la honestidad y el respeto hacia nosotros mismos, ya que solamente así lograremos vivir nuestra profesión con plenitud.

Infografía: Ilustración de los principios de la dignidad humana (respeto, estima, benevolencia, justicia, utilidad, integridad).

El Cuidador y el Respeto a la Dignidad del Anciano

Como ya hemos comentado, la dignidad del ser humano se basa en su libertad y autonomía. Ambas condiciones pueden alterarse en algunos momentos de la vida, ya sea por un deterioro físico o psicológico; no obstante, es una obligación del cuidador preservar y respetar esta dignidad de la persona dependiente.

Es por eso que debemos permitir que el anciano siga tomando sus propias decisiones incluso en materias clínicas. Todos tenemos derecho a ser correctamente informados sobre nuestro estado de salud, además de los tratamientos y alternativas que tenemos a nuestra disposición para poder tomar una decisión bien fundamentada. Esto implica que, como cuidadores, no debemos interferir en la decisión final del anciano, respetando siempre su criterio. Solo en los casos en los que el deseo del anciano viole nuestros principios éticos o deontológicos podremos mostrarnos reticentes a cumplirlos.

A menudo, ya sea como familiares o profesionales clínicos, tendemos a violar esta autonomía del anciano omitiéndole información desagradable sobre su estado de salud o tomando las decisiones clínicas por él. Aunque lo hagamos con buena intención, se trata de un paternalismo que atenta directamente contra su dignidad humana.

“Omitirle información desagradable sobre su estado de salud o condicionar su toma de decisiones es una actitud paternalista que atenta directamente contra la dignidad del anciano.”

Solamente en casos extremos de enfermedades neurológicas o psíquicas que anulen la autonomía y capacidad de decisión del anciano, podremos dedicarnos a la toma de decisiones en su tratamiento médico, eso sí, siempre focalizados en su bienestar.

Guía de consejos para los cuidadores de personas mayores (movilización)

El Delirio en Adultos Mayores: Un Problema Serio a Prevenir

En el lenguaje común la palabra “delirar” denota una gran afición por algo. Por ejemplo: “Mi amigo delira por los autos antiguos”. Sin embargo, en el contexto del cuidado de nuestros adultos mayores, el delirar es un problema serio que debemos prevenir, porque es una condición de alteración rápida del estado mental que lleva a tener alucinaciones, confusión, desorientación y cambios de comportamiento.

Definición y Prevalencia del Delirio

Según la Sociedad Americana de Geriatría (AGS en inglés), el delirio es un predictor de cambios cognitivos y disminución de la esperanza de vida. Los adultos mayores son especialmente propensos a tener delirio. Una tercera parte de las personas mayores de 70 años que son hospitalizadas, y una tercera parte de los mayores de 70 que ingresan a los servicios de urgencias, tienen delirio.

La información que los familiares tienen de la persona que presenta confusión y cambios mentales es vital para un diagnóstico correcto. La demencia y la depresión pueden tener síntomas similares y, por eso, es esencial establecer una historia cronológica de la persona y saber cómo se comporta normalmente.

Infografía: Síntomas clave del delirio en adultos mayores.

Causas Comunes del Delirio

Las causas del delirio son variadas y pueden incluir:

  • Medicamentos: Incluyendo los adquiridos sin receta médica, como ciertas antihistaminas (difenhidramina).
  • Desbalance de electrolitos: Los minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio deben estar equilibrados para que las reacciones nerviosas y las funciones de nuestros músculos sean adecuadas. Los episodios de vómito y diarrea, por ejemplo, fácilmente deshidratan a un adulto mayor, aumentando su riesgo de delirio.
  • Dolor no controlado: Experimentar un dolor fuera de control.
  • Infecciones: Especialmente de la piel, de las vías respiratorias e infecciones urinarias.
  • Disminución de movimiento y estímulos sensoriales: Por ejemplo, el estar en cama permanentemente y problemas de visión o audición.
  • Retención urinaria o impactación fecal.
  • Problemas cardiacos y pulmonares: Por ejemplo, infartos del corazón, arritmias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Falta de sueño.
  • Cirugías.

Prevención y Manejo del Delirio en Adultos Mayores

Como sabemos que el delirio tiene variadas causas, también su prevención y manejo debe hacerse desde varios frentes. El equipo de profesionales de la salud que atiende a tu ser querido necesita que describas los cambios, síntomas y tiempo en que han sucedido estos.

Es fundamental que conozcas los medicamentos que toma tu ser querido. En general, se empieza el medicamento nuevo con una dosis baja y luego se aumenta, lentamente, dependiendo de cómo lo esté tolerando el adulto mayor. No debes administrar ningún medicamento (incluso los que no tienen receta) sin consultar con los profesionales de la salud.

Si el adulto mayor tiene dolor, este debe mantenerse a un nivel tolerable, y tú, como cuidador, puedes controlarlo con medicamentos y terapias alternativas. Promueve la buena calidad de sueño, los períodos de descanso y la actividad física. Además, es crucial prevenir la deshidratación.

Tanto en la prevención del delirio como en el manejo de las situaciones de delirio, es vital tu presencia y la de las personas a quienes conocen el adulto mayor a quien cuidas. Una cara y una voz que le sean familiares puede ser la forma más efectiva de mantener el control del adulto mayor en caso de estar muy agitado.

Guía de consejos para los cuidadores de personas mayores (movilización)

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