El maltrato a las personas mayores es un problema social y de salud pública global que afecta a un sector vulnerable de la población. A menudo, este tipo de violencia permanece oculto y subestimado, especialmente cuando ocurre en el ámbito familiar, donde la confianza debería ser un pilar fundamental.

Definición y Conceptualización del Maltrato
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato de las personas mayores como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Este problema se ha mantenido en el ámbito privado y, en muchas ocasiones, enmascarado porque los familiares cercanos son quienes lo ejercen.
Evolución Histórica del Concepto
- Originalmente, en 1975, el término "Granny-battering" (vapuleando a la abuelita) apareció en la revista The British Medical Journal, destacando que el maltrato era un problema existente pero silenciado, a menudo justificado como caídas u otros accidentes. Esta primera aproximación se centraba en el abuso físico y lo consideraba un fenómeno doméstico.
- Posteriormente, el "Síndrome de la abuelita vapuleada" amplió la definición para incluir abuso físico, psicológico y financiero o material, aunque seguía teniendo una connotación predominantemente física y un enfoque de género limitado.
- Hacia 1991, Hudson propuso el término "Elder mistreatment" (maltrato del anciano), definiéndolo como una conducta destructiva en una relación de confianza que produce efectos nocivos físicos, psicológicos, sociales o financieros, causando sufrimiento, lesión, dolor, pérdida o violación de derechos humanos y disminución de la calidad de vida.
- En 1996, la "Declaración de Almería sobre el Anciano Maltratado" lo definió como "cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas de 65 y más años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, constatable objetivamente o percibido subjetivamente".
- La "Declaración de Toronto para la prevención global del maltrato de las personas mayores" de la OMS en 2003 y otras definiciones posteriores, como las de Muñoz (2004), De Paúl y Larrión (2006) e Iborra Marmolejo (2008), han refinado la conceptualización, haciendo énfasis en la intencionalidad, el vínculo entre víctima y victimario, y el impacto en la calidad de vida y los derechos humanos.
Las distintas definiciones existentes coinciden en que el maltrato no es únicamente una acción, sino que la falta de cuidados necesarios también se constituye como tal. Sin embargo, se observan diferencias en cuanto a la intencionalidad de causar daño y el vínculo entre el agresor y la víctima. Todas estas definiciones dejan claro que estos hechos vulneran y atentan contra el bienestar de la persona mayor en todos los ámbitos.
Tipos y Manifestaciones del Maltrato
El maltrato hacia las personas mayores puede presentarse en diversas formas y, con frecuencia, una persona mayor maltratada es víctima de más de un tipo de abuso. Comúnmente, estos hechos se clasifican en cinco tipos:
Maltrato Físico
Es el uso intencional de la fuerza que resulta en lesión corporal, dolor, deterioro funcional, enfermedad, angustia o muerte. Incluye actos como golpear, patear, quemar o empujar. Signos como escoriaciones, laceraciones, cicatrices sin explicación, dolor inexplicable, fracturas o múltiples traumatismos pueden indicar abuso físico.
Maltrato Psicológico o Emocional
Considerado uno de los más subestimados y ocultos, implica infligir angustia mental y sufrimiento a través de agresiones verbales, insultos, amenazas, infantilización, humillación o el irrespeto a la privacidad o a sus pertenencias. La persona mayor agredida psicológicamente puede sentir miedo, apatía y dificultad para tomar decisiones.
Maltrato Económico o Financiero
Se define como la explotación o uso ilegal o indebido de los fondos u otros recursos de la persona anciana. Es un problema creciente, especialmente en regiones donde el envejecimiento poblacional y la transferencia de riquezas aumentan. La vulnerabilidad al abuso económico se incrementa con la disminución de la capacidad financiera, el deterioro cognitivo y la necesidad de asistencia en el manejo de bienes. Este tipo de maltrato puede privar a los afectados de vivir de forma independiente y de recibir los cuidados necesarios.
Negligencia o Desatención
Se refiere a la falta de satisfacción de las necesidades de atención al adulto mayor por parte de la persona responsable de su protección, lo que puede poner en riesgo su seguridad y salud. Las manifestaciones incluyen la falta de atención médica esencial, nutricional, de hidratación, higiene, ropa y refugio, así como distanciamiento físico y descuido en el cuidado. También puede ser evidente en aquellos que carezcan de dispositivos de asistencia necesarios para mantenerse alerta de su alrededor, como andaderas, anteojos, dentaduras o audífonos.
Abuso Sexual
Incluye toda interacción sexual o contacto físico, directo o a través de la ropa, que no es deseado por la víctima y se ejerce bajo presión.
Entrevista - Maltrato y abuso en la vejez
Magnitud del Problema y Prevalencia
El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública y, a nivel mundial, se sabe muy poco sobre su alcance y cómo prevenirlo, especialmente en los países en desarrollo. Según la OMS, una de cada diez personas mayores ha sido víctima de malos tratos.
Datos Estadísticos
- El Consejo Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. informa que una de cada diez personas estadounidenses de 60 años o más ha experimentado alguna forma de maltrato, pero solo uno de cada 24 casos es reportado a las autoridades.
- En casi el 60% de los incidentes de maltrato y negligencia, el agresor es un familiar, probablemente un hijo/a adulto/a o cónyuge.
- Una revisión de 52 estudios realizados en 28 países en 2017 indicó que una de cada seis personas de 60 años o más (15,7%) sufrió alguna forma de maltrato en el último año.
- La prevalencia del maltrato psicológico es del 11,6%, físico del 2,6%, económico del 6,8%, desatención del 4,2% y abuso sexual del 0,9% en entornos comunitarios.
- En entornos institucionales, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año del estudio.
- La prevalencia del maltrato psicológico es la más frecuente, seguida del económico, la negligencia, el físico y, en último lugar, el abuso sexual.
Se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente. Para 2050, la cifra de víctimas podría alcanzar los 320 millones. La prevalencia de maltrato ha aumentado durante la pandemia de COVID-19, con estudios en EE. UU. que indican un incremento de hasta el 84% en las tasas de maltrato en la comunidad.
Contexto en América Latina
- En Chile, en 2015, se registraron 932 casos de maltrato en el hogar, con un aumento del 189% respecto a 2012. El 232 de estos eventos correspondieron a abandono, 149 a maltrato psicológico y 124 a negligencia. La directora de Senama, Rayén Inglés, explica que el maltrato es ejercido principalmente por mujeres que los cuidan, en un 90% de los casos, por un promedio de 10 años seguidos, sin descanso y sin capacitación.
- En Colombia, la población mayor ha aumentado a un ritmo superior al 3% anual. La vejez en el país se acompaña de escasa seguridad económica y falta de cobertura en pensiones, especialmente en mujeres, lo que aumenta la vulnerabilidad social y financiera. El informe de violencia intrafamiliar de 2012 mostró un aumento de casos, con un pico en 2010 (1631 casos), afectando mayormente a mujeres (53%).
- En México, en 2005, la prevalencia de maltrato psicológico era del 7%, físico del 3,4%, económico del 2,2% y sexual del 0,6%.
Existe una "cifra negra" de establecimientos que operan clandestinamente, aumentando la vulnerabilidad de las personas mayores institucionalizadas.

Factores de Riesgo
Diversos factores individuales, relacionales y comunitarios aumentan la probabilidad de que una persona mayor sea víctima de maltrato o de que un cuidador lo ejerza.
Factores de Riesgo en la Víctima
- Dependencia funcional o discapacidad: Las personas mayores dependientes para realizar actividades cotidianas como comer, bañarse o vestirse son con alta frecuencia víctimas de abuso.
- Mala salud física o mental: El deterioro cognitivo, la demencia, la fragilidad y otros problemas relacionados con la edad aumentan la vulnerabilidad.
- Escasez de ingresos: La dependencia económica puede exponer a las personas mayores a la explotación.
- Aislamiento social: Las personas que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas.
- Problemas de comportamiento o agresividad.
- Edad: A partir de los 75 años, el riesgo de maltrato puede ser mayor.
El perfil de la víctima a menudo es: femenina entre 65-75 años, pensionada, residente en áreas urbanas y aislada socialmente. Las mujeres, especialmente con discapacidad severa, son más afectadas.
Factores de Riesgo en el Agresor/Cuidador
- Enfermedades mentales, abuso de sustancias y dependencia: El alcoholismo, el consumo de drogas y los problemas de salud mental en el cuidador aumentan el riesgo.
- Dependencia, a menudo económica, de la víctima.
- Estrés y agotamiento (burnout) del cuidador: La carga constante del cuidado, especialmente en situaciones de incontinencia o problemas de sueño del paciente, puede desencadenar el maltrato.
- Pobre salud mental y psicopatología.
- Falta de apoyo para el cuidado del anciano.
- Personalidades agresivas.
El perfil del agresor suele corresponder al esposo o hijo hombre entre 35-45 años, que vive en condiciones de estrés. Los cuidadores, mayoritariamente mujeres en muchos casos, a menudo carecen de descanso y capacitación, lo que incrementa el riesgo.
Factores Comunitarios y Sociales
- Edadismo: Prejuicios y discriminación contra las personas mayores.
- Normas culturales: La normalización de la violencia o el desconocimiento sobre el proceso de envejecimiento contribuyen al problema.
- Falta de apoyo social.
Consecuencias del Maltrato
El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, que para este grupo etario son particularmente severas y la recuperación puede llevar más tiempo.
Consecuencias Físicas
- Lesiones corporales (moretones, cicatrices, quemaduras).
- Desarrollo de úlceras.
- Higiene deficiente.
- Defunción prematura.
- Aumento de la morbilidad y hospitalización.
Consecuencias Psicológicas y Mentales
- Confusión, insomnio, agitación, agresividad.
- Depresión, tristeza, sufrimiento, trastornos emocionales.
- Deterioro cognitivo.
- Problemas de autoestima e inseguridad.
- Comportamientos o ideas suicidas, sentimientos de infelicidad, vergüenza o culpabilidad.
Consecuencias Económicas y Sociales
- Ruina económica.
- Necesidad de ingreso en una residencia de ancianos.
- Aislamiento.
- Generación de estereotipos negativos del envejecimiento.
Detección e Intervención
El maltrato a la población adulta mayor, aunque frecuente, es un problema de difícil identificación debido a diversas barreras.
Dificultades para la Detección
- Poca información y desconocimiento: Tanto de la población general como de profesionales sobre cómo identificar el maltrato.
- Incredulidad y prejuicios: Pensamientos negativos y desagrado hacia la vejez.
- Aislamiento de las personas mayores.
- Miedo a denunciar: Temor a represalias, a ser institucionalizados o a proteger a los familiares agresores.
- Vergüenza y dependencia: Obstaculizan la denuncia.
Con frecuencia, las personas mayores no se reconocen como víctimas de maltrato, prefiriendo negar la realidad. Sin embargo, signos de alarma indirectos como confusión, insomnio, agitación, agresividad, pérdida de peso, moretones, cicatrices, quemaduras, higiene deficiente o desarrollo de úlceras pueden advertir sobre un posible maltrato.
Mecanismos de Control e Identificación
- Reportes a departamentos de emergencia, servicios de protección y expedientes del departamento de familia.
- Denuncias al sistema.
- Evaluación médica y registro de traumas en el cuerpo.
Existe un alto subregistro debido a la poca denuncia. Se han desarrollado estudios para estimar la magnitud real del problema utilizando escalas de medición para mayor objetividad. Herramientas como el "Instrumento para evaluar maltrato físico, psicológico, económico, negligencia física y psicológica y violación a los derechos como persona" de Murray A. y la "Escala geriátrica de maltrato" (GMS) para hispanohablantes son ejemplos.
Prevención y Respuesta
Se han intentado diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, aunque se necesitan más pruebas de su eficacia.
Estrategias Prometedoras
- Intervenciones para cuidadores que alivian la carga de los allegados.
- Programas de administración del dinero para personas mayores con riesgo de explotación económica.
- Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
- Implicación de equipos multidisciplinarios de justicia penal, atención médica, salud mental, servicios de protección de adultos y atención prolongada.
El sector de la salud y las administraciones de seguridad social en algunos países han asumido la responsabilidad de sensibilizar a la opinión pública. A nivel mundial, se necesita más investigación sobre el maltrato y su prevención, sobre todo en los países en desarrollo.
Respuesta de la OMS
Con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, la OMS y sus asociados publicaron el documento "Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030)", que establece cinco prioridades:
- Combatir el edadismo.
- Generar más datos y de mejor calidad.
- Concebir soluciones rentables y ampliar su uso.
- Elaborar un argumentario a favor de la inversión.
- Recaudar fondos para abordar el problema.