El Profundo Significado del Salmo 126: "Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo"

El Salmo 126 es un poderoso cántico de gratitud y esperanza, un salmo en reconocimiento de las obras del Señor. También es conocido como uno de los cánticos graduales, formando parte de una serie de 15 cánticos entonados por los peregrinos en su camino a Jerusalén. Este salmo, compuesto por seis versículos, retrata profundos sentimientos de alegría, asombro y gratitud, entrelazados con la realidad del esfuerzo y la perseverancia en medio de las dificultades.

Ilustración de peregrinos subiendo a Jerusalén o un mapa de la ruta de peregrinación

El Gozo de la Liberación y el Asombro de un Sueño Cumplido

La primera parte del Salmo 126 (versículos 1-3) evoca el recuerdo y la experiencia de la liberación del pueblo de Israel de su cautiverio babilónico, donde estuvieron subyugados durante un período de 70 años. Una generación esclavizada fue liberada por el Señor de los ejércitos, un acontecimiento que parecía inimaginable para muchos en cautiverio.

Cuando Jehová Hizo Volver la Cautividad de Sion

El salmista canta de un tiempo cuando Dios liberó a su pueblo de su cautiverio y fueron restaurados a Jerusalén (Sion). Imagina cómo te sentirías al regresar a tu tierra natal después de tanto tiempo. Para muchos en cautiverio en Babilonia esto parecía algo imposible, pero Dios lo logró. Dios logró lo inimaginable para su pueblo. Fue un sentimiento abrumador.

Seremos Como los que Sueñan

Con poder y belleza, el poeta describe la sensación de asombro feliz y agradecido por el poder y la bondad de Dios al traer de regreso a su pueblo de la cautividad de Sion. «No podíamos creer en nuestros propios ojos y oídos, sino que pensábamos que no era más que un sueño o una ilusión de nuestras propias fantasías», una reacción habitual en asuntos de gran gozo. El pueblo conocía las promesas de restauración, pero cuando llegó el momento real de la restauración, fue una experiencia abrumadora. Eran como aquellos «que soñaban». Todo sucedió demasiado rápido y parecía un espejismo.

La alegría de la libertad no se puede ocultar, y tampoco se puede ocultar la alegría al aceptar a Jesús como nuestro salvador y libertador. El salmista dice que es un gozo que todos ven y reconocen. Permanece como una vívida memoria nacional, tan inspiradora como los estallidos de avivamiento en la iglesia cristiana.

Entonces Nuestra Boca se Llenó de Risa

Ellos celebraron la asombrosa obra de Dios con risa y alabanza. La misericordia fue tan inesperada, tan asombrosa, tan singular que no pudieron hacer menos que reír; «se les llenó la boca, y eso porque también sus corazones estaban llenos». Debemos levantarnos con esta consideración: que el evangelio no es más que risa y gozo. Este gozo pertenece propiamente a los cautivos, es decir, a los que sienten el cautiverio del pecado y de la muerte. Estos son los discípulos en cuyos corazones debe plantarse la risa y el gozo, y eso por la autoridad del Espíritu Santo.

La Historia Completa del Cautiverio Babilónico Como Nunca La Has Visto

"Grandes Cosas ha Hecho Jehová con Éstos y con Nosotros"

El sentido de gozoso asombro no se limitó al pueblo de Dios. «La libertad ahora concedida se logró de una manera tan extraordinaria, que los mismos paganos vieron que la mano del gran Jehová debía haber estado en ella». Estos extranjeros no eran soñadores; aunque solo eran espectadores y no participantes de la sorprendente misericordia, vieron claramente lo que se había hecho y lo atribuyeron correctamente al gran Dador de todo bien. El cantor escuchó lo que decían las naciones, estuvo de acuerdo con ellos, lo enfatizó con repetición y lo personalizó. Su reconocimiento es recogido triunfalmente por el cantor, quien, por así decirlo, agradece a los gentiles por enseñarle esa palabra. «Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres». Este es un mero estallido de alegría extática. ¡Oh, qué felices somos! Cuando los paganos atestiguaron la realidad de la liberación, Israel se volvió tranquilamente consciente de ello.

Al igual que el pueblo de Israel, cuando vivíamos lejos de Cristo éramos esclavos del pecado. Después de encontrar la salvación en Cristo, nos sentimos libres para ejercer nuestra libertad. Lo que antes nos aprisionaba ya no tiene la capacidad para humillarnos. Todos los que nos conocieron en el pasado, reconocen hoy el cambio que Jesús ha hecho en nosotros. La gratitud a Dios es la razón de nuestra alegría. ¡Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros! ¡Las hizo, las hace y hará aún más de lo que imaginas! Agradamos a Dios cuando reconocemos sus obras y le expresamos nuestro agradecimiento.

El Clamor por una Restauración Continua: Como los Arroyos del Neguev

La segunda mitad de este salmo (versículo 4) no niega el asombrado gozo de la primera mitad, pero reconoce que todavía hay trabajo que hacer y clama por una restauración más completa. Este cántico es un clamor por una restauración más completa. Así como el salmista clamaba a Dios por transformación, asociando de forma poética su deseo de renovación con la forma en la que se llena el cauce del río, así debe ser también nuestro clamor a Dios para expresar el deseo de ser llenos del Espíritu Santo.

Haz Volver Nuestra Cautividad, Oh Jehová

Podemos imaginar el sentido de alguien cuya vida es profundamente cambiada por Jesucristo. Ellos están agradecidos y asombrados por lo que Él ha hecho, pero en el siguiente momento pueden considerar cuánto más se necesita hacer. Para el salmista, como para nosotros, el recuerdo del pasado podría haberse convertido en mera nostalgia. Sin embargo, en Salmos 126, el recuerdo de aquellos días del pasado cantados y llenos de risas se convierte, no en nostalgia, sino en la base de una fuerte esperanza de que vendrán días aún mejores.

Como los Arroyos del Neguev

Los arroyos del Neguev fluían cuando la lluvia caía en montañas lejanas. Esos arroyos pueden aparecer repentinamente y precipitarse con un flujo poderoso, a veces conocido como inundaciones repentinas. Al sur de la favorecida Judea se extendía la región seca y estéril, donde en verano todos los arroyos dejaban de fluir. Esa, para el cantor, era la condición del pueblo. Pero en otoño, las lluvias llenan los canales pedregosos, un río de vida. Hay pocas transformaciones más dramáticas que la de un barranco seco en un torrente. Tal puede ser el efecto de un aguacero, que también puede convertir el desierto circundante en un lugar de pasto y flores de la noche a la mañana. Los israelitas deseaban que su regreso fuera tan rápido y abundante como las aguas de esos ríos. Por más árida que sea la tierra, Él puede enviar los arroyos vivificantes.

Foto de arroyos secos en el Neguev que se llenan de agua después de la lluvia

Sembrar con Lágrimas, Segar con Regocijo: La Promesa de la Perseverancia

La alegría de la primera mitad de este salmo era real, pero solo una parte de la imagen. Los versículos 5 y 6 conectan la realidad del sufrimiento y el esfuerzo con la promesa de la alegría futura.

Los que Sembraron con Lágrimas, con Regocijo Segarán

Esta es una de las declaraciones más sorprendentes y poderosas de la Palabra de Dios. En esta ilustración se establece una conexión entre las lágrimas y la alegría. Las dos imágenes de renovación (el repentino llenado de los arroyos del desierto y la cosecha después del difícil trabajo de arar y sembrar semillas) no solo son impactantes, sino que son complementarias. La primera de ellas es toda repentina, un puro regalo del cielo; la segunda es lenta y ardua, y al hombre se le asigna un papel crucial que desempeñar en ella. F.B. Meyer señaló que algunos agricultores empapan (remojan) sus semillas antes de sembrarlas, y aplicó la idea: «Es bueno cuando los obreros cristianos empapan sus lecciones y discursos con sus oraciones y lágrimas».

Aun cuando hay dificultades y llanto, si sembramos en el lugar correcto, llegará el momento en el que tendremos una cosecha que alegrará nuestro corazón. Muchas veces es difícil hacer la voluntad de Dios. Continúa sembrando y moviéndote en la voluntad de Dios para tu vida, pues no sembramos las semillas en vano ni las arrojamos a tierra estéril. Cada grano sale de la mano del sembrador con ansiosa oración para que no se pierda; piensa poco en sí mismo, pero mucho en su semilla, y pregunta ansiosamente: «¿Prosperará? ¿Recibiré una recompensa por mi trabajo?» Sí, sin duda recogerás gavillas de tu siembra.

Infografía o ilustración de una persona sembrando semillas con lágrimas y luego cosechando con alegría

Irá Andando y Llorando el que Lleva la Preciosa Semilla

La idea se repite y se amplía: la gente no debía quedarse sentada de brazos cruzados, esperando que Dios llegara. Tenían que salir y sembrar, orando para que el Señor fuera veraz. La frase «semilla para sembrar» (v. 6) recuerda la exhortación de Hageo al pueblo para que sembraran lo poco que les quedaba, porque el Señor los bendeciría. Tanto la salida como la vuelta a casa están acentuadas por una duplicación del verbo, y podría traducirse: «El que ciertamente sale llorando… seguramente volverá a casa con gritos de alegría».

Mas Volverá a Venir con Regocijo, Trayendo Sus Gavillas

Las lágrimas verdaderamente sembradas en fe traerán con el tiempo una verdadera cosecha de regocijo, como si los segadores tuvieran pesadas gavillas de grano. «Porque el Señor ha escrito sin dudar, cuiden de no dudar. No puede quedar ningún motivo de duda después de que el Señor ha hablado». «Oh discípulo de Jesús, he aquí un emblema de tu trabajo presente y tu recompensa futura. Tú ‘siembras’, quizás, ‘con lágrimas’; cumples con tu deber en medio de la persecución y la aflicción, la enfermedad, el dolor y la tristeza; Trabajas en la iglesia, y no se toman en cuenta tus trabajos; no parece que de ellos surja ningún beneficio… Sin embargo, se acerca el día en que ‘segarás con gozo’, y tu mies será abundante».

Él guarda la semilla enterrada y patrocina la cosecha. Ningún suspiro, ninguna lágrima, ninguna oración, inspirada por el Espíritu de Dios, puede perderse o ser improductiva. Al igual que tu Señor, verás aún el fruto de la aflicción de tu alma y quedarás satisfecho. Alexander Maclaren se preguntaba cuánto ánimo y fortaleza «… se han extraído durante siglos de las dulces palabras de este salmo. ¿Quién puede decir cuántos corazones ellas han fortalecido, cuánto paciente esfuerzo han inspirado?» Así tu bendito Maestro «salió llorando, varón de dolores, y experimentado en dolor, dando semilla preciosa», y sembrándola a su alrededor, hasta que por fin su propio cuerpo fue enterrado, como un grano de trigo, en el surco de la tumba. Pero se levantó y ahora está en el cielo; de donde «sin duda volverá con regocijo», con la voz del arcángel y la trompeta de Dios, «trayendo sus gavillas con él».

"Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán": Una Promesa, Principio y Declaración de Fe

Esforzarse para sembrar a pesar de cualquier circunstancia adversa y seguir haciendo la tarea con fe, a pesar de los problemas, es lo que Dios premiará, coronándolo con el sobrenatural gozo de Su Espíritu. No hay mejor triunfo que el que se logra con mucho esfuerzo y sacrificios.

Una Promesa

Esta es una de las declaraciones más sorprendentes de la Palabra de Dios y una promesa poderosa que revela que cuando se siembra con sacrificio en el reino de Dios, nuestro Padre se agrada de sus hijos esforzados. «Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» (Josué 1:9 RVR).

Una Declaración de Fe

Es una declaración de fe maravillosa, pues está pronunciada cuando el pueblo de Israel estaba en cautividad y esclavitud babilónica. No la estaban pasando bien, pero en medio de semejante sufrimiento viene el Espíritu Santo soplando esta poderosa promesa. Es por el entorno histórico de este salmo que la historia del pueblo de Israel es tan preciosa para la iglesia del Nuevo Pacto. En sus errores nos reflejamos, pero en sus victorias nos inspiramos. ¡Recordemos la historia y aprendamos con una unción fresca del Espíritu de Dios! Sí, debemos soñar con una nueva realidad, tanto social como eclesial.

Un Principio de Vida

Es un principio de la ley divina, porque ninguna siembra y cosecha es fácil y no está libre de luchas y problemas. «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Juan 16:33 RVR). «Yo he vencido al mundo» quiere decir que Él estaba capacitado para ayudar a la humanidad, porque el mal no pudo desanimarlo ni vencerlo, sino que Él venció todos los problemas, siguiendo la consigna del Padre, sembrando obediencia hasta el final, aun entregando su vida en este mundo.

Comprendiendo el Sufrimiento: Causas y Propósito

Ya que debemos pasar aflicciones, es preferible que las aflicciones vengan por hacer el bien y no por hacer el mal. La Biblia enseña claramente que hay dos causas generales de sufrimiento.

Sufrir por Hacer el Bien

Hay un poder tremendo que se desata al sembrar en la adversidad, a pesar de la oposición, la difamación, las burlas o los ataques desde muchos frentes. Jesús mismo lo demostró: «Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados» (1 Pedro 3:17-19 RVR).

El Padre Celestial sabe que es bueno pasar por un proceso de pruebas y que es allí donde debemos declarar que «todo nos ayuda para bien». La entrega de Jesús de «el justo por los injustos» es la misma tarea del cristiano de hoy en día que, siendo ya perdonado, trabaja para la salvación de los que están en tinieblas espirituales. El caso más sublime de sufrimiento «por hacer lo bueno» lo experimentó el propio Jesús. Por ese sufrimiento injusto fue vivificado en espíritu, y esto es lo que también nosotros debemos experimentar. No podemos ser vivificados sino transcurrimos por el mismo camino. Es por ello que no nos debemos entristecer. Tenemos que pregonar libertad a los cautivos, siguiendo las pisadas de Jesús. «Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec» (Hebreos 5:7-10 RVR). Debemos ser sacerdotes según el orden celestial y no terrenal, y nunca lo lograremos si volvemos atrás por las pruebas de la vida. Nuestro camino entonces es tomar la cruz cada día, e imitar a Jesús.

Pintura o ilustración de Jesús sufriendo en Getsemaní o llevando la cruz

Sufrir por Hacer el Mal (Auto-Infligido)

El ejemplo perfecto de esto es Israel como pueblo de Dios. La primera cautividad de Israel fue en Egipto, infligida por los egipcios, pero en la segunda cautividad (Babilonia) ellos fueron responsables directos de su propio sufrimiento, es decir, auto-infligida. Ellos fueron idólatras, conociendo al Dios de misericordia, lo cambiaron por otros dioses, siendo infieles. Cuando cambiamos a Dios por personas, cosas materiales o hábitos, el resultado es siempre el mismo: muerte espiritual y cautividad, y todo esto conduce siempre al sufrimiento.

«Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos. Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grande y chica, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables. Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas; para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos» (2 Crónicas 36:17-21 RVR).

Cuando dejamos a Dios y lo cambiamos por ídolos en nuestro corazón, primero trae muerte espiritual, una separación profunda entre nosotros y Dios. Además, también trajo la pérdida de todo lo material en lo que confiaban y por lo cual se enorgullecieron. Los israelitas se dieron cuenta de que los objetos religiosos al final no les ayudarían. Sumado a esto, también cayeron en vergüenza cuando por su pecado llegaron a ser siervos del enemigo. Y, más allá de todo eso, sufrieron el desarraigo de su tierra, pasando un tiempo doloroso y a su vez un proceso de purificación de la misma.

En medio de semejante panorama, interminable y desolador, surge una luz de esperanza, surge un modelo de oración y una tremenda declaración de fe de parte del Espíritu de Dios. Esto fue para que nos veamos reflejados todos los que confiamos en Dios a pesar de las dificultades, sabiendo que, si seguimos sembrando aun en medio de las pruebas, Dios se hará cargo. En este caso eran sufrimientos que ellos mismos buscaron por desobedecer a Dios, a pesar de las reiteradas advertencias del Altísimo. Pero, aun así, Dios les inspira fe, pues Él les daría otra oportunidad. Es importante buscar conocer y analizar el origen de todo nuestro sufrimiento, aunque muchas veces no nos quede claro.

La Llamada a la Perseverancia: No Mirar Atrás

Jesús dijo: «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios» (Lucas 9:62 RVR). No mirar atrás significa dejar la vida de pecado, el viejo hombre y la vieja mujer que ignoraba el mundo espiritual, tomando conciencia de la lucha espiritual, valorando el precio del sacrificio que se tuvo que pagar por nuestros pecados, para que podamos ser perdonados.

Así es que no te aflijas por los ataques del enemigo, por más que estos vengan de los seres más queridos. Mira hacia delante, sigue sembrando la palabra de Dios, palabras de ánimo y actitudes para promocionar el reino de Dios. Si haces eso, la promesa del salmo es que segarás «con gritos de júbilo» y volverás «con gritos de alegría, trayendo [tus] gavillas». La lección es la siguiente: cuando haya tareas simples y claras que debas hacer y te encuentres lleno de tristeza, y las lágrimas fluyan fácilmente; sigue adelante y haz el trabajo con lágrimas. Sé realista y dile a tus lágrimas: «Lágrimas, las estoy sintiendo. Después di, basándote en la Palabra de Dios: Lágrimas, sé que no se quedarán para siempre. El mismo hecho de que simplemente haga mi trabajo (con lágrimas y todo) traerá al final una cosecha de bendiciones. Entonces, continúen cayendo si deben hacerlo, pero yo creo (no lo veo ni lo siento completamente), creo que el simple trabajo de mi siembra traerá gavillas de cosecha».

¡Podríamos personalizar las declaraciones de este salmo precioso y declarar nuestra victoria en medio de las pruebas!

La Historia Completa del Cautiverio Babilónico Como Nunca La Has Visto

Salmo 126 Completo (Reina Valera 1960)

«Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
Seremos como los que sueñan.
Entonces nuestra boca se llenará de risa,
Y nuestra lengua de alabanza;
Entonces dirán entre las naciones:
Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.
Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres.
Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
Como los arroyos del Neguev.
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas» (Salmo 126:1-6 RVR).

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