Al hablar de “ancianos” en la iglesia, es natural que uno de los primeros pensamientos que surjan sean los modelos de liderazgo bíblico. A lo largo de ambos Testamentos, los ancianos desempeñaron un papel de liderazgo significativo en la sociedad, la religión y el gobierno. El análisis de sus funciones en estos contextos proporciona una gran riqueza de significado y entendimiento para la iglesia contemporánea.

El Rol Bíblico de los Ancianos
Orígenes y Funciones en el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento (NT) sugiere que, en ciertos contextos, existió un líder o pastor principal, como Timoteo y Tito, responsable de entrenar y establecer ancianos. En otros contextos, el liderazgo se daba por sentado que estaba conformado por ancianos en funciones pastorales de enseñanza y administración eclesiástica, tal como Pedro menciona en su carta (1 P 5:1-5).
En el NT, los términos “anciano” y “epíscopo” (que significa supervisor u obispo) eran intercambiables, aunque no totalmente sinónimos (cp. Hch 20:17, 28; Tit 1:5, 7). Las instrucciones para establecer ancianos en las iglesias se encuentran en Hechos, las cartas pastorales y algunas epístolas universales. A través de estos libros, se conocen más instrucciones sobre las funciones de los ancianos en la iglesia local. Su papel era multifacético y vital para la salud y el crecimiento de la congregación.
Funciones Clave de los Ancianos según el Nuevo Testamento:
- Recibieron y administraron la entrega de la ayuda que provenía de los líderes de la iglesia en Antioquía (Hch 11:27-30).
- Fueron designados para liderar en cada iglesia.
- Lideraban en la iglesia junto con los apóstoles en Jerusalén (Hch 15:2).
- Trataron junto con los apóstoles asuntos doctrinales de primer orden en el primer concilio de Jerusalén (Hch 15:6).
- Lucas menciona a los ancianos como un grupo que debe ser identificado en la iglesia (Hch 15:4).
- Pablo les pidió que tuvieran cuidado de sí mismos y de la congregación, porque “el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre” (Hch 20:28).
- Pablo advirtió a los ancianos que a las congregaciones llegarían “lobos feroces que no perdonarán el rebaño” (Hch 20:29) y que entre ellos mismos algunos se levantarían “hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos”, por lo que debían estar “alerta” (Hch 20:30-31).
- Pablo les recordó a los ancianos que él mismo se sostenía económicamente con sus propias manos mientras servía a Dios, dando un ejemplo de autosuficiencia (Hch 20:32-35).
- Junto con la congregación, recibían el testimonio de Pablo sobre cómo los gentiles recibían el mensaje de salvación (Hch 21:18-19).
- Los ancianos son responsables de visitar y orar por los necesitados (Stg 5:14).
Trato y Responsabilidad
Los ancianos merecen un trato honroso. Pablo aconsejó a Timoteo que evitara reprender con dureza a un anciano (1 Ti 5:17). Además, deben recibir un trato justo ante las acusaciones. Aunque esta es una regla general que aplica a todo creyente, la investidura que tienen los ancianos debe llevar a los líderes a que eviten recibir una acusación a la ligera (1 Ti 5:19). Por la imperfección humana, los ancianos pueden incurrir en algún pecado, pero la iglesia debe establecer ancianos cuyo ministerio sea activo, reconocido y respetado.
El apóstol Pablo le escribe al pastor Tito: “te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé” (Tito 1:5). Esta instrucción subraya la importancia de un liderazgo plural y calificado en cada comunidad de fe.
Es importante destacar que existen ancianos que gobiernan pero no predican ni enseñan, como lo aclara el apóstol Pablo en 1 Timoteo 5:17. Sin embargo, todo anciano debería estar preparado para hacerlo.
𝐋𝐎𝐒 𝐃𝐄𝐁𝐄𝐑𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀𝐍𝐎𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐈𝐆𝐋𝐄𝐒𝐈𝐀 𝐋𝐎𝐂𝐀𝐋 | Exp. Engelberth Bernal |
Requisitos Bíblicos para Ancianos
Pablo establece los requisitos para elegir un anciano-pastor en la iglesia. Debido a la responsabilidad inherente a la investidura de un anciano, Pablo es prolijo en listar sus características (Tito 1:5-9; 2:2-5). El Nuevo Testamento describe a los ancianos como hombres dignos de imitación, no porque sean perfectos, sino porque son semejantes a Cristo.
Los dos textos bíblicos principales que mencionan las calificaciones para los ancianos se encuentran en 1 Timoteo 3 y en Tito 1. Estas listas no son exhaustivas, pero sí representativas del carácter que Dios espera de sus líderes. El carácter piadoso es esencial porque en la iglesia se muestra la gloria de Dios y el pueblo de Dios es edificado a través de ancianos calificados.
Los ancianos no son hombres perfectos, pero deberían ser hombres piadosos que prediquen y enseñen constantemente, a menudo con palabras, pero siempre con un carácter piadoso. El carácter de un anciano será asaltado por todos lados, ya que lo que es esencial en la vida de la iglesia es un objetivo clave para Satanás. Las fuerzas del mal traerán tentaciones para rendirse y ceder, tentaciones que afectan específicamente, y quizás especialmente, a los ancianos.
Cualidades Esenciales del Carácter del Anciano (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9):
Dios ama tanto a Su iglesia que exige que aquellos que sirven en el oficio de pastor cumplan con ciertos requisitos que tienen mucho más que ver con el carácter que con las habilidades. Estas calificaciones requieren el tipo de relación que solo se cultiva con una participación activa en una iglesia local. Observar a alguien de lejos no confirmaría si cumple con los estándares bíblicos, los cuales son altos y no opcionales.
- Irreprochable: Implica una vida intachable, fuera de las acusaciones (1 Ti 3:2).
- Marido de una sola mujer: Fiel a su cónyuge, si está casado (1 Ti 3:2).
- Sobrio: Templado, con dominio propio (1 Ti 3:2).
- Prudente: Uno que puede guiarse, que sabe poner prioridades y tiene orden en su vida.
- Decoro: Respetable, con buena conducta (1 Ti 3:2).
- Hospedador: Dispuesto a recibir y servir a todos con amor y preocupación, especialmente a los cristianos.
- Apto para enseñar: Capaz de comunicar la verdad de la Palabra de Dios (1 Ti 3:2).
- No dado al vino: No adicto, templado en el consumo (1 Ti 3:3).
- No pendenciero: No contencioso, pacífico (1 Ti 3:3).
- No codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro: Libre del amor al dinero y de la explotación (1 Ti 3:3).
- Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad: Un buen líder en su propio hogar (1 Ti 3:4).
Pablo les dice a los tesalonicenses: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;” (1 Tes 5:12). La responsabilidad principal de reconocer los dones y el carácter de un hombre se les dio a las iglesias.
La Cuestión de la Edad y la Duración del Servicio
Una de las áreas sobre las que el Nuevo Testamento no proporciona mucha información es la duración específica del servicio de un anciano o una edad mínima o máxima definida. Si bien el término "anciano" sugiere madurez, el enfoque bíblico está en el carácter y la calificación espiritual más que en la edad cronológica exacta.
Algunos llegan a la conclusión de que un anciano lo es de por vida. Sin embargo, este es más bien un argumento nacido del silencio bíblico que una clara afirmación. La Biblia nos dice lo que hacen los ancianos y cuáles son sus requisitos para mantenerse en su oficio, pero no nos dice precisamente cómo son nombrados ni por cuánto tiempo deben servir.
En la práctica, algunas iglesias han tenido ancianos que sirvieron por largos periodos (10 años o más) y luego decidieron hacerse a un lado, continuando su servicio al rebaño de otras maneras. También ha habido casos de ancianos que fallecieron en ejercicio o renunciaron por motivos personales o familiares.
El hecho de que los ancianos puedan ser física o mentalmente incapaces de cumplir con la tarea, o que un período demasiado largo en el cargo pueda generar la impresión de una autoridad desproporcionada, resalta la necesidad de considerar la duración del servicio. En iglesias donde el oficio de anciano se considera un llamado de por vida, los hombres pueden sentirse tentados o presionados a permanecer en el puesto, impidiendo que hombres más jóvenes ingresen al liderazgo o incluso frenando el progreso de la iglesia si no son tan capaces como deberían serlo (incluso seniles, en algunos casos).
Evaluación Periódica y Renovación del Liderazgo
Existe la necesidad de evaluar la función de cada anciano periódicamente. Algunas iglesias implementan evaluaciones iniciales y de seguimiento para los candidatos. Se recomienda que esto lo lleven a cabo los ancianos entre sí cada año aproximadamente, y quizás por la congregación en algún momento. Incluso podría ser beneficioso exigir un año sabático, en el que los ancianos se hagan a un lado por un año aproximadamente, permitiendo una renovación y el desarrollo de nuevos líderes.
Es crucial que los ancianos sean honestos y directos entre sí sobre estos asuntos para asegurar un liderazgo saludable y dinámico.

La Formación de Ancianos y la Salud de la Iglesia
Crisis y Solución en el Liderazgo
La iglesia actual enfrenta una crisis: un número creciente de iglesias sin pastores o ancianos calificados y pocos candidatos potenciales. Esta situación impide que las iglesias crezcan bíblicamente y, cuanto más declinen, menos hombres calificados bíblicamente con un deseo dado por Dios de proclamar la Palabra y pastorear amorosamente las ovejas veremos.
La respuesta a esta crisis es que las iglesias locales deben identificar y preparar futuros pastores, ancianos y líderes. Los miembros de la iglesia tienen un rol importante en ayudar a otras iglesias locales y ministerios. Cuando una iglesia local comprende la importancia de ver a los líderes reproducidos, está sirviendo no solo a sí misma sino también a la comunidad eclesiástica más amplia.
Las iglesias saludables reproducen líderes maduros, semejantes a Cristo y llenos de amor que eventualmente sirven a otras iglesias. La próxima generación de ancianos provendrá del mismo lugar de donde vinieron los ancianos en los primeros siglos: iglesias saludables.
El Papel de Dios en el Llamado al Liderazgo
Las iglesias que consideran a su pastor/anciano como un regalo del Señor generalmente oran, honran y bendicen fielmente a sus ancianos, ya que bíblicamente eso es lo que son: un regalo. Como dijo Pablo, “Y él [Dios] dio. . . los pastores” (Efesios 4:11).
Dios interviene activamente en el levantamiento de líderes:
- Dios levanta al hombre a la vida espiritual mediante la fe en Cristo (Efe. 2:1-9).
- Dios es el que le da al hombre un deseo específico de pastorear el rebaño de Dios (1 Ti 3:1).
- Dios regala y prepara sobrenaturalmente a un hombre para servir como anciano (Hch 20:28).
- Dios les da a los que enseñan la Palabra un mayor nivel de responsabilidad (Stg 3:1).
- Dios ordena que la iglesia reconozca los dones y las calificaciones del hombre (1 Ti 3).
Dentro del “ritmo normal de la vida de la iglesia”, los miembros pueden orar, observar y reconocer la fidelidad, el crecimiento en la gracia, el conocimiento de la Palabra, el amor por su esposa y su familia, el amor por los demás, la generosidad y la preocupación por las almas. Este proceso de observación cercana es vital, ya que “Observar a alguien de lejos no confirmaría si él ‘sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad’” (1 Ti 3:1-7).
Principios para la Formación de Ancianos
Formar ancianos es una tarea que requiere dedicación y una visión a largo plazo. Los líderes de la iglesia deben comprometerse con este proceso, recordando que los pastores no hacen otros ancianos; es el Espíritu Santo quien los hace (Hch 20:28).
- Enseñar la Biblia de manera expositiva: Antes de implementar nuevas estructuras de liderazgo, es fundamental enseñar la Biblia de manera regular y consecutiva. Esto disipa cualquier idea de agendas secretas y lleva a la congregación a pasajes clave sobre el liderazgo plural de ancianos en la iglesia primitiva (Hechos, 1 Timoteo, Tito, Santiago y 1 Pedro). Las iglesias a menudo se confunden sobre el liderazgo porque no se les ha enseñado al respecto, desviándose hacia modelos corporativos o tendencias de moda. Los ancianos son pastores que aman a la iglesia y dirigen mediante la consejería, la enseñanza, el discipulado uno a uno, la predicación y la oración.
- Depender de la oración: Además de la enseñanza, los líderes de la iglesia deben estar dedicados a la oración, reconociendo su incapacidad para reformar la iglesia por sí mismos. Es el Espíritu Santo quien levanta a los ancianos.
- Discipulado intencional y relacional: Los pastores pueden expresar amor reuniéndose individualmente con ancianos potenciales para un discipulado intencional. Este tipo de mayordomía implica enseñar, pero en un grado mayor, asemejándose más a la crianza que a un salón de clases, profundamente basado en relaciones humanas. El propósito de esta instrucción es el amor (1 Ti 1:5), un amor que se multiplica en la vida de la iglesia.
- Paciencia y visión a largo plazo: La formación de ancianos se parece más a la agricultura que al montaje de una fábrica. Es sabio tener paciencia y fijarse en aquellos hombres que evidencian el deseo a lo largo del tiempo, observando su fidelidad en tiempos fructíferos y áridos, en gozo y tristeza. La formación de ancianos lleva tiempo, y las Escrituras aconsejan: “No impongas las manos sobre nadie con ligereza” (1 Ti 5:22).
La presencia de ancianos bíblicamente calificados es crucial para la salud de la iglesia, la cual es “columna y sostén de la verdad” (1 Ti 3:15). Los ancianos fieles hacen que las iglesias sean más fuertes y ayudan a la preservación y al avance del evangelio. El mandato de la iglesia es hacer discípulos (Mat. 28:19-20; Col. 1:28-29), y parte de este mandato es que los líderes y miembros oren por, y reconozcan a otros líderes potenciales, orientándolos, animándolos y edificándolos en el discipulado.