La práctica de ejercicio físico frecuente ha ganado un gran número de seguidores motivados por razones psicológicas, físicas y emocionales. Sin embargo, en este contexto, la educación de la población que decide realizar actividad física ayuda a prevenir la aparición de lesiones y permitir la correcta realización del ejercicio.
Las lesiones deportivas son daños o eventos traumáticos que se asocian comúnmente con el deporte, aunque también pueden ocurrir en otros escenarios. Este tipo de traumatismos suelen estar provocados por uso excesivo, impacto directo o aplicación de fuerza mayor que la parte del cuerpo puede soportar estructuralmente.
Germán Norambuena, médico traumatólogo especialista en cadera de Clínica Dávila, señala que "gran parte de estas patologías ocurren en pacientes que no tienen grandes demandas deportivas".
Tipos y Clasificación de las Lesiones Deportivas
La tipología de la lesión deportiva puede variar ampliamente según el parámetro observado: tiempo de duración, área anatómica afectada, tejido dañado, y mucho más. Las lesiones deportivas se dividen en dos amplias categorías: agudas y crónicas.
Lesiones Agudas
Las lesiones agudas ocurren repentinamente, como cuando una persona se cae, recibe un golpe o se tuerce una articulación. Algunos ejemplos de lesiones agudas son los esguinces y las dislocaciones o fracturas.
Lesiones Crónicas
Las lesiones crónicas suelen resultar del uso excesivo de un área del cuerpo (sobrecarga repetitiva) y se desarrollan con el tiempo. Algunas lesiones crónicas frecuentes son la tendinitis (como el codo de tenista) y las fracturas por estrés repetido.
Clasificación por Tejido Afectado
- Tejido blando: aquí se engloba el daño de músculos, ligamentos y tendones de todo el cuerpo.
- Tejido duro: en este caso, el daño se produce en cualquier tejido calcificado del cuerpo, como pueden ser los huesos o los dientes.
Esta tipología de las lesiones deportivas es general, pero existen muchas variantes más, dependiendo de los parámetros a los que se preste atención. El tema de salud se centra en los tipos más frecuentes de lesiones deportivas, es decir, las que afectan el sistema musculoesquelético, que es la red de músculos, tendones, ligamentos, huesos y otros tejidos que brinda estabilidad al cuerpo y le permite moverse.
Estás son las LESIONES MÁS FRECUENTES en el Deporte
Causas Comunes y Factores de Riesgo
Las lesiones deportivas suelen ser consecuencia de uso excesivo, impacto directo, sobrecarga o aplicación de fuerza desmesurada. La pronación excesiva (giro excesivo hacia dentro) del pie de forma repentina, en el momento en que este se apoya en el suelo, también suele ser un responsable habitual de daños en las diferentes estructuras anatómicas de las extremidades inferiores.
Las caídas y los golpes directos contra otras personas/elementos también son causales de lesiones, destacando las de tejidos duros (como huesos o dientes) y los impactos en la cabeza, los cuales requieren atención médica inmediata.
Más allá de los predisponentes puramente mecánicos, existen ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de experimentar lesiones deportivas durante una actividad física. El Dr. Sebastián Irarrazabal, traumatólogo UC CHRISTUS y especialista en lesiones deportivas, explica cuáles son las causas más comunes para sufrir una lesión al momento de realizar una actividad atlética:
- Sobreesfuerzo
- Falta de calentamiento
- Falta de elongación y estiramiento
- Técnica incorrecta en el deporte
- Fatiga
- Sobrepeso
- Falta de condición física
- Colisión en deportes de contacto
- Uso inadecuado de equipamiento deportivo
- Factores ambientales (frío o calor)
Sintomatología de las Lesiones Deportivas
La sintomatología de la lesión depende mucho de cada caso. De todas formas, los daños más superficiales y frecuentes suelen compartir una serie de signos clínicos que indican sospecha. Todos estos signos son frecuentes en las lesiones agudas, pero las crónicas pueden manifestarse de forma más inespecífica y prolongada. Los síntomas de las lesiones deportivas varían de acuerdo a si la dolencia es aguda o crónica, y también dependerán del tipo de lesión que se tenga, ya sean fracturas, esguinces, torceduras, etc.

Diagnóstico de las Lesiones Deportivas
El diagnóstico de lesiones deportivas comienza con una evaluación clínica detallada. El médico o fisioterapeuta debe realizar una anamnesis sobre el paciente para identificar el mecanismo de la lesión, los síntomas presentes y el historial médico. Esto incluye preguntas sobre el tipo de deporte practicado, la intensidad del entrenamiento y cualquier antecedente de lesiones previas.
En casos más complejos, se utilizan estudios de imagen para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la lesión. Por ejemplo, las radiografías son útiles para detectar fracturas de tejidos duros, mientras que la resonancia magnética y la ecografía permiten observar tejidos blandos como músculos, tendones y ligamentos con el fin de detectar potenciales desgarros e inflamaciones. Además, en lesiones articulares como meniscos o ligamentos cruzados, la artroscopia puede ser una herramienta tanto diagnóstica como terapéutica. En MIDIAGNOSTICO, se ofrecen diversas pruebas de diagnóstico por imagen para detectar lesiones deportivas de forma temprana antes de que se tornen crónicas.
Tratamiento y Rehabilitación
Tal y como ocurre en el apartado de causas y sintomatología, el tratamiento de las lesiones deportivas varía ampliamente según el tejido afectado, la gravedad del daño, la sintomatología del paciente, y mucho más. Ante cualquier dolor brusco de rápida instauración o malestar sordo sostenido durante el tiempo, se requiere atención de un profesional de la salud.
El tratamiento suele comenzar con el método RICE (reposo, hielo, compresión y elevación) para aliviar el dolor, reducir la inflamación y acelerar la curación. Para las lesiones graves, el proveedor de atención médica puede recomendar sesiones de fisioterapia para la rehabilitación o un yeso, una férula o un aparato ortopédico. Otros tratamientos posibles incluyen analgésicos e inmovilizar el área lesionada. En algunos casos, podría necesitar cirugía.
El Dr. Irarrázaval explica que "cada lesión requiere un enfoque diagnóstico y un tipo de tratamiento específico, y la gravedad es muy variable. La prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son fundamentales para que estas lesiones puedan tratarse bien". Los tratamientos para los deportistas varían dependiendo del tipo de lesión, pero incluyen rehabilitación física, terapia ocupacional, la cirugía traumatológica, asesoramiento nutricional, apoyo psicológico, programas de prevención de lesiones y preparación física. La elección del tratamiento dependerá del tipo de lesión y de las necesidades individuales del deportista. Un equipo profesional de la Medicina Deportiva es el que trabaja en conjunto para poder dar este plan de tratamiento personalizado.

Prevención de Lesiones Deportivas
La prevención de lesiones deportivas comienza, en todos los casos, con una preparación física adecuada. La prevención de estas lesiones implica una combinación de entrenamiento adecuado, calentamiento, técnica apropiada, preocupación por la salud y la forma física. Las prevenciones generales para evitar lesiones son:
- Calentamiento y elongación
- Estiramiento de músculos antes del ejercicio
- Técnica apropiada del deporte
- Aumento gradual de la intensidad del ejercicio
- Descansar y recuperarse adecuadamente
- Mantener una buena nutrición e hidratación
- Usar el equipo correcto
- Escuchar las señales del cuerpo
- Y, ante una duda, consultar a un profesional de la salud
Es esencial realizar un calentamiento antes de comenzar una actividad física, ya que incrementa el flujo sanguíneo hacia los músculos y mejora la flexibilidad. Los ejercicios de estiramiento dinámico y las actividades de baja intensidad, como trotar suavemente, ayudan a preparar el cuerpo para el esfuerzo.
La técnica y el equipo también desempeñan un papel crucial en la prevención. Usar el equipo adecuado para cada deporte, como calzado con soporte apropiado, cascos o protectores, disminuye la probabilidad de accidentes de manera considerable. Aprender y seguir las técnicas correctas para ejecutar movimientos deportivos específicos es igualmente importante, ya que los errores en la postura o la ejecución pueden generar tensiones innecesarias en los músculos y articulaciones.
Por último, el cuidado general de la salud es clave para prevenir lesiones. Mantenerse hidratado, seguir una dieta equilibrada rica en nutrientes esenciales y dormir lo suficiente favorece la recuperación muscular y la resistencia física. Escuchar al cuerpo y prestar atención a molestias o dolores persistentes es importante, ya que estas señales pueden indicar un problema incipiente. Ignorar una lesión mal cuidada y apresurarse a hacer deporte puede aumentar el riesgo de un daño adicional.
Epidemiología de las Lesiones Deportivas
A pesar de que las lesiones deportivas son un motivo frecuente de consulta, es difícil precisar sus verdaderas incidencia y prevalencia debido a las variaciones en la definición de "lesión deportiva" y a la falta de métodos estandarizados de recolección de datos que permitan comparar y comprender las múltiples bases de datos existentes. Jorge Alberto Osorio Ciro y colaboradores señalan que las tasas varían entre 1,7 y 53 lesiones por 1.000 horas de práctica deportiva, entre 0,8 y 90,9 por 1.000 horas de entrenamiento, entre 3,1 y 54,8 por 1.000 horas de competición y de 6,1 a 10,9 por 100 juegos. La gran variación entre las tasas de incidencia se explica por las diferencias existentes entre los deportes, los países, el nivel competitivo, las edades y la metodología empleada en los estudios.
El 80% de las lesiones sufridas durante la práctica del deporte comprometen los tejidos blandos, tales como músculos, tendones, ligamentos y articulaciones. Las fracturas o los daños a órganos internos son responsables del 20% restante. Whitman y colaboradores encontraron que las áreas más frecuentemente lesionadas fueron: rodilla 45,5%, tobillo 9,8% y hombro 7,7%. De estas lesiones, el 53,9% involucraron los tejidos blandos. Se ha calculado que la tasa de lesiones deportivas en la población general es de 15,4 por 1.000 personas y Garrick y Recua encontraron que la frecuencia promedio de lesiones en los atletas era de 5,2%.
Se estima que un 30 a 50% de las lesiones deportivas son causadas por uso excesivo de los tejidos blandos. Estas lesiones son las más frecuentemente asociadas con incapacidad tanto para la competencia atlética como para el ejercicio recreativo. Los esguinces son las lesiones más comunes en las articulaciones y los de la rodilla en particular representan el 25 al 40% de todas ellas.
Incidencia por Edad
En los Estados Unidos, de los 30 millones de niños y adolescentes que participan cada año en actividades deportivas, 3 a 11% se lesionan. La tasa más alta de lesiones asociadas al deporte y la recreación ocurre en personas de 10 a 14 años. Otros reportes muestran menores tasas de incidencia de lesiones deportivas en niños que en adolescentes. En niños, los ligamentos y tendones son más fuertes que la placa epifisiaria, por lo cual en traumas graves es más frecuente encontrar deslizamiento epifisiario que lesiones de estos tejidos blandos. En adolescentes es más común la lesión del lugar de inserción que la del cuerpo del tendón.
Stevenson y colaboradores hallaron que las personas entre 26 y 30 años tienen 55% más riesgo de presentar lesiones deportivas que las menores de 18 años. Un atleta mayor de 40 años puede sufrir lesiones con mayor frecuencia que una persona sedentaria. Las lesiones de la rodilla, la cadera y el muslo son más comunes en atletas profesionales y senior. Kallinen y Allen estudiaron una población de 97 atletas activos entre 70-81 años y reportaron como lesiones más frecuentes los esguinces en muslo y rodilla (20% de todos los casos).
Incidencia por Nivel Competitivo
Con respecto al nivel competitivo, las lesiones deportivas son, en general, más frecuentes en programas recreativos y en deportistas en formación y aficionados que en deportistas profesionales. Es probable que estas tasas de lesiones en deportistas recreativos sean mayores debido a que los atletas profesionales tienen mejor acondicionamiento físico, utilizan equipos de protección permanente, su entrenamiento es controlado y tienen una mejor técnica deportiva.
Sin embargo, algunos estudios concluyen que los deportistas profesionales tienen mayor incidencia de lesiones porque su actividad es muy intensa. Durante los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas, se reportó un total de 55 lesiones en 84 partidos de baloncesto, lo cual fue equivalente a una incidencia de 0,7 lesiones por juego; la mayoría no incapacitaron a los deportistas y aproximadamente una tercera parte ocurrieron sin contacto con otro jugador.
Incidencia por Tipo de Deporte y Localización
Los deportes de contacto generan mayor riesgo de presentar lesiones; se destacan al respecto los siguientes: fútbol, rugby, baloncesto, balonmano, artes marciales y hockey. La probabilidad de lesiones es mayor durante la competencia que en el entrenamiento. El lugar de la lesión varía de acuerdo con el tipo de deporte. Se ha reportado que la mayoría de los deportes se asocian con lesiones de los miembros inferiores puesto que los más populares requieren maniobras de trote y salto. Hasta un 90% de las lesiones en todos los deportes se producen en cadera, muslo, rodilla, pierna, tobillo y pie. El hombro y las extremidades superiores se lesionan con mayor frecuencia en natación, deportes de raqueta y en los que requieren lanzamiento.
Incidencia por Género
La mayoría de los estudios puntualizan diferencias en el tipo y la gravedad de las lesiones deportivas dependiendo del género. Chandy y Grana encontraron una diferencia significativa solo en baloncesto en el que las mujeres se lesionaron más frecuentemente que los hombres. En general, las mujeres presentan mayor número de esguinces y dislocaciones, y los desgarros y fracturas son más comunes en los hombres. Además, se encontró diferencia de género con respecto al sitio de la lesión: las mujeres presentaron mayor incidencia de lesiones de la rodilla y en los hombres predominaron las del hombro. El dolor patelofemoral es más frecuente en las mujeres (19,6%) que en los hombres (7,4%). Otros autores mencionan que las mujeres atletas tienen mayor riesgo que los hombres de lesiones de la rodilla con niveles similares de competición.
Ejemplos de Lesiones Deportivas Comunes
En el siguiente listado, se recogen ejemplos de lesiones deportivas habituales:
- Desgarro muscular: ocurre cuando un músculo está sobreextendido y se rompe. Los síntomas son dolor, hinchazón, debilidad y dificultad o incapacidad para usar el músculo.
- Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA): este ligamento puede lesionarse por caídas o piruetas con aterrizaje incorrecto, cambiar de dirección o detenerse rápidamente al correr, o golpes directos en la rodilla.
- Lesión del ligamento colateral medial (LCM): este ligamento conecta el fémur con la tibia desde la parte interna de la rodilla. Generalmente se daña cuando la articulación de la rodilla se empuja hacia los lados al realizar un movimiento incorrecto o al recibir un golpe directo en la rodilla.
- Periostitis tibial: se manifiestan como un dolor de tipo punzante en la zona de la tibia que ocurre cuando los músculos y los tendones que rodean este hueso se inflaman.
- Fractura por estrés: ocurre cuando los músculos ya no son capaces de absorber el impacto de la actividad física, y un hueso absorbe la presión, dando como resultado una fractura.
- Fascitis plantar: la fascia plantar es un ligamento que conecta el talón con la parte anterior del pie, apoyando el arco, y que puede inflamarse por estrés y tensión en los pies como consecuencia de la obesidad, calzado inapropiado, o actividad física fuera de lo común o muy exigente.
- Esguince de tobillo: ocurre cuando los ligamentos que sostienen la articulación se sobreestiran. Esto puede ocurrir cuando se practican deportes o se realizan actividades cotidianas.
- Codo de tenista (epicondilitis lateral): es una lesión por uso excesivo del codo que puede estar asociada con la práctica de deportes de raqueta.
- Conmoción cerebral: es una lesión cerebral que ocurre cuando el cerebro experimenta aceleración rápida dentro del cráneo causada por un golpe directo. Los síntomas incluyen: dolor de cabeza, pérdida de la conciencia, pérdida de memoria, somnolencia, náuseas, vómitos y más.
Todos estos tipos de lesiones deportivas, en su estado leve, se tratan con antiinflamatorios, analgésicos, reposo, calor o frío local, elevación y compresión. Basta con tropezar o realizar un mal movimiento en el gimnasio para que nos lesionemos. Por eso es importante que conozcamos bien nuestro cuerpo y sus límites, además de tener presente cómo podemos ejercitarnos de manera correcta y segura.
Lesiones de la Cabeza
Las lesiones de la cabeza que ocurren durante la práctica deportiva son mucho más incapacitantes para el atleta que las sufridas en otras partes del cuerpo, debido a que el cerebro es particularmente intolerante al trauma. Además, la rehabilitación de los pacientes con este tipo de lesiones es más complicada y lenta. Los deportes de equipo que producen con mayor frecuencia lesiones de la cabeza son los de contacto, principalmente fútbol americano, hockey y rugby; y entre los de carácter individual, el boxeo. Otros deportes asociados con alto riesgo de lesión craneana son gimnasia, buceo, equitación, ciclismo y esquí. La mayoría de los traumas encefalocraneanos ocurren entre los 14 y 30 años.
Aun en los deportes con gran incidencia de trauma encefalocraneano, la mayoría son lesiones menores que no requieren hospitalización. Los diferentes estudios reportan incidencias variables de trauma encefalocraneano según el tipo de deporte practicado: 81% en el boxeo, 13% en el hockey, 18% en el ciclismo en el nivel universitario, 15% en el rugby en el nivel universitario, 9% en la equitación y 4% en el esquí alpino. En el fútbol, deporte en el que los jugadores golpean con frecuencia la pelota con la cabeza, se ha reportado que 16,4% de ellos presentan síntomas del síndrome postconcusión. El riesgo de lesión craneana en el ciclismo es bajo, comparado con el de otros deportes. Sin embargo, el 70-80% de las muertes en ciclismo son ocasionadas por trauma craneano y la posibilidad de presentarlo al caer de una bicicleta es del 50%.
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