La Influencia de la Composición Corporal y Otros Factores en la Tolerancia al Alcohol

El alcohol es una de las sustancias psicoactivas más consumidas en el mundo, y millones de personas disfrutan de la sensación de desinhibición que produce. Sin embargo, el alcohol no afecta de la misma manera a todo el mundo. Mientras algunas personas se embriagan con una pequeña cantidad, otras parecen tener una mayor resistencia y permanecen sobrias consumiendo mucho más alcohol durante más tiempo. Esta variación se explica por una serie de características biológicas y físicas que influyen en cómo nuestro cuerpo reacciona y procesa la bebida.

Esquema de factores que influyen en la tolerancia al alcohol

¿Qué es la Tolerancia al Alcohol?

La tolerancia al alcohol se refiere a la cantidad de alcohol que una persona puede consumir antes de que los efectos de la ebriedad se hagan evidentes. Factores como el sexo y el peso corporal, entre otros, influyen significativamente en esta capacidad. El cuerpo humano, según expertos como Uren, "tiene la capacidad de adaptarse al consumo del alcohol". Sin embargo, esta adaptación no elimina los daños, sino que puede enmascarar la percepción de embriaguez.

Factores Biológicos y Físicos que Influyen en la Tolerancia al Alcohol

La capacidad de resistencia al alcohol depende de diversos factores individuales. La médica toxicóloga María Alejandra Montoya del Centro de Información y Estudio de Medicamentos y Tóxicos (Ciemto) de la Universidad de Antioquia, explica que la forma en que cada persona procesa el alcohol es diferente, principalmente por las características individuales del hígado, el órgano encargado de metabolizar el alcohol.

Composición Corporal y Peso

Las personas con una constitución grande o con sobrepeso a menudo notan que pueden consumir más alcohol que sus amigos de menor tamaño sin embriagarse. Esto se debe a que un cuerpo más grande tiene un mayor volumen de sangre, lo que permite que la misma cantidad de alcohol se diluya mejor. Esta dilución reduce la concentración de alcohol en la sangre, causando menos impacto en el cerebro y otros órganos.

Además, un cuerpo grande tiende a tener un hígado de mayor tamaño, el cual puede procesar la misma cantidad de alcohol más rápidamente. Por el contrario, a mayor masa corporal, más difícil es emborracharse, como señala el Dr. Vicente Carreño, especialista en hepatología.

Diferencias por Sexo

El sexo es un factor determinante en la tolerancia al alcohol. Las mujeres son, generalmente, de menor tamaño que los hombres y tienen un mayor porcentaje de grasa corporal. El alcohol no es bien absorbido por el tejido graso, por lo que en las mujeres se acumula una mayor concentración de este en la sangre, resultando en efectos más fuertes.

En contraste, los hombres suelen ser más grandes y tienen menos grasa corporal, lo que permite que la misma cantidad de alcohol se diluya a una concentración más baja. Además, existe una diferencia en la capacidad para producir la enzima alcohol-deshidrogenasa. El Dr. Carreño revela que, en general, las mujeres presentan una menor actividad de esta enzima que los hombres. Esto significa que, a igualdad de peso y cantidad de alcohol, es probable que la mujer se embriague con mayor facilidad.

Edad

A medida que una persona envejece, su resistencia a la bebida disminuye. Las personas de edad avanzada suelen tener menos cantidad de agua en el cuerpo que los jóvenes, lo que provoca que el alcohol se acumule a una concentración más alta. Asimismo, sus células se vuelven más sensibles al alcohol con la edad, por lo que órganos como el cerebro sienten los efectos más rápidamente. El Dr. Javier Torrijos, nefrólogo, explica que, aunque el organismo joven tiene una mayor capacidad de respuesta a sustancias tóxicas, esta capacidad se pierde con el tiempo, afectando la eficiencia metabólica del alcohol y la influencia del índice de grasa corporal al envejecer.

Genética y Etnia

La genética también juega un papel crucial. Para algunas personas, especialmente ciertos grupos étnicos, el problema no es solo la embriaguez, sino otros efectos adversos del alcohol, como el enrojecimiento facial, dolor de cabeza, náuseas y palpitaciones. Esto se debe a una variante genética particular que ralentiza la eliminación del acetaldehído, un subproducto tóxico de la descomposición del alcohol, haciendo que se acumule rápidamente en el cuerpo. Esta característica es particularmente común entre las personas de origen asiático.

El factor genético es individual y, según el Dr. Carreño, uno de los menos conocidos. El polimorfismo del gen PNPLA3 que tenga cada persona (favorable, intermedio o perjudicial) determinará en parte el daño que le causará el alcohol.

Metabolismo Hepático

El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar el alcohol. Cuanto más rápido sea este proceso, menos se sentirán los efectos del alcohol. Gran parte del alcohol es metabolizado inicialmente por la enzima alcohol deshidrogenasa, que lo convierte en acetaldehído. El hígado tiene que trabajar intensamente para eliminar este compuesto tóxico.

Además de los factores mencionados, el consumo de medicamentos, el tabaquismo (que también influye en el hígado) y la existencia de enfermedades hepáticas pueden afectar la capacidad del organismo para metabolizar el alcohol de manera eficiente.

Metabolismo Del Alcohol // Nutrigami

La Falsa Impresión de una Alta Tolerancia y sus Riesgos

Tener una mayor tolerancia al alcohol puede dar una falsa impresión de lo embriagada que está una persona. Esto es peligroso, ya que "no es bueno para la seguridad pensar que estas personas están en condiciones de realizar tareas como conducir, que requieren concentración y un tiempo de reacción veloz", advierte Uren. A pesar de la percepción de sobriedad, el alcohol sigue afectando el cerebro, aunque sus efectos pueden ser menos notorios.

El Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo define el consumo excesivo como "beber mucho alcohol en menos de dos horas hasta llegar a una tasa de 0,8 gr/L en sangre". En hombres de menos de 65 años, tomar más de 4 copas al día o 14 a la semana se considera consumo irresponsable.

Consejos para un Consumo Responsable

Aunque los estudios demuestran que ninguna cantidad de alcohol es completamente saludable, muchos disfrutan de un par de copas ocasionalmente. Para un consumo responsable, los expertos recomiendan:

  • Tener un plan: Decidir de antemano cuánto beberá y cómo regresará a casa.
  • Comer alimentos de antemano: La ingesta de comida ralentiza el metabolismo y la absorción del alcohol. Si el alcohol llega al estómago sin comida, pasa directamente al intestino y luego a la sangre en mayor cantidad.
  • Beber mucha agua: Mantenerse hidratado es crucial, ya que el alcohol es diurético. Si el alcohol no se diluye con ningún líquido, llega más concentrado al torrente sanguíneo.
  • Conocer los límites personales: Cada persona tiene un nivel de tolerancia diferente. Señales como la dificultad para hablar o la pérdida de coordinación son advertencias para reducir el consumo.
  • Saber por qué se está bebiendo: Si el consumo es para adormecer sentimientos negativos o a pesar de consecuencias adversas, es una señal para buscar ayuda.
  • Evitar mezclas inadecuadas: Pasar tragos cortos con gaseosas dulces puede incrementar la absorción del alcohol debido al azúcar.

¿Cómo manejar el "Guayabo" (Resaca)?

El "guayabo" produce deshidratación e hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en la sangre). Para aliviar sus efectos, la toxicóloga Montoya recomienda:

  • Tomar tantos líquidos como sea posible.
  • Buscar un analgésico simple para el dolor de cabeza.
  • Comer un carbohidrato, como galletas dulces, si las náuseas lo permiten.

Riesgos para la Salud a Largo Plazo

Es fundamental recordar que el alcohol, en todas sus formas y cantidades, es perjudicial para la salud. Más allá de los efectos inmediatos, el consumo problemático de alcohol puede desencadenar una serie de patologías graves. La Dra. Leyla Nazal, jefa del Departamento de Gastroenterología de Clínica Las Condes, advierte sobre los riesgos y consecuencias, como las descompensaciones de enfermedades hepáticas de base, incluyendo la cirrosis o el daño hepático crónico. Estas condiciones pueden manifestarse con complicaciones como hemorragia digestiva, encefalopatía hepática e infecciones.

El daño hepático por consumo de alcohol a menudo no se hace visible hasta que alcanza un nivel avanzado, cuando aparecen lesiones características como "arañas vasculares", un tinte amarillento en la piel y pérdida de masa muscular.

Además, sigue habiendo problemas de salud derivados de "la cantidad de alcohol que ha consumido una persona a lo largo de su vida", independientemente de su tolerancia aparente.

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