Beatrice Wood: La verdadera inspiración detrás de Rose de "Titanic"

Desde el estreno de la película Titanic de James Cameron en 1997, la imagen de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio en la proa del barco se ha convertido en un ícono global. La historia de amor de Jack Dawson y Rose DeWitt Butaker, dos jóvenes de diferente clase social que se enamoran a bordo del transatatlántico, cautivó a millones. El film, basado en el histórico naufragio del 14 de abril de 1912 que dejó más de 1500 muertos, terminaba con una especie de falso documental, con Rose ya anciana arrojando su collar con el diamante azul al mar, lo que llevó a muchos a creer en la veracidad de los personajes.

Sin embargo, James Cameron confirmaría que, aunque hubo un Joseph Dawson en la tripulación del Titanic (un marinero encargado de trasladar carbón, según National Geographic), no existió un pasajero con las características de Jack. La historia de amor central fue una creación ficticia.

Beatrice Wood: La mujer que inspiró a Rose

La figura de Rose, en cambio, sí tuvo una inspiración real: Beatrice Wood. Curiosamente, la mujer que la inspiró nunca viajó en el Titanic ni tuvo conexión alguna con el barco o su hundimiento. Cameron estaba leyendo su autobiografía, titulada I Shock Myself, mientras desarrollaba la trama de la película. Fue la esposa de Bill Paxton, actor en la película, quien le pasó una copia de estas memorias.

Fotografía de Beatrice Wood, artista de cerámica.

Nacida en marzo de 1893 en San Francisco, California, Beatrice Wood era una artista estadounidense procedente de una familia de clase alta. Mostró un espíritu independiente desde joven, desafiando las expectativas de su entorno. Sus padres se oponían fervientemente a su interés por las artes, pero finalmente accedieron a que estudiara pintura, enviándola a París para formarse en interpretación y arte. Con cerca de la edad que tendría Rose cuando el Titanic se hundió, Wood abandonó los lujos de su vida aristocrática en el Upper East Side de Manhattan con la intención de entender lo que era vivir sin recursos, instalándose en la capital francesa con apenas 20 francos en el bolsillo. Fue así como comprendió el significado de la "pobreza" y, según sus propias palabras, el verdadero significado de la "libertad".

Una vida de arte y rebeldía

Beatrice desarrolló una prolífica carrera como pintora abstracta y vanguardista, y como escultora. El director se inspiró en el perfil de esta mujer rebelde y progresista, que soñaba con una sociedad igualitaria, para crear un personaje femenino desafiante y adelantado a su tiempo. La película de Cameron, de hecho, comienza con una imagen de la Rose de cien años creando obras de cerámica, lo que rinde homenaje a la pasión de Wood por este material, que se convertiría en la principal disciplina de su carrera.

En sus memorias, Wood relata sus comienzos en el Avant Garde americano y cómo, junto a Marcel Duchamp y el escritor Henri-Pierre Roché, fundó las revistas The Blind Man y Rongwrong en Nueva York en 1917, cinco años después del hundimiento del Titanic. Regresó a Manhattan ya conocida como "la mamá de Dada", un apodo que ella, modesta, rechazaba. "No soy eso. Estuve sólo en las márgenes, enamorada de dos de esos hombres. Toda esa gente ahora está muerta y yo estoy acá recibiendo la publicidad", solía repetir. Hablaba, claro, de su relación con Duchamp y Roché, en la que, según se dice, se basó la película Jules et Jim de Truffaut.

Fotografía histórica de Marcel Duchamp, Francis Picabia y Beatrice Wood en Nueva York, 1917.

El amor y el compromiso con India

Wood nunca se casó, aunque sí tuvo un "Jack": un científico indio de renombre. Las diferencias culturales y la negativa de los padres de él, muy tradicionales, a aceptar a una mujer "libre" como ella, impidieron un compromiso formal. Esta experiencia, junto a una premonición de un astrólogo que le dijo que en otra vida había sido una mujer hindú, pudo ser la razón por la que vistió saris los últimos cuarenta años de su vida, sintiendo que su corazón estaba en la India. Confesó: "Nunca me casé con los hombres que amé", y "Nunca me enamoré de los hombres que me casé". Su compromiso con ese país trascendió el amor: se hizo teosófica a los sesenta años y se adentró en la India para aprender costumbres y la técnica del teñido artesanal de géneros.

La Rose de Cameron y Beatrice Wood

James Cameron mantuvo que el primer capítulo de la biografía de Beatrice Wood, I Shock Myself, describe casi a la perfección al personaje que él estaba creando para la Rose anciana. "Cuando la conocí, era encantadora, creativa y muy divertida", dijo Cameron. "En la película, Rose es un reflejo de Beatrice, combinado con otros elementos de ficción". Entre los elementos de la vida de Wood que Cameron incorporó a Rose se encuentran su espíritu rebelde, su turbulenta relación con su familia aristocrática y su lucha por la libertad y la autonomía en una sociedad que intentaba imponerle un rol limitado por ser mujer. La escena inicial de la película, con Rose trabajando la cerámica, es un claro guiño al amor de Wood por este arte.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN tecnológica de la CERÁMICA: ¡De la Tierra al Arte!

Cameron contactó personalmente a Beatrice Wood para pedirle permiso para usarla como modelo para Rose. Según relató el director, Wood, quien entonces tenía 102 años, respondió con humor: "No puedo hacer eso, no lo hago; solo tengo 35 años", reflejando el carácter vivaz que tanto inspiró al cineasta.

La longevidad y el legado de Beatrice Wood

Al igual que Rose, Beatrice Wood fue muy longeva: murió en su casa del valle de Ojai, en California, en 1998, poco después de celebrar su 105 cumpleaños y apenas unos meses después del estreno de Titanic. Decía tener un secreto para vivir tanto: "Arte, libros, chocolate y hombres jóvenes".

La vida de Wood fue extraordinaria en cada minuto: vio a Claude Monet pintando en sus jardines de Giverny, fue extra en una obra con Sarah Bernhardt, tiñó vestidos para Isadora Duncan y aprendió danzas folclóricas con el coreógrafo de Anna Pavlova. A los 104 años, tuvo que dejar de trabajar.

A pesar de la fama que consiguió gracias a la película, la polifacética artista nunca quiso ver el resultado final de Titanic. Ella no fue al estreno, por lo que James Cameron y Gloria Stuart (la actriz que interpretó a la Rose anciana en la película) le llevaron el video para verlo el día de su cumpleaños. Wood, sin embargo, rechazó la invitación, alegando: "Es demasiado tarde en mi vida para estar triste".

Gloria Stuart: La actriz que dio vida a la Rose anciana

A mediados de los años 90, cuando James Cameron buscaba a la actriz que interpretaría a Rose de 101 años, la sobreviviente y narradora de la catástrofe, encontró a Gloria Stuart. Ella ya estaba retirada de la actuación, habiendo tenido su época dorada en Hollywood con películas como El hombre invisible (1938) y Los tres mosqueteros (1939). Después de alejarse de la actuación por 30 años para dedicarse a su carrera como artista y pintora, Stuart regresó para Titanic.

Fotografía de la actriz Gloria Stuart en su juventud.

Cameron buscaba una actriz que, por sí misma, conectara el cine de antes y el de ahora. Gloria Stuart tenía 87 años cuando filmó sus escenas de Titanic y fue maquillada para parecer aún más anciana. Su interpretación le valió una nominación al Premio Oscar a mejor actriz de reparto, convirtiéndose en la persona más longeva en recibir una nominación en el rubro de actuación.

Gloria Stuart falleció en 2010 a la edad de 100 años, casi la misma edad que tenía Rose en Titanic, cerrando el círculo de este icónico personaje cinematográfico.

tags: #la #verdadera #anciana #del #titanic