A medida que las personas envejecen, la sociedad en general suele asumir algunas suposiciones que no podrían ser menos acertadas. Este proceso vital está rodeado de creencias y estereotipos que a menudo distorsionan la verdadera experiencia de la vejez. Comprender la realidad de los adultos mayores implica desmantelar estos mitos, reconocer los desafíos que enfrentan y valorar su inestimable contribución a la sociedad.
Un Cambio Demográfico Global y Nacional
Nuestro mundo, gracias a los avances en salud de las últimas décadas, se ha enfrentado al aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población. Los adultos mayores son cada día más longevos en comparación con décadas atrás, lo que se ve reflejado en el aumento de las personas mayores a 80 años.
Todos los países del mundo están experimentando un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que, en 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años. Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.

Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas -lo que se conoce como envejecimiento de la población- empezó en los países de ingresos altos (en el Japón, por ejemplo, el 30% de la población ya tiene más de 60 años), pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos. En 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años vivirá en estos países.
El Caso de Chile
En el caso de Chile, el descenso de las tasas de fecundidad y mortalidad explican el cambio en la composición etaria de la población, con un aumento sostenido del número de personas adultas mayores que, al 2008, superaban los dos millones de personas. Ello ubicó al país en un grupo denominado de envejecimiento avanzado con 10,2% de adultos mayores en el año 2000. De permanecer estables las estadísticas en los próximos años, y según datos actuales del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), los adultos mayores de 60 años, que constituyen actualmente alrededor del 17% de la población, llegarán al 33% para el año 2050 y los mayores de 79 años, que hoy conforman 2,6%, alcanzarán 8,7%.
Rompiendo Estereotipos y Mitos sobre la Vejez
La vejez ha sido abordada desde diferentes perspectivas a lo largo de la historia, pero persiste una serie de estereotipos negativos. María José Galvez, psicóloga clínica de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, afirma que “las personas mayores son muy diferentes entre sí y existen muchas maneras de envejecer, influenciadas por factores personales, sociales y culturales. Por tanto, es razonable pensar que estereotipos tan afianzados como la dependencia, el aislamiento social o la mala memoria pueden afectar muy negativamente a la propia vivencia del envejecimiento».
- Creencia: Todos los adultos mayores piensan y sienten igual.
Verdad: Cada individuo, joven y mayor, tiene sus propios pensamientos y sentimientos sobre la sociedad. Es una declaración general injusta asumir que todas las personas mayores (o menores) de 60 años tienen las mismas creencias.
- Creencia: La mala salud es inevitable en la vejez.
Verdad: Si bien es cierto que la genética desempeña un cierto papel en el cuerpo y la salud de cada persona, la salud y el bienestar están en gran medida en manos de cada individuo.
- Creencia: Las personas mayores son reacias al cambio.
Verdad: Esta es una preferencia personal: algunas personas disfrutan de la novedad y la emoción del cambio, mientras que otras pueden estar más preocupadas por el cambio. Sin embargo, este no es un problema relacionado con la edad.
- Creencia: La jubilación significa inactividad.
Verdad: Hay muchas personas mayores que han esperado toda su vida por la oportunidad de jubilarse para poder viajar por el mundo y ver cosas nuevas. La jubilación no significa que las personas mayores solo quieran sentarse todo el día. Mientras que a una cierta edad y dependiendo de los problemas de salud, algunas personas mayores pueden necesitar descansar más a lo largo del día, muchas personas en edad de jubilación disfrutan de una vida activa.
- Creencia: Los adultos mayores son improductivos.
Verdad: Muchas personas realizan pasatiempos o manualidades en su último año de vida que en realidad llevan a una segunda carrera y/o ingresos.
- Creencia: La depresión y el mal humor son constantes en la vejez.
Verdad: La depresión es una enfermedad real y muy difícil de diagnosticar, no un sentimiento que se puede usar como una declaración general. No hay evidencia que muestre que las personas mayores sean mal humoradas; las personas que generalmente siempre están "de mal humor" en sus años más jóvenes pueden continuar de esa manera. Las personas que eligen ser felices, generalmente continúan con esa mentalidad en sus años dorados. Estudios nacionales dicen que el 60% de los mayores se siente satisfecho con su vida.
- Creencia: Las personas mayores deben vivir aisladas.
Verdad: Los entornos afectuosos de las comunidades de retiro y las instalaciones de vivienda asistida tienen la intención de hacer que sus residentes se sientan como en casa y ofrecer un vasto calendario social de actividades para que las personas mayores interactúen con sus vecinos. Aunque las personas mayores mantienen una red social menos extensa que en la juventud (dado que fallecen muchas de sus amistades, e incluso la pareja), esta es más gratificante y más leal, principalmente con sus familias y sus hijos.
- Creencia: Los adultos mayores sufren de deterioro intelectual.
Verdad: Las personas mayores que continúan desafiando sus cerebros, ejercitan sus cuerpos y alimentan a su alma son perfectamente competentes en sus últimos años. La mayoría de las personas mayores (75,9%) son autónomas y capaces de aprender. Los fallos de memoria son la queja subjetiva más frecuente entre las personas mayores, lo que provoca un mayor temor al posible padecimiento de la demencia y la percepción de deterioro y envejecimiento que no se evidencia mediante pruebas diagnósticas.
- Creencia: La sexualidad se pierde con la edad.
Verdad: Las relaciones sexuales se mantienen a lo largo de la vida, no se pierde en ningún momento el interés sexual (a no ser que venga influido por distintos factores como enfermedades incapacitantes, fármacos que influyan en el deseo sexual, viudedad…).
- Creencia: Todos los mayores son iguales.
Verdad: No existe una persona mayor “típica”. Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otras personas sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.
¡Rompiendo Mitos! La Edad No Define Tu Potencial los secretos de una vejez ACTIVA Y SALUDABLE
Desafíos y Realidades de Salud en la Tercera Edad
Aunque el envejecimiento es un proceso natural, a nivel biológico es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa.
Una situación que muchas veces conlleva al riesgo del aumento de las enfermedades crónicas, alteraciones sensoriales, discapacidad funcional y aislamiento social, los que predisponen también a enfermedades psicológicas. Según estudios recientes, la mayoría de los adultos mayores de 60 años declara poder realizar actividades básicas de la vida diaria sin recibir ayuda. Sin embargo, estas proporciones disminuyen en la medida en que las personas envejecen.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.
Entorno y Hábitos
Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez -o incluso en la fase embrionaria-, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados. Una alimentación variada, equilibrada, segura, higiénica, accesible, económica y brindada en un entorno digno es fundamental. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en Chile, más del 50% de los adultos mayores declara no realizar actividad física, lo que subraya una necesidad de intervención.
El Papel Social del Adulto Mayor y la Lucha contra el Edadismo
El papel de las personas mayores en la sociedad ha ido evolucionando con el paso del tiempo. Así como en las culturas más tradicionales el adulto mayor sigue siendo una figura respetada y venerada, las sociedades modernas parecen haber relegado a un segundo plano su papel. Históricamente, la experiencia era una importante fuente de conocimiento y sabiduría; hace apenas tres siglos, la presencia de individuos que superaran los 60 años de edad era extraordinaria, lo que explicaba por qué el adulto mayor era una figura respetada a la que había que cuidar y atender. Sin embargo, con la irrupción de la tecnología y la expansión del conocimiento, las enseñanzas de las personas mayores dejaron de ocupar ese lugar privilegiado, y los adultos mayores pasaron de convertirse en un valor añadido a ser percibidos, en algunos contextos, como una carga para la comunidad. Esta es una visión reduccionista y sesgada sobre un grupo de población que sigue teniendo mucho que ofrecer.

Aislamiento Social y Pérdida de Roles
Lamentablemente, el proceso de envejecimiento se ve agravado por el cambio de la conformación de la familia en estos días, desde familias muy extensas en las cuales los adultos mayores continuaban siendo parte de ellas y el centro de esta comunidad, a familias pequeñas conformadas solo por padres e hijos separados de sus adultos mayores.
La investigación realizada por el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo detalla que más de medio millón de adultos mayores chilenos viven solos, siendo la soledad y la falta de conexiones unas características que impactan negativamente su salud. El informe revela que un 24% de los adultos mayores se siente insatisfecho con su vida social, mientras que el 63% se siente conforme. Uno de los desafíos más apremiantes es el aumento de los hogares unilaterales, donde un 14.6% de la población mayor de 60 años vive sola. Esta cifra ha aumentado significativamente en los últimos cinco años debido a la disminución de las tasas de fecundidad.
Debido a la etapa del ciclo vital en que se vive, la mayoría de los adultos mayores van perdiendo roles significativos en lo cotidiano, producto de los procesos de jubilación y la pérdida del rol de trabajador. Este vacío parece no ser ocupado por nuevas actividades, razón por la cual una proporción mayor al 50% de las personas mayores de 60 años prefiere no salir de casa a hacer nuevas actividades. Además, el 50% de los mayores no conoce a alguien que pueda ayudar a conseguir trabajo, lo que subraya la necesidad de fortalecer las redes de apoyo.
Combatiendo el Edadismo
A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable. Para que prospere una nueva perspectiva más optimista de la tercera edad, alejada de los horrores del maltrato, es necesario que se produzca una transformación a varios niveles.
Maltrato al Adulto Mayor: Un Problema Silencioso y Creciente
El maltrato a personas mayores es una cuestión de gran relevancia social, pero las noticias sobre este tema no son habituales, como tampoco lo son las denuncias. Uno de los principales problemas en referencia al maltrato a personas mayores es la desinformación. Pese a esto, los casos de maltrato a personas mayores no solo existen, sino que se prevé que vayan en aumento.
Según datos de la OMS, una de cada seis personas mayores de 60 años ha sido víctima de algún tipo de maltrato. Las situaciones se producen tanto en el entorno comunitario (instituciones como residencias o centros de atención crónica) como en el familiar. Las cifras son poco alentadoras en lo que a denuncias se refiere. El rápido envejecimiento de la población, la pérdida de poder adquisitivo y la falta de valores sólidos que respalden el importante papel de la tercera edad, incrementan el riesgo de cronificación de este problema. Los peores meses de la pandemia se saldaron con un aumento notable de los casos de maltrato a personas mayores.

Responsabilidad Social y Respuestas Institucionales
Para abordar las problemáticas actuales y los desafíos futuros, es fundamental un enfoque colaborativo. Datos del SENAMA señalan que la mayoría de los chilenos atribuye la principal responsabilidad por el bienestar de los adultos mayores a los gobiernos (57%), en otras palabras, al sistema político. En un segundo lugar, con 34%, asignan esta responsabilidad a sus redes familiares.
Debemos darnos el tiempo de escuchar sus necesidades, de respetar sus intereses y de favorecer la autonomía e independencia de los adultos mayores, para que esta etapa se viva plenamente con sus dificultades, pero también con sus fortalezas. Que un adulto mayor esté inserto en un clima de acogida y escucha, alimentación adecuada, motivado a realizar actividad física y participar en su comunidad, es fomentar un estilo de vida saludable y con ello una mejor calidad de vida para la persona mayor.
Organizaciones como Cuidum apuestan por la inclusión de las personas mayores en la sociedad. Este es el motor fundamental para obtener un cambio de perspectiva que dignifique la figura del adulto mayor y garantice su protección frente a cualquier tipo de maltrato. Promueven la posibilidad de que las personas mayores sigan viviendo en sus propios hogares, sin que el peso de los años suponga una limitación, lo que representa un cambio inclusivo y necesario.
La Década del Envejecimiento Saludable de la OMS
Ante estos desafíos globales, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar este cambio demográfico.