Salud y Medicina en la Población Anciana: Desafíos y Estrategias

El envejecimiento de la población es un fenómeno que se está produciendo en todos los países desarrollados y se considera un logro de la salud general y la salud pública. España es el país de Europa con una mayor esperanza de vida y el segundo a nivel mundial, solo por detrás de Japón. Sin embargo, este proceso plantea un reto significativo para el sistema sanitario y la sociedad en su conjunto, generando preocupación entre los responsables de su gestión.

Gráfico de barras de la pirámide poblacional en España, mostrando el incremento de la población mayor

El Envejecimiento Demográfico y su Impacto en la Salud

Tendencias Demográficas en España

La previsión del envejecimiento demográfico es que mantenga una proyección constante, afectando ponderalmente tanto al grupo de los mayores de 65 años como al de los mayores de 80, lo que se conoce como el envejecimiento del envejecimiento o sobreenvejecimiento de la población. Se estima que, a mediados de siglo, las personas mayores constituirán algo más del 32% de la población española, superando los 15 millones de personas.

En la actualidad, 8.116.347 personas tienen 65 años o más, lo que representa el 17,3% de la población. Dentro de este colectivo, 2.438.535 personas (5,2% del total) tienen 80 años o más, con una clara tendencia demográfica hacia la feminización de la población (59% mujeres y 41% hombres).

Muchos factores han contribuido a esta evolución, incluyendo la mejora en los hábitos de vida, el seguimiento y control de las enfermedades crónicas, y la mejora de la atención sociosanitaria en general. De forma más directa, se relaciona con la caída de la mortalidad, lo que converge en el aumento de la esperanza de vida como indicador global.

Entre las subtendencias demográficas relevantes, se observa la inversión demográfica, donde la población de 65 años y más supera en número a la de niños de 0 a 14 años, poniendo en peligro la sostenibilidad del sistema de protección sociosanitaria. Otra tendencia es la reducción diferencial progresiva de la esperanza de vida entre hombres y mujeres mayores a partir de los 65 años, que volverá a evidenciar un desequilibrio entre sexos con consecuencias sanitarias, sociales y vitales.

Esperanza de Vida y Calidad de Vida

La esperanza de vida para la mujer española ha alcanzado los 84,1 años, ocupando el segundo lugar en Europa, mientras que para el hombre es de 77,8 años, situándolo en el quinto lugar. Estos datos, según el INE, ofrecen cifras aún mayores: 85,21 años para las mujeres y 79,3 años para los hombres.

Más sensible es el indicador que mide la esperanza de vida una vez llegados a los 65 años. Actualmente, la expectativa para las personas de 65 años es que puedan vivir una media de 20,5 años más. A las mujeres se les atribuye una esperanza adicional de 22,3 años y a los hombres de 18,4 años. Sin embargo, la esperanza de vida libre de incapacidad al cumplir los 65 años es de 10 años para las mujeres y 10,3 años para los hombres, lo que indica que una vida larga no siempre se corresponde con una vida en buena salud. Las mujeres mayores, en particular, viven esta etapa con más carga de enfermedad, dolor y discapacidad.

Patrones de Mortalidad en la Vejez

Se han producido cambios evidentes en el patrón de mortalidad actual. Mientras que a principios del siglo pasado se adscribía preferentemente a niños de corta edad, a principios de este siglo se asigna a personas de edad avanzada, con un cambio del 30% al 85% en la proporción de fallecidos mayores. En general, se constata un descenso de la mortalidad en todas las edades, incluyendo la de personas mayores, lo que se traduce en longevidad añadida o sobreenvejecimiento.

El patrón de mortalidad predominante en las personas mayores por grandes grupos de enfermedades viene definido por las enfermedades del sistema circulatorio (30,5% del total de defunciones), los tumores (28,2%) y las enfermedades del sistema respiratorio (10,9%). Dentro de las principales causas de muerte, estas varían según el sexo; los tumores son la primera causa en hombres (cáncer de bronquios y pulmón), mientras que las enfermedades circulatorias son la primera causa en mujeres. Se observa un incremento significativo atribuible a las enfermedades del sistema nervioso (5,0%), convirtiéndose en la cuarta causa de muerte más frecuente, especialmente las enfermedades neurodegenerativas, cuyo principal protagonista es la demencia tipo Alzheimer.

Infografía mostrando las principales causas de mortalidad en adultos mayores por sexo

Uso de Medicamentos en Adultos Mayores

Consumo de Fármacos y Polimedicación

Las patologías crónicas como la hipertensión arterial, diabetes, dislipemias y obesidad presentan una tendencia ascendente. Se calcula que las enfermedades crónicas consumen el 80% de todas las consultas de Atención Primaria. Otro dato a tener en consideración es la ingesta de fármacos: el 88,9% de los mayores de 65 años consume algún medicamento, llegando al 93,4% cuando se consideran a los mayores de 75 años. Además, el 94% de las personas que padecen enfermedades crónicas están polimedicadas, lo que aumenta el riesgo de interacciones y efectos secundarios.

Medicamentos Anticolinérgicos: Riesgos y Efectos Secundarios

Los medicamentos anticolinérgicos bloquean la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor crucial que ayuda a las células a comunicarse. La acetilcolina contribuye con la memoria, el aprendizaje y la concentración, y también ayuda a controlar las funciones del corazón, las venas, las vías respiratorias y los órganos urinarios y digestivos. El bloqueo de la acetilcolina afecta las funciones regulares de estos órganos.

Estos medicamentos se pueden usar para tratar temblores, náuseas y vejiga hiperactiva. Sin embargo, pueden tener efectos secundarios dañinos, en especial en los adultos mayores, quienes tienen el doble de probabilidades de presentarlos y con mayor intensidad. Los efectos secundarios a los que se debe prestar atención incluyen:

  • Confusión
  • Visión borrosa
  • Estreñimiento
  • Sequedad en la boca
  • Aturdimiento
  • Pérdida de equilibrio
  • Problemas para orinar

Un medicamento puede tener efectos secundarios porque interactúa con otros medicamentos, alimentos, bebidas, suplementos o productos herbarios. Otros factores que pueden afectar el uso de un medicamento son el consumo de nicotina, cafeína o alcohol, la alimentación y los cambios en la afección médica que se tiene. Es fundamental comunicarse con el profesional de atención médica si se presenta algún efecto secundario.

Diagrama de cómo funcionan los medicamentos anticolinérgicos y sus efectos secundarios

Prevención Terciaria y Manejo de Enfermedades Crónicas

Concepto y Beneficios de la Prevención Terciaria

La prevención terciaria se aplica a un paciente con una enfermedad sintomática preexistente, generalmente crónica, que es adecuadamente tratado para evitar una pérdida funcional adicional. El tratamiento de la enfermedad mejora significativamente si se emplean guías y protocolos específicos para cada afección.

Prevención de la enfermedad

Programas y Estrategias para el Manejo de Enfermedades Crónicas

Se han desarrollado numerosos programas para el manejo de distintas enfermedades crónicas, que incluyen:

  • Cuidado específico para la enfermedad: un enfermero con entrenamiento especial trabaja junto con un médico de atención primaria o un geriatra para coordinar la atención bajo la guía de un protocolo, organizando servicios de apoyo y educando a los pacientes.
  • Clínicas de tratamientos crónicos: los pacientes con la misma enfermedad crónica pueden formar grupos de aprendizaje, guiados por un profesional de la salud; este abordaje puede ayudar a los pacientes con diabetes a lograr un mejor control de la glucemia.
  • Especialistas: los pacientes con enfermedad crónica difícil de estabilizar pueden ser derivados a un especialista. Esta práctica ofrece más beneficios cuando el especialista y el médico de atención primaria trabajan de manera cooperativa.

Enfermedades Crónicas Frecuentes en Ancianos Beneficiadas por la Prevención Terciaria

Los pacientes con los siguientes trastornos crónicos, que son frecuentes en los ancianos, pueden beneficiarse con la prevención terciaria:

Artritis

Las inflamaciones articulares (sobre todo la artrosis; con mucha menor frecuencia, la artritis reumatoide) afectan a alrededor del 50% de las personas ≥ 65 años. Estas entidades comprometen la movilidad y aumentan el riesgo de osteoporosis, desacondicionamiento aeróbico y muscular, caídas y úlceras por presión. El ejercicio y medicamentos apropiados pueden ayudar en la prevención terciaria.

Osteoporosis

Las pruebas para medir la densidad ósea pueden detectar osteoporosis antes de que provoque una fractura. Una dieta saludable, suplementos de calcio y posiblemente vitamina D, ejercicio y dejar de fumar pueden ayudar a prevenir la progresión de la osteoporosis, y el tratamiento puede evitar nuevas fracturas.

Diabetes

La hiperglucemia, en particular cuando la concentración de hemoglobina glucosilada (HbA1C) está elevada, aumenta el riesgo de retinopatía, neuropatía, nefropatía y enfermedad coronaria. Los objetivos del tratamiento glucémico deben ajustarse según las preferencias del paciente, la duración de la diabetes, las enfermedades concomitantes, las complicaciones vasculares, los riesgos relacionados con la hipoglucemia, los medicamentos que el paciente consume y la expectativa de vida.

Para la mayoría de los adultos, es apropiado un objetivo de HbA1C < 7% sin hipoglucemia significativa. Sin embargo, los niveles de HbA1C que se consideran un objetivo apropiado para pacientes mayores pueden cambiar en función de factores adicionales:

Categoría de Paciente Objetivo de HbA1C
Pacientes diabéticos mayores sanos con esperanza de vida > 10 años < 7,5%
Pacientes con comorbilidades y esperanza de vida reducida < 8,0%
Pacientes frágiles con esperanza de vida marcadamente reducida < 8,5%

El control de la hipertensión y la dislipidemia en pacientes diabéticos es particularmente importante. La educación del paciente y los exámenes de los pies en cada consulta pueden ayudar a prevenir las úlceras en esta región del cuerpo.

Trastornos Vasculares

Los ancianos con antecedentes de enfermedad coronaria, cerebrovascular o vascular periférica presentan un riesgo elevado de experimentar trastornos discapacitantes. El riesgo puede reducirse mediante el manejo agresivo de los factores de riesgo vasculares (p. ej., hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, obesidad, fibrilación auricular, dislipidemia).

Insuficiencia Cardíaca

Las complicaciones de la insuficiencia cardíaca son significativas en los ancianos, y la tasa de mortalidad es mayor que en muchos cánceres. El tratamiento agresivo y apropiado, en especial de la disfunción sistólica, disminuye el deterioro funcional, la tasa de hospitalización y la de mortalidad.

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

El paciente que deja de fumar, usa medicamentos apropiados por vía inhalatoria y otros, y aprende técnicas conductuales para conservar la energía, puede presentar un menor número de exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica responsables de hospitalización y episodios menos graves.

Referencias sobre la Prevención Terciaria

  1. Hawker GA, King LK. The Burden of Osteoarthritis in Older Adults. Clin Geriatr Med. 2022;38(2):181-192. doi:10.1016/j.cger.2021.11.005
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  3. Sacks DB, Arnold M, Bakris GL, et al. Guidelines and Recommendations for Laboratory Analysis in the Diagnosis and Management of Diabetes Mellitus. Diabetes Care. 2023;46(10):e151-e199. doi:10.2337/dci23-0036
  4. Strain WD, Down S, Brown P, Puttanna A, Sinclair A. Diabetes and Frailty: An Expert Consensus Statement on the Management of Older Adults with Type 2 Diabetes. Diabetes Ther. 2021;12(5):1227-1247.

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