La búsqueda de la longevidad ha fascinado a la humanidad a lo largo de la historia. En la actualidad, gracias a los avances científicos y la documentación rigurosa, podemos conocer de cerca las vidas de personas que han superado los límites de la edad. Este artículo explora las historias de varias mujeres que han ostentado o aspirado al título de la mujer más anciana del mundo, destacando sus secretos, sus vidas y los estudios científicos que buscan desentrañar los misterios de su excepcional longevidad.
Ethel May Caterham: La Británica Más Longeva de la Historia
Ethel May Caterham, nacida el 21 de agosto de 1909 en Shipton Bellinger, Hampshire, Inglaterra, ha sido coronada como la persona viva más longeva del planeta tras el fallecimiento de la monja brasileña Inah Canabarro Lucas el 30 de abril de 2025. Con 115 años y más de 250 días, Caterham no solo ha heredado este título honorífico, sino que también ha reescrito la historia del Reino Unido al convertirse en la británica más longeva jamás registrada, superando el récord anterior que ostentaba Charlotte Hughes desde hace décadas. En agosto de 2025, Ethel cumplió 116 años.
Primeros Años y Vida Temprana
Criada en el pequeño pueblo de Tidworth, Wiltshire, Ethel fue la séptima de ocho hijos en una familia modesta que la educó bajo el valor del trabajo y la independencia. Con apenas 18 años, decidió emprender sola una travesía marítima hacia la India británica, una experiencia insólita para una joven de su época.
Secretos de su Longevidad
Ethel enviudó en 1976 y vio fallecer a sus hijas a principios de los 2000 y en 2020. Tras el COVID-19, dio una entrevista a la BBC en la que explicó el secreto de su longevidad: "Aceptar todo lo que venga, lo bueno y lo malo". Fue reconocida por el Guinness World Records y el Grupo de Investigación en Gerontología. No presenta problemas de salud, más allá de la pérdida de audición, un aspecto que fascina e intriga a la comunidad científica.
Anciana de 108 años revela los secretos de su longevidad - América TeVé
Maria Branyas Morera: Una Vida Marcada por la Historia y la Ciencia
María Branyas Morera, la mujer catalana que ostentó el título de la persona más vieja del mundo, falleció el 19 de agosto de 2024 a los 117 años y 5 meses, convirtiéndose en la octava persona más longeva de la historia. Murió de forma tranquila y sin dolor en la residencia Santa María del Tura en Olot (Cataluña), donde vivió sus últimos 20 años.
Nacimiento y Primeros Años
María Branyas nació el 4 de marzo de 1907 en San Francisco, Estados Unidos, casi un año después del gran terremoto de 1906 que devastó la ciudad. Era hija de padre pamplonés y madre catalana, quienes decidieron ir a empezar una nueva vida en Estados Unidos, donde María vivió sus primeros 8 años. En 1915, su familia decidió volver a España y se embarcó en un viaje en el que, además de quedarse sorda de un oído por una caída en la cubierta mientras jugaba con sus hermanos, su padre, enfermo de tuberculosis, falleció durante el trayecto. Maria y sus dos hermanos quedaron al cuidado de su madre.
Una Vida Plena y Resiliente
Desde su llegada a España, vivió en Cataluña, aunque durante la Guerra Civil estuvo en otras partes del país. En 1931, se casó con Joan Moret, un médico de Girona, con quien vivió 40 años y tuvo 3 hijos, seguidos más tarde por 11 nietos y 13 bisnietos. Fue mujer, madre, enfermera, sobrevivió a la gripe de 1918 (de la que enfermó), a la Guerra Civil española y, más recientemente, a la COVID-19 en 2020 (de la que también enfermó).
El Estudio Científico de su Longevidad
Para determinar cómo María logró vivir tantos años, un equipo de investigadores, dirigido por el médico Manel Esteller de la Universidad de Barcelona, llevó a cabo un análisis exhaustivo de todo, desde sus genes hasta sus proteínas, su microbioma y su metabolismo. Estos estudios, recientemente publicados en la revista científica Cell Reports Medicine, han revelado hallazgos fascinantes.
Factores Clave en la Longevidad de María
- Estilo de Vida Activo: María llevaba un estilo de vida activo mental, social y físicamente. Pasaba tiempo de calidad con su familia y amigos y comía bien, siguiendo principalmente una dieta mediterránea.
- Flora Intestinal Saludable: Los investigadores observaron la afición de María por el yogur. Creen que su dieta contribuyó a fomentar una flora intestinal saludable, y de hecho, su microbioma intestinal tenía las características de alguien mucho más joven. Los análisis de sangre de la mujer mostraron niveles bajos de colesterol LDL (“malo”) y altos de colesterol HDL (“bueno”), lo que sugiere un buen metabolismo lipídico.
- Genética Envidiable: María no era la única de su familia que había superado los 90 años, lo que sugiere una contribución genética. El informe identificó que Morera poseía variaciones genéticas que ofrecen protección frente a enfermedades cardiovasculares, al deterioro cognitivo y a la diabetes, y no halló variantes asociadas a un mayor riesgo de enfermedades graves como el Alzheimer.
- Edad Biológica Joven: Los investigadores aseguraron que su "supercentenaria mostró una edad biológica mucho más joven que su edad cronológica real", concretamente 23 años menos.
- Telómeros Cortos: Curiosamente, los científicos notaron una "enorme erosión" en los telómeros de Branyas (las tapas en los extremos de sus cromosomas). Aunque los telómeros cortos se asocian a un mayor riesgo de muerte, estudios recientes sugieren que, entre las personas mayores, no son un biomarcador útil del envejecimiento. Hipotéticamente, tener telómeros muy cortos podría haberle dado a Branyas una ventaja, impidiendo la proliferación del cáncer.

El Proyecto "Supercentenarios"
En 2020, en honor a María Branyas y en el marco de la investigación iniciada durante la pandemia de la COVID-19, surgió el proyecto "Supercentenarios". Esta colaboración entre la Farmacia de Dalt (Barcelona) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) busca ayudar a proteger mejor a las personas mayores frente a posibles nuevos brotes de COVID-19 o enfermedades infecciosas similares, gestionar mejor los centros geriátricos estableciendo perfiles de riesgo individual y optimizar la atención personal y sanitaria en torno a estas personas.
Tomiko Itooka: La Deportista Centenaria de Japón
Tomiko Itooka, nacida en Osaka en 1908, fue la persona más anciana de Japón tras la muerte de Fusa Tatsumi y, por un tiempo, candidata a ser la persona viva más longeva del planeta. Falleció en 2024 a los 116 años y 4 meses. Ambas, Tomiko y Ethel, nacieron durante el mes de agosto.
Un Estilo de Vida Activo
Aunque de joven ya era activa, no fue hasta sus 70 años cuando Tomiko comenzó a practicar el alpinismo, deporte al que se atribuyó su larga vida. "Estas largas caminatas son el secreto de su longevidad", dijo su familia a Guinness World Records. Sus hitos son destacables: conquistó dos veces el monte Ontake, de 3.000 metros de altura, y con 80 años completó en dos ocasiones una peregrinación de 33 templos budistas conocida como Saigoku Kannon. Con 100 años fue capaz de subir las escaleras de piedra del santuario Ashiya sin necesidad de usar bastón, sorprendiendo a su guía al escalar con zapatillas normales en lugar de botas de montaña. También fue jugadora de voleibol en su adolescencia.

Vida Profesional y Hábitos
Durante la Segunda Guerra Mundial, el traslado de su marido al extranjero la llevó a dirigir las oficinas de la fábrica textil en las que él trabajaba. Le encantaba comer plátano y beber Calpis, una bebida compuesta de agua, leche desnatada y ácido láctico muy popular en Japón. Tomiko vivió seis años en una residencia de ancianos en la ciudad de Ashiya, en la prefectura de Hyōgo, pues hasta los 110 años pasó los cumpleaños en su casa, junto a dos de sus hijas, nietos y bisnietos.
El Fenómeno de los Supercentenarios y la Investigación Actual
Aunque el fenómeno de la longevidad no es nuevo, el término 'supercentenario' (personas que superan los 110 años) no comenzó a utilizarse hasta finales del siglo XX. Las investigaciones, por su parte, están desarrollándose en la actualidad, y casos individuales como los de Ethel May Caterham, María Branyas y Tomiko Itooka permiten conocer de primera mano los secretos para vivir muchos años y con buena calidad de vida.
El récord de longevidad en la historia está encabezado por Jeanne Louise Calment, una señora francesa que vivió hasta los 122 años y 164 días, falleciendo en 1997. Le sigue Kane Tanaka (Japón), que alcanzó los 119 años y 107 días.
La comunidad científica continúa estudiando estos casos excepcionales para entender cómo optimizar las posibilidades de que el cuerpo envejezca sin sufrir daños ni enfermedades, y a partir de ahí, mejorar la salud en la vejez para la población general.