La hipoacusia o pérdida de la capacidad auditiva es una condición prevalente que afecta la sensibilidad auditiva en uno o ambos oídos. Se considera una discapacidad crónica que impacta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, siendo un verdadero desafío para la salud pública a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia ocupa el tercer lugar entre las patologías que involucran años de vida con discapacidad (YLDs), después de la depresión y las lesiones no intencionadas.
La fonoaudióloga Javiera Herrada, especialista en terapias audiológicas, enfatiza que el término "sordomudo" es una idea equívoca. Una persona que nace con hipoacusia, al tener acceso temprano a ayudas auditivas como audífonos o implantes cocleares, puede acceder a los sonidos del habla y desarrollar la lengua oral.
Definición y Clasificación de la Hipoacusia
Se habla de pérdida de audición cuando una persona no oye tan bien como alguien que tiene una audición normal, definida como un umbral auditivo en ambos oídos igual o mejor que 20 decibelios (dB). La hipoacusia se considera cuando el promedio tonal puro auditivo excede los 20 dB para cada oído en frecuencias de 0.5-1-2-4 KiloHertz (KHz).
El grado de pérdida se clasifica en leve, moderada, moderadamente grave, grave o profunda, y puede afectar a uno o a ambos oídos. La OMS define la pérdida de audición en distintos niveles de severidad:
- Leve: entre 26-40 dB.
- Moderada: entre 41-60 dB.
- Severa: entre 61-80 dB.
- Profunda: 81 dB o mayor.
Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 dB en el oído que oye mejor en adultos, y superior a 30 dB para los niños. Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, suele decirse que la persona «es dura de oído». En general, estas personas pueden comunicarse mediante el habla y, en algunos casos, utilizan auxiliares auditivos, implantes cocleares u otros dispositivos, además de subtítulos. En cambio, las personas sordas presentan una pérdida de audición profunda y oyen muy poco o nada; algunas pueden utilizar implantes cocleares y comunicarse mediante la lengua de signos.
Prevalencia y Datos Estadísticos Globales
La hipoacusia representa una condición prevalente en la población, afectando alrededor de 360 millones de personas en todo el mundo con algún tipo de discapacidad, siendo el 91% de estos casos en adultos y el 56% en hombres. Esto representa el 5.3% de la población mundial. Sin embargo, se estima que hasta el 15% de la población adulta global tiene hipoacusia en cualquier rango, cifra que se eleva a un tercio de la población mayor de 65 años.
Según las previsiones, casi 2500 millones de personas tendrán algún grado de pérdida de audición en 2050 y más de 700 millones necesitarán rehabilitación. Más del 5 % de la población mundial -430 millones de personas, incluyendo 34 millones de niños- necesita rehabilitación por una pérdida de audición discapacitante y, según los cálculos, en 2050 esa cifra superará los 700 millones de personas (es decir, una de cada diez).
Aproximadamente 95.1 millones de niños de entre 5 y 19 años presentan pérdida de audición. Actualmente, un 80% de la población con discapacidad auditiva pertenece a países en desarrollo, de bajos y medianos ingresos. En Chile, según la Encuesta Nacional de Salud de 2010, la prevalencia de hipoacusia o pérdida auditiva alcanza un 32.7%, siendo la tercera causa de discapacidad. Asimismo, se ha observado que en el mundo nacen con hipoacusia entre uno a tres niños vivos por cada mil.
El porcentaje de crecimiento en el número de personas de 65 años o más será significativo en los próximos años, y en consecuencia, el número de personas con pérdida de audición crecerá en proporciones similares, en paralelo con estos cambios demográficos. Se estima que después de los 60 años de edad, la audición disminuye en promedio 1 dB por año, con una mayor pérdida observada en hombres que en mujeres.

Causas de la Hipoacusia y Sordera
Existen diversos factores que pueden afectar la audición en distintas etapas de la vida. Durante determinados periodos críticos, la vulnerabilidad a estos efectos puede ser mayor. La hipoacusia puede tener diferentes orígenes, y reconocer su causa es fundamental para el abordaje y tratamiento del paciente.
Factores por Etapas de la Vida
- Periodo prenatal:
- Factores genéticos (hereditarios o no hereditarios).
- Infecciones intrauterinas, como la rubéola y la infección por citomegalovirus (CMV). La infección congénita por CMV es la infección vírica congénita más frecuente en Estados Unidos, y los recién nacidos infectados pueden presentar pérdida de audición.
- Periodo perinatal:
- Asfixia perinatal (falta de oxígeno en el momento del parto).
- Hiperbilirrubinemia (ictericia grave en el periodo neonatal).
- Bajo peso al nacer (especialmente inferior a 1.5 kg).
- Baja puntuación del test de Apgar.
- Bajos niveles de oxígeno en sangre o convulsiones por parto difícil.
- Otras afecciones perinatales y su tratamiento.
- Infancia y adolescencia:
- Otitis crónicas (otitis media supurativa crónica) y presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica).
- Meningitis y otras infecciones.
- Traumatismo craneal o en el oído.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes, incluyendo música a todo volumen.
- Acumulación de cerumen excesivo.
- Edad adulta y edad avanzada:
- Enfermedades crónicas.
- Tabaquismo.
- Otosclerosis.
- Presbiacusia: Pérdida de audición neurosensorial debida a la edad. Es un fenómeno biológico que comienza alrededor de los 20-30 años y se manifiesta a los 50-60 años, aumentando su prevalencia con la edad.
- Pérdida de audición neurosensorial repentina.
- Trauma acústico (agudo o crónico), como la exposición a ruidos muy fuertes (explosiones o sonidos por encima de 120 dB).
Factores Comunes a lo Largo de la Vida
- Tapón de cerumen en el oído.
- Traumatismos en el oído o en la cabeza.
- Exposición a ruidos o sonidos fuertes. La pérdida de audición inducida por ruido afecta tanto a jóvenes como a adultos, y puede dañar hasta el 30-50% de las células ciliadas del oído interno antes de que se detecte una pérdida apreciable.
- Medicamentos ototóxicos (que pueden dañar los oídos), como antibióticos aminoglucósidos o diuréticos tiazídicos.
- Exposición laboral a productos químicos ototóxicos.
- Deficiencias nutricionales.
- Infecciones víricas y otras afecciones del oído, como las paperas o infecciones sanguíneas (sepsis).
- Retraso en la aparición de la audición o pérdida progresiva por causas genéticas.
- Anomalías en el cráneo o en la cara.
- Perforación del tímpano.
- Disfunción del sistema inmunitario (trastorno autoinmunitario).
- Posible infección por COVID-19.
Consecuencias de la Hipoacusia No Tratada
Cuando no se trata, la pérdida de audición repercute en diversos aspectos de la vida, afectando el desarrollo del habla, el lenguaje y las habilidades cognitivas, especialmente si comienza en niños en etapa prelocutiva. Las consecuencias pueden ser físicas, psicológicas y sociales, e incluso socioeconómicas.
- Dificultades para la comunicación y el habla.
- Efectos negativos sobre la cognición.
- Aislamiento social, soledad y estigmatización.
- Años vividos con discapacidad y años de vida ajustados en función de la discapacidad.
- Dificultades para acceder a la educación y al empleo. En adultos con hipoacusia se ha observado menor salario y más posibilidades de desempleo.
- Mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
- Trastornos de la salud mental, como ansiedad y depresión, siendo la depresión la enfermedad psiquiátrica más frecuentemente relacionada con hipoacusia en adultos.
- En niños, el hecho de no reconocer ni tratar una deficiencia auditiva afecta gravemente su habilidad para hablar y comprender el lenguaje, pudiendo llevar al fracaso escolar, burlas de compañeros y problemas emocionales.
La hipoacusia a menudo es subestimada por ser un problema de lenta progresión o debido a la creencia de que la pérdida de audición es una parte normal del envejecimiento. Esta falta de reconocimiento y tratamiento impacta directamente en el funcionamiento psicológico, social y emocional de quienes la padecen.

Prevención de la Hipoacusia
Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. La prevención debe abordarse desde las primeras etapas -en los periodos prenatal y perinatal- y mantenerse hasta la edad avanzada. Cerca del 60 % de los casos de pérdida de audición en los niños se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública.
Para reducir el riesgo de pérdida de audición a lo largo de la vida pueden aplicarse diversas estrategias eficaces, entre ellas:
- La vacunación (ej. contra la rubéola y el sarampión).
- Unas buenas prácticas de atención materna y de puericultura.
- El asesoramiento genético.
- La detección y el tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
- Los programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo.
- Las estrategias de escucha sin riesgos para reducir la exposición a sonidos intensos en entornos de ocio.
- El uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
- Una correcta higiene y cuidado de los oídos, limpiando solo el pabellón auricular sin introducir objetos.
- La vacunación contra el virus que causa la infección por COVID-19 podría ayudar a proteger a los niños del desarrollo de trastornos del equilibrio y la audición.
Detección y Diagnóstico Oportuno
Para tratar eficazmente la pérdida de audición y las enfermedades del oído es fundamental diagnosticarlas tempranamente. Por este motivo, conviene realizar un tamizaje sistemático para detectar pérdidas de audición o enfermedades otológicas en las personas con mayor riesgo.
Detección en Recién Nacidos y Niños
Los recientes avances tecnológicos y las decisiones políticas han llevado a la implementación de programas de tamizaje auditivo neonatal universal, lo que permite identificar los defectos de audición durante los primeros días después del nacimiento, idealmente antes de los 3 meses de edad, con intervención tan pronto sea posible. En el pasado, la edad media de identificación era de 19-36 meses; ahora, se ha reducido significativamente a entre el tercer y sexto mes de edad.
Para evaluar la audición en los recién nacidos, se utiliza un dispositivo manual o una prueba que mide las respuestas del cerebro a los sonidos (prueba de emisiones otoacústicas evocadas y prueba de respuesta auditiva del tronco del encéfalo o potenciales evocados auditivos).
En niños mayores, si no responden a los sonidos, presentan dificultad para hablar o comienzan a hablar lentamente, puede ser indicio de discapacidad auditiva. Otras señales incluyen ignorar a las personas que les hablan o tener problemas en entornos ruidosos como el aula. Las herramientas de diagnóstico incluyen valoración clínica, timpanometría para detectar líquido en el oído medio, y pruebas de diagnóstico por imagen como la resonancia magnética (RMN) o la tomografía computarizada (TC) si se sospechan anomalías óseas. También se pueden solicitar pruebas genéticas si se sospecha un defecto genético. Los médicos monitorean continuamente la audición del niño para detectar y tratar cambios.
TAMIZ AUDITIVO NEONATAL USOS INDICACIONES Y VALORES NORMALES
Detección en Adultos
Las pruebas auditivas y la exploración de los oídos pueden realizarse en entornos tanto clínicos como comunitarios. Recursos como las aplicaciones hearWHO y WHOears de la OMS, junto con otras soluciones técnicas, permiten detectar enfermedades del oído y pérdidas de audición incluso cuando la formación disponible o los recursos son limitados.
Se recomienda el tamizaje sistemático para personas con mayor riesgo, como aquellas expuestas a ruido o productos químicos en el trabajo, personas en tratamiento con medicamentos ototóxicos, y personas mayores.
Tratamiento y Rehabilitación de la Hipoacusia
Una vez detectada la pérdida de audición, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible y de manera adecuada para evitar consecuencias negativas. El tratamiento se puede dividir en programas de rehabilitación auditiva, programas de consejería y educación, y dispositivos de ayuda auditiva.
El tratamiento de las causas reversibles de pérdida auditiva, como infecciones del oído con antibióticos o cirugía, o la extracción de cerumen, puede recuperar la audición. Sin embargo, con más frecuencia, la causa de la pérdida de audición es irreversible y el tratamiento contempla el uso de dispositivos para compensar el deterioro.
Dispositivos de Ayuda Auditiva
Los principales dispositivos incluyen:
- Audífonos: Existen para lactantes y niños mayores, siendo efectivos para la mayoría de los niños con pérdida auditiva neurosensorial (cuando el sonido llega al oído interno pero no se transforma en impulsos nerviosos o no son transportados al cerebro). La tecnología Bluetooth y otras tecnologías inalámbricas permiten su conectividad con dispositivos externos. Si la pérdida auditiva es leve o moderada o afecta a un solo oído, se pueden utilizar audífonos o auriculares. También existen entrenadores auditivos FM para ambientes ruidosos, que transmiten la voz del profesor directamente a los audífonos del niño.
- Implantes Cocleares: Son dispositivos electrónicos que actúan como una prótesis del oído interno, particularmente de la cóclea. Envían señales eléctricas directamente al nervio auditivo en respuesta a los sonidos. Son útiles para niños y adultos con pérdida auditiva neurosensorial severa o profunda que no pueden tratarse con audífonos. El Dr. Carlos Stott, jefe del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, señala que en adultos con hipoacusia poslocutiva (que perdieron la audición después de adquirir lenguaje oral), el proceso de recuperación es más corto. Es fundamental que no exista una deprivación auditiva prolongada (máximo de siete a ocho años de no uso de audífonos) para ser candidato.
- Audífonos Osteointegrados (BAHA - Bone-anchored hearing aids): Utilizan vibraciones a través de los huesos del cráneo para enviar sonidos al oído interno. Pueden sujetarse con una banda o implantarse quirúrgicamente. Son indicados para niños cuya pérdida auditiva es conductiva (problema en el oído externo o medio que bloquea el sonido) y no puede controlarse con otros audífonos, pero cuyos nervios auditivos están intactos. Pueden usarse en personas mayores de 5 años.

Rehabilitación y Apoyo Psicosocial
La rehabilitación permite que las personas con pérdida de audición mantengan el mayor grado posible de autonomía en su vida cotidiana, ayudándoles a participar en actividades educativas, laborales y recreativas. Para la fonoaudióloga Javiera Herrada, la rehabilitación auditiva es un paso fundamental; en promedio, los pacientes requieren al menos seis meses después de la cirugía de implante coclear para mantener una conversación sin apoyo de lectura labio-facial en entornos tranquilos.
También puede ser necesaria una terapia para apoyar el desarrollo del lenguaje, como la enseñanza del lenguaje de signos. La psicóloga Andrea Holmes, especialista en pacientes con pérdida auditiva, subraya la importancia del manejo de expectativas antes y después de la cirugía de implante, ya que los resultados no siempre son inmediatos. Una intervención efectiva puede mejorar la función social y emocional, la comunicación, el funcionamiento cognitivo y reducir la depresión.
La Hipoacusia como Discapacidad y su Certificación
La "discapacidad" se define como la situación de la persona que, por sus condiciones físicas o mentales duraderas, se enfrenta con notables barreras de acceso a su participación social. La pérdida auditiva, en muchos casos no tratados, puede ser discapacitante. Padecer una discapacidad auditiva significa no tener una audición 100% perfecta, es decir, no oír bien.
No todas las personas con pérdida de audición tienen acceso al certificado de discapacidad. Para determinar el grado de discapacidad auditiva y obtener una certificación, la persona interesada debe presentar la documentación específica para acreditar su condición. Tras la presentación de documentos, se realiza una evaluación médica, y el último paso es la comunicación del grado de discapacidad.
Es importante realizarse un test auditivo para descartar cualquier problema de audición si se sospecha de esta condición.
tags: #la #hipoacusia #es #una #discapacidad