La Discapacidad como Fenómeno Social y Desafío Global

Casi todo el mundo enfrenta penurias y dificultades en algún momento. Sin embargo, para las personas con discapacidad, a menudo hay múltiples barreras que pueden dificultar extremadamente su desempeño, y hasta hacerlo imposible. La discapacidad es un problema complejo que implica una deficiencia física o mental y puede ser consecuencia de un defecto corporal, una limitación intelectual o un trastorno que impide o limita a un individuo para realizar ciertas actividades. Forma parte del ser humano y es consustancial a la experiencia humana, siendo el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales.

Actualmente, el entendimiento social acerca de la discapacidad está mejorando, aceptándola como algo que ocurre cuando las necesidades funcionales de una persona no son abordadas en su entorno físico y social. Se calcula que 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante, una cifra que se alinea con estimaciones previas que superan los 1000 millones de personas (15% de la población global). Es destacable que el 80% de las personas con discapacidad vive en países en vías de desarrollo.

Dimensiones Globales y Socioeconómicas de la Discapacidad

Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza. La prevalencia de la discapacidad es mayor en los países en desarrollo, donde la pobreza puede aumentar el riesgo de sufrirla a través de la malnutrición, el acceso inadecuado a educación y atención de salud, condiciones laborales inseguras, un ambiente contaminado y la falta de acceso a agua potable y saneamiento.

De manera recíproca, la discapacidad también puede aumentar el riesgo de pobreza debido a la falta de oportunidades de empleo y educación, los salarios más bajos y el mayor costo de vida que supone vivir con una discapacidad. La exclusión social, por tanto, supone costos significativos no solo para el individuo, sino para la sociedad en su conjunto.

Barreras que Impiden la Plena Participación

Las personas con discapacidad a menudo enfrentan una serie de obstáculos que limitan su plena inclusión social y económica. Estos incluyen entornos físicos y transporte inaccesibles, la falta de disponibilidad de dispositivos y tecnologías de apoyo, medios de comunicación no adaptados, deficiencias en la prestación de servicios, y prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.

Infografía: Tipos de barreras que enfrentan las personas con discapacidad

Tipos Comunes de Barreras

  • Barreras de actitud: Son las más básicas y contribuyen a otras. Incluyen el estigma, el prejuicio y la discriminación, que pueden provenir de ideas erróneas o negativas que las personas tienen acerca de la discapacidad. Por ejemplo, la falta de conciencia sobre cómo las dificultades de acceso limitan la participación de una persona con discapacidad en actividades cotidianas.
  • Barreras de comunicación: Experimentadas por personas con discapacidades que afectan la audición, el habla, la lectura, la escritura o el entendimiento, y que utilizan formas de comunicación diferentes. Esto puede manifestarse en mensajes de promoción de la salud escritos o auditivos que resultan inaccesibles para personas con deficiencias visuales o auditivas.
  • Barreras físicas: Son obstáculos estructurales en entornos naturales o hechos por el hombre que impiden o bloquean la movilidad o el acceso.
  • Barreras políticas: Frecuentemente ligadas a la falta de concientización o al incumplimiento de leyes y regulaciones existentes que exigen que los programas y las actividades sean accesibles para las personas con discapacidad.
  • Barreras programáticas: Limitan la prestación eficaz de programas de salud pública o atención médica a personas con diferentes tipos de deficiencias.
  • Barreras de transporte: Se deben a la falta de transporte adecuado que interfiere con la capacidad de una persona de ser independiente y de funcionar en sociedad.

El Modelo Social de la Discapacidad: Un Cambio de Paradigma

En las últimas décadas, las sociedades occidentales han experimentado un desarrollo significativo en la comprensión y el tratamiento de la discapacidad. Estos cambios han transformado el modelo de percepción, pasando del modelo rehabilitador al actual modelo social, que concibe la discapacidad como una cuestión de derechos humanos. Este nuevo paradigma representa un progreso frente a modelos anteriores, como el de prescindencia o el de marginación.

El modelo social de la discapacidad postula que las causas de la discapacidad no son religiosas ni científicas, sino que son, en gran medida, sociales. Desde esta perspectiva, se enfatiza que las personas con discapacidad pueden contribuir a la sociedad en iguales circunstancias que las demás, siempre desde la valoración a la inclusión y el respeto a la diversidad. La premisa central es que la discapacidad es una construcción social, no una deficiencia inherente al individuo. Es la sociedad misma la que, al crear entornos limitados, impide que las personas con discapacidad se incluyan, decidan o diseñen con autonomía su propio plan de vida en igualdad de oportunidades.

Este cambio de enfoque ha implicado pasar de ver a las personas con discapacidad como individuos enfermos que debían superar carencias para adaptarse a la sociedad, ofreciéndoles tratamientos médicos o prestaciones de beneficencia, a reconocerlas como un colectivo en una situación de desventaja social. Esta desventaja se debe a que la sociedad ha construido un entorno diseñado solo para un estándar específico de personas. Por consiguiente, el objetivo es que la sociedad se adapte para dar espacio a toda clase de personas, reconociendo sus derechos a la igualdad y la no discriminación.

Modelo social de la discapacidad

Origen y Desarrollo del Modelo Social

El avance en la comprensión y teorización de la discapacidad está interrelacionado e impulsado por acontecimientos sociopolíticos, culturales y económicos. Desde las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XX, movimientos sociales de colectivos "desfavorecidos", incluyendo personas con discapacidad, denunciaron su marginación y reclamaron el reconocimiento de sus derechos civiles en igualdad social. En Estados Unidos, surgió el Independent Living Movement (Movimiento de Vida Independiente), impulsado por las propias personas con discapacidad y sus familias, quienes rechazaban la vida en instituciones y la rehabilitación sin control sobre sus propias vidas, reclamando sus derechos a tomar las riendas de su existencia.

Una de las primeras aproximaciones de la discapacidad a la cultura de los derechos humanos se gestó en Inglaterra en la década de 1970, llevando a Mike Oliver a presentar el "modelo social de la discapacidad". Este modelo estableció, por primera vez, una diferenciación entre la deficiencia y la discapacidad, explicando que esta última debía abordarse de manera holística, considerando sus múltiples dimensiones. El modelo social ha puesto especial énfasis en las barreras económicas, medioambientales y culturales del contexto, destacando la inaccesibilidad a la educación, los sistemas de comunicación e información, los entornos laborales, el transporte, las viviendas y los edificios públicos, así como la falta de servicios de apoyo social y sanitario no discriminatorios. Subraya que las personas con deficiencias son discapacitadas debido al rechazo de la sociedad a acomodar sus necesidades individuales y colectivas dentro de la actividad general de la vida económica y cultural.

Discapacidad y Derechos Humanos: Marcos Legales Internacionales

La conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad es cada vez mayor. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad. Este documento se refiere específicamente a la importancia del desarrollo internacional en la protección de los derechos de las personas con discapacidad, que deben estar dirigidos a equilibrar el acceso al ejercicio pleno de sus derechos y oportunidades en una sociedad que les permita desarrollar libremente y con dignidad sus propios planes de vida.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo ni criterio para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. El marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contiene siete metas referidas explícitamente a las personas con discapacidad y otras seis que se focalizan en personas en situaciones vulnerables, entre ellas las personas con discapacidad. Los enfoques de derechos humanos y desarrollo inclusivo son los principios que orientan el trabajo de organizaciones como UNICEF en este campo, en consonancia con el modelo social de la discapacidad.

Mapa mundial de países ratificantes de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

La Discapacidad en México: Estadísticas y Desafíos Específicos

De acuerdo con el INEGI, en México hay 5 millones 740 mil personas con alguna discapacidad. De ellas:

  • Casi la mitad (48%) son mayores de 60 años y solo el 9% son menores de 15 años.
  • El 16% tiene la discapacidad desde el nacimiento y el 39% la adquirió como resultado de una enfermedad, el 23% por la edad avanzada y el 15% por un accidente.

Además de enfrentar su padecimiento, las personas con discapacidad en México afrontan barreras económicas y sociales. La eliminación de estas barreras es crucial para que puedan participar activamente en sus comunidades y ser productivas. México, al igual que otros países, ha firmado la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006, comprometiéndose a asegurar y promover que las personas con discapacidad gocen plenamente de todos los derechos humanos y libertades.

Desigualdad y Violación de Derechos Humanos

Las personas con discapacidad tienen un mayor riesgo de caer en pobreza debido a la falta de oportunidades laborales, dificultad para realizar actividades, movilidad limitada y discriminación, entre otros factores. Además, se enfrentan a violaciones de sus derechos humanos, experimentando generalmente:

  • Desigualdad: Por ejemplo, falta de oportunidades laborales, educativas y de participación política.
  • Violaciones a su dignidad: Por ejemplo, cuando sufren violencia, abusos y prejuicios.
  • Poca autonomía: Por ejemplo, cuando son internados en instituciones en contra de su voluntad o cuando no existe infraestructura adecuada para el transporte o el acceso a edificios públicos.

El gobierno mexicano, por tanto, tiene la obligación de establecer las condiciones que permitan la igualdad de las personas con discapacidad, así como de atender a quienes la padecen. Un cambio puede verse reflejado, en buena medida, en la evolución jurídica que se ha seguido en Yucatán (México), con la expedición de la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación del Estado de Yucatán, la cual reconoce los derechos a la igualdad, no discriminación y accesibilidad universal para las personas con discapacidad, abriendo el camino a políticas públicas eficaces.

Superando el Paradigma de la Caridad

Hace algunas semanas, el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU emitió un informe sobre el progreso de México en la adopción de medidas para cumplir con la Convención. Este informe enfatiza la necesidad de distinguir entre el carácter privado de campañas como Teletón y las obligaciones del Estado para rehabilitar a las personas con discapacidad. Adicionalmente, el informe señala que este tipo de campañas puede contribuir a perpetuar la percepción de las personas con discapacidad como sujetos de caridad, en lugar de titulares de derechos. Este año, resulta de especial interés analizar las estrategias para atender la discapacidad, en parte debido a las críticas a modelos que no priorizan el enfoque de derechos.

Impacto de la COVID-19 en la Comunidad con Discapacidad

Los impactos considerables de la COVID-19 siguen afectando a las personas con discapacidad, incluso a nivel de los sectores de la salud, la educación y el transporte. En el ámbito de la salud, muchas personas con discapacidad tienen necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacen especialmente vulnerables a los síntomas graves de la COVID-19 si la contraen. Además, corrieron un mayor riesgo de contagio porque la información sobre la enfermedad, incluidos los síntomas y las formas de prevención, no se proporcionó normalmente en formatos accesibles como braille, interpretación de lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles y materiales gráficos.

En el sector educativo, debido al cierre generalizado de las escuelas, los niños con discapacidad no tuvieron acceso a servicios básicos, como programas de alimentación, tecnologías de asistencia, personal de apoyo, programas de recreación, actividades extracurriculares, y programas de agua, saneamiento e higiene.

Hacia la Inclusión y la Equidad en Salud

Las personas con discapacidad experimentan capacitismo, estigmatización y discriminación en todas las facetas de su vida, lo que afecta a su salud física y mental. Dentro del sistema de salud, se enfrentan a barreras significativas en todos los aspectos, incluyendo la falta de formación del personal, instalaciones e información inaccesibles, y la carencia de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad. Estas situaciones injustas derivan en importantes desigualdades en materia de salud.

La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales de la estrategia para hacer realidad la salud para todos. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad con las demás personas. La inversión en la inclusión de la discapacidad supondrá un beneficio no solo en el plano individual, sino también en el comunitario. Para avanzar, los gobiernos y asociados del sector de la salud pueden mejorar la recopilación de datos y utilizar análisis sobre la discapacidad, incluir a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones, y garantizar que las intervenciones intersectoriales de salud pública les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible.

La Infancia con Discapacidad: Agentes de Cambio

Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad son uno de los grupos más marginados y excluidos de la sociedad, cuyos derechos son vulnerados de manera generalizada. En comparación con sus pares sin discapacidad, tienen más probabilidades de experimentar las consecuencias de la inequidad social, económica y cultural. La pobreza y la discapacidad están estrechamente relacionadas, pues la primera es un factor determinante de la segunda y, a su vez, la discapacidad muchas veces atrapa a las personas en la pobreza.

La protección de los derechos de la infancia con discapacidad ha sido una parte integral de la agenda de UNICEF desde la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), cobrando mayor impulso con la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD). Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad deben ser el centro de todos los esfuerzos por forjar sociedades inclusivas, puesto que tienen los mismos derechos que los demás y, más que beneficiarios de ayuda, son agentes de cambio y autodeterminación.

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