Los incendios en la interfaz terrestre-urbana (WUI, por sus siglas en inglés) se han convertido en un problema global, con desastres que tienen lugar en todo el mundo recientemente. Factores como el aumento de la población, la expansión de las áreas urbanas hacia las tierras silvestres y el cambio climático son fenómenos a escala mundial que impulsan el aumento del riesgo de incendios en la WUI. En las próximas décadas, se espera que este riesgo aumente tanto en regiones con una larga historia de incendios como en aquellas que se han visto menos afectadas.

Incendios Forestales: Un Fenómeno Global y sus Causas
Los incendios forestales son un fenómeno global que surge en los registros geológicos poco tiempo después de la aparición de las plantas terrestres. Ocurren en casi todo tipo de ecosistema en el planeta; sin embargo, la extensión y capacidad de propagación de los incendios forestales dependen en gran medida de la cantidad de combustible y de la humedad que contiene dicho combustible. Los bosques secos representan aproximadamente el 42% de los bosques tropicales. En el neotrópico, estos ecosistemas existen como fragmentos de lo que alguna vez fue un único y continuo bosque que se extendía desde México hasta el norte de Argentina.
Condiciones climáticas benéficas y suelos con relativamente alta fertilidad y buenas propiedades edáficas han hecho de estos ecosistemas atractivos para el desarrollo de actividades como el establecimiento de asentamientos urbanos con altas densidades poblacionales, la deforestación, la tala selectiva, la expansión agrícola y la ganadería extensiva. El fuego es el mayor elemento conductor en la degradación y conversión del uso de sus suelos. Durante los meses de la estación seca, la hojarasca y los desechos leñosos se acumulan a lo largo del suelo del bosque como resultado de los árboles caducifolios y los fuertes vientos alisios, lo que crea condiciones ideales para la propagación de un incendio forestal. Aunque los rayos ocasionalmente provocan incendios en los bosques secos, estos suelen ser de baja intensidad, de pequeña escala y, por lo general, son rociados por las lluvias.
El fuego influye en los patrones y procesos del ecosistema global, incluida la distribución y estructura de la vegetación, el ciclo del carbono y el clima. Una vez que un bosque arde, aumenta la susceptibilidad al fuego debido al incremento del calentamiento solar a través del dosel fracturado, y los incendios recurrentes pueden volverse endémicos. Los incendios pueden alterar drásticamente la diversidad de especies, la estructura y la regeneración de estos bosques. Por ejemplo, las formaciones de bosque seco tropical a menudo se degradan a etapas de sucesión tempranas principalmente a causa de incendios. Específicamente, con cada incendio, los árboles de diámetro pequeño se dañan más fácilmente; incluso los árboles más grandes pueden verse afectados por incendios superficiales si estos son recurrentes, dado que los árboles en los bosques tropicales tienen corteza delgada y no están bien adaptados a los incendios.
El fuego en la biodiversidad
Incidencia de Incendios a Nivel Mundial
Cada año se produce la quema de una gran cantidad de hectáreas debido a incendios forestales, cuya magnitud varía significativamente entre países en función de variables como las condiciones climáticas, la frecuencia de los incendios, las políticas de prevención y los recursos disponibles. A continuación, se presentan algunas estadísticas de países clave, basadas en los datos más recientes disponibles:
- España: En 2022 se reportaron más de 100.000 hectáreas afectadas, una cifra considerablemente alta en comparación con años anteriores. La región mediterránea es la más afectada, principalmente por las altas temperaturas y la sequedad del clima.
- Indonesia: En 2019, aproximadamente 1,6 millones de hectáreas fueron devastadas, especialmente en las islas de Sumatra y Borneo, con un gran impacto en la biodiversidad.
- Canadá: En 2021, los incendios forestales afectaron más de 2,5 millones de hectáreas, frecuentes en la región boreal por las altas temperaturas veraniegas y la acumulación de material combustible.
- Brasil: En 2020, los incendios arrasaron aproximadamente 8,5 millones de hectáreas, especialmente en la región amazónica, vinculados a la deforestación ilegal y las sequías.
- Estados Unidos: En 2020 se quemaron alrededor de 10,3 millones de hectáreas en los estados del oeste (California, Oregón y Washington), donde las prolongadas sequías y la acumulación de vegetación seca son una preocupación recurrente.
- Australia: Durante los incendios forestales de 2019-2020, se quemaron más de 18 millones de hectáreas, principalmente en Nueva Gales del Sur y Victoria, impulsados por el cambio climático y las altas temperaturas.
- Argentina: En 2020, más de 1 millón de hectáreas fueron quemadas, principalmente en Córdoba, Chaco y Entre Ríos. Las sequías recurrentes y la deforestación para fines agrícolas contribuyen a la intensidad y frecuencia de los incendios, siendo el factor humano determinante, con el 95% de los incendios provocados por acción humana.
En Argentina, en los últimos seis años, 2020 fue el año con mayor superficie quemada, mientras que 2024 registró la menor, aunque se ha observado un aumento en la cantidad de focos de incendio. Las provincias con más hectáreas incendiadas en los últimos años han sido:
- 2024: Córdoba y San Luis
- 2023: San Luis y Mendoza
- 2022: San Luis y Salta
- 2021: Córdoba y San Luis
- 2020: Córdoba y Entre Ríos
- 2019: La Pampa y Río Negro
Esto evidencia que San Luis y Córdoba han sido las provincias más afectadas en los últimos años. Además de ser el epicentro de los incendios, su ubicación geográfica central las convierte en un lugar estratégico para la instalación de sistemas aéreos de combate contra incendios.
La Vulnerabilidad en la Interfaz Terrestre-Urbana (WUI)
Los incendios WUI pueden causar el encendido de muchas estructuras a través de la propagación de llamas, calor radiante y la deposición de brasas ardientes durante un corto período de tiempo. El Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC) identificó la necesidad de desarrollar una guía nacional para incendios de WUI debido a la falta de orientación para abordar el impacto de estos incendios en las comunidades de una manera holística. Por lo tanto, el objetivo de tales guías es proporcionar orientación sobre cómo romper la secuencia de desastres de incendios WUI en varios puntos, mejorando la seguridad de la vida y la protección de la propiedad mediante la reducción de la amenaza de incendios forestales planteada por el medio ambiente circundante y la mejora de la protección contra incendios proporcionada por las estructuras.

Componentes Clave para la Evaluación de la Vulnerabilidad
La evaluación del riesgo es una parte crítica de la prevención de incendios forestales, ya que los recursos de planificación previos al evento requieren de herramientas objetivas para controlar cuándo y dónde es más probable que ocurra un incendio, o cuándo y dónde tendrá más efectos negativos. La evaluación de la vulnerabilidad ante incendios forestales debe considerar el daño causado por el fuego como una parte crítica de la evaluación del riesgo.
Para la generación de un modelo de vulnerabilidad, se toma como base el diagrama de riesgo que contempla los factores de peligro y de vulnerabilidad, evaluando específicamente los componentes ecológicos y socioeconómicos.

Factores Ecológicos de Vulnerabilidad
Dentro de los factores ecológicos, se consideran diversas variables:
- Calidad visual del paisaje: Puntos de interés establecidos por el personal de áreas de conservación como prioritarios por su calidad visual. Los valores de vulnerabilidad alta se asocian a puntos donde la visibilidad es clave para el área protegida.
- Biodiversidad del paisaje: Se analizan variables como la fragmentación de hábitat y la regeneración de estadios sucesionales. Las áreas con menor fragmentación y más homogenizadas son más vulnerables a incendios forestales. En contraste, los rangos de vulnerabilidad media o baja representan áreas más heterogéneas, compuestas de sabanas, pastos, bosques tempranos e intermedios, que suelen tener una alta incidencia de incendios forestales y se regeneran más rápidamente.
- Estadios sucesionales: Se determinó que los estadios sucesionales avanzados como bosques de galería, bosques intermedios y bosques tardíos tienen una alta vulnerabilidad; mientras que las áreas con vulnerabilidad media y baja presentan estadios sucesionales menos avanzados como bosques tempranos, sabanas y pastos.
- Biomasa aérea: La distribución de biomasa aérea se localiza en mayor proporción en los sectores más impactados por incendios forestales, presentando rangos de vulnerabilidad alta. Las áreas con biomasa asociada a coberturas de bosques intermedios presentan una vulnerabilidad media y las áreas con bajo contenido de biomasa una vulnerabilidad baja.
Factores Socioeconómicos de Vulnerabilidad
Los factores socioeconómicos también son cruciales para la evaluación de la vulnerabilidad:
- Infraestructura: Se obtienen valores de vulnerabilidad alta en áreas con edificaciones de alto valor, como sitios de Patrimonio de la Humanidad. Otros tipos de infraestructuras pueden presentar valores de vulnerabilidad media.
- Servicios ecosistémicos: La distribución de biomasa aérea, como parte de los servicios ecosistémicos, se relaciona con el riesgo, siendo más vulnerables las áreas con mayor biomasa.
- Actividades humanas:
- Turismo: Las áreas con mayor afluencia turística representan una vulnerabilidad alta, debido a la posible afectación de visitantes y la infraestructura asociada.
- Investigación: Sectores con alta afluencia de investigadores y menos incendios reportados pueden ser considerados de alta vulnerabilidad debido al valor de los estudios y el personal presente.
- Educación biológica: Las áreas que reciben un número significativo de estudiantes para programas de educación biológica, especialmente aquellos centrados en la prevención de incendios, también representan una alta vulnerabilidad si son afectadas, ya que estos programas son un insumo importante en la prevención.
Ejemplo de Estudio de Caso: Área de Conservación Guanacaste, Costa Rica
Un estudio de caso en el Área de Conservación Guanacaste (ACG), Costa Rica, específicamente en los sectores de Santa Rosa, Murciélago, Santa Elena, Junquillal, El Hacha y Pocosol, ilustra cómo se evalúa la vulnerabilidad. Estos sectores fueron seleccionados por su importancia ecológica y la recurrencia de incendios forestales. El área presenta una temperatura media de 25 °C y una precipitación media anual de 1500 mm, con una estación seca de 5-6 meses (diciembre a mayo). Históricamente, la introducción de la hierba Jaragua alrededor de 1940 para pastizales aumentó la deforestación y los incendios antropogénicos.

Metodología del Modelo de Vulnerabilidad
El modelo se desarrolló en tres etapas:
- Elaboración de la base de datos: Cada variable de los componentes fue categorizada en rangos de vulnerabilidad alta, media y baja. Para la biodiversidad, se establecieron tipos de vegetación y años de regeneración por estadio, basándose en modelos hipotéticos de crecimiento del bosque secundario. En el modelo, las áreas con baja fragmentación se consideran más vulnerables.
- Asignación de pesos: Mediante una evaluación multi-criterio, expertos y personal del ACG asignaron un valor (1-10) a cada variable según su importancia.
- Integración de variables: Se sumaron las variables de servicios ecosistémicos e infraestructura para obtener los valores socioeconómicos. Posteriormente, se sumaron las variables de regeneración y fragmentación, que generaron el componente de biodiversidad, y este se integró con la calidad visual para obtener los valores ecológicos. Finalmente, se sumaron los valores ecológicos y socioeconómicos para generar el modelo final de vulnerabilidad.
Resultados del Modelo en Guanacaste
Valores Ecológicos
- La calidad visual mostró rangos de vulnerabilidad alta en puntos asociados a áreas de interés para la protección, mientras que áreas con poca atracción visual (por topografía o restricción de uso) presentaron vulnerabilidad media y baja.
- Las áreas con menor fragmentación y más homogeneizadas fueron las más vulnerables a incendios forestales. Las áreas más heterogéneas, compuestas de sabanas, pastos y bosques tempranos/intermedios, mostraron vulnerabilidad media o baja y alta incidencia de incendios.
- Los estadios sucesionales avanzados (bosques de galería, intermedios y tardíos) tuvieron alta vulnerabilidad, mientras que estadios menos avanzados (bosques tempranos, sabanas y pastos) presentaron vulnerabilidad media y baja.
Valores Socioeconómicos
- Se obtuvo alta vulnerabilidad en el área donde se encuentra la edificación de la Casona Santa Rosa (Sitio Patrimonio de la Humanidad). Otras infraestructuras cercanas presentaron vulnerabilidad media.
- La distribución de biomasa aérea en los sectores más impactados por incendios se asoció a alta vulnerabilidad.
- El turismo, como importante insumo económico, hizo que las áreas con más afluencia turística presentaran alta vulnerabilidad.
- El sector Santa Rosa, con el Centro de Estudios del Bosque Tropical Seco y baja incidencia de incendios, mostró alta vulnerabilidad por la afluencia de investigadores.
- Los proyectos de educación biológica también hacen que el sector Santa Rosa, al ser visitado constantemente por estudiantes, represente un área con alta vulnerabilidad.
El modelo de vulnerabilidad resultante mostró que las áreas con mayor vulnerabilidad corresponden a las regiones donde se han dado pocos o ningún incendio forestal. En contraste, las áreas que han sido afectadas de forma recurrente por incendios forestales son menos vulnerables, ya que en ellas hay poca biodiversidad y los ecosistemas están adaptados al fuego y regeneran más rápido. Se detectó que en estas áreas hay poca influencia de actividades socioeconómicas que puedan afectar el área protegida tras un evento de incendio forestal.

Lecciones Aprendidas y la Importancia de la Gestión Integrada: El Caso de Chile
En el contexto de variabilidad y cambio climático, se requieren estudios inter y transdisciplinarios que permitan modelar la amenaza de incendio y considerar los factores de vulnerabilidad y exposición con enfoques integrados, con el fin de generar escenarios de riesgo para la toma de decisiones.
Un equipo científico en Chile, liderado por Carolina Martínez, recorrió una zona afectada por incendios en la V Región (Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache), utilizando datos satelitales, vuelos de dron y entrevistas en terreno. Los resultados determinaron que la superficie quemada durante los siniestros fue de 9.215,9 hectáreas, abarcando sectores urbanos, agrícolas y forestales. Se generó un catastro de daños de infraestructura a través de 136 puntos levantados, estableciendo que el 46,8% de la infraestructura crítica sufrió daño parcial y el 53,2% daño completo.
Esta investigación constató la capacidad de autoorganización de la comunidad, especialmente a través de juntas de vecinos, identificando elementos de resiliencia social que podrían reforzarse con programas locales de gestión del riesgo. También se observaron múltiples esfuerzos por reconstrucción autogestionada sobre laderas de cerro con fuerte alteración de pendientes y suelos removidos.

Sistemas de Control y Prevención
Para un control adecuado de los incendios forestales se requiere un sistema eficiente que incluya:
- Un sistema de alerta temprana, que monitoree permanentemente y vía satelital la superficie del país.
- Un plan de acción claro y coordinado.
- Elementos especializados para el combate, entre ellos los sistemas aéreos, que permiten reducir el impacto de los incendios y actuar de forma rápida y eficaz. Esto es especialmente relevante en un contexto donde aumenta la cantidad de focos, lo que exige respuestas oportunas e inmediatas que solo el medio aéreo puede brindar con eficacia.
La evaluación de la vulnerabilidad ante incendios forestales es muy importante para el análisis de los efectos del fuego sobre los valores ecológicos y socioeconómicos. Este tipo de modelos proporcionan una herramienta de alto valor en la estimación de daños y pérdidas en áreas que son afectadas de forma recurrente por incendios forestales.
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