Los cambios asociados al envejecimiento y las crecientes necesidades de provisión de servicios y recursos para el cuidado y restablecimiento de la salud de la población mayor, hacen que en Chile los espacios comunitarios de atención y nuevas estrategias de intervención se transformen en una posibilidad para la mantención y la recuperación de la salud de las personas mayores. Este escenario torna necesaria la reconversión de espacios cotidianos de participación comunitaria en recursos terapéuticos que construyan evidencia innovadora.
Contexto del Envejecimiento y Necesidades de Salud en Chile
En nuestra sociedad, las personas mayores están expuestas a una serie de necesidades diversas, asociadas al área física, mental y social. Estas incluyen el proceso de jubilación, el aumento del tiempo libre, el acceso a recursos sociales, el soporte familiar, la disminución de ingresos económicos, la pérdida de vínculos sociales y la prevalencia de enfermedades asociadas al envejecimiento, entre otras. Dependiendo de los procesos individuales sobre la resolución de estas necesidades, las personas mayores podrían exponerse a estados de pérdida de funcionalidad e independencia.
Las necesidades fisiológicas, como la dependencia funcional y de la cognición, las alteraciones de ánimo e insatisfacción con el entorno, suelen resultar en tempranos estados de discapacidad y falta de adherencia a tratamientos sanitarios. Si bien varias de estas características pueden atribuirse a la variabilidad fisiológica y al aumento de la carga de comorbilidad, otras constituyen consecuencias poliexplicativas que diversas instituciones y espacios terapéuticos buscan revertir.
En Chile, el enfoque de atención de salud para las personas mayores sigue una fórmula para mantener la funcionalidad mediante medidas preventivas y anticipatorias desde el nivel primario de atención en salud, con modalidad de atención individual. La actual organización del sistema de salud no prioriza la atención por rango etario, sino por patología. La Política Integral de envejecimiento positivo, a cargo del Servicio Nacional del Adulto Mayor, propone transitar desde la lógica asistencial a un enfoque de derecho y protección social amplio, organizando los soportes estatales y a la sociedad civil para ello.

El Juego: Más Allá de la Infancia
Es común asociar el juego a la infancia y al desarrollo de los niños y niñas. Con el paso del tiempo, los juegos también se vuelven dinámicas grupales para adolescentes y actividades recreativas para los adultos, evolucionando con los espacios de ocio y tiempo libre de las personas. Sin embargo, muchas veces el espacio de juego es estructurado por medio de tableros de juegos específicos, dispositivos móviles y electrónicos, o simplemente el tiempo dedicado a la recreación, al juego como tal, es cada vez menor en la rutina de productividad.
En el juego del adulto se identifican emociones y sensaciones del juego de cuando se era niño/a, volviéndose una instancia de identificación personal y desarrollo emocional. Según Henri Wallon, "la característica fundamental del juego del adulto la encontramos en el “permiso” que el individuo se concede para jugar. Permiso que es una “tregua” en la que se suspenden todas aquellas obligaciones y necesidades habituales" (Cámara, A. 2012).
Sabemos, por una amplia variedad de estudios e investigaciones en las últimas décadas, que el juego durante la infancia, como concepto y recurso terapéutico, es una ocupación clave, puesto que permite el desarrollo de habilidades cognitivas, de socialización, de aprendizaje, comunicación y resolución de conflictos (Muñoz, C. 2016). Si bien una persona mayor ya experimentó estos aprendizajes durante su infancia y crecimiento hacia la adultez, la plasticidad cerebral y su constante posibilidad de aprendizaje como seres humanos, nos permiten potenciar a través del juego, experiencias de promoción de la creatividad y flexibilidad mental.
"Las personas mayores, como el resto de los individuos, poseen plasticidad conductual, lo que significa, en primer lugar, que no puede darse una única definición de mayor y que, si se proporcionan ambientes estimulantes, los hábitos comportamentales pueden modificarse" (Fabregat, Costa, Romero y Poveda. 2007). Los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores por medio del “desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales, intelectuales de la persona, e inciden sobre el ambiente y la vida del propio grupo: es un estímulo global.” (Cámara, A. 2012) El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal, otorgando el espacio idóneo para resolver problemas de la realidad en contextos de simulación, de juego, y en espacios protegidos en la recreación personal, permitiendo que la persona ponga a prueba su experiencia, sus aprendizajes y resuelva desde su manifestación personal.

El Programa "Seguir Creciendo" de Fundación VOA: Un Caso de Éxito
Es desde esta perspectiva que Fundación VOA articula el programa Seguir Creciendo Estimulación Cognitiva para la persona mayor, el cual ha sido implementado en más de 10 Centros Día de la Región Metropolitana, impactando a cerca de 350 usuarios. Este programa ha comprobado in situ la importancia de generar espacios donde las personas mayores pueden ser agentes activos de sus procesos de cuidados de salud cognitiva, especialmente considerando que el aislamiento social y el abandono de su rutina diaria son factores de riesgo principales para trastornos neurocognitivos, afectando aún más por la pandemia.
"El Programa Seguir Creciendo de Fundación VOA es un claro ejemplo de una innovación social y educativa con impacto real en la comunidad." Este programa, implementado en centros diurnos de la Región Metropolitana, se añade como una de las motivaciones para que las personas mayores continúen asistiendo a los centros. Además, se ha detectado que, con la progresiva vuelta a la presencialidad, los beneficiados agradecen que los elementos (Kit Braintoys) del programa sean para ellos, permitiéndoles llevar actividades que disfrutan dentro de los Centros Diurnos a sus casas. Constanza Contreras, Coordinadora Ejecutiva de SeniorLab, destaca la importancia de las capacidades instaladas que deja el programa en las comunidades donde se aplica.
La fundación demuestra una disposición a la mejora constante de su programa, incorporando los avances científicos en temas de vejez y envejecimiento. Ello se transmite a quienes implementan el programa en los centros diurnos, a través de la instalación de conocimientos, mostrando no solo cómo utilizar los elementos del kit para la realización de actividades, sino también aportando a los equipos profesionales distintas herramientas y conocimientos respecto de habilidades cognitivas. Sin embargo, se requiere una mirada aún más integral en cuanto al abordaje de las necesidades reales de las personas mayores. Las políticas públicas y las recomendaciones internacionales posicionan como relevantes las estrategias de prevención.
Investigación sobre el Valor Terapéutico del Juego en Valdivia
La investigación que se presenta se desarrolló como continuidad al trabajo previo con un grupo de personas mayores en intervención grupal e individual de catorce semanas. En esa experiencia, se evidenció el valor de la vida comunitaria, asociada al territorio y a los acontecimientos socio-históricos, como afianzadores de la solidaridad y la adherencia a la intervención sanitaria. Estrategias como las de promoción de la salud se posicionaron como una forma de sobrepasar las necesidades puramente funcionales de las personas mayores. Con modalidad de investigación-acción participativa y con objetivos terapéuticos de estimulación cognitiva, se afianzó un grupo de intervención que conectó con las lógicas de la vida de barrio y el soporte social, asentado en el valor de lo cotidiano.
Objetivos del Estudio
La presente investigación tuvo como objetivo identificar el valor terapéutico del juego en este grupo de personas mayores, considerando que, desde su concepción como actividad recreativa y de esparcimiento, puede aportar con fines terapéuticos, especialmente en contextos de intervención en comunidad con esta población.
Metodología
Se realizó un estudio cualitativo-exploratorio, con diseño de investigación-acción, tipo participativo. Por medio del cual se buscó contribuir con un espacio de socialización e impacto transformador de las realidades concretas de los participantes, a partir de la comprensión de lo lúdico como ocupación potencialmente significativa.
El grupo estuvo constituido por 12 personas mayores de 60 años, en su totalidad residentes de Isla Teja Antigua, un micro-barrio urbano de la comuna de Valdivia, Región de Los Ríos (Chile). El grupo, conocido por la investigadora principal, respondió a la invitación realizada a través de las líderes del grupo de Acción Social de la Parroquia San José Obrero. Las técnicas utilizadas para recolección de información e intervención fueron un taller-experiencial abierto, un grupo de discusión y la aplicación del Test de Jugueteo.
El taller se desarrolló en siete sesiones, a razón de una vez por semana. La temática del taller y el diseño de las sesiones fue coherente con los intereses de los participantes, identificados en el primer encuentro. Estos incluían la necesidad de mantener la memoria activa ante los olvidos recurrentes que les afectan cotidianamente, demandas de mayor actividad física (que tienden a disminuir por afecciones de salud) e instancias de distracción fuera del hogar. El taller incluyó actividades dirigidas al auto cuidado (técnicas de protección articular, relajación y manejo del dolor), estimulación cognitiva (memoria declarativa, concentración y atención) e interacción social (comunicación y cohesión grupal).
El jugueteo se instaló como una estrategia transversal a las temáticas del taller, ya que cada uno de los ejes temáticos se trabajó en actividades lúdicas como memorice, carreras de desplazamiento de objetos, competencias de tiempo/destrezas motoras, deportes y juegos de mesas adaptados, actividades de coordinación bimanual y óculo manuales, identificación/retención y evocación de audio/imágenes, bailes y cantos. Se realizó un grupo de discusión al cierre del proceso y la aplicación del Test de Jugueteo. Este instrumento registra con valoración de 0 a 3 la duración, intensidad y habilidad para 24 ítems, de los cuales fueron evaluados en esta población un total de 14, pertinentes a las actividades creadas. Cada sesión de taller se desarrolló en el salón de la Parroquia, con una duración de dos horas. Se realizó registro fotográfico y en video para el análisis anónimo de la información, acción consentida por los participantes, utilizando como criterios de análisis los establecidos por el test.

Resultados
La totalidad de los participantes presentaron, al momento de la intervención, un estado cognitivo conservado e independencia en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Sus principales problemas de salud se refieren a cuadros osteoarticulares y metabólicos crónicos (hipertensión arterial y diabetes mellitus), en general, bajo supervisión médica, sin evidenciarse trastornos del ánimo mayores. Residen (en promedio) hace más de cincuenta años en el territorio conocido como Isla Teja Antigua. La vinculación comunitaria entre ellos corresponde a un fenómeno natural, emparentado a lo cotidiano y a la participación en al menos una instancia de organización social para personas mayores existente en la misma unidad territorial.
La totalidad de personas participantes del grupo correspondió a mayores de 65 años de edad, con límite superior en los 87 y un promedio de 70 años. Fueron mayoritariamente de género femenino (11 de 12 participantes), casadas y/o viudas, que mantienen contacto familiar estable y permanente.
En el discurso de los participantes, se evidenció un significado positivo atribuido a la actividad lúdica, aunque esta se asociaba casi exclusivamente a un propósito de diversión. Si bien señalan que potencia la interacción social, no identifican en ellos mismos acciones proactivas de involucramiento; otras veces, esta no es ni espontánea ni clara. La explicación parece centrada en una organización de rutinas que ponen mayor atención a las actividades de mantención del hogar sobre las recreativas. Un mayor valor a la actividad lúdica aparece en quienes viven o son visitados con regularidad por nietas/os. Por otra parte, está asociado a recuerdos de infancia y actualmente a roles de abuela/o; no obstante, transversal a todos los participantes, no se evidencia un rechazo hacia la idea de juego. Como un obstáculo del mismo, se describe "la soledad", estableciéndose una relación directa entre lo lúdico y la compañía o socialización.
En la praxis, los elementos lúdicos incorporados como estrategia para generar mayor impacto en las intervenciones propuestas, lograron favorecer el involucramiento y predisposición de las personas mayores en ellas. Esto se manifestó en un nivel de participación que evidenció mayor atención sostenida al proceso y producto, preocupación por resolver problemas y superar obstáculos para persistir, no solo desde el desempeño individual, sino operando mecanismos de apoyo natural hacia quienes contaban con mayor dificultad cognitiva o motora; acción que ocurrió de manera espontánea y reiterada. Si bien uno de los aspectos con menos registro observable en las actividades analizadas en cuanto a jugueteo es la creatividad y la novedad, este aparece presente en personas de menor edad dentro del grupo y líderes naturales del mismo, lo que estimula a su vez el desempeño de otros.
Relativo al estado más íntimo e individual con respecto a las actividades, en el desempeño se mostraron alegres, independiente del logro en las mismas, motivados inicialmente por el hecho de socializar en un ambiente que les genera seguridad, incluso para iniciar nuevos desafíos. El elemento concerniente a la convivencia social en este contexto, relativiza el pudor y posibilita el involucramiento. Esto, asociado al conocimiento mutuo de los integrantes del grupo, no solo hace que jueguen interactivamente, sino que mediatiza uno de los argumentos descritos como dificultad para el juego: la soledad.
Las personas mayores participantes de esta investigación se mostraron tímidas al ser observadas, no obstante, la confianza que da la cohesión grupal crea un espacio y ambiente propicio para algo inusual y no explorado con regularidad. En este plano, los sentimientos vinculados a este tipo de desempeño, como bromear y travesear, permiten traspasar las lógicas individuales para interactuar íntimamente con otros, en espacios que generan confianza para equivocarse verbal o corporalmente. En el taller, si bien actúan en relación al resultado de las actividades, el hecho de que estas sean propuestas y planificadas externamente por los ejecutores, hace que disminuya el control interno: no escogen cómo o con quién jugar. No obstante, modifican e interactúan recíprocamente con los objetos y reglas, mostrándose más seguros y alegres en la ejecución de las mismas. Se describe la vinculación comunitaria para la construcción de un significado positivo de la actividad lúdica, y las conductas de las personas mayores evidencian el impacto en el desempeño de actividades terapéuticas.

El Juego como Estrategia Terapéutica Innovadora
El juego, descrito como actividad concreta para la objetivación de logros terapéuticos, es en menor medida estudiado en lo que respecta a la experiencia subjetiva en torno a él. Bundy rescata el valor de la experiencia en involucramiento lúdico. La sistematización de la investigación-acción-participativa muestra el significado atribuido a la actividad lúdica por sobre la atribución a la recreación, y la resignificación de espacios lúdicos dentro de lo cotidiano y comunitario, lo que permite pensarlo como estrategia terapéutica innovadora.
En esta lógica, ocio y tiempo libre suelen ubicarse en la esquina menos interesante de reflexión teórica para el mundo de los adultos, por debajo de la atención puesta a la producción y jubilación. No obstante, la descripción de logros terapéuticos mediante actividades lúdicas en personas con discapacidad aparece ampliamente descrito e interpretado como la oportunidad que el juego otorga para vivenciar consecuencias que no son automáticamente extrapolables a la vida real. Participar de actividades de ocio y tiempo libre, se ha identificado como un factor predictor de satisfacción vital de las personas mayores.
Esta investigación contribuye al abordaje integral de la población mayor, no solo al aumento de la cobertura de necesidades de salud, sino también a la construcción de evidencia para una intervención comunitaria efectiva y novedosa.
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