La Fuerza Laboral Envejecida: Desafíos y Oportunidades para Jubilados

El envejecimiento de la población es un fenómeno global que está transformando la estructura de la fuerza laboral en diversas regiones, presentando tanto desafíos como oportunidades para las personas mayores y los sistemas económicos. Esta tendencia impulsa a las organizaciones y gobiernos a reevaluar sus políticas y prácticas laborales para adaptarse a una realidad demográfica cambiante.

Infografía de envejecimiento poblacional en Chile y América Latina con proyecciones a 2050

Un Fenómeno Global con Impacto Local

La escasez de oferta laboral debido al retiro de adultos mayores es una preocupación creciente. En Canadá, el Consejo de Recursos Humanos de la Industria Minera reconoció que, en los próximos 10 años, el número de adultos mayores que se retiren de la industria superará la cantidad de trabajadores jóvenes disponibles para reemplazarlos. Para afrontar esta situación, se han implementado medidas como horarios flexibles, mejoras en las condiciones de trabajo, un mayor número de días de vacaciones y compensaciones para elevar sus pensiones, buscando retribuir el tiempo extra de trabajo.

De manera similar, en Estados Unidos, un estudio de SHRM (The Society for Human Resource Management) en 2015 reveló que el 27% de los trabajadores en las industrias del gas, petróleo y minería tenían 55 años o más, una cifra que se esperaba seguiría creciendo. Esto ha llevado a las organizaciones a examinar sus políticas internas y prácticas laborales para adaptarse a este cambio demográfico.

El Contexto Chileno: Una Población en Rápido Envejecimiento

Chile es un claro ejemplo de este cambio demográfico acelerado. Según las cifras preliminares del Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el 19,8% de la población chilena tiene 60 años o más, casi el doble que en 1992 (9,8%). Las proyecciones del Observatorio del Envejecimiento de la UC indican que para 2050, Chile contará con la fuerza laboral más longeva de América Latina, con un 32% de personas de 65 años o más. Este proceso, que en Europa tomó cerca de un siglo, se ha manifestado en América Latina en tan solo 20 o 30 años.

Esquema de las causas del envejecimiento de la fuerza laboral (descenso de natalidad, aumento esperanza de vida, inmigración)

El profesor e investigador Benjamín Villena, de la Universidad Andrés Bello, explica que el envejecimiento de la fuerza laboral se debe a tres fenómenos principales:

  • El descenso de la natalidad, con una menor cantidad de hijos por mujer desde principios de este siglo.
  • La extensión de la esperanza de vida, lo que significa que las personas viven más y, por lo tanto, prolongan su vejez.
  • La inmigración, que en Chile ha traído personas en el rango de 30 a 40 años, sumando años al promedio de la población en edad de trabajar.

Pese a estos cambios, la sociedad chilena aún no está preparada. Una encuesta de SENAMA reveló que el 80% de los chilenos considera que sus instituciones y políticos están "poco o casi nada" preparados para abordar los desafíos del envejecimiento poblacional.

3. Foro Envejecimiento - Impacto del Envejecimiento Poblacional

Envejecer Mejor: Un Nuevo Paradigma

La última Encuesta de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE, 2022) destaca que el 78% de las personas mayores chilenas son autovalentes. Los especialistas afirman que "estamos envejeciendo de mejor forma", ya que los avances en salud y tecnología han prolongado no solo la expectativa de vida, sino también la expectativa de vida saludable. Carlos Román, cofundador de SeniorLab, explica que "vives más y, además, vives mejor. Y como vives mejor, tienes la capacidad de seguir participando activamente en la economía y en la sociedad”.

Motivaciones y Desafíos de la Permanencia Laboral

Razones para Seguir Activos

Un porcentaje considerable de personas mayores continúa ligadas al mercado laboral, incluso después de superar la edad de jubilación. Los motivos son variados y multifacéticos:

  • Necesidad económica: Un 62% de las personas mayores declara seguir trabajando por necesidad económica, cifra que asciende al 71% en el caso de las mujeres, a menudo para complementar pensiones insuficientes.
  • Deseo de contribución y vida activa: Muchas personas de 60 o 65 años no ven motivos para retirarse, sintiéndose plenamente capacitadas. La periodista Ximena Abogabir, fundadora de Travesía 100, comenta: “Tengo 76 años y quiero seguir contribuyendo a la sociedad hasta mis últimos días”. El interés personal en una vida activa y productiva es un factor relevante, especialmente entre personas con mayor nivel educativo.
  • Salud y Bienestar: Un mayor nivel de escolaridad y una buena salud autopercibida se asocian con una mayor permanencia laboral. Un 31,1% de las personas mayores con excelente o buena salud se encuentra ocupada, frente al 18,6% de quienes perciben su salud como regular o mala.

Barreras y Discriminación (Edadismo)

A pesar de la creciente participación, las personas mayores enfrentan una serie de barreras y prejuicios, comúnmente denominados edadismo. Benjamín Villena señala que "existe una discriminación hacia personas que pasaron la edad promedio dentro de la fuerza de trabajo, especialmente para trabajos de menor calificación”. Este envejecimiento de la fuerza laboral aún no ha sido acompañado por un cambio cultural que erradique estos prejuicios.

Carlos Román de SeniorLab afirma que el 70% de los reclutadores en Chile considera la edad en el proceso de selección, privilegiando a la gente joven. Esta discriminación se traduce en dificultades concretas: una persona de 50 años o más puede demorarse entre ocho y nueve meses en encontrar trabajo. Además, cuando una persona de 60 años pierde su empleo, el impacto es mayor, ya que es "más difícil volver a retornar a un trabajo que le ofrezca un nivel de salario parecido al que tenía", una situación que se describe como un resbalón en la "escalera laboral".

Otro punto de discriminación es la brecha salarial. El ingreso salarial de las personas mayores puede ser significativamente menor. A partir del 1 de julio de 2024, el ingreso mínimo mensual es de $500.000 para trabajadores de 18 a 65 años, pero de $372.989 para trabajadores menores de 18 y mayores de 65 años, una diferencia oficializada que Ximena Abogabir considera injusta: “Tú tienes que ser evaluado en tu mérito, no por tu número de RUT”.

Los prejuicios sobre la productividad y la salud también son comunes. Sin embargo, estudios demuestran que, aunque los procesos de capacitación pueden ser más lentos, una persona mayor permanece en un trabajo un promedio de cinco años, mientras que un joven dura 1,7 años. Abogabir agrega que, si bien se piensa que los mayores se enferman más, "los jóvenes se toman más licencia, porque nosotros sabemos que nos tenemos que cuidar más, porque después no vamos a conseguir otro trabajo”.

La Flexibilidad Laboral y el Debate sobre la Edad de Jubilación

El envejecimiento de la fuerza laboral ha impulsado una discusión "impopular, pero necesaria: la edad de la jubilación", según Benjamín Villena. Coincide Carlos Román, quien considera que es un tema que la sociedad debe abordar con urgencia, integrando todas las voces en un debate amplio.

Foto de personas mayores trabajando en un ambiente de oficina moderno y flexible

Sin embargo, Ximena Abogabir y Travesía 100 proponen un enfoque diferente. En lugar de cambiar la edad de jubilación obligatoria, sugieren incorporar la flexibilidad laboral: permitir salidas graduales del trabajo, opciones de medio tiempo, teletrabajo o proyectos específicos. Abogabir argumenta que "la flexibilidad no tiene por qué equivaler a precarización" y que es lo que desean personas de todas las edades.

La flexibilidad se presenta como una alternativa viable, especialmente para quienes buscan una segunda fuente de ingresos para compensar bajas pensiones, pero también desean tiempo para la familia o viajes. Carlos Román enfatiza la necesidad de que "nos adecuemos desde todas las partes, desde el mundo organizacional y también desde las personas”. La transición de jornadas completas a parciales, con un diálogo claro sobre la reducción salarial, es una opción que ya se explora en otros países.

La Perspectiva de Género en la Fuerza Laboral Envejecida

Las tasas de ocupación en la vejez revelan significativas diferencias por género en Chile. En 2024, el 75,9% de los hombres entre 60 y 64 años estaba ocupado, frente al 40,9% de las mujeres. Esta brecha se acentúa con la edad: en el tramo de 65 a 69 años, la tasa de ocupación era del 50,9% para hombres y solo del 19,8% para mujeres; y entre los 70 años o más, el 22,8% de los hombres seguía trabajando, frente al 7,1% de las mujeres.

Gráfico comparativo de tasas de ocupación por edad y género en la población mayor

Estas diferencias reflejan la desigualdad de género histórica en el mercado laboral y los sistemas de pensiones. La ministra del Trabajo, Jara, comentó que el sistema de pensiones actual "permite que esto le ocasione un daño en el monto de su pensión" a las mujeres, aún sin tener responsabilidad en ello. El ministro Marcel añadió que la baja densidad de cotizaciones de las mujeres (52%, equivalente a 20 años de cotizaciones en lugar de 40) y los períodos fuera de la fuerza laboral, como durante la pandemia, contribuyen a una brecha significativa en los saldos de pensión.

A junio de 2024, los montos promedio de pensión autofinanciada mostraron una brecha de 42,7% en desmedro de las mujeres. Además, sectores laborales como Hogares como empleadores (90,1%), Enseñanza (73,2%), Actividades de la Salud (68,9%) y Administración Pública (62,6%) están altamente feminizados, lo que puede influir en las condiciones laborales y salariales.

A pesar del incremento gradual de la inserción de las mujeres en general en los mercados de trabajo, que ha reducido las brechas de participación, la proporción de mujeres mayores sin ingresos de trabajo ni pensión sigue siendo elevada (44,3% alrededor de 2016). Esto es resultado de la desigualdad de género que excluye a muchas mujeres del empleo formal y, por ende, del acceso a pensiones contributivas.

Informalidad y Seguridad Laboral

La informalidad es una característica persistente y significativa en la participación laboral de las personas mayores. En Chile, se estima que el 31,8% de los adultos mayores (60 años o más) participan en el mercado laboral, lo que representa más de un millón de personas, la mayoría de las cuales trabajan en el sector informal o por cuenta propia. Esta tendencia se debe, en gran parte, a la necesidad de complementar pensiones insuficientes.

El 49,7% de las personas mayores que trabajan informalmente lo hace por cuenta propia, y un 31,9% son asalariados informales del sector privado. Las mujeres informales, en particular, se concentran en el trabajo doméstico remunerado puertas afuera (10,7% del total de mujeres ocupadas).

Un porcentaje considerable (41,2%) de las personas mayores de 65 años en el sector agropecuario, donde la debilidad de los sistemas de pensiones en zonas rurales y la falta de mecanismos de transición intergeneracional en las fincas perpetúan la permanencia productiva.

Seguridad en el Trabajo para Adultos Mayores

La seguridad laboral es un aspecto crucial para los adultos mayores activos. Según el Instituto de Seguridad Laboral (ISL), el 53% de las denuncias por accidentes en adultos mayores están relacionadas con incidentes laborales. Es imperativo desarrollar políticas y prácticas que garanticen su seguridad y bienestar en el trabajo, especialmente considerando que para 2050, las personas mayores representarán el 31,6% de la población del país. La formación continua es clave para prevenir accidentes y promover un estilo de vida saludable.

Propuestas y Políticas para una Mejor Integración

Es urgente promover un cambio cultural respecto a cómo se percibe a las personas mayores, no solo para erradicar la discriminación, sino porque el envejecimiento de la población es una realidad que debe enfrentarse seriamente. Carlos Román subraya la necesidad de abordar este fenómeno como sociedad.

Infografía sobre la brecha salarial y de pensiones por género

Benjamín Villena enfatiza que se necesita una "política más apropiada para la integración de las personas de mayor edad dentro de la fuerza laboral”. En este sentido, han surgido iniciativas como Trabajandopro.cl, una plataforma de Trabajando.com exclusiva para personas mayores de 50. María Jesús García-Huidobro, gerente de desarrollo de negocios de Trabajando.com, destaca que este portal ofrece no solo oportunidades de empleo, sino también asesoría experta para la búsqueda de trabajo en esta etapa de la vida, sumando solo a empresas con un interés genuino en la intergeneracionalidad.

En el ámbito público, Nicolás Ratto informó que el Ministerio del Trabajo presentó un proyecto de ley para crear el Subsidio Unificado al Empleo, destinado a fomentar el empleo formal, especialmente en grupos vulnerables como mujeres, jóvenes, mayores de 55 años y personas con discapacidad.

A medida que la población envejece, las empresas deberán buscar talento en este segmento, haciendo de la no discriminación por edad una necesidad. Es fundamental que la sociedad y las instituciones sigan desarrollando políticas y prácticas que garanticen la seguridad y el bienestar de los adultos mayores en sus lugares de trabajo y promuevan un envejecimiento activo y saludable, permitiéndoles seguir aportando su experiencia y talento en condiciones óptimas.

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