La Crisis de las Pensiones en Chile: Desafíos, Desigualdad de Género y la Lucha por una Jubilación Digna

La situación de las pensiones en Chile es un tema de constante debate y preocupación. Muchos jubilados se encuentran en una posición precaria, donde los montos recibidos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. Esta realidad es aún más acentuada en el caso de las mujeres, quienes enfrentan una significativa brecha de género en los montos de sus pensiones. Este análisis explora las razones detrás de esta desigualdad, el funcionamiento del sistema de capitalización individual y los desafíos que enfrentan los adultos mayores en el país.

La Brecha de Género en las Pensiones Chilenas

En Chile, los hombres pueden jubilar a los 65 años y las mujeres a los 60, lo que en parte explica la significativa brecha de género en los montos de las pensiones. Una economista detalla en una columna de opinión para CIPER que «una mujer que logra cotizar la misma cantidad de años y por el mismo sueldo que un hombre, tendrá una pensión un 42% menor que la de él». Esto ocurre porque las mujeres deben repartir su ahorro previsional por diez años más que los hombres.

Existe en el país una gran desigualdad entre los montos de pensiones de mujeres y de hombres. En parte, esto es reflejo de que las mujeres tienen menos acceso al mercado laboral formal que los hombres; así, mientras un 43% de los hombres en edad de trabajar cotizan para su pensión, el porcentaje se reduce a 30% entre mujeres. Sin embargo, existe otro factor que explica una parte significativa de la brecha de género en pensiones, y que se ha convertido en un tema tabú para los políticos: la edad legal de jubilación de las mujeres es a los 60 años y la de los hombres a los 65.

Gráfico de barras comparando porcentajes de hombres y mujeres cotizando en Chile

Determinación del Monto de la Pensión Autofinanciada

El Sistema de Capitalización Individual y la Expectativa de Vida

Bajo el sistema de capitalización individual, el ahorro logrado por el afiliado o afiliada durante su vida laboral en su cuenta individual se distribuye a través del número de años que le queda por vivir, suponiendo que vivirá hasta la expectativa de vida. La expectativa de vida es el número de años adicionales que se espera vivan, en promedio, las personas a una determinada edad.

Por ejemplo, si de cada diez hombres de 65 años se espera que cinco de ellos vivan quince años más y que los otros cinco vivan veinticinco años más, la expectativa de vida de los hombres a los 65 sería de veinte años (calculado como (5×15 + 5×25)/10).

Las Tablas de Mortalidad: Mitos y Realidades

El cálculo de la expectativa de vida se realiza a través de las tablas de mortalidad, que estiman la probabilidad que tiene un individuo de sobrevivir un número 't' de años después de su jubilación y se diferencian por sexo. Por ejemplo, la tabla indica que la probabilidad de que una mujer que se jubila hoy a los 60 años viva diez años más y llegue a los 70 es de un 96%. La probabilidad de que llegue viva a los 110 años de edad es prácticamente cero.

Existe la confusión de que el hecho de que las tablas lleguen hasta los 110 años de edad significa que el monto ahorrado se distribuye por 50 años (110-60), lo cual es completamente falso. El ahorro de las cuentas individuales se distribuye asumiendo que la jubilada vivirá hasta la expectativa de vida que estiman las tablas. Hoy, en Chile, la expectativa de vida para las mujeres a los 60 años de edad es vivir 31 años más. El monto de la pensión autofinanciada se calcula para distribuir el ahorro previsional a lo largo de los años de jubilación, asumiendo que el jubilado vivirá hasta la expectativa de vida estimada.

Infografía explicando cómo se calcula la expectativa de vida y las tablas de mortalidad en el sistema de pensiones

Impacto de la Edad de Jubilación y la Longevidad Femenina

La razón por la cual una mujer con los mismos años de cotización y sueldo que un hombre tendrá una pensión un 42% menor que la de él, se debe a que las mujeres deben repartir su ahorro previsional por diez años más que los hombres. Esto ocurre porque las mujeres pueden jubilarse cinco años antes y, además, porque son más longevas.

Ejemplos Concretos de Pensiones

Para ilustrar el impacto de la edad de retiro, supongamos que una mujer que entra a trabajar a los 25 años de edad cotizará durante toda su vida laboral por un sueldo imponible de $500.000 (14,45 UF) con una tasa de cotización del 10%, asumiendo una rentabilidad de 4% real anual de los ahorros previsionales:

  • Si se jubila a los 60 años, logra una pensión autofinanciada de $190.213.
  • Si se jubila a los 65 años sin trabajar entre los 60 y 65 años, logra una pensión autofinanciada de $251.813. Es decir, su pensión aumenta en un 32% al posponer la edad de retiro cinco años.
  • Si se jubila a los 65 años y trabaja entre los 60 y 65 años, logra una pensión autofinanciada de $267.033.

En el mismo ejemplo, un hombre que logra ahorrar el mismo monto que la mujer para su pensión y se jubila a los 65, recibiría una pensión de $300.365. Estos números ilustran cómo tener mayores expectativas de vida y poder jubilar cinco años antes afecta negativamente las pensiones de las mujeres.

Gráfico comparativo de montos de pensión para hombres y mujeres en diferentes escenarios de jubilación

La "Doble Carga" y el Debate sobre la Edad de Jubilación

La diferencia de edad de jubilación entre hombres y mujeres se justificó históricamente como una forma de compensarlas por la doble carga en su vida: tener un empleo remunerado y, además, encargarse del cuidado de los hijos y las responsabilidades del hogar. Sin embargo, esta «compensación» las termina perjudicando, resultando en pensiones más bajas.

Es fundamental avanzar en la corresponsabilidad; el cuidado de hijos y del hogar debe ser compartido entre hombres y mujeres de forma equitativa. Aumentar la edad legal de retiro de las mujeres es una medida que se percibe como incómoda y los políticos prefieren mirar hacia otro lado, a pesar de que diversos países como Austria, Costa Rica, Dinamarca, Finlandia o Grecia lo están implementando.

Instituto Nacional de las Mujeres - Corresponsabilidad entre la vida laboral... 8/9

La Pensión Garantizada Universal (PGU) y sus Implicaciones

La Pensión Garantizada Universal (PGU) representa un apoyo crucial, pero su aplicación genera disparidades. Así como los varones que califican para obtener la PGU lo pueden hacer a partir de los 65 años luego de jubilarse, las mujeres deberían tener la misma opción junto con la edad para jubilar, y no esperar hasta los 65 años, lo cual las obliga a seguir en el campo laboral al menos hasta esa edad.

Muchas mujeres, que además de trabajar remuneradamente son madres, dueñas de casa y cuidadoras de sus padres mayores, se jubilan a los 60 años con una pensión paupérrima. Resulta incomprensible que deban esperar hasta los 65 años para acceder a la PGU. Una pensión de alrededor de $200.000 con más de 25 años de trabajo es común. Sin embargo, una mujer que solo se dedicó a la casa y nunca tuvo imposiciones, podría recibir un monto mayor a través de la PGU.

Un estudio de enero de 2024 de la Superintendencia de Pensiones y Dipres analizó los montos de ahorro necesarios para conseguir pensiones de $500 mil y $1 millón mensuales. Según Pulso LT, un hombre necesitaría $108.544.605 para alcanzar una pensión autofinanciada de $500 mil mensuales a los 65 años, mientras que una mujer requeriría $120.324.285 a los 60. Para una pensión de $1 millón mensual, los montos serían de $217.007.103 para hombres y $240.557.553 para mujeres. Estos números varían según los supuestos utilizados en el cálculo.

La tasa de reemplazo, que influye en el nivel de vida tras la jubilación, es un tema importante. La mediana de la pensión autofinanciada en Chile es de $73.705, aumentando a $278.535 con la Pensión Garantizada Universal. Para personas jubiladas entre 2015 y 2022, la tasa de reemplazo autofinanciada es del 17%, aumentando al 63% con la Pensión Garantizada Universal. Cinco factores influyen en esta evolución: rentabilidad de los fondos, crecimiento salarial, retiros de fondos durante la pandemia, años cotizados y expectativa de vida.

Infografía explicando qué es la Pensión Garantizada Universal (PGU) y sus requisitos

Críticas al Sistema de AFP y la Realidad de los Jubilados

Un Sistema Orientado al Lucro y la Falta de Seguridad Social

El sistema de AFP es percibido como un negocio que favorece a unos pocos. No es correcto ni aceptable que el sistema de pensiones tenga fines de lucro. Lo que se ofreció desde el inicio de las AFP fue una buena jubilación, del 75% o más de los últimos sueldos recibidos, promesa que no se cumplió y que fue objeto de un "arreglín" patrocinado en el gobierno de Lagos. Hay un fuerte sentimiento de que las AFPs deberían devolver "dineros robados" a los afiliados, quienes son los verdaderos "inversionistas obligados" sin posibilidad de elegir dónde poner sus fondos.

El concepto de seguridad social se perdió con la capitalización individual, donde cada uno debe "rascarse con sus propias uñas". Este sistema individualista, que trata a los adultos mayores casi como un lastre o una carga, está lejos de ser solidario. El Estado debe responder respecto de la carencia y pobreza que crea el sistema previsional existente. Las modificaciones son necesarias hoy, y los gobiernos se han demorado, tratando de dejar a los "inversionistas" contentos.

Bajos Salarios y la Sociedad Creditista

El problema chileno no se limita a las estadísticas o análisis retóricos; radica en que los sueldos que se pagan son malos. Esta sagacidad socioeconómica ha llevado a gran parte del país a vivir en una "Sociedad Creditista", con una clase trabajadora precaria y endeudada, lo que dificulta mirar un futuro alegre para satisfacer las necesidades.

Se habla del sueldo mínimo, pero con esa renta sería necesario calcular cuántos años debería trabajar una persona para obtener una jubilación razonable. Existe la demanda de que se hable en todos los estamentos de un Salario Social, que incluya alimentación, vivienda, salud, educación y pago de servicios.

El Desafío de la Empleabilidad para Adultos Mayores

Extender la edad de jubilación para las mujeres no se considera una solución en el actual contexto social y cultural chileno. Muchos jubilados se ven obligados a seguir trabajando porque lo que reciben no alcanza. Por ejemplo, una persona de 61 años con una profesión, que se jubiló a los 60 con una pensión miserable tras más de 30 años de trabajo, ha encontrado imposible conseguir un empleo estable. Es urgente cambiar la cultura chilena donde se valore la experiencia y no se considere incapaz a los mayores de 55 años.

Además, se critica que exigir a los adultos mayores que sigan trabajando es una doble explotación, ya que se les paga un salario muy por debajo del que recibe la gente más joven. Se argumenta que la campaña del gobierno para demostrar que los adultos mayores quieren trabajar es "propaganda falsa".

Foto temática: adultos mayores buscando empleo o trabajando

Testimonios de una Generación Perjudicada

La experiencia de muchos jubilados es dolorosa. Una mujer menciona: "Me jubilé a los 60 años y recibo una pensión miserable, a pesar de que trabajé por más de 30 años, por lo que debo - y quiero - trabajar." Otra afirma: "el sistema es un invento para que solo los dueños se hagan ricos. ¿Dónde está la ganancia para uno?"

Yani Baeza, quien lleva cuatro años trabajando en aseo, y Mario González, coinciden en el sentimiento de abandono por parte del Estado. Mario señala: "Acá hay viejos que andan a la arrastra, porque lo que reciben no alcanza, 130 mil pesos, quien vive con eso en este país." Yani manifiesta cansancio, mostrando sus manos callosas y con una enfermedad en los huesos de la mano, producto de su duro trabajo: "Una vida miserable tiene uno y ahí se va deteriorando, mal alimentado, pasando frío, son muy crueles con la tercera edad."

Ambos concuerdan: "Si nosotros tuviéramos una buena jubilación para poder vivir, no estaríamos haciendo esto, pero como no es así, estamos obligados a hacer cualquier cosa." Yani añade: "Si me dieran dinero suficiente estaría descansando, pero estoy obligado a trabajar porque lo que da la AFP es nada, además por todo el esfuerzo que hace uno se va a morir más temprano."

Existe la percepción de que "como las pensiones son malas y la única forma que este sistema tiene para mejorarlas es prolongar la vida laboral, van a tratar de demostrar por todos lados que la gente va estar feliz de seguir empleado más tiempo, y llegan a hacer la publicidad que sea necesaria." Los datos de la Encuesta Casen 2017 demostraron que la pobreza se triplicó en tres años, alcanzando un 24% de la población. Las pensiones pagadas por las AFPs y aseguradoras a menudo no superan los $150.000, incluso para personas que cotizaron por 30 o 35 años, ni siquiera alcanzando el sueldo mínimo, siendo la situación peor para las mujeres.

La generación actual de jubilados crió hijos "a pulso, pegadas a la artesa, sin tecnología, amasando a diario, amamantando largos períodos, criando sin ayuda de papitos". Cuestionan si tener más expectativas de vida vale la pena "en qué condiciones", recordando las promesas del sistema AFP de jubilar con un 95% del último sueldo, lo que ahora se percibe como una "mentira" y un "castigo" por vivir más.

Yani y Mario, pendientes de sus labores mientras son entrevistados, coinciden en que, dadas sus actuales condiciones económicas y de vida, "no existe esa palabra" referida a la posibilidad de retirarse pronto.

Instituto Nacional de las Mujeres - Corresponsabilidad entre la vida laboral... 8/9

Conclusiones y Propuestas de Cambio

Aumentar la edad de jubilación para las mujeres no es la solución principal; la que quiera y pueda seguir trabajando que lo haga, pero sin obligación. El sistema de AFP es un negocio que favorece a unos pocos, y no es correcto ni aceptable que el sistema de pensiones sea con fines de lucro. El problema fundamental radica en los sueldos malos que se pagan en Chile y la falta de un Salario Social que garantice las necesidades básicas.

Se debe reponer el concepto de seguridad social, perdido con la capitalización individual, para construir un sistema más solidario con los adultos mayores. El Estado debe asumir su responsabilidad frente a la carencia y pobreza que genera el sistema previsional actual, y realizar las modificaciones necesarias sin demoras, priorizando a los trabajadores sobre los intereses de los "inversionistas".

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