La crisis que atraviesa el Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile continúa destapando casos que impactan a la ciudadanía. Uno de ellos es la historia de Corina Blanco Gómez, revelado por el programa de 24Horas "Informe Especial". La joven, que vivió en hogares del Sename desde los 13 años, escapó de la institución y se vio enfrentada a los desafíos de la calle hasta los 18 años, sin la posibilidad de regresar con sus padres para que no fueran arrestados por desacato y secuestro. Este caso, entre muchos otros, ha puesto en evidencia las falencias del sistema y la urgente necesidad de reforma.
Testimonios de jóvenes que huyen del sistema
La historia de Bryan (13), Kevin (15) y “Capullo” (20) es un ejemplo de la vida que enfrentan muchos jóvenes que escapan de los centros del Sename. En una ocasión, se salvaron por muy poco de un incendio en una casona abandonada que se había incendiado en dos ocasiones y donde residían. "Nosotros vivíamos en la tercera planta", relatan. Bryan, un niño de dientes grandes y piernas largas, con más de veinte marcas de cortes en el antebrazo derecho y el olor a tolueno explicando su languidez, relata: "Yo primero estuve en el Cread de Playa Ancha, pero mi mamá vive en Cartagena. Por eso también estuve en el Hogar 'Aldea Mis amigos'. Después pasé al Cread Pudahuel, pero me arranqué, vivía en el tribunal al lado del Cread y al final en la Casona." Las demás historias se repiten, son biografías calcadas. Matías, el mayor del grupo, confiesa que pasó por más de siete residencias y centros cerrados hasta que terminó en el Cread Pudahuel.
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La vida en la calle después del escape
Felipe (19), otro de los jóvenes, cuenta que la mayoría de las noches pasan a comer al Hospital San Juan de Dios, donde un grupo de voluntarios reparte consomé, leche y té. Los panes con queso siempre los guardan, porque sirven para desayunar al día siguiente. Explica que lo más importante es saber organizarse en esa rutina, porque cada vez llegan nuevos integrantes que escapan del Cread; ellos nunca les cierran las puertas. Felipe sabe lo que es vivir esa angustia, estuvo en hogares desde los dos a los quince años, cuando también decidió escapar del Cread Pudahuel. Desde entonces vive en la calle. Matías reconoce que de encontrar otra casa, tendrán que partir de cero, dice que más que mal no es la primera vez que enfrentan una desgracia.
En mayo de 2019, Nicolás (*), de 17 años, vivía escondido después de escapar del Sename. Tuvo que dejar la escuela para no ser atrapado, prefiriendo las penurias de la clandestinidad a regresar a un hogar de menores. Cada día lucha para sobrevivir y no ser arrestado por carabineros. Su huida fue un acto desesperado, motivado por el inminente traslado a otro recinto y la separación de su hermano menor, Cristián (*), así como por el rechazo de algunos compañeros y el sentimiento de aislamiento. Nicolás, nacido en diciembre de 2001, es el mayor de siete hermanos. Su padre nunca estuvo presente en su vida. Su madre, a temprana edad, comenzó a consumir drogas y a golpear a sus hijos. A los ocho años, fue víctima de abuso sexual por parte de un tío, lo que lo transformó de un niño entusiasta y feliz en un joven lleno de rabia e ira. La familia no dio importancia al abuso, no se hizo la denuncia ni hubo proceso judicial.

Las razones detrás de las fugas
Felipe Allendes, coordinador social en Fundación Abrazarte, institución que trabaja con niños en situación de calle, conoce bien la historia de los jóvenes que vivían en la casona. Confirma que la mayoría llegó desde el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Pudahuel y otros desde Playa Ancha, porque se sienten más seguros fuera del centro. Allendes explica que uno de los problemas más grave es que hoy no existen albergues nocturnos para estos adolescentes, solo hay uno (en la comuna de La Reina), pero no tiene suficientes cupos. "Los chicos tienen un odio hacia toda la institución policial, por lo agresivo que han sido al momento de seguir el conducto regular para institucionarlos, no hay empatía y seguridad hacia ellos con el historial de vida que tienen", señala.
La Fundación para la Confianza, que trabaja en la defensa de los derechos de los niños y niñas bajo la protección del Sename, advierte: "Estamos frente a una situación grave, con niños expuestos a la explotación y a diversos riesgos." Allendes añade: "Una de las cosas que hacen que estos chicos no tengan oportunidad, es el prejuicio que como personas y sociedad tenemos hacia ellos."
El caso de Nicolás y los abusos dentro de los hogares
Nicolás reveló que "en el hogar hay abuso sexual entre compañeros. Se aprovechan de los más chicos. Cuando estaba yo, y veía que los iban a abusar, les pegaba para que se avisparan y no lo hicieran más. Era el guardián de los más chicos. Ellos se sentían seguros conmigo." Este testimonio pone de manifiesto la grave situación de vulnerabilidad y la falta de protección efectiva dentro de los propios centros del Sename. Su fuga definitiva del centro fue gatillada por una pelea que tuvo con un compañero del hogar, tras la cual sería trasladado a otro centro, separándolo nuevamente de su hermano.
Respuestas políticas a la crisis del Sename
El caso de Corina Blanco Gómez llevó a los ocho candidatos a la presidencia a plantear sus propuestas en esta materia. Carolina Goic (Democracia Cristiana) propuso "aumentar la subvención, garantizar que las personas que estén al cuidado, sean personas idóneas" y que "las familias finalmente son la mejor instancia para que los niños estén protegidos." José Antonio Kast (candidato independiente) es partidario de "que el Sename esté separado de los niños infractores de ley" y que los niños en riesgo social dependan del Ministerio de la Familia y Desarrollo Social, buscando "desinstitucionalizar a los niños" y priorizar las familias de acogida. Sebastián Piñera (Chile Vamos) propuso "reemplazar el Sename, y crear dos nuevos servicios: uno para los niños vulnerables, y otro para rehabilitar a los jóvenes infractores de la ley", además de "una nueva ley de adopción" y la creación de un "Ministerio de Familia y Desarrollo Social."
Alejandro Guillier (Fuerza de Mayoría) enfatizó en "evitar que lleguen al Sename" y "trabajar con la familia", proponiendo una mayor fiscalización al Sename y a los profesionales que trabajan con los niños. Beatriz Sánchez (Frente Amplio) propuso "que no hayan tantos niños institucionalizados", "transformar las casas de acogida" a un estándar internacional de pocos niños, y "separar al Sename en las dos reparticiones que atiende." Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista) sugirió "crear la subsecretaría de Infancia", "separar la política para niños infractores de niños no infractores", y capacitar a los tribunales. Eduardo Artés (Unión Patriótica) planteó que "esta institución llamada Sename, y este tipo de conductas, debieran desaparecer" y que las uniones comunales y juntas de vecinos se hagan cargo. Alejandro Navarro (Partido País) propuso "una nueva institucionalidad en donde el Estado tenga hogares de acogida, pero fundamentalmente tenga una políticas públicas de apoyo a familias reales que puedan acoger a estos niños", junto con una "adopción universal y ágil."
Regresos voluntarios y protocolos de seguridad
El Servicio Nacional de Menores (Sename) informó que, en una ocasión, cinco jóvenes que se habían "fugado" de un recinto del organismo en Pudahuel regresaron de manera voluntaria. Al respecto, la directora regional de la entidad, María José Montero, señaló que se aplicarían los protocolos de seguridad para afrontar el caso, los cuales apuntan a que "las adolescentes deben ser trasladadas a una unidad policial donde las acompañan a un servicio de salud para la constatación de lesiones, y luego son reingresadas al centro." Se inició una investigación sumaria para determinar la forma en que ocurrieron los hechos. La entidad informó que este lugar no es privativo de libertad, y que los adolescentes permanecen en él por decisión de un tribunal de familia, en vista de que han sufrido vulneraciones de derechos. Es importante señalar que "las órdenes de búsqueda las emite el Tribunal de Familia al existir denuncias por presunta desgracia, no porque hayan cometido algún delito, por lo tanto, tampoco están en 'la clandestinidad'."
La experiencia de Nicolás subraya la complejidad de la situación. Después de su última fuga, logró establecer una rutina de comercio ambulante y corte de pelo a amigos y primos. La llegada de su hermano Cristián, quien también se había fugado, fue un momento de gran alegría y reafirmación de su deseo de libertad y de no regresar al Sename.