Análisis de la Izquierda sobre la Reforma de Pensiones Acordada

Este miércoles, finalmente se anunció un acuerdo entre el gobierno y los senadores de oposición respecto a la tan discutida reforma de pensiones. Aunque introduce algunas modificaciones, las propuestas no tocan lo medular del negocio de la jubilación, lo que ha generado una fuerte crítica desde diversos sectores, especialmente desde la izquierda y el movimiento "No Más AFP".

Foto temática de una persona jubilada reflexionando sobre su pensión

Un Acuerdo con Modificaciones, pero sin Cambios Medulares

Los personeros de gobierno y de Chile Vamos se mostraron muy contentos con el acuerdo alcanzado, a tal punto que los senadores de derecha pertenecientes a la Comisión del Trabajo aprobaron por unanimidad el acuerdo propuesto. Según el senador de Renovación Nacional, Rodrigo Galilea: “El país llevaba muchísimos años esperando una reforma previsional (...) El Senado se propuso sacar esto adelante, y el día de hoy estamos informándoles al país que, en un acuerdo completamente transversal (...) hemos podido arribar a un acuerdo que se hace cargo de todos los desafíos que nos habíamos planteado”.

Por su parte, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, señaló que este proyecto “ha puesto en la centralidad de este debate que es mejorar pensiones actuales y futuras y, por cierto, también tener cambios regulatorios importantes en la industria de las AFP”.

Detalles de la Propuesta de Reforma

En términos generales, lo que establece esta ley es una cotización a cargo de los empleadores de un 8,5% de la remuneración imponible del trabajador, de forma gradual en un proceso que durará casi nueve años desde publicada la ley.

Distribución y Gradualidad de la Cotización

Esta cotización del 8,5% se divide de la siguiente manera:

  • Un 6% de las cotizaciones se destinarán a cuentas de capitalización individual. De este porcentaje, un 4,5% irá directamente a la cuenta de capitalización individual, mientras que el 1,5% restante se destinará al nuevo Fondo Autónomo de Protección Previsional.
  • Un 2,5% de la remuneración imponible se destinará a dos mecanismos en conjunto: el Bono Tabla, que busca mejorar las pensiones de las mujeres, y una parte al financiamiento del seguro de invalidez y sobrevivencia.

El proceso será gradual y no comenzará con un aumento inmediato del 8,5%. Iniciará con un 1% que se abonará al Fondo Autónomo de Protección Previsional. Al año y medio de publicada la ley, este aumentará a 3,5%, manteniendo el 1% para el Fondo Autónomo de Protección Previsional y adicionando un 2,5% que financiará la compensación y la cotización adicional para el seguro de invalidez y sobrevivencia. Recién a los dos años y medio de publicada la ley, se incorporará un 0,25% a la cuenta individual, monto que en los siguientes años irá subiendo un 0,7%.

Infografía o esquema sobre la distribución porcentual de la nueva cotización previsional

La Crítica de la Izquierda: Las AFP Persisten y el Proyecto Original se Diluye

Desde la izquierda, se argumenta que con esta reforma no se acaban las AFP; por el contrario, estas se capitalizan y reflejan una completa renuncia por parte del gobierno respecto de su proyecto original. Aunque el proyecto original en ningún caso modificaba el sistema de pensiones por un sistema de reparto tripartito y solidario, buscaba establecer mecanismos de reparto, aunque mínimos, lo cual ha quedado completamente en el pasado.

Asimismo, dentro del proyecto no se incluyeron indicaciones sobre una eventual división de la industria, como había prometido previamente el gobierno. En su lugar, se introducen algunas modificaciones al mercado, que sigue estando controlado principalmente por las administradoras de fondos de pensiones y los intereses de los grandes capitalistas.

Mario Marcel, ministro de Hacienda, afirmó que “Todo esto va a permitir mejorar las tasas de reemplazo a cifras superiores al 70% y de manera sostenida, porque los beneficios que se entregan, incluyendo los que tienen carácter transitorio, se van a ir combinando a medida que avancemos en el tiempo con las mejoras de las pensiones que se van a producir por la mayor acumulación de fondos previsionales en el largo plazo”.

La Visión de "No Más AFP"

Sin embargo, Luis Mesina, vocero de la coordinadora No Más AFP, manifestó ideas contrarias, señalando que las modificaciones, incluyendo el aumento anunciado de la PGU, serían mejoras marginales y anticipó la molestia de la población. “Lo que cambia a partir de ahora es que el oficialismo no es ‘No más AFP’. El oficialismo, con esto, valida efectivamente a las AFP. La ministra Jara ha sido, yo diría, impresionante el nivel de impudicia con el que salió a legitimar, con un lenguaje bastante alambicado, el sistema privado de las AFP”.

Foto de Luis Mesina en una manifestación

En cuanto a lo señalado por Marcel sobre la eventual mejora de las pensiones, Mesina apunta que: “Lo más trágico que estamos cuantificando aquí es que las pensiones van a subir en términos muy marginales. Es una propuesta bastante indecorosa. Yo creo que la gente se va a dar cuenta en el corto tiempo de que esto es un acuerdo lejano a lo que podría haberse hecho en materia efectiva de mejoramiento de pensiones”.

Desde esta perspectiva, la reforma en ningún caso responde a las necesidades de los jubilados y los trabajadores. Conserva el sistema de capitalización individual, que ha demostrado su bancarrota. Por ejemplo, una mujer trabajadora cotizante por 40 años, con un sueldo de un millón de pesos, apenas recibe un retorno de un 30% de su sueldo. Además, la gran mayoría de los cotizantes recibe menos del sueldo mínimo. Por ello, la izquierda sostiene que esta reforma fortalece el sistema de AFP y debe ser rechazada, ya que las pensiones no van a mejorar sustancialmente, aun cuando se pretenda "tapar este vacío con la PGU".

Modificaciones en el Mercado Previsional y la Competencia

Entre las modificaciones al mercado, se estableció que los actores que quieran competir en la rentabilidad por los fondos de pensiones podrán subcontratar la gestión de cuentas con uno o más proveedores, donde podría entrar el Instituto de Previsión Social. Se pretende, además, centralizar el sistema de cobranza previsional, el cual será un sistema licitado en el que podrá participar la Tesorería General de la República.

También se crean mecanismos de transparencia, como la separación del registro y los reportes de las funciones de soporte y de las funciones de administración de cuentas. Se establece que las comisiones que paguen los afiliados serán variables según si el fondo de pensiones gana o pierde fondos, y se crea un sistema de incentivos para alinear el desempeño de los inversores con una mayor rentabilidad para los afiliados.

Asimismo, se establece un sistema de licitación del 10% de los afiliados actuales, seleccionados de manera aleatoria, con la pretensión de promover una baja en las comisiones. Este se adjudicará a la administración del ahorro previsional que oferte la menor comisión, pudiendo los afiliados desistir de la licitación o cambiarse de inversor. Eventualmente, podría aumentarse el porcentaje de afiliados para ser licitados.

Las AFP van a continuar existiendo, pero supuestamente tendrán una mayor competencia debido a la incorporación de nuevos inversores y la inclusión del Instituto de Previsión Social como actor en la administración.

Percepción Ciudadana y Polarización Política

Una encuesta de Criteria reveló que la percepción sobre la reforma de pensiones está altamente polarizada políticamente. Las personas que se identifican con la izquierda están más dispuestas a aprobar la reforma en comparación con quienes se identifican con la derecha, que se inclinan más por rechazarla.

Resultados de la Encuesta: Apoyo y Rechazo

  • Entre quienes se identifican con la izquierda, el 50% cree que el Congreso debería aprobar la propuesta, un 15% la rechaza y un 35% no lo tiene claro.
  • En la derecha, solo un 21% está por aprobarla, un 43% por rechazarla y un 36% no se pronuncia.
  • Los de centro están más indecisos (45% no claro), pero con una inclinación a aprobar (37%) frente a un 18% que la rechaza.
  • En el total de encuestados, un 29% prefiere que se apruebe, un 28% que se rechace, y el 43% no lo tiene claro.

El director de Criteria, Cristián Valdivieso, analiza que "la gente de izquierda en general tiende a validarla, tanto en sí misma como en sus mecanismos. Y la gente que se identifica con la derecha tiende más bien a criticarla y a enjuiciarla negativamente".

Desconocimiento y Politización

Estos resultados ocurren en un contexto de bastante desconocimiento del proyecto. El 55% de los encuestados afirma estar "nada" o "poco" familiarizado con la propuesta. Valdivieso estima que "la reforma, desde esa perspectiva, está muy politizada", con quienes tienen mayor identificación política más involucrados en el tema.

El "Préstamo Reembolsable"

Respecto al préstamo reembolsable (1,5% de la cotización adicional prestado al Estado para mejorar pensiones actuales, a devolver al cotizante al jubilar), se produjo un empate: un 45% se mostró "muy en desacuerdo" o "en desacuerdo" y un 44% dice estar "muy de acuerdo" o "de acuerdo".

  • El 70% de los encuestados de izquierda está de acuerdo o muy de acuerdo con el préstamo.
  • Entre quienes se identifican con la derecha, el 57% está en desacuerdo o muy en desacuerdo.
  • Quienes no tienen identificación política están más cerca de la derecha (56% en desacuerdo).
  • Un 68% de los encuestados no confía nada o poco en que el Estado devolverá el préstamo al momento de la jubilación. Esta desconfianza es mayor en la derecha (79%) y en quienes no tienen identificación política (76%), pero también significativa en el centro (60%). Solo la izquierda muestra más confianza (55%).

Administración de Fondos: ¿Estado o AFP?

Al preguntar quién debería administrar la cotización adicional, el 45% preferiría poder elegir entre una empresa estatal y las actuales AFP. Solo un 24% opta exclusivamente por una empresa estatal y un 15% por las AFP.

Sobre el futuro de las AFP, la mayoría (53%) prefiere "reformar las AFP, mejorando la competencia y su funcionamiento". Sin embargo, un 41% prefiere "eliminar las AFP, y que solo exista un ente estatal de pensiones". En este punto, las personas de derecha prefieren reformarlas (68%), mientras que la izquierda opta mayoritariamente (59%) por eliminarlas.

Gráfico de barras mostrando la preferencia por reformar o eliminar las AFP según identificación política

El Rol de la PGU y Otras Propuestas

En una sesión de la Comisión de Hacienda del Senado, se aprobó el aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) tal como se plantea en la reforma. Los ministros de Hacienda y Trabajo explicaron la gradualidad del aumento y su impacto en las tasas de reemplazo, especialmente para las mujeres, así como el costo fiscal.

La Propuesta "Chao Préstamo" de la Derecha Radical

En contraste con el acuerdo, la propuesta "Chao préstamo" de Kast busca eliminar el 1,5% de la cotización adicional destinado al "préstamo al Estado". Esta iniciativa pretende sustituirlo por la inversión en instrumentos financieros en condiciones de mercado, de modo que "todo el aporte de cotización adicional vaya a las cuentas individuales de cada trabajador". Esto implica que estos fondos pasarían a las AFP, beneficiando al capital financiero al convertir gasto solidario en renta financiera, aumentando la liquidez para el mercado y disminuyendo el control estatal.

Sectores de la política más tradicional critican propuestas como la de Kast por generar incertezas y por ir en contra de los "grandes acuerdos" logrados tras años de debate. En un régimen político en crisis, estos acuerdos representan un esfuerzo por superar la crisis de autoridad y mantener la estabilidad del sistema.

El Legado del Estallido Social y la Demanda por un Sistema Público y Solidario

La influencia del movimiento social iniciado en el estallido social (2019-2020) sigue presente. Las demandas de un sistema público y solidario continúan siendo un eje del debate, pese a la resistencia de sectores empresariales y políticos. La izquierda sostiene que no se debe retroceder en esta demanda y que la miseria que hoy ofrece la PGU es solo un "parche" a un sistema que ha demostrado que no sirve.

Una de las principales demandas del estallido social de fines de 2019 en Chile fue acabar con el actual sistema de pensiones. Esta se convirtió en una de las promesas emblemáticas de campaña del presidente de izquierda Gabriel Boric, quien en su momento anunció un proyecto de ley para cambiar el sistema privado de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), afirmando que "Las AFP, en esta reforma, se terminan". Su propuesta original contemplaba la creación de un organismo estatal para administrar los fondos, junto con gestores de inversión privados, buscando promover la competencia y poner fin a la gestión exclusiva de las AFP.

¿Qué son las AFP?

El modelo original de pensiones chileno, creado en 1980 durante el régimen militar de Augusto Pinochet, se basa en el ahorro obligatorio de los trabajadores en una cuenta individual administrada por las AFP. En 2008, se agregó la Pensión Básica Solidaria, un aporte del Estado para los más vulnerables. Boric ha señalado que "el 72% de las pensiones son inferiores al salario mínimo y uno de cada cuatro jubilados recibe una pensión que está por debajo de la línea de la pobreza", mientras las AFP perciben "tremendas utilidades".

El gobierno propuso un sistema de jubilaciones mixto con aportes del Estado, empleadores y trabajadores, la creación de un organismo público y la reducción de comisiones, manteniendo la propiedad individual y heredable de los ahorros. Sin embargo, la aprobación de esta reforma depende también de la reforma tributaria, y el gobierno se encuentra en minoría en el Congreso, lo que dificulta el respaldo completo. Además, este es el tercer intento de reformar el sistema de pensiones en Chile que no logra llegar a buen puerto, después de los proyectos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera.

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