La clase vulnerable se refiere a aquellos segmentos de la población que comparten características específicas, haciéndolos propensos a retroceder en su situación socioeconómica. Estos grupos, a pesar de no estar en la pobreza extrema, poseen una alta probabilidad de caer en ella ante cualquier cambio inesperado que afecte sus ingresos. La vulnerabilidad es, entre otros términos, la cualidad de ser susceptible de ser lastimado o herido, ya sea física o moralmente, y este concepto se relaciona intrínsecamente con la situación social, política, económica y cultural de las personas. Una persona se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado.
El Vínculo entre Bajos Salarios, Vivienda e Indigencia
Impacto de los Costos de Vivienda en Trabajadores de Bajos Ingresos
Para las personas que viven con salarios bajos o que dependen de beneficios públicos, las matemáticas simplemente no cuadran. Los costos de vivienda siguen aumentando, pero los ingresos y los beneficios no han mantenido el ritmo. Para las personas atrapadas en empleos de bajos salarios o en acuerdos laborales informales, pagar el alquiler a menudo parece imposible. Un millón dos mil trabajadores por hora ganan $7,25 o menos -el salario mínimo federal- y se ven obligados a gastar un porcentaje masivo de sus ingresos en vivienda, dejando poco para necesidades esenciales como alimentos o atención médica.

La Desigualdad de Ingresos como Causa Directa de la Indigencia
No es de sorprender que las personas más pobres de América también sean las más propensas a experimentar la indigencia. La indigencia es un resultado directo de la desigualdad de ingresos. Las personas con ingresos insuficientes, especialmente aquellas que necesitan beneficios públicos, encuentran casi imposible competir en el mercado de la vivienda. Para muchos trabajadores de bajos salarios, pagar el alquiler consume la mayor parte de su cheque de pago, y estos trabajadores a menudo están a un gasto inesperado de perder sus hogares. Programas como el Ingreso de Seguridad Suplementario (SSI) y la Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF) proporcionan un apoyo esencial, pero no se han mantenido al día con el aumento del costo de vida. Esto deja a muchas personas -especialmente aquellas con discapacidades- en alto riesgo de indigencia.
Barreras Adicionales para Grupos Vulnerables
La desigualdad de ingresos refleja las desigualdades que vemos en la indigencia. Las personas de color, las mujeres y aquellas con discapacidades enfrentan barreras adicionales para asegurar una vivienda estable debido a las disparidades de ingresos y la discriminación. La indigencia no sucede de la noche a la noche, sino que es el resultado de un sistema que dificulta que las personas más pobres salgan adelante. Y cuando los salarios no cubren el alquiler, la inestabilidad habitacional es inevitable.

Definición y Características de los Grupos Vulnerables
Rasgos Comunes y Susceptibilidad
Los segmentos vulnerables de la población comparten características que los hacen propensos a retroceder en su situación socioeconómica. La vulnerabilidad social se define como la situación social de personas, grupos o familias cuya condición de vida se ha deteriorado, caracterizada por redes sociales débiles y acceso irregular a servicios públicos. Esta condición está relacionada con factores sociales, culturales, políticos y económicos, y se manifiesta en la disminución o pérdida de recursos económicos, dificultades de acceso a vivienda, salud, empleo y participación social. Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado y con alto riesgo de perder sus bienes, sustento o el de su familia. Colectivos como niños, mujeres, ancianos y migrantes son considerados especialmente vulnerables debido a su situación de desventaja estructural, económica o social.
La Escolaridad como Factor Distintivo
La escolaridad es un factor distintivo de la vulnerabilidad. En Chile, la clase media-baja tiene una escolaridad promedio de 9,6 años, mientras que los vulnerables promedian 8,9 años. Esta cifra es similar a la del sector pobre, lo que evidencia una asimilación en términos de acceso a la educación. La relativa baja escolaridad de los jefes de hogar de la clase media-baja, con 9,6 años, los asimila más al sector pobre y vulnerable, donde la escolaridad promedia 9,1 y 8,9 años, respectivamente.

La Clase Media y su Vulnerabilidad: El Contexto Latinoamericano
Ausencia de una Definición Consensuada y Heterogeneidad
El concepto de clase media tampoco cuenta con una definición única y consensuada, especialmente en países como Chile, donde, pese a que una gran parte de la población se ubica en este estrato, la heterogeneidad de realidades es considerable. Diversas entidades han propuesto aproximaciones, como la que define la clase media por hogares con ingresos entre 1,5 y 6 veces la línea de la pobreza anual.
El Caso de Chile: Movilidad Social y Riesgo de Retroceso
LyD, por ejemplo, estimó que el 65,4% de la población chilena pertenece a esta clase, subdividiéndola a su vez. El 10,2% de los hogares se ubican en el tramo de más alto ingreso (4,5 a 6 veces la línea de pobreza), mientras que la clase media-baja representa el 42,5%, siendo el grupo más extenso y uno de los más susceptibles a perder su posición debido a embates económicos. Este riesgo queda en evidencia también en las cifras de la OCDE, que estableció que Chile es el segundo país de la organización con la mayor probabilidad de que una persona del tercer quintil de ingresos, donde se ubica la clase media-media, retroceda al segundo, donde está la clase media-baja. El estudio "Radiografía del cambio social" del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) muestra que el 37% de un total de tres mil personas que la entidad pretende encuestar anualmente a lo largo de una década, presenta un patrón de movilidad en torno a la línea de la pobreza. En un zoom a la clase media-baja, se identifica que, en promedio, los hogares se componen de 3,1 personas, con 1,3 ocupadas. La socióloga e investigadora del COES, María Luisa Méndez, explica que la crisis social ha dejado en evidencia que si bien los segmentos más vulnerables de la clase media necesitan un soporte del Estado, su vulnerabilidad pasa por su nivel de ingresos, que son muy reducidos.
Desafíos en América Latina y el Caribe
El desarrollo de la clase media es un fenómeno relativamente reciente en países en desarrollo, ligado a la erradicación de la pobreza. Sin embargo, este proceso presenta un reto para el diseño de políticas, ya que las bajas capacidades institucionales dificultan la combinación de estrategias para mitigar la pobreza persistente y apoyar a aquellos que han salido de ella pero siguen siendo vulnerables. En América Latina, uno de cada tres habitantes forma parte de la clase media, pero paralelamente ha aumentado la población en situación de vulnerabilidad. El auge de la clase media en la región ha sido el segundo más relevante a nivel mundial, tras Europa del Este. Esto plantea dos desafíos principales: fortalecer las redes de seguridad y apoyo social para prevenir la caída en la pobreza, y desarrollar políticas centradas en los casi 200 millones de latinoamericanos que componen la clase media, considerados la base para impulsar el crecimiento regional.
La población vulnerable en América Latina y el Caribe (ALC) representa el grupo más numeroso de la región, constituyendo el 38% de la población. Estos individuos no se encuentran en pobreza (25%), pero tampoco han logrado ingresar a la clase media (34%). La clase media en ALC, definida por ingresos entre 10 y 50 dólares diarios, creció significativamente entre 2000 y 2012, pasando del 21% al 34% de la población. No obstante, formar parte de la clase media en la región sigue siendo una posición privilegiada, ya que los grupos en pobreza y vulnerabilidad aún concentran alrededor de dos tercios de la población total. La falta de protección social es un factor clave que podría revertir el progreso en la reducción de la pobreza. Cálculos del PNUD indican que, entre 2000 y 2012, Perú experimentó el mayor descenso de pobreza trasladado a la clase media. Chile y Argentina lograron reducir tanto la pobreza como la vulnerabilidad, lo cual se correspondió con el aumento de la clase media. En contraste, República Dominicana vio disminuir su clase media debido a un aumento en la pobreza y la vulnerabilidad.

Factores que Influyen en la Percepción de Clase Media
La identificación como clase media no siempre coincide con la percepción. Cuatro variables tienen un mayor impacto en esta autoidentificación: el nivel educativo, la posibilidad de ahorrar, supervisar a alguien en el trabajo y tener un miembro de la familia empleado. A nivel nacional, una menor desigualdad y un mayor ingreso per cápita aumentan las posibilidades de que los ciudadanos se perciban como clase media. La vida en zonas urbanas, en comparación con las rurales, también contribuye a esta percepción. La homogeneidad étnica juega un papel: a menor fragmentación, mayor probabilidad de sentirse clase media, mientras que la diversidad puede generar sentimientos de exclusión. El tipo de empleo también influye: el sector público se asocia a una mayor percepción de clase media que el sector privado, más inestable. La acumulación de recursos permite una mayor inversión en capital físico, financiero y humano, beneficiando sectores como la construcción, finanzas, salud y educación. Sin embargo, el gran reto en América Latina es la población vulnerable, que a menudo se percibe como clase media debido a la educación y la capacidad de ahorro. La mejora de estos factores es crucial para evitar la frustración y las tensiones sociales, como las experimentadas en Chile y Brasil, derivadas de la incapacidad institucional para canalizar las demandas ciudadanas.
Valores y Preferencias de la Clase Media en Desarrollo
En las regiones en desarrollo, la clase media tiende a mostrar moderación ideológica y una mayor tolerancia. Favorecen instituciones más amplias y participativas en comparación con las clases más ricas. El nivel de capital social, entendido como la construcción de redes organizativas para canalizar demandas sociales a través de la cooperación, no es elevado. Los individuos de clase media no desarrollan consistentemente actitudes cooperativas ni se involucran activamente en temas comunitarios. La confianza en las instituciones es notablemente baja, lo que limita el impacto del crecimiento de la clase media en la legitimidad del sistema. Asimismo, el activismo político de las clases medias es sorprendentemente bajo, contradiciendo algunas teorías.
En cuanto al papel del Estado en la protección social, las regiones en desarrollo están polarizadas, pero generalmente tienden a ser más favorables a las reglas de mercado. Lo que distingue a la clase media latinoamericana es su tendencia al post-materialismo, otorgando mayor importancia a la calidad de vida, la defensa de ideas y la democracia. Aunque la cultura política en América Latina se caracteriza por un bajo interés y activismo, han surgido protestas significativas en países como Colombia, Chile y Brasil por parte de sectores vulnerables, rechazando la política debido a la ineficacia institucional en la provisión de bienes públicos como salud y educación. El auge de las clases medias en regiones en desarrollo tendrá un fuerte impacto político, económico y social, generando nuevas problemáticas en la agenda política. El cambio acelerado de los últimos años demuestra que las clases medias latinoamericanas están dispuestas a retomar su rol como promotoras de cambio social, especialmente en valores post-materiales.
Políticas Públicas y Protección Social frente a la Vulnerabilidad
El Rol de los Sistemas de Protección Social
Unos sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos y evitar que muchas personas caigan en la pobreza. En respuesta a la crisis del coste de vida, 105 países y territorios anunciaron casi 350 medidas de protección social entre febrero de 2022 y febrero de 2023. A pesar de la expansión de la protección social durante la crisis del COVID-19, más de 4000 millones de personas continúan totalmente desprotegidas. El acompañamiento psicosocial y sociolaboral es realizado por profesionales que son apoyo, y trabajan de manera personalizada con la familia y sus integrantes, tanto en el ámbito social como laboral. Además, las familias y personas pueden acceder a bonos de acuerdo con el reconocimiento de los derechos sociales de los beneficiarios y las beneficiarias, y el cumplimiento de deberes en los ámbitos de salud, educación y trabajo.
Iniciativas Específicas: Bonos y Programas de Apoyo
- Bono Base Familiar: Destinado a personas y familias que participan en el Subsistema y que presentan brecha de ingresos entre el ingreso per cápita potencial de la familia y la línea de extrema pobreza.
- Bono de Protección: Es un beneficio monetario mensual que reciben todas las familias y personas usuarias del Subsistema Seguridades y Oportunidades.
- Bono por Deberes: Destinado a personas y familias que participan del Subsistema, que estén cobrando Bono Base y que entre sus integrantes cuentan con menores de 18 años (al 31 de marzo del año respectivo).
- Bono por Control Niño Sano: Es un beneficio, bono o prestación monetaria no postulable que consiste en la entrega de un aporte monetario mensual a todos los hogares usuarios y usuarias del Subsistema Seguridades y Oportunidades que estén cobrando Bono Base, que tienen integrantes menores de 6 años, y que acrediten tener al día el control de salud niño sano.
- Bono por Deber Asistencia Escolar: Es un beneficio, bono o prestación monetaria que se otorga mensualmente, al cual no se postula y que se entrega a todas las familias participantes del Subsistema Seguridades y Oportunidades que estén cobrando Bono Base y que en su composición familiar tienen integrantes de entre 6 y 18 años, que cumplen con un porcentaje de asistencia escolar mensual, superior o igual al 85%.
En España, la ley ofrece ayudas para personas vulnerables a través de certificados de vulnerabilidad y medidas específicas en materia de vivienda, pobreza y salud, como el bono social y la garantización de suministros básicos.

El Caso de Chile: Críticas a las Políticas y Necesidad de Bienes Públicos
Chile, históricamente un país profundamente desigual, ha experimentado un crecimiento económico impulsado por la oferta de bienes de mercado, lo que ha disimulado el subdesarrollo social y ha generado un alto grado de vulnerabilidad en gran parte de la población. Las políticas públicas han favorecido excesivamente la producción de bienes de mercado en detrimento de bienes públicos como la seguridad social, la salud, la educación pública, la protección a la vejez, el apoyo estatal a los ahorros, la vivienda social y la protección ambiental. La falta de protección social ha dejado a una gran parte de la población en condiciones precarias, especialmente evidenciado con el envejecimiento de la población y el aumento de las necesidades de salud. La élite chilena ha rechazado históricamente una tributación que permitiera al Estado invertir de manera más satisfactoria en bienes públicos y sociales, optando por un modelo que hipotecó el futuro del país.
El estallido social de octubre y la actual crisis sanitaria derivada de la pandemia han expuesto las desigualdades y la falta de políticas de protección social. Existe una falta de definición clara de las clases medias en Chile, lo que dificulta el diseño de políticas públicas. La movilidad social es compleja, con personas que transitan entre la pobreza y la clase media. El diálogo se presenta como la mejor forma de salir de la crisis, pero la polarización y la ideologización del debate dificultan este proceso. Chile es un país con una clase media muy vulnerable, que ante cualquier shock, como la crisis social o la pandemia, muestra una realidad más pobre de lo que se ha querido proyectar. La resiliencia de una nación se construye a través de bienes públicos que protegen a los más débiles y fortalecen a la comunidad a largo plazo, no con spots publicitarios. Los gobiernos chilenos han impulsado políticas que, lejos de construir resiliencia social, han inducido un alto grado de vulnerabilidad.
Contexto Global: Pobreza Extrema y Objetivos de Desarrollo Sostenible
Evolución de la Pobreza Extrema
La pobreza extrema, entendida como el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día según la paridad del poder adquisitivo de 2017, ha experimentado descensos notables en las últimas décadas. Sin embargo, incluso antes de la pandemia, el impulso de la reducción de la pobreza se estaba desacelerando. Para finales de 2022, el pronóstico inmediato sugirió que el 8,4% de la población mundial, o hasta 670 millones de personas, podrían seguir viviendo en la pobreza extrema.
El Resurgimiento del Hambre
Una revelación alarmante es el resurgimiento de los niveles de hambre a los registrados por última vez en 2005. Igualmente preocupante es el aumento persistente de los precios de los alimentos en un mayor número de países en comparación con el período de 2015 a 2019. La interconexión del bienestar humano subraya la importancia de abordar la pobreza global.
Actores Clave en la Reducción de la Pobreza
La participación activa en la formulación de políticas puede contribuir a mejorar la situación a la hora de abordar la pobreza. El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar a la hora de determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y contribuye a la reducción de la pobreza. La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa.

Medición y Complejidad del Concepto de Vulnerabilidad
Definiciones Económicas y Umbrales
En economía, la clase media se define a menudo en términos de ingreso o consumo, tanto de forma relativa (dentro de un rango de la distribución de ingresos) como absoluta (con umbrales específicos en dólares internacionales ajustados por paridad de poder adquisitivo -PPA-). Una definición económica pertinente para políticas públicas considera a una persona miembro de la clase media cuando deja de ser vulnerable a la pobreza. La población vulnerable se define como aquella que no está en la pobreza pero tiene una alta probabilidad de caer en ella ante cambios inesperados en sus ingresos. En ALC, se definen como aquellos que ganan entre 6,85 y 14 dólares por día (PPA 2017). La clase media, por su parte, se define como hogares con baja probabilidad de caer en pobreza, pero que no son ricos. El límite superior para la clase media se establece en 14 dólares por persona por día (PPA 2017).
Es crucial notar que las metodologías de recolección de datos y encuestas se actualizan a medida que los países se desarrollan. Esto puede implicar que las tendencias presentadas con datos a lo largo del tiempo no siempre sean comparables si hay rupturas en las series de datos.
Indicadores de Medición y Factores de Riesgo
La vulnerabilidad se define como la susceptibilidad de una comunidad al impacto de amenazas, influenciada por factores físicos, sociales, económicos y ambientales. Se argumenta que la vulnerabilidad es una condición producida histórica y socialmente, con una participación determinante de las relaciones de poder. La medición de la vulnerabilidad social se realiza a través de indicadores que evalúan aspectos como la situación laboral (paro), el nivel educativo (estudios), el tipo de hogar (vivienda), los ingresos per cápita (pobreza), el acceso a servicios de salud y rasgos personales como edad, género y nacionalidad.
Factores como el desempleo, la desigualdad de oportunidades, desastres naturales, enfermedades, cambio climático o accidentes graves pueden ser causas de vulnerabilidad social, conduciendo a la pobreza o exclusión social. La exclusión social es una consecuencia del agravamiento de la vulnerabilidad, cuando una persona o grupo es impedido de acceder a una calidad de vida decente y participar plenamente en la sociedad. En España, el informe de vulnerabilidad social de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) de 2022 reflejó que el país ocupa el cuarto puesto en la UE con mayor tasa de población en riesgo de pobreza (26%).

La Importancia de una Perspectiva Integral
El concepto de vulnerabilidad ha ganado terreno, a menudo sustituyendo términos como "extrema pobreza" o "grupos marginalizados". Sin embargo, este uso generalizado puede simplificar y banalizar realidades complejas, obviando la construcción social, histórica y las relaciones de poder que subyacen a estas condiciones. Referirse a colectivos solo como "vulnerables" puede atentar contra su dignidad, estigmatizarlos y limitar el ejercicio de sus derechos. La vulnerabilidad tiene múltiples facetas y no debe ser el único descriptor de un grupo o individuo; las capacidades de las personas y grupos también deben ser fomentadas.
Hacia la Reducción de la Vulnerabilidad
Proyectos para Mejorar la Empleabilidad
El proyecto para mejorar la empleabilidad de personas en situación de vulnerabilidad de la Comunidad de Madrid sigue en marcha, atendiendo a las 120 personas que lo conforman con la cobertura de alimentos para ellas y sus familias y con cursos e itinerarios para que puedan acceder al mercado laboral.
Atención a personas en situación de vulnerabilidad
El Pleno Empleo como Primer Paso
La principal causa de la vulnerabilidad social es la desigualdad de oportunidades. Son muchas las medidas que se han de tomar y deben plantearse como una estrategia a nivel nacional, clasificando los distintos colectivos vulnerables y aplicando las medidas precisas para cada uno de ellos, pero en Fundación Altius, creemos que el pleno empleo es el primer paso y el más importante para disminuir las desventajas con las que parten ciertas personas.
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