La comprensión y medición de la vulnerabilidad social son fundamentales para el diseño de políticas públicas efectivas que promuevan la equidad y el desarrollo sostenible. Este concepto, estrechamente ligado a la pobreza y la desigualdad, es abordado por diversas metodologías e indicadores a nivel global y nacional, en los que las Instituciones Nacionales de Estadística (INE) desempeñan un papel crucial.
Comprendiendo la Vulnerabilidad Social
Definición de Vulnerabilidad y Desigualdad
La vulnerabilidad social es un fenómeno que implica una condición de riesgo que padecen los individuos como resultado de la acumulación de desventajas sociales, de manera que dicha condición no sea superada por ellos mismos y se limiten sus oportunidades de desarrollo. Así la define el DIF Nacional (2017).
Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas (2022) define la desigualdad económica como la diferencia en la distribución de los ingresos, los bienes y las rentas dentro de un grupo, sociedad o país. Tanto dentro de los países como entre ellos se observan también desigualdades por la ubicación geográfica, por la edad, el origen étnico, la discapacidad, la orientación sexual, la clase social y la religión, factores que determinan el acceso a las oportunidades y al bienestar. Una forma de desigualdad social es la vulnerabilidad.
La Importancia de Sistemas de Protección Social
Unos sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos de la vulnerabilidad y evitar que muchas personas caigan en la pobreza. A pesar de la expansión de la protección social durante la crisis del COVID-19, más de 4000 millones de personas continúan totalmente desprotegidas. En respuesta a la crisis del coste de vida, 105 países y territorios anunciaron casi 350 medidas de protección social entre febrero de 2022 y febrero de 2023.

Enfoques de Medición de la Vulnerabilidad Social
La medición de la vulnerabilidad social no se limita a un único índice, ya que diferentes organismos y países desarrollan metodologías adaptadas a sus contextos. Las instituciones nacionales de estadística (INE) son actores clave en la generación de datos y la aplicación de estas mediciones.
El Indicador de Riesgo de Pobreza o Exclusión Social (AROPE) en Europa
El Pilar Europeo de Derechos Sociales establece 20 principios y derechos clave esenciales para unos mercados laborales y unos sistemas de protección social justos y que funcionen correctamente. El Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales es la contribución de la Comisión Europea a la aplicación de estos principios, proponiendo iniciativas para alcanzar objetivos de aquí a 2030 en los ámbitos del empleo, las capacidades y la protección social, entre los cuales la pobreza y la exclusión social son prioritarios.
En este contexto, el indicador Riesgo de pobreza o exclusión social, abreviado como AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion), corresponde a la suma de personas que están en riesgo de pobreza, o severamente desfavorecidas material y socialmente, o que viven en un hogar con una intensidad de trabajo muy baja. La tasa AROPE es la proporción de la población total que está en riesgo de pobreza o exclusión social. La población en riesgo de pobreza o exclusión social está definida según unos criterios establecidos por Eurostat, y los Institutos Nacionales de Estadística (como el INE en España) son responsables de recopilar y proporcionar los datos necesarios para su cálculo.
Criterios y Desglose del AROPE:
- Riesgo de pobreza: Personas cuyos ingresos por unidad de consumo son inferiores al 60% de la renta mediana disponible equivalente. Se calcula de forma separada para cada miembro del hogar.
- Carencia material y social severa: Incluye aspectos como la incapacidad de afrontar gastos imprevistos, el retraso en el pago de la hipoteca o el alquiler, la imposibilidad de calentar la vivienda, no poder permitirse unas vacaciones, una comida de carne, pollo o pescado cada dos días, un coche, o acceso a internet, entre otros.
- Hogares con intensidad de trabajo muy baja: Aquellos donde los adultos en edad de trabajar (18-64 años, excluyendo estudiantes y jubilados) trabajaron menos del 20% de su potencial total de horas de trabajo durante el año de referencia.
Según datos del año 2025 (proyecciones mencionadas en el borrador), por grupos de edad, el porcentaje más alto de personas en riesgo de pobreza o exclusión social corresponde al grupo de menores de 16 años (35,5% en mujeres y 32,3% en hombres). Según el tipo de hogar, el porcentaje más alto en 2025 corresponde al hogar formado por un adulto con uno o más niños dependientes (50,6%), seguido por los hogares unipersonales (31,4%), y otros hogares con niños dependientes (30,8%). Para los hogares sin hijos dependientes a cargo, el porcentaje más alto corresponde a una persona menor de 65 años (31,7%) y, en segundo lugar, a una persona de 65 y más años (30,9%). Finalmente, el nivel de educación también muestra una correlación: el porcentaje más alto de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025 corresponde al nivel más bajo de educación (0-2) (34,0% en mujeres y 32,3% en hombres).

El Índice de Vulnerabilidad Social en Territorios (IGVUST) en Chile
Enfocándose en un enfoque más territorial, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile, a través de la Subsecretaría de Evaluación Social, presenta el Índice de Vulnerabilidad Social en Territorios (IGVUST). Esta herramienta busca fortalecer el diseño, asignación, monitoreo y evaluación de programas sociales, representando un cambio de paradigma al pasar de un foco centrado exclusivamente en el hogar como unidad de análisis a uno que contemple un enfoque multidimensional y una perspectiva territorial en el Sistema de Apoyo a la Selección de Usuarios de Prestaciones Sociales (SIVUST).
La asignación de beneficios sociales se basaba principalmente en la Calificación Socioeconómica (CSE) del Registro Social de Hogares, con una lógica centrada en los hogares y en sus características socioeconómicas. El IGVUST complementa esa mirada al clasificar a los territorios según siete dimensiones:
- Ingresos
- Trabajo y Pensiones
- Salud y Dependencia
- Educación
- Vivienda
- Accesibilidad
- Seguridad
El SIVUST permite identificar desigualdades, barreras estructurales y oportunidades de desarrollo para promover la movilidad y la integración social. Este enfoque multidimensional es crucial para contribuir a la cohesión social, evitando la individualización excesiva que puede romper lazos comunitarios.
Herramienta de Vulnerabilidad Social: Clasificación de riesgos y mecanismos de adaptación
El Rol de las Instituciones Nacionales de Estadística (INE/INEGI)
Las Instituciones Nacionales de Estadística (INE), como el INE en España o el INEGI en México, son pilares fundamentales en la generación de datos oficiales y la aplicación de metodologías para la medición de la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad social. Su labor incluye la realización de encuestas de hogares, censos y el procesamiento de registros administrativos, que alimentan tanto indicadores estandarizados internacionalmente (como AROPE) como índices específicos de cada país.
Aunque no siempre exista un único "Índice de Vulnerabilidad Social del INE" definido de forma universal, la contribución de estas instituciones es integral. Un ejemplo de su implicación es el "Seminario Internacional: Medición de Grupos Sociales Vulnerables" organizado por el INEGI en 2011, lo que subraya su compromiso con la mejora continua en la identificación y caracterización de las poblaciones vulnerables.
Contexto y Desafíos de la Pobreza y la Desigualdad
Panorama Global de la Pobreza
La pobreza extrema, entendida como el hecho de sobrevivir con menos de 2,15 dólares por persona al día según la paridad del poder adquisitivo de 2017, ha experimentado descensos notables en las últimas décadas. Sin embargo, incluso antes de la pandemia, el impulso de la reducción de la pobreza se estaba desacelerando. Para finales de 2022, el pronóstico inmediato sugirió que el 8,4 % de la población mundial, o hasta 670 millones de personas, podrían seguir viviendo en la pobreza extrema.
Una revelación alarmante es el resurgimiento de los niveles de hambre a los registrados por última vez en 2005. Igualmente preocupante es el aumento persistente de los precios de los alimentos en un mayor número de países en comparación con el período de 2015 a 2019.
Desafíos en la Implementación de Políticas Sociales
En México, Nuevo León, un estado que se ubica entre las entidades federativas con mayor aporte al PIB nacional, reporta que 14.5% de la población vivía en situación de pobreza (CONEVAL, 2020). No obstante, el porcentaje de pobreza en Nuevo León es 27.4 puntos porcentuales menor que el porcentaje nacional, siendo este de 41.9%. Por otro lado, el porcentaje de población vulnerable por carencias sociales en Nuevo León fue de 34.4%, es decir, aproximadamente 1,832,700 personas presentaron al menos una carencia. La Secretaría de Igualdad e Inclusión de Nuevo León, a través de la Subsecretaría de Protección Social y Oportunidades, manifiesta que enfrentan una asignación ineficiente del presupuesto destinado a las comunidades vulnerables.
Las autoras Tapia y Reza (2013) señalan que las políticas que universalizan la entrega de los programas sociales no contribuyen al combate de la desigualdad. Por el contrario, la exacerban al destinar la misma cantidad de recursos a estratos sociales con necesidades diferentes, siendo este un claro error metodológico que resulta en el constante incremento en la desigualdad en México. La desigualdad en Nuevo León, y en general, debe abordarse desde el establecimiento de mecanismos confiables de registro y análisis de información para la toma de decisiones.
La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa, y el sector privado tiene un papel crucial que desempeñar a la hora de determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y contribuye a la reducción de la pobreza. Además, la participación activa de la ciudadanía en la formulación de políticas puede contribuir a mejorar la situación a la hora de abordar la pobreza.
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