Los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD) constituyen una medida integral de la carga global de la enfermedad. Se expresan como el número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura. El uso de los AVAD se ha vuelto cada vez más común en el campo de la salud pública y en la evaluación del impacto en la salud.
Los AVAD se calculan combinando las medidas de esperanza de vida con la calidad de vida ajustada durante una enfermedad o discapacidad grave para una población determinada. Es importante destacar que los AVAD, en su formulación, solo miden el beneficio obtenido con y sin intervención médica, por lo que no reflejan la carga total de la enfermedad en su totalidad.
Tradicionalmente, las cargas médicas se expresaban utilizando una medida única: los años de vida potencialmente perdidos debido a la muerte prematura. Este enfoque, sin embargo, no consideraba las condiciones médicas que no resultaban en una muerte antes de lo esperado.
La metodología de los AVAD no es una medida económica. Su propósito es cuantificar cuánta vida sana se pierde, sin asignar un valor monetario a ninguna persona o enfermedad, ni medir la pérdida de trabajo productivo o dinero como consecuencia de la enfermedad y la muerte.
Posteriormente, en 1996, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó este método como parte de las recomendaciones del comité encargado de la investigación en salud, titulado "Investing in Health Research and Development" (Inversión en Investigación y Desarrollo en Salud).
Componentes y Cálculo de los AVAD
Los AVAD incorporan una función de ponderación por edad. Originalmente, esta ponderación se basaba en la productividad económica de las personas en cada etapa de la vida. Sin embargo, para determinar las ponderaciones de una discapacidad, se utilizan medidas relacionadas con la calidad de vida. Estas ponderaciones varían en una escala de 0 a 1, donde 0 representa la ausencia total de discapacidad y 1 indica una discapacidad del 100% para todas las enfermedades.
Es fundamental comprender que estas ponderaciones no se basan en la capacidad de una persona para trabajar, sino más bien en los efectos de la discapacidad en la vida general de la persona.

Aplicación y Contexto Local: El Caso de Recoleta
Una de las circunstancias que puede afectar significativamente la calidad de vida de los hogares es la presencia de dependencia severa en alguno de sus miembros. Esta realidad afecta a un número considerable de personas en situación de discapacidad y a personas mayores, particularmente en comunas como Recoleta.
Históricamente, esta realidad ha sido invisibilizada, relegándola al ámbito de la "vida privada", de manera similar a cómo se han tratado el cuidado de niños y niñas o las labores domésticas. En sociedades tradicionalmente marcadas por la división sexual del trabajo, estas tareas han recaído, casi sin excepción, sobre los hombros de las mujeres.

La recopilación de información sobre los años de vida ajustados por discapacidad en Recoleta es crucial para visibilizar y abordar estas realidades, permitiendo una mejor planificación de políticas públicas y recursos destinados a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.