La Incapacidad Laboral por Tuberculosis: Un Análisis Detallado

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa crónica y progresiva causada por la bacteria o microbio Mycobacterium tuberculosis. Si bien generalmente afecta los pulmones, también puede extenderse a otras partes del cuerpo como el cerebro, los riñones, la columna vertebral o múltiples órganos simultáneamente.

Formas de Tuberculosis: Latente vs. Activa

No todas las personas infectadas con microbios de tuberculosis desarrollan la enfermedad. Existen dos formas principales:

  • Tuberculosis latente (inactiva): Los microbios de la tuberculosis viven en el cuerpo sin causar enfermedad. Las personas infectadas no se sienten enfermas, no presentan síntomas y no pueden contagiar la tuberculosis a otros.
  • Enfermedad de tuberculosis activa: Los microbios de la tuberculosis se activan y multiplican cuando el sistema inmunitario no puede contenerlos. Las personas con tuberculosis activa se sienten enfermas, presentan síntomas y pueden transmitir los microbios a quienes les rodean diariamente.

Sin tratamiento, aproximadamente 1 de cada 10 personas con tuberculosis latente desarrollará la enfermedad activa.

Transmisión de la Tuberculosis

La tuberculosis se propaga de persona a persona a través del aire, principalmente cuando un individuo con tuberculosis pulmonar o laríngea activa tose, canta o realiza otras maniobras respiratorias con esfuerzo, liberando partículas aerosolizadas que contienen M. tuberculosis. Estas partículas, de menos de 5 micras de diámetro, pueden permanecer suspendidas en el aire ambiental durante horas, aumentando el riesgo de diseminación.

Es más probable que los microbios se propaguen en áreas interiores o lugares con mala circulación del aire, como vehículos cerrados, en comparación con espacios exteriores. El contacto con fómites (superficies contaminadas, alimentos o respiradores personales) no parece facilitar la diseminación. Las personas con lesiones pulmonares cavitarias son especialmente contagiosas debido a la alta carga bacteriana en su esputo.

La capacidad de contagio de la tuberculosis pulmonar activa no tratada es variable, influenciada por factores como la cepa de M. tuberculosis, la positividad de la baciloscopia y la presencia de enfermedad cavitaria. Los factores ambientales, como el hacinamiento y la falta de ventilación en espacios cerrados, también aumentan el riesgo de transmisión. La OMS estima que cada paciente sin tratamiento puede infectar entre 10 y 15 personas al año, aunque la mayoría de los infectados no desarrollará la enfermedad activa.

El contagio disminuye rápidamente una vez iniciado el tratamiento eficaz, con la reducción de la tos y la pérdida de infecciosidad de los microorganismos en pocos días o semanas.

Con menor frecuencia, el contagio puede ocurrir por la aerosolización de microorganismos durante la irrigación de heridas infectadas, en laboratorios de micobacteriología o en salas de autopsias.

Históricamente, la ingestión de leche o productos lácteos contaminados con M. bovis causaba casos de tuberculosis amigdalina, ganglionar, abdominal, ósea y articular. Aunque esta vía de transmisión ha sido erradicada en gran medida en países con leche pasteurizada y control de ganado, sigue siendo una preocupación en regiones donde la tuberculosis bovina es endémica o con la popularidad creciente de quesos sin pasteurizar. M. bovis también puede transmitirse a otras especies animales, y los mataderos se han asociado con la transmisión zoonótica.

Diagnóstico y Pruebas de Detección

El diagnóstico de la tuberculosis se realiza con mayor frecuencia mediante frotis y cultivo de esputo, y cuando están disponibles, pruebas de amplificación de ácidos nucleicos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que las personas con mayor riesgo de tuberculosis se sometan a pruebas.

  • Prueba de sangre de la tuberculosis (IGRA): También conocida como ensayo de liberación de interferón gamma, mide la reacción del sistema inmunitario a los microbios de la tuberculosis. A diferencia de las pruebas cutáneas, no se ve afectada por la vacuna BCG. Es la prueba de elección para personas que han recibido la vacuna BCG.
  • Prueba cutánea de tuberculina: Consiste en inyectar una pequeña cantidad de material de análisis bajo la piel. Si se ha recibido la vacuna BCG, esta prueba puede dar un resultado falso positivo, por lo que es importante informar al médico.

Si se detectan microbios de tuberculosis en el cuerpo, el proveedor de atención médica realizará pruebas adicionales para determinar si se trata de tuberculosis latente o activa.

Tratamiento y Prevención

Si se diagnostica la enfermedad de tuberculosis activa, se inicia un tratamiento con una serie de antibióticos, administrados durante al menos cuatro meses. Es crucial que el paciente tome todos los medicamentos según las indicaciones de su proveedor de atención médica hasta terminarlos por completo.

La vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) es una vacuna contra la tuberculosis que no se usa comúnmente en los Estados Unidos. Se administra a bebés y niños pequeños en países donde la tuberculosis es prevalente y protege contra las formas graves de la enfermedad activa, como la tuberculosis meníngea.

esquema de la patogénesis de la tuberculosis pulmonar

Epidemiología Global y Desafíos

Sobre la base de las pruebas de tuberculina, se estima que alrededor de una cuarta parte de la población mundial está infectada. De todos los infectados, tal vez unos 15 millones de personas tengan la enfermedad activa en algún momento.

En 2020, se estimaron 9.9 millones de nuevos casos de tuberculosis en todo el mundo, con la mayoría ocurriendo en el sudeste asiático (43%), África (25%) y el Pacífico occidental (18%) (1). La incidencia y la mortalidad por tuberculosis susceptible a los fármacos estaban disminuyendo lentamente a nivel mundial, pero la pandemia de COVID-19 interrumpió los programas de control de la tuberculosis, y la OMS predice un estancamiento o una reversión de estas tendencias (1).

En 2021, en los Estados Unidos se informaron 7.860 nuevos casos de tuberculosis a los CDC, con una tasa de 2.4/100.000 (2). Durante la pandemia de COVID-19 en 2020, se observó una disminución del 20% respecto a las tasas de 2019, lo que sugiere una posible subnotificación o retraso en el diagnóstico (3). El 71% de los casos en EE. UU. en 2020 correspondieron a pacientes nacidos fuera del país en áreas de alta prevalencia, con una tasa significativamente mayor en esta población (11.5/100.000) que entre los estadounidenses nativos (0.7/100.000 [3]). El riesgo de tuberculosis es mayor para personas que viven en entornos de hacinamiento, como refugios, geriátricos o centros correccionales, y para aquellos que han experimentado falta de vivienda.

Un resurgimiento de la tuberculosis se observó entre 1985 y 1992 en algunas partes del mundo desarrollado, asociado a factores como la coinfección por VIH, el aumento de personas sin hogar, el deterioro de la infraestructura de salud pública y la aparición de la tuberculosis resistente a múltiples fármacos (MDR-TB), definida como resistencia al menos a isoniacida y rifampicina.

Aunque la MDR-TB representa menos del 4% de los casos, su diagnóstico y tratamiento consumen una fracción desproporcionada de los recursos. En muchas partes del mundo, la MDR-TB no puede diagnosticarse ni tratarse de manera oportuna con regímenes eficaces, lo que lleva a la transmisión continua, bajas tasas de curación y un aumento de la resistencia. Sin embargo, la implementación de regímenes terapéuticos más nuevos, más cortos y eficaces, junto con el manejo de los efectos adversos y el apoyo comunitario, ha generado una tendencia epidemiológica más favorable en algunas áreas.

mapa global de incidencia de tuberculosis

Fisiopatología de la Tuberculosis

La tuberculosis puede desarrollarse en tres etapas:

  1. Infección primaria: Se inicia con la inhalación de partículas pequeñas de M. tuberculosis que se depositan en las regiones profundas de los pulmones. La mayoría de las infecciones primarias (aproximadamente el 95%) son asintomáticas y resuelven espontáneamente o pasan a una fase latente.
  2. Infección latente: Los bacilos están presentes en el cuerpo, pero son contenidos por el sistema inmunitario, sin causar síntomas.
  3. Infección activa: Un porcentaje variable (5-10%) de las infecciones latentes se reactivan, manifestándose con signos y síntomas de la enfermedad.

La transmisión de la infección no suele ocurrir durante la etapa primaria ni en la fase latente. Para iniciar la infección, los macrófagos alveolares ingieren los bacilos. Aquellos que no son destruidos por los macrófagos se replican en su interior, atrayendo células inflamatorias que forman los tubérculos característicos.

La Incapacidad Temporal por Tuberculosis en el Ámbito Laboral

La tuberculosis es una causa infecciosa importante de morbilidad y mortalidad en adultos, lo que tiene implicaciones significativas para la capacidad laboral de los afectados.

Un caso documentado revela que un individuo en 1989 ya recibía tratamiento por tuberculosis pulmonar activa, con lesiones pulmonares atribuibles fundamentalmente a la enfermedad. Tras el alta de su tratamiento en 1990, se solicitó su evaluación por silicosis-TBC inactiva. Se determinó que la silicosis por sí misma no generaba incapacidad temporal, pero sí lo hacía cuando se complicaba con otras patologías como bronquitis aguda, neumonía o la propia tuberculosis.

Estudio sobre la Duración de la Incapacidad Temporal (IT) en Trabajadores con Tuberculosis

Para comprender el impacto de la tuberculosis en la capacidad laboral, se llevó a cabo un estudio descriptivo retrospectivo en un área de salud, centrado en personas laboralmente activas.

  • Objetivo: Determinar la duración media de la incapacidad temporal (IT) en enfermos tuberculosos laboralmente activos de un área de salud.
  • Diseño: Descriptivo, retrospectivo.
  • Emplazamiento: Nivel comunitario de un área de salud.
  • Participantes: Se incluyeron 58 pacientes diagnosticados de tuberculosis entre 1989 y 1998 que habían causado incapacidad temporal. La edad media fue de 37 años, con un notable predominio de varones (93,1%).
  • Mediciones y resultados principales:
    • La duración media de la IT detectada fue de 220,3 días, un periodo significativamente más prolongado que los estándares habituales.
    • Un porcentaje considerable de los trabajadores (36,2%) eran mineros, quienes mostraron una duración de la IT superior a la de otros trabajadores (p=0,003).
    • No se encontraron diferencias significativas en la duración de la IT para variables como edad, sexo, zona básica de salud, tipo de tuberculosis o año del diagnóstico.
  • Conclusiones del estudio: Se detectó que la duración de la IT en estos casos es mucho más prolongada de lo esperado, y se relaciona con la penosidad del trabajo físico. Por ello, se plantea que la reincorporación al trabajo debería considerarse cuando exista una mejoría clínica evidente del paciente y una seguridad en la respuesta al tratamiento antituberculoso.

Tuberculosis: Progresión de la Enfermedad, Animación. Alila Medical Media Español.

Referencias

  1. World Health Organization (WHO): Global Tuberculosis Report 2021. Accessed on 5/9/2022 and 4/17/2022.
  2. Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Tuberculosis-Data and Statistics. Accessed on 4/19/2022.
  3. Deutsch-Feldman M, Pratt RH, Price SF, et al: Tuberculosis-United States, 2020. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 70:409-414, 2021. doi: 10.15585/mmwr.mm7012a1

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