La Incapacidad Laboral y su Vínculo con la Tasa de Accidentabilidad

La incapacidad laboral es una situación que impacta significativamente la vida de los trabajadores, generando no solo repercusiones personales, sino también complejas implicaciones económicas y legales para las empresas. Comprender a fondo este concepto y sus orígenes es fundamental para abordar eficazmente sus consecuencias.

La Incapacidad Laboral como Indicador de Salud Laboral

La incapacidad es un indicador de salud laboral, siendo exponente de su pérdida. La incapacidad laboral, tanto temporal como permanente, deriva de múltiples variables que la causan, la condicionan y la modulan.

Definición y Tipos de Incapacidad Laboral

La incapacidad laboral se define como la imposibilidad de un trabajador para desempeñar sus funciones habituales debido a una condición médica. Esta condición puede surgir por diversas razones, y su impacto varía considerablemente según el tipo de empleo y la industria.

La Ley General de Seguridad Social define en su artículo 169 las situaciones determinantes de incapacidad temporal (IT) como aquellas debidas a enfermedad común o profesional, y a accidente (sea o no de trabajo), mientras el trabajador reciba asistencia sanitaria de la Seguridad Social y esté impedido para el trabajo. Esta tiene una duración máxima de trescientos sesenta y cinco días, prorrogables por otros ciento ochenta días si se presume que durante ellos el trabajador puede ser dado de alta médica por curación.

Por otro lado, la incapacidad permanente (IP) contributiva es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. La incapacidad laboral con carácter permanente manifiesta el indicador de retorno laboral y es muy útil de cara a valorar el impacto laboral de un proceso.

Factores Determinantes de la Incapacidad Laboral

La incapacidad laboral es un indicador de salud laboral de primer orden, referenciando tanto las ausencias laborales por baja como el no retorno por incapacidad laboral permanente, más allá de su uso habitual como un indicador de "gasto". Las variables de la incapacidad laboral se agrupan en:

  • Variables propias: Guardan relación con el trabajador y el trabajo, causando de forma inmediata y directa la incapacidad, su prolongación e interfiriendo en el retorno. Destacan la salud/enfermedad, lo sanitario y el trabajo, formando parte de la propia definición de la situación de incapacidad laboral temporal o permanente.
  • Limitaciones funcionales: Confieren lo incapacitante de las limitaciones funcionales para el trabajo de forma determinante, relacionándose con las exigencias del puesto.
  • Otros factores: Añadido a estas, los factores psicosociales y el componente voluntario pueden modular su aparición o prolongación, dificultando el retorno al trabajo. También influyen la edad y la variable sanitaria, como la disponibilidad y calidad de los recursos que pueden condicionar la incapacidad, mediando en su tratamiento.

El informe Lalonde de 1974, defendido por Marc Lalonde, entonces ministro canadiense de Salud, planteó que la salud o la enfermedad no se relacionan simplemente con factores biológicos o agentes infecciosos, sino que la mayoría de las enfermedades tienen una base u origen marcadamente socioeconómica. Según este informe, la salud está ligada a cuatro factores: lo biológico, los estilos de vida, el medio ambiente y los servicios sanitarios, siendo el de menor impacto «lo sanitario» a priori el más considerado.

Esquema de los factores determinantes de la salud según el informe Lalonde (biológicos, estilos de vida, medio ambiente, servicios sanitarios)

Incapacidad Laboral Temporal (IT): Análisis Territorial

Del resultado de diversos estudios se evidencia que la incapacidad laboral, tanto temporal como permanente, deriva de múltiples variables que la causan, la condicionan y la modulan. Sobre todas ellas destaca la significativa variabilidad de presentación por territorios (comunidades autónomas), lo que plantea un mapa de salud laboral muy diferente. No todas estas variables tienen el mismo peso ni el mismo efecto sobre los datos de incapacidad laboral.

Metodología y Fuentes de Datos

Los datos básicos sobre incapacidad temporal y permanente se extraen de la página de estadísticas de la seguridad social. Se procede a su análisis y elaboración, comparando datos acumulados a septiembre de 2019, con los de un estudio previo efectuado en 2017. El objetivo es constatar la diversidad de presentación por territorios de la incapacidad laboral, analizando datos de incidencia, duración y prevalencia de la incapacidad temporal, así como la presentación de la incapacidad permanente y sus grados por ámbito geográfico autonómico, y establecer sus posibles causas.

Duración Media de la Incapacidad Temporal

La duración media de la IT hace referencia a la duración, en días, de los procesos de los que se ha registrado el alta. Tomando como referencia datos acumulados a 1 de septiembre de 2019 para procesos de IT (excepto autónomos), la duración media de las bajas es diferente por comunidades autónomas.

  • Sólo seis comunidades autónomas están por debajo de la media nacional de 37,73 días: Aragón (37,63), Baleares (34,3), La Rioja (33,76), Madrid (31,83), Cataluña (27,30) y Navarra (25,6).
  • Las comunidades autónomas con mayor duración son Murcia (47,61), Ceuta (47,79), Castilla y León (48,11), Comunidad Valenciana (48,81), Asturias (54,19), Galicia (60,81) y Extremadura (68,98).

Para los autónomos, siete comunidades autónomas están por debajo de la media nacional de 91,37 días: Cataluña (83,07), Melilla (82,54), País Vasco (81,88), Aragón (79,91), Madrid (76,39), La Rioja (76,13) y Navarra (60,87). En duración por encima de la media coinciden Extremadura, Galicia y Asturias, y con menos duración Navarra, La Rioja y Madrid.

La mayor duración de las bajas sugiere deficiencias en la salud pública de la población por territorios, y/o un deficiente sistema sanitario que no reporta atención con la diligencia y efectividad requerida, incluso reflejando diferencias territoriales de acceso a tratamientos o pruebas. Sin embargo, no se puede afirmar que el componente voluntario o la complacencia en el control de las bajas sean diferentes de forma territorial.

Diagnósticos Comunes en Procesos de Larga Duración

El 60% de los procesos de IT tiene una duración menor de 15 días; el 72% se resuelven entre 1 y 30 días, y el 84% entre 1 y 60 días. El 11,5% se resolverán entre 61 y 180 días. En cuanto a procesos de duración muy prolongada, tres grandes diagnósticos copan los 20 principales procesos que alcanzan los 365 días de baja: las lumbalgias, los trastornos psiquiátricos menores y el cáncer de mama. Los 20 primeros diagnósticos representan el 30% de todos los procesos que llegan a 365 días de IT.

Gráfico de barras mostrando los 20 diagnósticos principales de incapacidad temporal que alcanzan los 365 días, con énfasis en lumbalgias, trastornos psiquiátricos menores y cáncer de mama

El 80% del gasto en IT se concentra en procesos de más de 90 días.

Incidencia y Prevalencia de la Incapacidad Temporal

La incidencia media mensual por cada mil trabajadores de la IT (excepto autónomos) muestra que, de forma significativa, algunas de las comunidades autónomas donde las bajas son más cortas tienen una mayor incidencia. Por encima de la media nacional de 27,93‰, se encuentran Navarra (46,17‰), Cataluña (41,11‰), País Vasco (31,18‰), Canarias (30,65‰) y Madrid (29,74‰). Las de menor incidencia son Asturias (21,28‰), Galicia (20,16‰), Comunidad Valenciana (19,57‰) y Extremadura (14,74‰); es decir, aquellas CCAA con mayor duración de las bajas, tienen menor incidencia.

Comparando datos de las series anuales 2013, 2017 y 2019, de entre las 6 CCAA con mayor incidencia de IT, destacan y coinciden en las tres series Navarra, Cataluña, País Vasco, Madrid y Baleares.

En cuanto a la incidencia media mensual de la IT por cada mil trabajadores autónomos, la variabilidad territorial es significativa. Por encima de la media nacional de 9,55‰, se sitúan Navarra (15,16‰), Murcia (12,08‰), Aragón (10,70‰), Asturias (10,7‰) y Cantabria (10,69‰). Las de menor incidencia son Canarias (8,75‰).

La mayor incidencia de la IT por territorios podría explicarse por déficits de salud pública de la población, déficits preventivos del sistema sanitario, población laboral de mayor riesgo, o determinantes psicosociales.

En cuanto a la prevalencia, es decir, procesos de IT que continúan abiertos en el periodo por cada mil trabajadores, Canarias (42,23), Galicia (41,52), País Vasco (38,58), Cantabria (38,49), Melilla (37,29), Murcia (36,92) y Navarra (35,64) se sitúan de forma destacada como comunidades con alta prevalencia, con un valor del Total Nacional de 33,16.

Volumen de Procesos y Trabajadores Protegidos

En cuanto al volumen de los procesos, el 57,80% corresponden a tres comunidades autónomas: Cataluña, Madrid y Andalucía. Al final del periodo, Cataluña tiene 105.633 procesos en vigor, Andalucía 85.590 y Madrid 81.877.

De los 15.649.378 trabajadores protegidos, Cataluña tiene 3.051.738, Madrid 2.940.857 y Andalucía 2.775.428. La Comunidad Valenciana cuenta con 1.658.249. Estas cuatro comunidades copan el 61,23% de los trabajadores protegidos, siendo Cataluña, Madrid y Andalucía el 51,49%.

Mapa de España mostrando la distribución territorial de la duración media, incidencia y prevalencia de la Incapacidad Temporal

Incapacidad Permanente (IP) y Gran Invalidez: Un Indicador de Fracaso en Prevención

La incapacidad permanente es el peor resultado en salud laboral, el indicador de no retorno laboral que mejor expresa la pérdida de capital humano y cuestiona el fracaso en prevención.

Variabilidad Territorial de la Incapacidad Permanente

Para establecer una proporcionalidad de referencia, se ha relacionado el número de pensiones en cada comunidad autónoma con el número de afiliados en esa comunidad. La variabilidad de presentación de la incapacidad permanente por comunidades autónomas es muy significativa. Al poner las incapacidades por grados en cada comunidad autónoma por cada mil afiliados, esta relación refleja diferencias significativas por territorios.

Pareciera desprenderse de los datos que residir en determinadas comunidades autónomas está en relación directa con un mayor porcentaje de incapacitados permanentes, y por el contrario, vivir en determinados territorios de España supusiera un mayor nivel de capacidad laboral saludable (menor número de incapacitados). La relación entre comunidades con mayor tasa de desempleo no se corresponde linealmente con las de mayor o menor número de incapacidades permanentes por mil trabajadores afiliados.

A efectos de población "no activa laboral", es crucial considerar lo que representan para el sistema productivo y de recaudación las incapacidades absolutas y las totales cualificadas, ya que estos trabajadores no trabajarán (en principio) y son perceptores de prestaciones compensatorias.

Gráfico comparativo de la tasa de incapacidad permanente por mil afiliados en diferentes comunidades autónomas de España

Gran Invalidez: Definición y Distribución Regional

Se entenderá por gran invalidez la situación del trabajador afecto de incapacidad permanente que, por consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, necesite la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse, comer o análogos. La consideración de Gran Invalidez conlleva la objetivación de la necesidad de una tercera persona para la realización de las actividades básicas de la vida diaria, derivada de las limitaciones funcionales.

Cataluña tiene el doble de grandes inválidos que Madrid con un número de afiliados parejo. Si se establece una ratio por mil afiliados, destacan por tener un mayor porcentaje de Gran Invalidez:

  • Asturias (2,84‰)
  • Castilla La Mancha (2,32‰)
  • Extremadura (2,31‰)
  • Galicia (2,23‰)
  • Andalucía (2,13‰)
  • Comunidad Valenciana (2,11‰)

Por otro lado, las comunidades autónomas con menor proporción de Grandes Inválidos por mil afiliados son:

  • La Rioja (1,39‰)
  • Ceuta (1,36‰)
  • Canarias (1,33‰)
  • Navarra (1,25‰)
  • Madrid (0,96‰)

El cómputo del Total Nacional de gran invalidez preexiste del 1,76‰.

La Tasa de Accidentabilidad y su Consecuencia en la Capacidad Laboral

El accidente de trabajo constituye uno de los riesgos laborales legalmente consagrados en la legislación de los países. La incapacidad laboral es multifacética y puede agruparse en varias categorías principales:

  • Enfermedades Profesionales: Desarrolladas como consecuencia directa de la actividad laboral.
  • Accidentes de Trabajo: Sucesos que pueden ocurrir en cualquier entorno laboral y son responsables de un número considerable de incapacidades.
  • Enfermedades Comunes: Condiciones médicas no vinculadas a la actividad laboral específica, pero que afectan la capacidad de trabajar.
  • Problemas Musculoesqueléticos: Afectan especialmente a empleos con esfuerzo físico constante, levantamiento de cargas o posturas prolongadas.
  • Trastornos Mentales y Emocionales: El estrés, la ansiedad, la depresión, etc., pueden mermar la capacidad de concentración y rendimiento.

El entorno laboral y las medidas preventivas juegan un papel crucial en la aparición y severidad de la incapacidad laboral. Un ambiente de trabajo tóxico, la falta de apoyo o el estrés laboral pueden exacerbar condiciones de salud mental y física, aumentando el riesgo de incapacidad. La implementación de protocolos de seguridad rigurosos, la promoción de la salud mental y la adaptación ergonómica del puesto de trabajo son esenciales para prevenir problemas.

Infografía sobre los tipos de riesgos laborales y su relación con la incapacidad

Impacto Global de los Accidentes de Trabajo

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el número de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, que anualmente cobra más de 2 millones de vidas, parece estar aumentando debido a la rápida industrialización de algunos países en desarrollo.

Desde el punto de vista conceptual, legal o técnico, el accidente es un fenómeno que impacta negativamente sobre la salud e integridad física del trabajador. Adicionalmente, genera innumerables efectos negativos en materiales, insumos, equipos, maquinaria, ambiente y finanzas; manifestándose en costos directos e indirectos que impactan a empresarios, empleados y actores del Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL). Estos acarrean muertes, discapacitados, pérdidas económicas y de calidad de vida, de tiempo y dolor a trabajadores y familias, generando grandes costos para el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) y en particular al SGRL. Además, golpean la eficiencia y desarrollo organizacional y se traducen en daño económico para la sociedad.

En términos de pérdidas de salud, dependiendo de la gravedad de la lesión del accidente de trabajo, puede derivar en incapacidad temporal, en incapacidad parcial permanente, en invalidez o en la muerte. Algunos de estos estados causan la pérdida permanente de las habilidades, destrezas, aptitudes y/o potencialidades del orden físico, mental y social, que impiden desempeñarse adecuadamente en un determinado trabajo; es decir, originan pérdida de capacidad laboral.

Concepto de seguridad y salud en el trabajo

Análisis Detallado de Accidentes de Trabajo y Pérdida de Capacidad Laboral (Caso Colombia)

Las estadísticas a nivel nacional publicadas por la Cámara Técnica de Riesgos Profesionales de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) reportaron que en 2018, de cada 100 trabajadores afiliados, 6.2 sufrieron un accidente de trabajo y de cada 100 mil trabajadores, al 99.6% les diagnosticaron una enfermedad de origen laboral.

Un estudio de 9.854 registros de accidentes de trabajo con capacidad laboral calificada entre 2014 y 2016 en Colombia analizó la relación entre accidentalidad y pérdida de capacidad laboral, excluyendo registros con calificación inferior al 5% o información incompleta.

Características de la Accidentalidad Calificada

  • La accidentalidad calificada se concentró en el género masculino con el 84.2%, mientras el sexo femenino representó el 15.8%, con una razón de 1:5.
  • El origen propio del trabajo abarcó el 83.8%, seguido del origen en tránsito con el 12.0% y violencia con 2.0%.
  • El 74% de los accidentes de trabajo calificados presentaron situación terminada, mientras que el 26% estaban en situación activa. Esta última situación puede deberse a patologías que se vuelven crónicas y generan deterioro paulatino, requiriendo nuevas evaluaciones, o a mejoramientos/empeoramientos del estado de salud que demandan evaluaciones periódicas o tratamientos.

Clase de Riesgo y su Influencia

Para el Sistema General de Riesgos Laborales colombiano, las empresas se clasifican en cinco clases de riesgo. La clase de riesgo III (riesgo medio) fue la de mayor importancia en pérdida de capacidad laboral, representando el 34%, seguida de la clase V (22%). La mortalidad, con un 4.7%, reflejó cierto nivel de impacto en participación en clase IV y V (1.3% cada una). La distribución de invalidez fue casi homogénea en todas las clases de riesgo, alcanzando un total del 4.2%.

En cuanto a la deficiencia, en todas las clases de riesgo hubo predominio de deficiencias con calificación cercana al 5%, incrementándose entre los valores del 15%-19%. Con relación a la discapacidad, la clase de riesgo III registró su mayor valor en discapacidad menor de 4%, seguida de la clase V. En la minusvalía, el 50% de los siniestros registraron baja calificación (cercana al 2.2%), independientemente de la clase de riesgo, reapareciendo frecuentemente en calificaciones desde 13% a 22%. La clase de riesgo III registró el mayor número de casos calificados con minusvalías inferiores al 6%, seguidas de la clase V.

Diagrama de barras o gráfico de pastel que ilustra la distribución de la pérdida de capacidad laboral por clase de riesgo

Sectores Económicos y Diagnósticos Prevalentes

Tres sectores concentraron gran parte de la siniestralidad calificada, representando el 41.9% del total:

  • Infraestructura y obras civiles (16,6%)
  • Servicios generales (12,7%)
  • Servicios temporales (12,6%)

El 83.2% de los casos calificados se ubicaron en 27 categorías de diagnóstico, pero en solo cinco categorías se concentró el 46% de los accidentes de trabajo:

  • Amputación traumática de la muñeca y de la mano (12%)
  • Fractura de la muñeca y de la mano (11%)
  • Fractura de la pierna (incluido el tobillo) (8%)
  • Fractura del antebrazo (8%)
  • Luxación, esguince y torcedura de las articulaciones y ligamentos de la rodilla (7%)

Estas lesiones conllevan a designar como parte del cuerpo afectada principalmente las extremidades superiores e inferiores, y como naturaleza de la lesión más representativas la amputación y la fractura. La categoría sobresaliente en incapacidad parcial permanente y en invalidez fue la amputación traumática de la mano y muñeca, y en mortales, los traumatismos de regiones no especificadas del cuerpo, lo que puede estar asociado con politraumatismos.

Tipos de Accidentes y Rangos de Edad

Las caídas a nivel representaron el tipo de riesgo de mayor importancia, reportando el 21.6% de los eventos con pérdida de capacidad laboral, especialmente en edades de 37-45 años en ambos sexos. En segundo y tercer lugar figuraron el atrapamiento (14.0%) y las pisadas, golpes o choques (9.7%). Las caídas a diferente nivel, categorizadas en dos tipos de riesgo, aportaron un total de 397 accidentes de trabajo con pérdida de capacidad laboral (4%).

La mayor siniestralidad correspondió al rango de edad comprendido entre los 27 y 44 años. El atrapamiento tuvo su mayor incidencia entre los 28 y 36 años. El 50% de los casos calificados como invalidez o muerte registraron edades cercanas a los 39 años, y la incapacidad parcial permanente ocurrió hacia los 40 años, aunque con atípicos reapareciendo en edades superiores a los 70 años. Los orígenes deportivo, SOAT, tránsito y violencia inician su ocurrencia en edades tempranas (19-20 años).

Gráfico de líneas mostrando la siniestralidad por rango de edad y tipos de accidentes

Perspectivas y Corroboraciones

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó en su informe mundial sobre discapacidad de 2011 que el 15% de la población mundial vivía con algún tipo de discapacidad. En América Latina, Brasil ocupa el primer lugar en prevalencia (23.9%) y Colombia se encuentra en un nivel intermedio (6.3%), con un 6.5% de hombres y 6.1% de mujeres con alguna discapacidad.

Los indicadores generales del sistema de riesgos laborales de Colombia entre 2011 y 2015, en coherencia con los resultados de estudios recientes, refieren la incapacidad parcial permanente como el tipo de calificación más frecuente, seguida de la muerte y la invalidez.

Resulta prudente advertir que, más que las cifras brutas de frecuencia de accidentalidad, la pérdida de capacidad laboral está definiendo nuevas rutas para evaluar indicadores del sistema. El número absoluto de eventos pagados no refleja el impacto real del siniestro en la salud de las personas ni tampoco en las finanzas de las empresas y del propio sistema.

El análisis efectuado da cuenta de que, si bien las caídas en alturas participan en casos de muertes y discapacitados, son las caídas a nivel las que más eventos con pérdida de capacidad laboral calificada agregan (21.6%), lo que obviamente impacta las tasas nacionales de mortalidad, incapacidad permanente parcial e invalidez.

La Segunda Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) evidenció resultados similares a los de estudios previos en cuanto al departamento de ocurrencia, origen del siniestro (tipo de riesgo) y la clase de riesgo. Además, la investigación de accidentes de trabajo reportados a una Administradora de Riesgos Laborales (ARL) mostró que el 80% de la accidentalidad laboral se concentró en pisadas, golpes o choques, caída de personas y caída de objetos. También coincidió con el liderazgo del género masculino en accidentes de trabajo, dado que el 86% de los accidentes reportados fueron de sexo masculino.

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