En la vida cotidiana, es normal que en algunas situaciones mostremos cierto grado de impulsividad. Cuando nos enfrentamos a un peligro, solemos responder sin pensar, lo cual se debe a que la parte emocional de nuestro cerebro toma el mando. Sin embargo, cuando existe un problema para controlar las emociones y el comportamiento en diferentes situaciones, podemos hacer referencia a un trastorno del control de los impulsos (TCI).
La persona que padece un problema de autocontrol no es capaz de resistir una tentación, impulso o deseo. Vivimos en sociedad, y no controlarse puede generar daño tanto a la persona como a su entorno. Afortunadamente, el autocontrol es una habilidad que se puede desarrollar con el tratamiento adecuado.
Cuando hablamos sobre trastorno de control de impulsos, nos referimos a la incapacidad de resistir un impulso, una tentación o deseo que tiene la persona de realizar acciones que pueden resultar perjudiciales. Desde esta perspectiva, necesitamos entender los comportamientos como el resultado de una elevada tensión emocional y ansiedad. Estos actos impulsivos no son una cuestión relacionada con la falta de interés o voluntad por parte de la persona.
Definición y Clasificación de los Trastornos del Control de Impulsos
Los trastornos del control de impulsos (TCI) son una clase de trastornos psiquiátricos caracterizados por dificultades para controlar los impulsos agresivos o antisociales. En el sistema de clasificación del DSM-5, el trastorno de personalidad antisocial y el trastorno de oposición desafiante se incluyen en la misma categoría, que se clasifica en términos generales como "trastornos disruptivos, de control de impulsos y de conducta".
Es importante destacar que, aunque muchas personas con TDAH muestran un comportamiento impulsivo, el TDAH no se clasifica como un trastorno del control de impulsos; más bien, en el DSM-5, es un trastorno del desarrollo neurológico. El comportamiento impulsivo no es un síntoma universal del TDAH y, cuando está presente, no es necesariamente agresivo o antisocial.
Asimismo, la tricotilomanía y otras conductas repetitivas centradas en el cuerpo (BFRB) -en las que los individuos se involucran en arrancarse el cabello, picarse la piel u otras conductas autolesivas compulsivas- se clasificaron como trastornos del control de impulsos en ediciones anteriores del DSM. Sin embargo, en la versión más reciente, el DSM-5, se clasifican como trastornos obsesivo-compulsivos. La adicción tampoco se clasifica como un trastorno del control de impulsos, aunque la impulsividad es un factor de riesgo clave para la adicción y a menudo juega un papel importante en la motivación temprana de una persona para buscar drogas.

Principales Trastornos del Control de Impulsos
Dentro de los trastornos del impulso podemos encontrar diferentes conductas. Todos ellos se caracterizan por un fracaso en el intento de resistir el impulso de realizar la conducta y por una tensión creciente que siente la persona previa a realizar la conducta que libera con la consecución de la misma. Los trastornos en sí mismos son raros y cada uno afecta aproximadamente del 1 al 3 por ciento de la población.
Trastorno Explosivo Intermitente (TEI)
- Descripción: Se producen episodios de falta de autocontrol que se manifiestan con ataques de ira desproporcionados respecto a la provocación, berrinches y/o disputas verbales. Es un patrón de conducta en el que se presentan episodios agresivos que dan lugar a violencia verbal o física o a la destrucción de la propiedad.
- Síntomas diagnósticos: Para calificar para un diagnóstico de TEI, alguien debe demostrar agresión verbal o física impulsiva aproximadamente dos veces por semana durante al menos 3 meses. Esto puede manifestarse como agresión verbal (rabietas, fuertes diatribas, etc.) o agresión física (hacia otras personas, propiedades, animales, etc.).
- Inicio y Consecuencias: Generalmente comienza al final de la infancia o la adolescencia y puede tener un impacto negativo grave en la vida de quienes lo padecen. Los "episodios" agresivos pueden resultar en daños a la propiedad o asalto físico, posiblemente generando problemas con la ley u otras consecuencias a largo plazo y, en muchos casos, las explosiones de ira dañan las relaciones con los demás, a veces sin posibilidad de reparación. Por esta razón, muchas personas con TEI sienten un arrepentimiento genuino después de sus arrebatos, incluso si sienten alivio en el momento.
Cleptomanía
- Descripción: Es el impulso irresistible de robar objetos, aunque no tengan valor. Consiste en la comisión de robos de objetos que no tienen un gran valor o no son necesarios para el uso personal. Alguien con cleptomanía con frecuencia se siente obligado a robar artículos, a menudo pequeños o de poco valor, y encuentra inmensamente difícil resistir estos impulsos.
- Distinción: Hay que distinguirlo de la actividad del ladrón esporádico o habitual, cuyo objetivo es el enriquecimiento ilícito buscando un beneficio personal. Las personas con cleptomanía lo hacen sin un propósito claro: roban simplemente por robar. Tomar el artículo puede proporcionar temporalmente placer o una sensación de alivio, pero muchas personas informan posteriormente de sentimientos de culpa o vergüenza.
- Características: Aproximadamente dos tercios de los casos conocidos de cleptomanía ocurren en mujeres. Para calificar para un diagnóstico de cleptomanía, los robos no deben estar relacionados con tendencias antisociales, manías o alucinaciones, ni llevarse a cabo como medio de venganza.
Piromanía
- Descripción: Involucra una fascinación compulsiva por el fuego, así como la impulsividad en iniciar incendios repetidamente sin motivos obvios y sin considerar las consecuencias. Las personas con piromanía a menudo se sienten profundamente fascinadas por el fuego y pueden sentir una sensación de euforia al encender uno y verlo arder. Al prender fuego intencionalmente para alimentar esta fascinación, a menudo se ponen a sí mismos y a los demás en un gran riesgo.
- Distinción: El incendio provocado es el inicio de incendios para obtener ganancias monetarias, el deseo de encubrir un crimen o alguna otra causa clara (aunque a menudo inmoral o criminal). Al igual que con la cleptomanía, un diagnóstico de piromanía solo se puede otorgar si las acciones no se toman por ira, como un medio de venganza o para encubrir un crimen.
- Características: Las personas con piromanía pueden expresar un interés inusual en los incendios o la extinción de incendios, apareciendo a menudo en lugares donde los incendios están ardiendo o activando falsas alarmas de incendio. Alguien con piromanía también puede tener una cantidad innecesaria de parafernalia para encender fuego, como fósforos o encendedores.
Otros comportamientos impulsivos
- Ludopatía: Es una conducta de juego recurrente.
- Tricotilomanía: Es el impulso de tirarse del pelo hasta arrancarlo. Consiste en un patrón de arrancamiento del pelo de forma recurrente.
- Onicofagia: Compulsión de morderse las uñas.
- Dermatilomanía: Compulsión de pellizcarse o rascarse la piel.
- Compra compulsiva: Se caracteriza por una compra desmedida e irresistible que resulta en angustia emocional o problemas financieros, sociales o laborales.
- Tics nerviosos: Se trata de un movimiento compulsivo que se repite con frecuencia.
- Síndrome de Tourette: Este trastorno neurológico se caracteriza por la presencia de movimientos repetitivos que escapan al control voluntario de la persona.
Causas y Factores Contribuyentes
Se cree que los trastornos del control de impulsos se desarrollan a través de una combinación de factores biológicos y ambientales. En otros casos, estos problemas tienen su inicio durante la infancia o la adolescencia, y se han vinculado con un estilo educativo autoritario o demasiado permisivo. También existe una relación entre la falta de autocontrol y los trastornos de la personalidad, lo cual indica que los aspectos personales y sociales desempeñan un papel importante en la aparición e instauración de estos problemas.
Se ha observado que el trastorno explosivo intermitente parece ser hereditario, lo que sugiere un posible componente genético. Además, se asocia con diferencias en la estructura y función del cerebro. Algunas investigaciones, por ejemplo, sugieren que el TEI está relacionado con alteraciones en las vías de la serotonina en el cerebro y el sistema límbico. Similar a esto, se cree que la cleptomanía es causada, al menos en parte, por interrupciones en las vías de los neurotransmisores que se ocupan de la serotonina y la dopamina, que desempeñan un papel en la agresión y en la forma en que el cerebro responde a la recompensa. La causa exacta de la piromanía es desconocida, aunque la poca investigación sugiere un posible componente genético.

Síntomas de la Incapacidad de Autocontrol
Los comportamientos y emociones asociados con los trastornos del control de impulsos suelen seguir una trayectoria similar. La clave radica en que el mecanismo que se encuentra en la base de la falta de autocontrol se autoalimenta. Cuando experimentas una tensión interior creciente que te hace sentir mal, inmediatamente sientes el impulso de realizar el comportamiento que te ayudará a liberarte, al menos momentáneamente, de esa ansiedad. Luego, cuando reflexionas, te sientes culpable y te recriminas.
Los principales síntomas y signos de la falta de control de impulsos incluyen:
- Tensión interna creciente: Antes de que se actúe sobre el impulso, muchas personas con TCI informan que aumenta la tensión interna, que puede volverse aparentemente insoportable. La persona se bloquea y es el "cerebro emocional" el que toma las riendas de la conducta anulando las funciones ejecutivas de la corteza cerebral.
- Conductas impulsivas: Son uno de los signos más evidentes. Las personas impulsivas tienden a tomar decisiones precipitadas y a realizar acciones sin considerar posibles consecuencias negativas.
- Dificultad para organizar o planificar: Cuando se dan este tipo de problemáticas, suele haber una dificultad para organizar o planificar actividades. Las personas impulsivas suelen tener problemas para mantener planes o estructuras a largo plazo, ya que pueden cambiar de opinión de forma habitual.
- Frustración intensa: La presencia de una frustración intensa ante cualquier mínima dificultad puede ser otro síntoma habitual. Las personas con trastorno de control de impulsos pueden sentirse abrumadas de forma rápida, superados por situaciones que requieren de paciencia o esfuerzo sostenido.
- Asunción de riesgos: Al tener dificultades para poder controlar los impulsos, pueden verse envueltos en actividades peligrosas sin valorar los posibles riesgos relacionados.
- Problemas en las relaciones: La dificultad para controlar los impulsos puede llevar a conflictos con las personas más cercanas.
- Culpa y arrepentimiento: Es una emoción frecuente después de los comportamientos impulsivos que puedan tener.
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Comorbilidad y Consecuencias
Los trastornos del control de impulsos a menudo coexisten con otros trastornos psiquiátricos, sobre todo depresión, ansiedad y abuso de sustancias, pero no siempre está claro si las condiciones comórbidas se desarrollan de forma independiente o si los problemas de salud mental son el resultado de la dificultad para controlar los impulsos y sus consecuencias. No es raro que las personas que padecen un trastorno del control de impulsos cumplan con los criterios diagnósticos de otro padecimiento de salud mental.
En algunos casos, es posible que un trastorno del control de impulsos provoque la aparición de los síntomas de otra patología mental. A menudo los trastornos disruptivos se presentan de forma comórbida, es decir, asociada, al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en sus formas impulsivas-hiperactivas, cuando existen factores desencadenantes biológicos y/o ambientales (entorno) como consumo de sustancias, entornos desestructurados, experiencias de bullying, problemas socio-afectivos o antecedentes familiares.
Las consecuencias de la falta de autocontrol difieren dependiendo del tipo de conducta impulsiva exhibida, la intensidad y la duración de la misma. Estos trastornos pueden afectar significativamente la vida social, laboral y personal de un individuo. Alguna evidencia sugiere que los arrebatos de ira pueden aumentar el riesgo de problemas de salud. Un estudio, por ejemplo, encontró que las personas que tenían frecuentes "ataques de ira" eran más susceptibles a ataques cardíacos y derrames cerebrales, especialmente en las horas inmediatamente posteriores a un arrebato, probablemente debido a picos de presión arterial y resistencia vascular causados por el estrés.
Tratamiento de la Incapacidad de Control de Impulsos
Aunque los TCI a menudo se sienten incontrolables, el tratamiento es posible. Si bien los resultados varían según la gravedad del trastorno y la cooperación del paciente, el pronóstico se considera generalmente positivo. Los trastornos del control de impulsos a menudo se tratan con una combinación de medicamentos y terapia.
Hay distintas formas de poder mejorar el trastorno de control de impulsos, siempre entendiendo que puede resultar complejo, ya que esos ciclos relacionados con la impulsividad, pueden ser difíciles de cortar. El tratamiento puede variar en función de la gravedad del trastorno y de las necesidades específicas de la persona.
Enfoques Terapéuticos
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Se ha descubierto que la TCC es eficaz para muchos trastornos del control de impulsos. Ayuda a las personas a aprender a identificar y cambiar los patrones de pensamiento que llevan a comportamientos impulsivos. Puede ayudar a los pacientes a reconocer sus impulsos agresivos y desarrollar mecanismos de afrontamiento para responder a ellos.
- Terapia de Relajación y Mindfulness: El aprendizaje de técnicas de relajación y la práctica del mindfulness pueden ayudar a lidiar con la ansiedad y la sensación de urgencia, manteniendo a raya la ira hasta que pase el impulso.
- Terapia de Aversión: Es una técnica conductual que a veces se emplea para tratar la cleptomanía, en la que el individuo asociará intencionalmente algo desagradable con su impulso de robar.
- Programas de Manejo de la Ira: Pueden ser de gran ayuda, así como la terapia de grupo con otras personas que luchan por controlar la agresión.
- Terapia Familiar o de Pareja: En casos de conflicto interpersonal resultante de un comportamiento impulsivo, la terapia familiar o la terapia de pareja pueden brindar apoyo adicional. La terapia familiar puede ser útil para abordar aquellas dificultades que hayan podido surgir como resultado de las acciones impulsivas, proporcionando un sistema de apoyo y mejorando la dinámica en las relaciones.
- Terapia Integradora: El abordaje integrador permite ajustar las herramientas y estrategias a las necesidades que pueda tener el paciente, teniendo en cuenta que el trastorno de control de impulsos puede estar acompañado de otras patologías o dificultades de base que tengan que ser abordadas.
Estrategias y Técnicas Personales
Como habilidad compleja, están involucrados aspectos como las emociones, los pensamientos y los comportamientos, así como la toma de decisiones. Es posible desarrollar una mayor conciencia y control de los impulsos mediante la aplicación de diversas técnicas:
- Toma de Conciencia: El primer paso para realizar un cambio es desarrollar una mayor conciencia de las emociones, pensamientos y sensaciones relacionadas con los comportamientos impulsivos.
- Técnicas de Relajación: Realizar respiraciones profundas u otras técnicas de relajación, permitiendo la reflexión previa a la toma de decisiones.
- Técnica de Pausa y Reflexión: Permite parar antes de la decisión y pensar si la acción que se va a tomar es la que realmente se desea.
- Diario de Impulsos: Llevar un diario en el que se registran los sentimientos, los impulsos experimentados a lo largo del día y los desencadenantes relacionados.
- Ejercicios de Conexión con el Presente (Grounding): Antes de realizar cualquier acción, buscar 5 cosas que se puedan ver de un color, 4 cosas que se puedan tocar, 3 cosas que se puedan escuchar, 2 cosas que se puedan oler, 1 cosa que se pueda saborear.
- Entrenamiento para la Asertividad: La asertividad es la capacidad para comunicarnos con los demás desde una postura de autoconfianza, expresando nuestros sentimientos, ideas y necesidades teniendo en cuenta las necesidades y los sentimientos de los demás.
- Reconocer los Disparadores: Tomarse el tiempo necesario para reconocer los estímulos que rodean y son disparadores de los comportamientos más impulsivos.
- Generar Autoinstrucciones: Utilizar instrucciones internas para reflexionar sobre una situación y actuar de forma efectiva, especialmente cuando controlar la impulsividad resulta complicado.
- Establecer Rutinas: Mejorar la gestión del tiempo, incluyendo actividades efectivas para manejar el estrés.
Uso de Medicación
La medicación puede ser un complemento a la terapia, que pueda facilitar el control de impulsos. Así, el psiquiatra o el médico de cabecera puede recetar estabilizadores para el estado de ánimo o medicamentos para el TDAH. Debido a que los trastornos a menudo son comórbidos con otras afecciones que deben tenerse en cuenta en el tratamiento, como el abuso de sustancias o la depresión, los enfoques varían.
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