La Importancia del Juego en el Adulto Mayor: Un Camino hacia el Bienestar Integral

Dentro del programa de terapia ocupacional en geriatría y gerontología, las sesiones de juego para personas mayores tienen una finalidad primordial y muy completa. Se trata de combinar ejercicio físico, estimulación cognitiva, cuidado de la salud mental, diversión y relaciones sociales satisfactorias. En nuestra residencia para la tercera edad desplegamos toda una serie de actividades de terapia ocupacional y psicosociales para promover el bienestar y la autonomía de nuestros residentes.

La etapa de envejecimiento se caracteriza por proporcionar mucho tiempo libre, sin tantas responsabilidades ni obligaciones horarias. Pero la clave de un envejecimiento saludable estriba en saber disfrutar de un tiempo de ocio de calidad; que favorezca la actividad física, ejercitar la memoria para prevenir el deterioro cognitivo, el cuidado de la salud mental y una rica vida social. Es por ello que en la Residencia Argaluza destinamos gran parte de nuestros recursos y actividades terapéuticas y psicosociales a los juegos para ancianos.

No en vano, la literatura gerontológica evidencia la importancia del juego en las personas mayores como un aspecto primordial para su salud y su calidad de vida. Es una herramienta espléndida e integral para incentivar sus relaciones sociales y, con ello, alejarlos del nocivo aislamiento social. Así pues, aprovechando nuestro equipo de terapeutas, nuestros amplios jardines y nuestras instalaciones adaptadas a la tercera edad, llevamos a cabo todo un conjunto de actividades físicas y recreativas donde el juego es más que divertimento.

Ilustración de personas mayores jugando a juegos de mesa en un entorno social

El Juego como una Actividad Seria y Esencial

El afamado escritor Julio Cortázar, a la edad de 69 años, comentó en una entrevista: «(…) Cuando yo hablo del juego, hablo siempre muy en serio. Como hablan los niños, porque para ellos el juego es una cosa muy seria. (…) El juego está integrado en la esencia de la vida. (…) Nosotros [los adultos] lo racionalizamos y lo convertimos en sinfonías, cuadros, novelas,…».

En efecto, el juego supone un método muy atractivo y sencillo de fomentar el ejercicio físico, el entrenamiento de las habilidades cognitivas y la creatividad. Así como es de gran utilidad para promover la autoestima, el autoconcepto positivo y el desarrollo emocional en las personas ancianas. Asimismo, el juego tiene una importancia vital en nuestro desarrollo evolutivo, social y emocional. De ahí que, a la hora de tratar con adultos mayores, las actividades psicosociales lúdicas sean tan beneficiosas, pues resultan un modo sutil y agradable de fomentar el envejecimiento activo.

Retomando las palabras expresadas por Cortázar, el juego es una cosa seria, sin duda. Pues las habilidades que adquirimos a través de él nos aportan recursos de suma importancia para afrontar la vida con éxito. Al tiempo que el juego, como elemento recreativo, supone una necesidad básica para el bienestar de los seres humanos. Por tanto, resulta un craso error considerar al juego como una mera actividad infantil o pedagógica. Es necesario mantener el espíritu lúdico a lo largo de la vida, porque su talante terapéutico resulta innegable.

Beneficios del Juego en la Tercera Edad

Si bien, antiguamente existía la falsa creencia popular de que jugar era una forma de perder el tiempo, de holgazanear. O, en el mejor de los casos, su permisividad se reducía a los juegos de mesa, aunque sin dejar de atribuírseles un sentido de ocio banal. Gracias a las habilidades que desarrollamos mientras jugamos, aumentamos nuestra creatividad y ejercitamos la neuroplasticidad. Eso significa que fomentamos más el pensamiento creativo o divergente, lo que nos permite encontrar soluciones alternativas a las situaciones más complicadas.

El ejercicio de la plasticidad cerebral que logramos mediante el juego supone un recurso de incalculable valor para las personas mayores. Primero, porque refuerza sus habilidades cognitivas, lo cual impide un envejecimiento mental prematuro. Asimismo, las actividades lúdicas promueven el proceso de socialización.

Impacto en la Salud Cognitiva y Emocional

Sin lugar a dudas, los juegos no solo son una actividad recreativa. En los niños y adolescentes cumplen la función de aprendizaje de habilidades físicas, cognitivas y sociales. Mientras que en el caso de los adultos mayores, el juego puede aportar armonía y entretenimiento a su vida, lo cual siempre viene genial. Pero, asimismo, las actividades de juegos en la tercera edad sirven como recurso terapéutico y de prevención de discapacidades y disfuncionalidades físicas, mentales y cognitivas.

Los juegos de mesa, analizados como un gimnasio para el cerebro, elevan el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas. Su valor real reside en su capacidad para potenciar la comunicación. Estas actividades abren un espacio privilegiado para la participación de la familia. Compartir un tablero o unas cartas brinda oportunidades inigualables para pasar tiempo de calidad juntos y superar barreras generacionales.

  • Salud cognitiva y neuroplasticidad: Ejercitar estas capacidades resulta esencial para mantener la autonomía del mayor en su vida diaria.
  • Bienestar emocional y autoestima: Ganar una partida o simplemente participar activamente refuerza el sentimiento de utilidad y competencia.
Infografía mostrando los beneficios del juego en la tercera edad: cognición, emoción, socialización

Fomento de la Socialización y la Autonomía

Por lo demás, existen juegos orientados a facilitar los procesos de rehabilitación funcional o recuperación física. Así, gracias a determinadas actividades lúdicas, nuestros residentes se recuperan de algunas convalecencias o secuelas de modo distendido. De hecho, en la Residencia Argaluza aplicamos mucho las actividades psicosociales lúdicas para trabajar simultáneamente la rehabilitación funcional y psicológica de los mayores. Con ello logramos mejorar las capacidades funcionales de los usuarios, pero también elevar su salud mental y su bienestar personal. Por no mencionar que el proceso rehabilitador se desarrolla con más eficacia gracias a la implicación voluntaria de la persona mayor.

Por tanto, es indudable el poder terapéutico de los juegos, en cualquiera de sus formas. Si bien es cierto que cada tipo de actividad lúdica fortalece un área concreta de nuestra salud -física, psicológica, social o emocional-. Los centros residenciales para ancianos tenemos la misión de ayudarles a disfrutar de un envejecimiento satisfactorio y digno. Para tal fin es primordial ofrecer toda una serie de actividades que no solo fomenten un estilo de vida sano, sino también placentero y motivador. Es aquí donde el juego para personas mayores tiene un protagonismo esencial.

Los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores, por medio del “desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales, intelectuales de la persona, e inciden sobre el ambiente y la vida del propio grupo: es un estímulo global.” El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal, otorgando el espacio idóneo para resolver problemas de la realidad, en contextos de simulación, de juego, espacios protegidos en la recreación personal, permitiendo que la persona ponga a prueba su experiencia, sus aprendizajes y resuelva desde su manifestación personal.

EJERCICIOS DE CONCENTRACIÓN PARA ADULTOS MAYORES

Tipos de Juegos y Actividades Lúdicas

Así, en Argaluza realizamos sesiones de juegos para personas mayores de diversa índole. Desde juegos de mesa tradicionales como el bingo o las cartas hasta lanzamientos de aros o pelotas, partida de bolos o mini golf. Desde juegos de lógica o juegos de memoria hasta juegos de psicomotricidad, de nutrición o basados en el ejercicio físico.

Una de las ventajas de los juegos para personas mayores es su enorme versatilidad y los diferentes tipos de actividades que pueden desarrollarse con ellos. Además de que su nivel de dificultad se puede adaptar a las condiciones de cada participante mayor. La clave del éxito reside en la personalización. No todos los juegos de mesa adultos son aptos para todos los perfiles. En esta franja de edad buscamos mantener la agilidad mental mediante retos accesibles y dinámicas sociales.

Juegos de Mesa y de Memoria

Para aquellos que necesitan reforzar la destreza física, los juegos manuales para adultos mayores son la mejor terapia ocupacional. El temblor o la rigidez no deben ser impedimentos para disfrutar. Se pueden emplear soportes y atriles, piezas magnéticas y pesadas, o tableros XXL.

Una duda recurrente en familiares es para qué sirven los juegos de memoria en adultos mayores específicamente. Ejercitar estas capacidades resulta esencial para mantener la autonomía del mayor en su vida diaria.

Actividades de Psicomotricidad y Destreza Física

Existen juegos orientados a facilitar los procesos de rehabilitación funcional o recuperación física. Gracias a determinadas actividades lúdicas, nuestros residentes se recuperan de algunas convalecencias o secuelas de modo distendido.

Para aquellos que necesitan reforzar la destreza física, los juegos manuales para adultos mayores son la mejor terapia ocupacional. El temblor o la rigidez no deben ser impedimentos para disfrutar.

Galería de fotos mostrando diferentes juegos para adultos mayores: dominó, cartas, lanzamientos de aros

La Importancia de la Recreación y el Juego en la Sociedad

La investigación que se presenta surge a partir de la necesidad de potenciar la atención del adulto mayor, desde una perspectiva de la recreación, para lograr de forma armónica mejorar su calidad de vida. Se detectó a través del diagnóstico la limitada variedad de ofertas recreativas para este grupo poblacional, inadecuada orientación de las actividades recreativas teniendo en cuenta sus gustos y preferencias, lo cual influye en su pobre incorporación hacia las actividades que se realizan en la comunidad.

La actividad física y recreativa en el adulto mayor contribuye al mejoramiento de su calidad de vida. Está demostrado que garantiza al que lo practica un aspecto más saludable y estético, permite conservar mayor fuerza vital y física previniendo de esta forma algunas patologías.

En nuestras agitadas y modernas vidas, muchos de nosotros nos centramos tanto en el trabajo y los compromisos familiares que parece que nunca tenemos tiempo para la diversión pura. En algún momento entre la infancia y la adultez, dejamos de jugar. Cuando nos reservamos algo de tiempo libre, es más probable que nos quedemos absortos frente al televisor o la computadora a que nos dediquemos a juegos divertidos y rejuvenecedores como hacíamos de niños.

El Juego como Necesidad Vital

Los juegos de mesa adultos son mucho más que un pasatiempo, son instrumentos de salud. Ya sea para mejorar la memoria o simplemente para compartir una risa, el juego es una necesidad básica que favorece la vitalidad.

En palabras de George Bernard Shaw, «No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar». El juego es una de las herramientas más eficaces para mantener las relaciones frescas y emocionantes. Jugar juntos aporta alegría, vitalidad y resistencia a las relaciones. El juego también puede sanar resentimientos, desacuerdos y heridas. La confianza nos permite trabajar juntos, abrirnos a la intimidad y probar cosas nuevas.

Jugar nos acerca al momento presente, ya que es de las pocas experiencias que se hacen por el simple placer de hacerlas y no por el resultado o por lo que se consigue. Jugando permitimos la libre emergencia de nuestro ser, de lo que necesitamos sacar y expresar, se abre nuestra espontaneidad alineando mente, emoción y cuerpo.

Innovación Social y Educativa a través del Juego

El Programa Seguir Creciendo de Fundación VOA es un claro ejemplo de una innovación social y educativa con impacto real en la comunidad. Este programa, implementado en centros diurnos de la Región Metropolitana, además, se añade como una de las motivaciones de las personas mayores para continuar asistiendo a los centros. Se ha comprobado in situ la importancia de generar espacios donde las personas mayores pueden ser agentes activos de sus procesos de cuidados de salud cognitiva, cuando precisamente son ellos quienes presentan el principal factor de riesgo a padecer trastornos neurocognitivos: el aislamiento social y el abandono de su rutina diaria, sobre todo ahora más afectados por la pandemia.

La investigación demuestra la necesidad de incluir en el programa de recreación los juegos para diferentes manifestaciones atendiendo las características y particularidades del adulto mayor. El objetivo general: Potenciar la sociabilidad del adulto mayor, procurando elevar el nivel de autonomía física y psicológica contribuyendo al mejoramiento de su calidad de vida. Desarrollar en el adulto mayor habilidades físicas y capacidades correspondientes a sus intereses y necesidades específicas. Potenciar su participación en las actividades que se desarrollan en la comunidad.

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