La autonomía en los adultos mayores es un aspecto esencial para su bienestar y calidad de vida. La capacidad de ser independientes y tomar decisiones propias tiene un impacto profundo en su autoestima, salud mental y física, así como en la satisfacción personal. La autonomía en la tercera edad se refiere a la capacidad de los adultos mayores para tomar decisiones y realizar actividades de manera independiente. A medida que envejecemos, factores como el deterioro físico, las enfermedades crónicas o la falta de apoyo social pueden disminuir esta capacidad de independencia. Fortalecer la autonomía en los adultos mayores es esencial para que disfruten de una vida plena, saludable y activa, constituyendo una expresión de dignidad y bienestar.
Entendiendo la Autovalencia y la Capacidad Funcional
La vejez es una etapa de la vida que experimenta un gran número de personas. La idea de función debe conceptualizarse como la capacidad que poseen los seres humanos para llevar a cabo de manera autónoma, actividades de un mayor o menor nivel de complejidad. Si hablamos en términos de salud, un adulto mayor sano, según la O.M.S., sería aquel que fuera autónomo, considerándose la autonomía como el principal parámetro de salud en este grupo. En este concepto está comprendida la idea de funcionalidad, debiendo definir el estado de salud entre los envejecidos no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional. De esta manera, el anciano sano es aquel que es capaz de enfrentar el proceso de cambios a un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal.
La valoración de la capacidad funcional se encuentra incluida dentro del concepto más genérico de Evaluación Geriátrica (EG), entendiendo esta como aquel proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinar, dirigido a las capacidades funcionales, médicas y psicosociales de un anciano, en orden a desarrollar un plan de tratamiento y de seguimiento. Por lo tanto, va más allá del examen médico de rutina en su énfasis en los aspectos funcionales y en la calidad de vida, en su exhaustividad, en la utilización de instrumentos estandarizados de medida y en la utilización de equipos multidisciplinares. Como integrante de la EG, participa de todos sus objetivos: mejorar la certeza diagnóstica, optimizar el tratamiento médico, mejorar los resultados evolutivos, mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida, optimizar la ubicación, reducir la utilización innecesaria de servicios y permitir la gestión de casos. La capacidad funcional en el anciano es el indicador más potente utilizado en la evaluación geriátrica.
Los gerontólogos han acuñado el término "edaismo" para referirse peyorativamente a las personas de edad avanzada. Como otros "ismos", implica una visión tópica y despectiva sobre un grupo social, que en este caso consiste en considerar a las personas mayores como diferentes a las demás en sus opiniones, afectos y necesidades. La vejez es consecuencia de un proceso biológico, pero también es una construcción cultural.

Impacto de la Discapacidad y Niveles de Autovalencia
Al margen del hecho ineludible del impacto que la discapacidad tiene sobre la calidad de vida, la dificultad o imposibilidad para llevar a cabo las acciones de los dominios de la actividad humana va más allá de lo meramente descriptivo. Son un parámetro de salud y, como tal, descriptor de resultados evolutivos relevantes:
- Mortalidad: El riesgo de mortalidad se eleva conforme se avanza en el grado de discapacidad.
- Consumo de recursos: La frecuentación hospitalaria, las visitas al médico o la utilización de fármacos se relacionan con el grado de discapacidad.
- Institucionalización: El riesgo de utilizar una residencia se incrementa notablemente con el deterioro funcional.
- Utilización de recursos sociales: Los costos del cuidado personal y de ayuda doméstica aumentan conforme crece el nivel de dependencia.
- Futura discapacidad: La discapacidad es un estado dinámico que puede mejorar, mantenerse estable o empeorar.
La pérdida de la autonomía funcional es una condición frecuente en geriatría; sin embargo, una persona adulta puede ser independiente para realizar las actividades de la vida diaria y carecer de autonomía para decidir. En Chile, el 77,80% de este grupo etario es autovalente, el 5,50% presenta dependencia leve, el 8,70% moderada y el 8,00% severa, lo que conlleva la necesidad de contar con cuidados por parte de terceros.
Se pueden clasificar a los adultos mayores en distintos grupos según su nivel de funcionalidad:
- Adultos Mayores Autovalentes: Representan la mayoría de los adultos mayores (el 77,8% en Chile según ENDIDE 2022). Generalmente, viven en sus viviendas, con familiares, solos o allegados. Muchos están integrados a organizaciones de tercera edad, donde se reúnen en busca de compañía y esparcimiento, aprenden y comparten experiencias.
- Adultos Mayores Frágiles: Constituyen aproximadamente el 30% del total. Sufren ciertas limitaciones que, a pesar de tratamientos, no mejoran su descompensación, por lo que requieren ayuda profesional para mantener su estado de salud y apoyo de terceros para actividades de la vida diaria.
- Adultos Mayores Dependientes: Este segmento concentra entre el 3% y el 5% de la población adulta mayor. Son personas que requieren ayuda para todas sus actividades diarias, su condición de invalidez los mantiene postrados, con un deterioro ostensible de su calidad de vida y la de su grupo familiar. Generalmente, los familiares cuidadores carecen de preparación para asumir estas tareas y necesitan mayores recursos.
El propósito de los cuidados en salud es evitar que las limitaciones se conviertan en factores restrictivos para el desarrollo de las actividades que el adulto mayor necesite o desee realizar. Además, buscan alcanzar el máximo desarrollo de las potencialidades psicológicas, sociales, culturales y espirituales para el óptimo desempeño personal y social de este grupo de personas.
Pilares para Fortalecer y Mantener la Autovalencia
Para fortalecer la autonomía de los adultos mayores, es fundamental contar con un sistema de apoyo que incluya tanto a la familia como a profesionales especializados. A través del ejercicio físico, el entrenamiento cognitivo, la adaptación del entorno y el apoyo familiar y profesional, es posible mejorar su calidad de vida y brindarles la oportunidad de vivir de manera independiente.
Actividad Física: Preservación de la Autovalencia
El ejercicio físico es fundamental para mantener la movilidad y la fortaleza en los adultos mayores. Envejecer no significa perder independencia, energía o calidad de vida; por el contrario, esta etapa de la vida puede ser plena y activa. La práctica regular del ejercicio constituye una herramienta fundamental para preservar la autovalencia, prevenir o tratar enfermedades crónicas y favorecer la salud mental.
Existe abundante evidencia científica que demuestra que el ejercicio reduce de manera significativa el riesgo de enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, osteoporosis y la diabetes tipo 2, entre otras enfermedades cardiovasculares. A la vez, contribuye a mantener la fuerza muscular y la densidad mineral ósea, aspectos muy importantes considerando que las caídas son una causa significativa de dependencia. La movilidad, la coordinación y el equilibrio se benefician de manera directa, prolongando la autonomía funcional, lo que se traduce en realizar actividades de la vida cotidiana con mayor seguridad y confianza. Para evitar lesiones, se recomienda realizar elongaciones previo y posterior al ejercicio. El impacto del ejercicio no se limita al cuerpo.

Estimulación Mental y Aprendizaje Continuo
El estímulo mental es tan importante como el físico en el fortalecimiento de la autonomía. La tercera edad es una excelente etapa para aprender algo nuevo, como un idioma, la pintura o la música. Mantener rutinas de ejercicio fortalece la memoria y la capacidad cognitiva, elementos esenciales en la prevención del deterioro mental muchas veces asociado al envejecimiento. Los programas educativos destinados a potenciar la funcionalidad entre los ancianos deberían contener actividades que les ayuden a fortalecer aquellas potencialidades que han permanecido en desuso, como la capacidad de crear, relacionarse, comunicar, aprender, autorrealizarse, dar y recibir afecto, y encontrar el sentido de la vida.
Interacción Social y Apoyo Comunitario
La interacción social es esencial para el bienestar emocional y la autonomía. En un contexto donde la soledad y el aislamiento afectan directamente a la salud mental, la actividad física grupal, como practicar gimnasia o nadar, favorece la sociabilidad, liberando neurotransmisores asociados al bienestar y reduciendo los síntomas de ansiedad y depresión. La familia juega un rol clave al brindar compañía, apoyo emocional y motivación, y es importante propiciar la interacción espontánea y cordial, junto con estimular la amistad y colaboración entre todos.
Apoyo Social en Personas Mayores
Entorno Seguro y Adaptado
Un entorno seguro y adaptado es clave para promover la autonomía de los adultos mayores, permitiéndoles moverse con libertad y seguridad en su día a día.
Hábitos Saludables: Nutrición y Descanso
Uno de los factores claves para tener una vejez saludable es el bienestar integral. En esta línea, se recomiendan alimentos ricos en vitaminas y minerales, además de proteínas, carbohidratos y grasas. Si bien es común que los adultos mayores disminuyan sus horas de sueño, lo ideal es que tengan un descanso de al menos 7 horas continuas, lo que les permitirá funcionar con energía durante el día.
Inclusión Digital
La brecha digital entre generaciones es cada vez más evidente, por lo que una medida especial es la inclusión digital de las personas mayores. Los talleres virtuales para la alfabetización digital, como los del Programa Envejecimiento Activo, tienen por objetivo promover la autonomía digital de las personas mayores, mediante la entrega de una oferta permanente de talleres para el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).
El Contexto Chileno: Desafíos y Respuestas Institucionales
Realidad Demográfica y Social
Chile se encuentra en una etapa avanzada de envejecimiento, y se proyecta que esta tendencia siga en aumento, siendo uno de los países que más rápidamente está envejeciendo en América Latina. En Chile, más del 20% de la población tiene 60 años o más, lo que refleja la urgencia de estrategias sostenidas para promover la autonomía y el bienestar en esta etapa de la vida. La Encuesta Nacional de Salud indica que más del 90% de las personas mayores son sedentarias, una realidad que obliga a reformular las políticas de salud y educación.
La Encuesta de Exclusión e Inclusión Social de las personas mayores, realizada por SENAMA y la Universidad de Chile, refleja pesimismo e insatisfacción en torno a la vejez. Los resultados señalan que el 80% de los chilenos considera que las instituciones políticas están “poco o nada” preparadas para abordar los desafíos del envejecimiento poblacional. Además, existe una marcada percepción de marginación social de este grupo etario y la insuficiencia de apoyo en términos de salud. No obstante, es alentador que un 54,6% de los chilenos estaría de acuerdo con contribuir con impuestos para asegurar los derechos y el bienestar de las personas mayores. Un 41% considera que sus años de vejez serán peores respecto de su edad actual y un 37% señala que tiene miedo a enfrentar esa etapa, aunque un segmento de las actuales personas mayores tiene niveles más altos de satisfacción vital.
Marco Legal y Políticas Públicas
Desde el año 2011, Chile cuenta con la Ley N°20.500, sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, que ha permitido garantizar el derecho de la ciudadanía a la participación y ha facilitado la creación de Consejos Comunales de la Sociedad Civil. La ley Nº 20.500 modificó la ley Nº 19.418, permitiendo que las Uniones Comunales se agruparan en Federaciones y Confederaciones, lo cual ha sido fundamental para elevar el nivel de la participación social de las organizaciones de personas mayores.
El Presidente de la República ha definido la creación de un Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, denominado “Chile Cuida”, concebido como un derecho social y humano de acceso universal, con focos en la niñez, adolescencia, personas con discapacidad, personas mayores y personas cuidadoras. El 10 de junio de 2024, se ingresó al Congreso Nacional el “Proyecto de Ley que Reconoce el Derecho al Cuidado”, que busca promover la autonomía y la vida independiente, y prevenir la dependencia.
El proyecto de ley integral de las personas mayores y de promoción del envejecimiento digno, activo y saludable se constituye como un instrumento fundamental para establecer un cambio de paradigma hacia las personas mayores. Este proyecto especifica 15 derechos, incluyendo el derecho a la igualdad y no discriminación, a un trato digno, respetuoso y a la atención preferente, así como el derecho a la independencia y autonomía. Este último establece que “las personas mayores tienen derecho a tomar sus propias decisiones, a definir su plan de vida y a desarrollar una vida autónoma e independiente, en igualdad de condiciones que las demás. Reafirmando la autonomía personal de las personas de edad, sin discriminación con el resto de la sociedad”.
En 2022, SENAMA elaboró el “Decálogo de Buen Trato a las Personas Mayores”, que establece 10 preceptos para la atención directa en espacios públicos y privados. Asimismo, el organismo promueve la mejora de los conocimientos de derechos humanos y derechos de las personas mayores por parte de funcionarios y operadores.
Programas Específicos para el Apoyo a la Autovalencia
Desde los programas de SENAMA, y apuntando hacia nuevos liderazgos en la participación ciudadana, existe la Escuela de Formación para Dirigentes Mayores y los Consejos Asesores Regionales de Mayores. SENAMA también cuenta con un Comité Consultivo, encargado de asesorar a la Dirección Nacional en temas de planes y programas para personas mayores.
SENAMA cuenta con un eje de cuidados integrales, directamente asociado al proyecto de Ley del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida). El programa Cuidados Domiciliarios entrega servicios de apoyo a personas mayores con dependencia moderada y/o severa que no cuentan con cuidador principal y se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica. También incluye un componente de “Herramientas de información y asistencia para el cuidado”, que aporta una herramienta de soporte tecnológico y capacitación.
Los Centros Diurnos Comunitarios pretenden mejorar o mantener la funcionalidad de personas mayores con dependencia leve, permitiéndoles mantenerse en su entorno familiar y social. Estos centros tienen la capacidad para recibir a 30, 60 o 90 personas mayores, con una participación mínima de 3 veces por semana, ofreciendo servicios en áreas personal, social y comunitaria.
El programa para Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) busca mejorar las condiciones de vida de personas mayores dependientes y vulnerables que residen en ellos. Los ELEAM son residencias que brindan alojamiento, diagnóstico y evaluación geriátrica integral, atención gerontogeriátrica, estimulación, apoyo personal, alimentación, aseo y apoyo socio-comunitario.
El Programa Habitacional, desarrollado por SENAMA y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, tiene como objetivo contribuir a que personas mayores autovalentes en situación de vulnerabilidad accedan a viviendas adecuadas y servicios de apoyo sociocomunitarios.
El Programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA), creado por el Ministerio de Salud, se ha consolidado como una política pública clave para fomentar la autovalencia y prevenir la dependencia. El programa ha tenido un impacto significativo en la disminución de la soledad no deseada y en la mejora de la autopercepción de salud de sus participantes. Ofrece apoyo personalizado para la realización de ejercicios físicos y cognitivos, además de actividades recreativas. Sin embargo, este programa enfrenta una posible reducción presupuestaria que amenaza su continuidad en 2026.
Inspirado en Más AMA, el proyecto “Transformando la Vida de Personas Mayores a través de Saberes Farmacéuticos”, desarrollado por Capsulitas, integra educación en el uso correcto de medicamentos, promoviendo que las personas mayores comprendan sus tratamientos y los gestionen de forma autónoma. Este proyecto fortalece la autonomía y la participación informada en el manejo de la medicación y el autocuidado cotidiano, validando la experiencia de los participantes.
El Programa “Voluntariado País de Mayores”, en funcionamiento desde 2004, busca promover la inclusión social mediante actividades que fortalecen las relaciones intergeneracionales.

El Rol Fundamental del Personal Sanitario
En el sector salud se produce un verdadero cambio de paradigma. Los adultos mayores deben constituir un objetivo primordial en la atención que entregan todos los profesionales sanitarios. Dentro de ellos, en particular los profesionales de enfermería, quienes tienen especial orientación hacia el cuidado de las personas, deben esforzarse por disminuir el nivel de dependencia de este grupo etario y las oportunidades en que estas personas precisen ayuda asistencial.
A nivel de atención primaria, se realiza un trabajo con enfoque en prevención y promoción de estilos de vida saludables y el autocuidado, lo que se enmarca en la política de envejecimiento positivo para Chile. La especialista detalla que desde la mirada de la enfermería hay cuidados específicos para las personas mayores que se distinguen por niveles de atención. El Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación para el logro y mantenimiento de la funcionalidad. Si se desea aumentar los niveles de funcionalidad, es crucial detectar de forma anticipada aquellas situaciones que coloquen en riesgo el mantenimiento de la autovalencia.
Tecnología al Servicio de la Autovalencia
La tecnología desempeña un papel cada vez más relevante en el fomento de la autonomía y la seguridad de los adultos mayores. Dispositivos especializados pueden ofrecer funcionalidades clave, como la geolocalización en tiempo real, lo que permite a la familia o cuidadores conocer la ubicación del familiar y recibir alertas al entrar o salir de zonas predefinidas. Estos dispositivos también pueden incorporar sistemas de detección de caídas mediante acelerómetros y giróscopos de alta sensibilidad, activando automáticamente alertas en caso de incidentes. En situaciones de emergencia, la comunicación bidireccional a través de altavoces y micrófonos integrados permite la interacción inmediata con centrales de emergencia, coordinando la asistencia necesaria (ambulancia, policía o bomberos).
Estos sistemas tecnológicos, que combinan diversas tecnologías de localización (como GPS, GLONASS y triangulación WiFi), aseguran una ubicación precisa tanto en interiores como en exteriores. Además, suelen estar respaldados por centrales de emergencia profesionales que operan 24/7, garantizando una respuesta rápida y efectiva ante cualquier alerta generada por el usuario o por el dispositivo mismo. Es importante destacar que, aunque la tecnología es un gran apoyo, ningún sistema detecta el 100% de las caídas, y la combinación con el apoyo humano sigue siendo esencial.

Mirada hacia el Futuro: Inversión en Dignidad y Bienestar
La posible descontinuación de programas como Más Adultos Mayores Autovalentes no solo tendría un impacto directo en la vida de las personas mayores, sino que también implicaría la pérdida de valiosas oportunidades para aprender a generar espacios de colaboración basados en los derechos humanos y en línea con los programas internacionales y los objetivos de desarrollo sostenible. El desafío actual no es reducir esfuerzos, sino ampliarlos: invertir más recursos, alcanzar nuevos territorios y garantizar que estos espacios sigan acompañando a quienes más lo necesitan.
Envejecer no significa perder independencia, energía o calidad de vida. Por el contrario, es una etapa de la vida que puede ser plena y activa. Un factor decisivo para aprovecharla al máximo es la condición física. Por esta razón, el ejercicio no puede considerarse como una actividad opcional, sino como una necesidad básica para vivir más y mejor, para mantener la autovalencia y la calidad de vida.
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