Michel Thomas (Saint Pierre, Isla de Reunión, 26 de febrero de 1955), conocido como Michel Houellebecq, es un influyente poeta, novelista y ensayista francés. Sus obras, en particular las novelas Las partículas elementales y Plataforma, marcaron hitos en la nueva narrativa francesa de finales del siglo XX y principios del XXI. Estas no solo le otorgaron una considerable consideración literaria, sino que también generaron el célebre «fenómeno Houellebecq», un torbellino de apasionados debates en la prensa internacional que, de alguna manera, crearon un "halo de júbilo" alrededor de su figura, no por la alegría intrínseca de sus temas, sino por la intensidad de la discusión y la reflexión que provocó su controvertida visión.
Michel Houellebecq: Orígenes, Éxito y Controversias

Hijo de padres atípicos que, al parecer, se desentendieron de él desde muy pequeño, Houellebecq pasó su infancia y adolescencia con su abuela paterna, de quien adoptó su apellido como pseudónimo. De este hecho biográfico nacen algunos de sus temas recurrentes en su obra, como su fijación en las miserias afectivas del hombre contemporáneo. En 1980, obtuvo su licencia como ingeniero agrónomo.
Con la publicación en 1994 de Extension du domaine de la lutte (Ampliación del campo de batalla), obra que se llegó a comparar con El extranjero de Camus, Houellebecq experimentó una meteórica ascensión del anonimato total a convertirse, gracias exclusivamente al boca a boca, en autor de uno de los libros más vendidos del año. La obra fue traducida a numerosas lenguas y lo dio a conocer al gran público. Algunos críticos, tomados a contrapié, creyeron que su éxito sería flor de un día, pero ese vaticinio se disipó de golpe con la publicación de su segunda novela, Les Particules élémentaires (Las partículas elementales), considerado el mejor libro francés de 1998 por la revista Lire y galardonada con el Premio Novembre. Ese mismo año, obtuvo además el Premio Nacional de las Letras para jóvenes talentos.
A causa de la presión mediática, Houellebecq dejó Francia y vivió en Irlanda durante algunos años. Sus obras y opiniones, muy críticas con el pensamiento políticamente correcto y con los restos de mayo del 68, lo pusieron en el punto de mira de algunos medios, que lo acusaron de misógino, decadente y reaccionario, lo cual solo hizo que aumentar su popularidad y sus ventas. Por si fueran pocos los reproches, debido a algún pasaje de Plataforma, donde aparece el tema del terrorismo islamista, se le sumó el de islamófobo. Como no se puede denunciar a nadie por lo que opine un personaje de ficción, la oportunidad para sus detractores vino a raíz de una entrevista en la revista literaria Lire, publicada en septiembre de 2001, en las que afirmó que «la religión más idiota del mundo es el Islam» y que «cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies». Fue entonces denunciado por varias agrupaciones islámicas y de derechos humanos por injuria racial e incitación al odio religioso. El juicio, celebrado en París en octubre de 2002, dividió a la comunidad intelectual internacional entre defensores y detractores de la libertad de expresión, que recordó al caso Rushdie. Fue absuelto de todos los cargos: el juez argumentó en la sentencia que las críticas a la religión son perfectamente legítimas en un Estado laico.
"Las partículas elementales": Un Diagnóstico de la Sociedad Contemporánea

En Las partículas elementales, Houellebecq se sitúa en un tiempo indeterminado, en la Francia de hoy mismo y también de pasado mañana, para hacer un diagnóstico de las sociedades europeas de principios de siglo que más parece una autopsia. Houellebecq posee la rara capacidad de condensar en una novela los temores, esperanzas y frustraciones de la generación a la que pertenece con una eficacia que docenas de textos de sociología combinados no poseen y sin caer en efectismos fáciles. Como solo consiguen las grandes novelas, esta cambia la perspectiva del mundo de quienes la leen. Es algo extremadamente valioso, una especie de equivalente adulto del descubrimiento de que los Reyes Magos son los padres.
Los Protagonistas y la Crítica a los Movimientos Culturales
La peripecia de los dos hermanastros protagonistas, Michel y Bruno, apenas presenta estridencias, sus vidas se deslizan hacia el fracaso desde el mismo principio y ninguno de los dos, a pesar de las diferentes maneras de comportarse, evita que la soledad absoluta y la falta de objetivos sean sus últimos compañeros. Michel es un prestigioso investigador en biología, una especie de monje científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y solo pasea para ir hasta el supermercado. Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, es un virtuoso del resentimiento. Ambos son la encarnación consumada de una sociedad en que la velocidad del placer no deja tiempo al nacimiento del deseo.
Ambos han sido abandonados por su madre, Janine, una mujer libertaria que prefirió una comunidad hippie en California a cualquier otro empeño. Este fragmento aborda por primera vez uno de los movimientos culturales que marcaron la segunda mitad del siglo XX, el movimiento hippie, fundamental para comprender luego los movimientos libertarios de la década del 70 y llegar entonces a las sectas satanistas y los asesinatos de los años 80.
La Soledad, el Fracaso y la Desilusión
Las partículas elementales dista de ser una lectura cómoda. Plantea su tesis y la defiende con una solvencia que a más de uno le hará revolverse en el asiento. Tampoco ofrece asideros para esquivar el naufragio. Izquierdas, derechas, utopías, es igual: hay palos para todos. La sensación de callejón sin salida que provoca el libro puede resultar agobiante y el único "pero" que se le encuentra es la falta de un toque de humor que suavice el trago. El humor de Houellebecq está más cerca de la risa desesperada que del fugacísimo regocijo del chiste. La novela, ambientada en el estricto presente, sucede como si las más pesadillescas parábolas de Kafka ya se hubieran hecho realidad, sin que nadie se haya dado cuenta.
Este libro es, ante todo, la historia de un hombre que vivió la mayor parte de su vida en Europa Occidental, durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque por lo general estuvo solo, mantuvo de vez en cuando relaciones con otros hombres. Vivió en tiempos de agitación y desdicha. El país que le vio nacer se inclinaba lenta pero inexorablemente hacia la zona económica de los países medio pobres; acechados a menudo por la miseria, los hombres de su generación se pasaron además la vida en medio de la soledad y la amargura. En la época en la que vivió Djerzinski, casi todos consideraban que la filosofía estaba desprovista de cualquier importancia práctica, incluso de objeto.
El Espacio de lo Posible y la Crítica al New Age

En 1987 hicieron su aparición en el Espacio los primeros talleres de inspiración semirreligiosa. Por supuesto, el cristianismo estaba excluido; aunque -para seres que, en el fondo, eran débiles de espíritu- una mística exótica lo bastante imprecisa podía casar con el culto al cuerpo que seguían pregonando contra toda lógica. Los talleres de masaje sensitivo o de liberación de la orgona continuaron, desde luego; pero surgió un interés cada vez más vivo por la astrología, el tarot egipcio, la meditación sobre los chakras, las energías sutiles. Hubo "encuentros con el Ángel"; la gente aprendió a sentir la vibración de los cristales. En 1991 el chamanismo siberiano hizo una entrada espectacular: la prolongada estancia iniciática en una sweat lodge alimentada por brasas sagradas provocó la muerte de uno de los participantes a causa de una parada cardíaca. En este fragmento, el narrador enumera -con una visión cargada de un oscuro humor crítico- las numerosas prácticas que se asocian al movimiento cultural New age y se popularizan hacia fines de 1980 y principios de 1990. El Espacio de lo Posible, el complejo vacacional en el que Bruno pasa un par de semanas con el objetivo de acostarse con cuantas mujeres pueda, se convierte en un espacio para estas nuevas prácticas, que el narrador considera una estupidez.
Christiane, la pareja sexual de Bruno, arremete contra estas terapias: «conozco a esas libertarias que ya han cumplido los cuarenta, soy casi de la misma quinta. Envejecen solas y tienen la vagina prácticamente muerta. Pregúntales un poco y verás que no creen para nada en esos cuentos de chakras, cristales y vibraciones luminosas. Intentan creer, a veces les dura dos horas; el tiempo que dura el taller. Sienten la presencia del Ángel y la flor interior que se abre en su vientre; luego el taller se acaba y se ven otra vez solas, viejas y feas. Tienen crisis de llanto, sobre todo después de los talleres zen. La verdad es que no tienen elección, porque además tienen problemas de dinero. Casi siempre han ido a un psicoanalista, y eso las ha dejado secas.»
La historia de Djerzinski, un hombre solitario que, en 1993, sintió la necesidad de compañía y eligió un canario blanco, un animal tímido, ilustra la desolación. El pájaro cantaba, sobre todo por las mañanas, pero no parecía feliz. Tras un incidente en el que el canario se cayó por la ventana, Michel lo recuperó y, finalmente, el pájaro murió. Su reacción a la muerte de su única compañía y la pesadilla posterior reflejan la cruda realidad emocional de los personajes: cenó una bandeja de lubina al hinojo de Monoprix Gourmet, que acompañó con un mediocre Valdepeñas. Tras alguna vacilación depositó el cadáver del pájaro en una bolsa de plástico, la lastró con una botella de cerveza y lo tiró todo al colector de basura. No obstante, soñó con gigantescos cubos de basura llenos de filtros de café, de raviolis en salsa y de órganos sexuales cortados. Gusanos gigantes, tan grandes como el pájaro y provistos de pico, atacaban su cadáver. Se levantó por la noche, temblando; apenas era la una y media de la madrugada. Se tomó tres sedantes.
Cuando Michel y Bruno se encuentran junto a su madre agonizante, el comentario de Michel -«Quiso seguir siendo joven, eso es todo... Tenía ganas de ir con jóvenes, y sobre todo de no ver a sus hijos, que le recordaban que era de otra generación. No es difícil de explicar, ni de entender. Quiero irme ya.»- es lo más cercano a la empatía que puede mostrar, comprendiendo la razón por la que su madre lo abandonó, sin mostrarle ningún rencor.
En otro momento, el narrador observa a Bruno desde la focalización interna de Michel: «¿Se podía considerar a Bruno como un individuo? La putrefacción de sus órganos era cosa suya, iba a conocer la decadencia física y la muerte a título personal. Por otra parte, su visión hedonista de la vida, Los campos de fuerza que estructuraban su conciencia y sus deseos pertenecían al conjunto de su generación.» Para comprenderlo, Michel recurre a la metáfora científica de un sistema atómico sobre el que se eligen comprobar una serie de factores observables que aplicarían a todo sistema atómico. De la misma manera, el comportamiento de Bruno puede interpretarse como el comportamiento de toda una generación, más allá de sus características individuales.
El Poema Central en "Las partículas elementales" y su Diálogo con Brecht
Sobre Michel Houellebecq, a propósito de su poema Kiki! Kiki!
Al comienzo de Las partículas elementales, Houellebecq inserta un poema que, a pesar de su tono sombrío y reflexivo, ha contribuido significativamente al "halo de júbilo" intelectual que rodea su obra, al provocar una profunda reflexión y un intenso debate sobre la condición humana. Este poema fue clave para dar a conocer al autor y definir su perfil crítico. Ignoramos si Houellebecq tenía en mente, mientras escribía, el famoso poema A nuestros sucesores de Bertolt Brecht, pero es posible leer el suyo como una respuesta de nuestro tiempo a lo enunciado en aquel y, a su manera, como una continuación.
La palabra inofensiva es estúpida.
es signo de insensibilidad.
pero, creedme, eso es mero accidente.
Sólo me he librado por casualidad.
Me dicen, come y bebe.
Da las gracias por lo que tienes.
Yo no podía hacer mucho.
Nuestra fuerza era escasa.
enronquece la voz.
Hay una ironía en la conjunción de estos poemas: el futuro comunista del que hablaba Brecht no es el presente a la vez utópico y realizado, considerando el progreso material en general de los países desde los que escribe Houellebecq. Sin embargo, el tono empleado por este último al referirse a los hombres del pasado no es menos noble que el de Brecht cuando canta sus luchas en la construcción del mañana reconciliado. Aún más: hay un seguro y positivo reconocimiento, incluso explícito, del valor de esos hombres en el poema de Houellebecq, en el que la ironía de la utopía realizada en relación con el mundo del que proviene no quita nada de seriedad a la consideración del pasado, ni a la del futuro visto desde aquellos tiempos. A su vez, hay un espacio para la ironía en el poema de Brecht si suponemos, con toda razón, que el optimismo de este respecto al futuro no era ciego.
Otro fragmento poético significativo es el poema que Michel escribe para Annabelle mientras ella se encuentra en coma, tras haber intentado suicidarse. El poema es lo más cercano a una expresión de amor de parte de Michel y revela los modos de sentir del científico. Este texto transmite la visión pesimista y determinista de Michel, que se representa junto a Annabelle en la muerte, integrados nuevamente a la naturaleza.
La Revolución Post-Humana y el Futuro de la Especie
El post-humano que cuenta la historia de Michel y de Bruno anuncia la revolución metafísica a la que se referirá en los capítulos siguientes. En verdad, dicha revolución se da en el campo de la física e implica una mutación definitiva en la biología humana: los seres humanos comienzan a ser producidos, por clonación, en el laboratorio, todos con el mismo código genético y eliminando las mutaciones inherentes a los sistemas de reproducción sexual.
Este narrador post-humano explica: «Hemos roto el vínculo filial que nos unía a la humanidad, y estamos vivos. Según los hombres, vivimos felices; cierto que hemos sabido superar los impulsos, para ellos insuperables, del egoísmo, la crueldad y la ira; de todos modos, vivimos una vida distinta.» Tal como se plantea, la nueva humanidad ha superado el individualismo de los seres humanos del siglo XX, y ello ha derivado en una sociedad pacífica, poco propensa a las manifestaciones de crueldad y de ira. Si bien el último capítulo supone un insospechado final feliz, la forma en que se presenta -haciéndonos ver que todo el libro es ciencia-ficción, y además hard- genera un efecto paradójico, no exento de ironía, evocando un «mundo feliz» al estilo de Aldous Huxley.
Recepción Crítica y Legado de Houellebecq
La desafortunada coincidencia entre la fecha de aparición de su última novela y la del reciente atentado a la revista Charlie Hebdo, además del tema del libro, no ha contribuido precisamente a la buena reputación de Michel Houellebecq entre los lectores más preocupados por la integración y la concordia. No obstante, su capacidad para provocar sigue siendo un sello distintivo de su obra.
La crítica se deshizo en elogios para este nuevo Aldous Huxley -el de Un mundo feliz- o para esta nueva versión de La montaña mágica de Thomas Mann, autores con los que fue comparado. Las reseñas de Las partículas elementales reflejan sentimientos mixtos: "extraño, muy extraño libro: afstotend e intrigerend tegelijk en vooral triest, intriest" (repulsivo e intrigante a la vez y, sobre todo, triste, muy triste); otros lo encontraron "enormemente ambicioso, entretenido, sórdido, dispéptico, lleno de teatralidad sombría y palabrería grandilocuente". Un lector lo amó "hasta la médula", destacando cómo el autor describe el mundo "cayendo de su eje a través del libertinaje y la ética del 'todo vale/sin límites'". Aunque para algunos fue "anti-mujer, anti-religión, y anti-prácticamente todo", incluso los que lo "odiaron" no pudieron dejar de leerlo, evidenciando el impacto profundo que ejerce la literatura de Houellebecq.
Houellebecq ha sido galardonado con el Premio Goncourt (por El mapa y el territorio), el prestigioso Premio IMPAC (2002), el Schopenhauer (2004) y, en España, el Leteo (2005), consolidando su posición como una de las figuras literarias más importantes y controvertidas de su tiempo.