La comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI+) enfrenta una realidad compleja, marcada por la discriminación, la violencia y la exclusión en diversas partes del mundo. A pesar de algunos avances legales y sociales en las últimas décadas, estas personas continúan siendo grupos vulnerables, con un impacto adverso tanto en sus vidas individuales como en las comunidades y economías en las que residen.

Entendiendo la Diversidad: Definiciones Clave
El término LGBTI hace referencia a una amplia categoría de personas, incluidas aquellas que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero o intersexuales. Sin embargo, es importante reconocer que en todo el mundo las personas utilizan muchos términos para definir su orientación sexual o su identidad de género.
Orientación Sexual
La orientación sexual se refiere a la capacidad de una persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual hacia otras personas, y tener relaciones sexuales íntimas con ellas. Esta existe a lo largo de un continuo que va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva e incluye diversas formas de bisexualidad. Las personas bisexuales pueden experimentar una atracción sexual, emocional y afectiva hacia personas de su mismo sexo y del sexo opuesto.
La orientación sexual es diferente de la conducta sexual, ya que se refiere a los sentimientos y al concepto de uno mismo. La mayoría de los científicos en la actualidad concuerdan en que la orientación sexual es más probablemente el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno, moldeándose a una edad temprana. Los seres humanos no eligen ser gay o heterosexuales; para la mayoría, la orientación sexual surge a principios de la adolescencia sin ninguna experiencia sexual previa.
Identidad de Género
La identidad de género hace referencia a la vivencia interna e individual del género que siente profundamente cada persona, que puede o no coincidir con el sexo que se le asignó al nacer. Para las personas transgénero, los documentos de identidad oficiales que reflejan su identidad de género son de vital importancia para el disfrute de sus derechos humanos, no solo para viajar, sino también en la vida diaria.
No existe un proceso único de afirmación del género. En algunos países, las personas trans deben presentar pruebas médicas para que se reconozca legalmente su identidad de género, lo cual puede ser un proceso invasivo que refuerza la opinión desinformada de que ser trans es una enfermedad.
La identidad de género de las personas no binarias se sitúa al margen de las categorías masculina y femenina, englobando diferentes identidades que se hallan al margen del binarismo de género. Algunas personas no binarias pueden utilizar pronombres de género neutro, como “elle”, mientras que otras pueden usar una combinación de pronombres masculinos o femeninos con otros de género neutro. Es fundamental respetar siempre los pronombres de las personas.
Intersexualidad
Se da por sentado que las características físicas, hormonales y cromosómicas de todo el mundo son claramente masculinas o femeninas. Sin embargo, no siempre es así. A muchas personas que presentan variaciones intersexuales se las obliga a someterse a cirugías “normalizadoras” invasivas e irreversibles sin mediar urgencia médica, a menudo con pocos años de edad y, por lo tanto, sin que puedan dar su consentimiento, aunque a veces sucede más tarde en la vida.
Mitos y Consenso Científico
Homosexualidad y Transexualidad: No son Enfermedades
En relación con la homosexualidad, tanto femenina como masculina, existe consenso a nivel mundial de que no es una enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) desde el 1 de enero de 1993, según lo acordado en su décima revisión en 1992.
Aunque el concepto acordado científicamente es el de “Trastorno de Identidad de Género” (TIG), diversos colectivos están exigiendo que la transexualidad sea retirada del manual de trastornos y de enfermedades mentales. Desde el movimiento de la diversidad sexual y de género se considera que la identidad de género diversa en ningún caso es una patología o trastorno. Más de 35 años de investigación científica objetiva y bien diseñada han demostrado que la homosexualidad, en sí misma, no se asocia con trastornos mentales ni problemas emocionales o sociales.
La Asociación Americana de Psicología está preocupada por las denominadas "terapias de conversión" y el posible daño a los pacientes, reafirmando en 1997 su oposición a la homofobia en el tratamiento y el derecho de un cliente a un tratamiento imparcial y a la autodeterminación.
Crianza de Hijos por Parejas LGBTI+
Todos los estudios científicos han demostrado que no existen diferencias en el desarrollo entre los hijos/as criados/as por parejas homosexuales o transexuales y concluyen que la orientación sexual o la identidad de género no son transmisibles. Todo estudio que indique lo contrario, no es científico y fue realizado, generalmente, por autores vinculados a alguna religión que rechaza a las personas por su orientación sexual o identidad de género.
Estudios que comparan grupos de niños criados por padres homosexuales y heterosexuales descubren que no hay diferencias en cuatro áreas críticas: su inteligencia, su adaptación psicológica, adaptación social y popularidad con sus amigos. Un mito común es la creencia equivocada de que existe una mayor tendencia entre los hombres gay, que entre los hombres heterosexuales, a abusar sexualmente de los niños, lo cual no tiene base científica.
VIH/SIDA y Orientación Sexual
El riesgo de exposición al VIH está relacionado con la conducta de una persona, no con su orientación sexual. Aunque el VIH y el Sida pueden afectar en igualdad de condiciones a personas homo/bisexuales o heterosexuales, en algunos países, como Chile, el mayor porcentaje de afectados por el virus continúan siendo los gays. Datos del período 2008-2010 indicaron que en muestras de hombres jóvenes de 25 años o menos que tienen sexo con hombres (HSH), la prevalencia del VIH es mayor que para los jóvenes heterosexuales de esos mismos países, lo que sugiere que para la generación de HSH nacida ya con la epidemia de VIH/sida, la prevención todavía es una materia muy pendiente.
Los jóvenes LGBT son particularmente vulnerables a enfermedades, como el VIH/Sida y otras infecciones de transmisión sexual, o a padecimientos de salud mental (como los trastornos de la alimentación o las ideaciones y prácticas suicidas), y a exponerse a violencias y circunstancias de vida complicadas. Esta vulnerabilidad se debe a los contextos estigmatizantes y/o violentos, casi universalmente hostiles, que enfrentan, hostilidad que no es atribuible a morfologías biológicas sino a prácticas sociales, muchas de ellas muy institucionalizadas en jerarquías de género y en una heteronormatividad sistemática.

Impacto de la Discriminación y la Exclusión
Vivir como persona LGBTI+ puede suponer un riesgo vital en varios países del mundo. La discriminación y la violencia se manifiestan de muchas formas, generando exclusión y teniendo efectos adversos en la vida de estas personas y en las comunidades en las que viven.
Formas de Discriminación y Violencia
La discriminación y la violencia contra las personas LGBTI+ pueden ir desde los insultos, el acoso, el hostigamiento y la violencia de género, hasta la denegación de un empleo o de la atención sanitaria adecuada. La conducta homofóbica o transfóbica corresponde a las opiniones, acciones o actitudes que las personas o instituciones pueden manifestar, afectando negativamente el conocimiento sobre las minorías sexuales o la integridad de alguien identificado como homosexual.
Las personas lesbianas, gay y bisexuales tienen un mayor riesgo de ser objeto de ataques físicos y violencia que las heterosexuales. Estudios realizados en California a mediados de la década de 1990 indicaron que casi una quinta parte de todas las lesbianas y más de una cuarta parte de todos los hombres gay que participaron en el estudio, fueron víctimas de un delito motivado por odio basado en su orientación sexual.
Desigualdades Estructurales y Socioeconómicas
Cada vez más pruebas indican que las personas LGBTI+ obtienen resultados educativos más bajos debido a la discriminación, la intimidación y la violencia; registran tasas de desempleo más altas, y sufren la falta de acceso a vivienda y servicios de salud y financieros apropiados. Como resultado, es probable que las personas LGBTI+ estén sobrerrepresentadas en el 40% más pobre de la población.
El Banco Mundial intentó calcular las pérdidas de productividad en un informe de 2014 titulado “El costo económico de la estigmatización y la exclusión de las personas LGBT: Estudio de caso de India”. En muchos países, abordar esta exclusión es particularmente difícil debido a un estigma profundamente arraigado y la falta de un marco legal propicio, que suele ser resultado de esa estigmatización. De hecho, más de 70 países aún tipifican como delito la homosexualidad.
La Interseccionalidad de las Vulnerabilidades
Muchas personas viven en la intersección de múltiples formas de discriminación. Por ejemplo, las personas LGBTI+ refugiadas en Kenia se enfrentan a hostilidad y violencia tanto por su identidad de género u orientación sexual como por su situación migratoria, nacionalidad o etnia. El término “interseccionalidad” se utilizaba inicialmente para describir las múltiples formas de desigualdad y discriminación a las que se enfrentan las mujeres negras en Estados Unidos, pero se ha convertido en un marcador internacional para definir los modos en que se entrecruzan entre sí las distintas formas de opresión y discriminación.

Activismo y Defensa de Derechos
La Lucha por la Igualdad
La historia de la comunidad LGBTI+ está marcada por el activismo y la lucha incansable por los derechos humanos. Marielle Franco, defensora bisexual de los derechos humanos en Brasil, luchó por los derechos de la población LGBTI+, de las mujeres y de muchas personas víctimas de brutalidad policial. Sakris Kupila es un activista transgénero de Finlandia que lucha por cambiar la legislación que obliga a la población transgénero a esterilizarse para obtener el reconocimiento legal de su género. Joey Joleen Mataele, activista por los derechos de las personas transgénero en Tonga, cofundó la Asociación Tonga Leitis en 1992.
Aunque el Orgullo se considera a menudo una celebración, en sus inicios era una manifestación contra la brutalidad policial en el Stonewall Inn de Nueva York el 28 de junio de 1969. La policía efectuó una redada basándose en leyes que exigían que todo “hombre” o “mujer” llevara prendas de vestir “acordes” al género indicado en el documento de identidad. El Orgullo se vive de forma diferente en los distintos países del mundo, con desfiles, marchas y conciertos, pero siempre manteniendo su espíritu de celebración de la alegría y la resistencia queer.
La comunidad LGBTI+ se une para luchar contra el clima de odio y hostilidad, como se vio tras el asesinato a tiros de dos personas a las puertas de un bar LGBTIQ+ de Bratislava. En Polonia, la retórica anti-LGBTI+ del expresidente Andrzej Duda y el partido gobernante ha exacerbado el ambiente de hostilidad, con ataques homófobos por todo el país.
Activistas como Melike y Özgür se enfrentaron a un juicio en 2019 simplemente por expresar su derecho a la protesta y organizar una marcha del Orgullo en su universidad, recibiendo finalmente la absolución en 2022.
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El Rol de Organizaciones Internacionales y ONGs
Organizaciones como Amnistía Internacional aprenden de las experiencias vividas por las personas LGBTI+ y formulan recomendaciones a los gobiernos y a otros líderes influyentes sobre cómo mejorar las leyes. También ayudan a activistas de todo el mundo, elaborando recursos sobre los distintos temas que afectan a la población LGBTI+. La investigación de Amnistía Internacional ha puesto de manifiesto la dura realidad que enfrentaron muchas personas transgénero en Asia durante la pandemia de COVID-19, donde vieron cómo la marginación que ya padecían se exacerbaba debido a la pandemia y las medidas de salud pública relacionadas con ella.
La Campaña Libres e Iguales de las Naciones Unidas ha creado iniciativas para promover un mundo libre e igualitario, con el objetivo de difundir información sobre los derechos humanos de las personas LGBTI+ y los problemas para disfrutar de estos derechos.
La Importancia de la Investigación y los Datos
La falta de datos cuantitativos sólidos sobre las experiencias de desarrollo y los resultados diferenciales de las personas LGBTI+, especialmente en los países en desarrollo, constituye un obstáculo fundamental que impide abordar el estigma y la exclusión basados en la orientación sexual y la identidad de género. En Chile, por ejemplo, no hay ningún estudio que dé luces exactas sobre el porcentaje de población LGBTI+. Siguiendo fórmulas como las del Informe Kinsey, se estimaría un número significativo de personas bisexuales o gays y lesbianas o bisexuales, pero la cifra más habitual que se maneja es la proporcionada por el gobierno holandés, utilizada para la aprobación de la Ley de Identidad de Género en España.
Hay estudios que examinan los vínculos entre desigualdades estructurales y vulnerabilidad en salud, y algunos de ellos lo hacen en relación con la vulnerabilidad de la población LGBT, pero pocos examinan la especificidad de LGBT en tanto generación joven. Los y las jóvenes LGBT son particularmente vulnerables a enfermedades como el VIH/Sida y otras infecciones de transmisión sexual, o a padecimientos de salud mental, y a exponerse a violencias y circunstancias de vida complicadas. Es necesario estudiar empíricamente las modalidades en que las fuerzas sociales se refuerzan, se yuxtaponen o se contradicen para determinar cómo las desigualdades socio-económicas afectan la salud de los jóvenes LGBT.
El concepto de vulnerabilidad, a diferencia del de riesgo, designa un conjunto de aspectos individuales y colectivos relacionados a la mayor susceptibilidad de individuos y comunidades a padecimientos o perjuicios y, de modo inseparable, menor disponibilidad de recursos para su protección. Esta perspectiva es coherente con la visión de que la desigualdad social no resulta de la agregación de desigualdades discernibles, sino de dimensiones integradas que se retroalimentan y reproducen, como el acceso educativo, laboral, la exclusión en programas sociales, la segregación espacial, el estigma y la discriminación.
Fomentando la Aceptación y Reduciendo el Prejuicio
Para la salud mental de las personas gay y bisexuales, compartir ese aspecto de sí mismos con los demás es importante. El proceso de "destape" puede ser difícil, ya que con frecuencia las personas lesbianas, gay y bisexuales sienten miedo, se sienten diferentes y solas cuando se dan cuenta de que su orientación sexual es diferente de la norma imperante en la comunidad. Esto es especialmente cierto para quienes perciben su orientación en la niñez o adolescencia, un periodo en el que pueden sentirse particularmente vulnerables a los efectos nocivos de los prejuicios y estereotipos, temiendo ser rechazados por la familia, amigos, compañeros de trabajo e instituciones religiosas.
Las investigaciones han descubierto que las personas que tienen actitudes más positivas hacia los hombres gay, las lesbianas y los bisexuales son aquellas que dicen que conocen bien a una o más personas LGB, con frecuencia como amigo o compañero de trabajo. Por este motivo, los psicólogos creen que las actitudes negativas hacia las personas gay como grupo son prejuicios que no se basan en la experiencia real, sino en estereotipos y falta de información. Al concientizar a todas las personas sobre su orientación sexual y la homosexualidad, es probable que se reduzca el prejuicio anti-gay. La información precisa sobre la homosexualidad resulta especialmente importante para los jóvenes que están apenas descubriendo y buscando entender su sexualidad, ya sea homosexual, bisexual o heterosexual.
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