El hombre después de los 60 años, y en las etapas subsiguientes de la vejez, experimenta una serie de transformaciones físicas, cognitivas, emocionales y conductuales muy marcadas. Estos factores hacen que se comporte y experimente su autocuidado de una manera distinta, a la vez que prioriza aspectos específicos de su vida.

Cambios Físicos y de Salud en la Vejez
Hacerse mayores implica una serie de transformaciones no solo físicas y emocionales, sino también conductuales. Comprender estos cambios y cómo abordarlos puede ayudar a mantener el cuerpo fuerte hasta bien entrados los 60, 70 y 80 años.
El Proceso de Envejecimiento a Nivel Celular y Orgánico
El organismo cambia con la edad a causa de las transformaciones que se producen en las células de forma individual y en los órganos en conjunto. A medida que las células envejecen, funcionan con dificultad y, con el tiempo, las células viejas mueren, lo cual es normal en el funcionamiento del organismo. Muchas células mueren porque están programadas para ello, en un proceso llamado apoptosis. Este tipo de "suicidio celular" es un desencadenante en la edad de la célula; las células viejas deben morir para dejar sitio a las nuevas. Otros desencadenantes consisten en un exceso de células y probablemente también las lesiones celulares.
Las células viejas también mueren porque solo se pueden dividir un número limitado de veces, un límite programado por los genes y relacionado con la estructura del telómero. Cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan un poco; con el tiempo, se vuelven tan cortos que la célula no puede dividirse más, un fenómeno conocido como senescencia. Además, las células pueden lesionarse por sustancias nocivas como la radiación, la luz solar, medicamentos de quimioterapia o ciertos subproductos como los radicales libres, liberados cuando las células producen energía.
El buen funcionamiento de los órganos depende del buen funcionamiento de sus células. En algunos órganos, las células mueren y no son reemplazadas, por lo que el número de células disminuye, como en los testículos, ovarios, hígado y riñones. La mayor parte de las funciones corporales alcanzan su valor más alto poco antes de los 30 años, y a partir de ahí empieza un descenso gradual. A pesar de este descenso, la mayoría de las funciones siguen siendo correctas debido a la considerable reserva funcional de los órganos.
Aunque la mayoría de las funciones continúen siendo adecuadas, una disminución de la función significa que las personas mayores tienen menor capacidad para controlar diferentes tipos de estrés, incluidos la actividad física extenuante, los cambios extremos en la temperatura ambiental y las enfermedades. Esta disminución también implica que las personas mayores son más propensas a sufrir los efectos secundarios de los medicamentos. Órganos como el corazón, los vasos sanguíneos, los órganos urinarios y el cerebro son más propensos a funcionar de forma inadecuada bajo estrés.
Sistema Musculoesquelético
A menudo, los primeros signos del envejecimiento afectan al sistema musculoesquelético. Los huesos tienden a volverse menos densos, un proceso que se denomina osteopenia en su fase moderada y osteoporosis cuando la pérdida es grave, aumentando la probabilidad de fracturas. En las mujeres, esta pérdida aumenta después de la menopausia debido a la disminución de estrógenos. Los huesos se hacen menos densos también porque contienen menos calcio, ya que el cuerpo absorbe menos de los alimentos, y los niveles de vitamina D, crucial para el uso del calcio, disminuyen ligeramente. Los huesos más afectados suelen ser el fémur (cadera), los extremos de los huesos del brazo (muñeca) y las vértebras.
Los cambios en las vértebras de la parte superior de la columna hacen que la cabeza bascule hacia delante, comprimiendo la garganta, lo que dificulta tragar y aumenta el riesgo de ahogo. Las vértebras se vuelven menos densas, y los discos intervertebrales pierden fluido y se vuelven finos, acortando la columna vertebral y disminuyendo la estatura de las personas de edad avanzada.
El cartílago que reviste las articulaciones también se vuelve más fino debido al desgaste provocado por años de movimiento, lo que puede causar que las superficies articulares no se deslicen tan bien y las articulaciones sean más propensas a lesiones. Las lesiones por traumatismos repetidos o el uso a lo largo de la vida a menudo conducen a la artrosis, uno de los trastornos más frecuentes de la edad avanzada.
Los ligamentos, que unen las articulaciones, y los tendones, que unen los músculos a los huesos, se vuelven menos elásticos, haciendo que las articulaciones se sientan rígidas. Estos tejidos también se debilitan, lo que conlleva una pérdida de flexibilidad y mayor facilidad para desgarros, que se curan más lentamente debido a la menor actividad de las células reparadoras.

Músculos y Grasa Corporal
La cantidad de tejido muscular (masa muscular) y la fuerza muscular tienden a disminuir a partir de los 30 años y continúa durante toda la vida. Esta reducción se debe en parte a la inactividad física y al descenso en las concentraciones de la hormona del crecimiento y de testosterona. Las células musculares empiezan a infiltrarse de grasa y no funcionan tan bien, además se pierden más fibras musculares de torsión rápida que de torsión lenta.
No obstante, los efectos del envejecimiento no reducen la masa muscular y la fuerza más de un 10 o 15% durante la vida adulta; la mayor parte de la pérdida más allá de este porcentaje se puede prevenir con ejercicio regular. La pérdida de masa muscular más grave, llamada sarcopenia, es el resultado de una enfermedad o inactividad extrema, no de la edad en sí.
La solución para limitar la pérdida muscular y hasta revertirla es la actividad física constante, incluyendo levantamiento de pesas y entrenamiento de fuerza o resistencia varias veces a la semana. Incorporar entre 20 y 30 gramos de proteínas en cada comida también es crucial, ya que la mayoría de los adultos mayores no consumen las suficientes.
Hacia los 75 años, el porcentaje de grasa corporal suele duplicarse en comparación con el de la adolescencia. Esta grasa excesiva puede aumentar el riesgo de problemas de salud como la diabetes, y su distribución cambia, alterando la forma del torso. Un régimen de alimentación sano y el ejercicio físico pueden ayudar a minimizar este aumento.
Ojos y Visión
Los ojos, seguidos por los oídos, comienzan a cambiar al inicio de la edad adulta, siendo la primera señal innegable de envejecimiento en la visión. A medida que las personas envejecen, aparecen los siguientes cambios:
- El cristalino adquiere rigidez, dificultando enfocar objetos de cerca (presbicia), lo que requiere el uso de gafas de aumento para leer.
- El cristalino se vuelve más denso y menos transparente, lo que dificulta la visión en condiciones de semioscuridad. Una persona de 60 años necesita, en promedio, tres veces más luz que una de 20 para leer.
- Los colores se perciben de forma diferente, ya que las retinas tienden a volverse amarillas. Los colores pueden parecer menos brillantes y los contrastes más difíciles de ver.
- La pupila reacciona más lentamente a los cambios de luz, lo que puede causar dificultad para ver al entrar en una habitación oscura o ceguera temporal al pasar a una zona con iluminación intensa. También aumenta la sensibilidad al deslumbramiento.
- El número de células nerviosas disminuye, afectando la percepción de profundidad y dificultando el cálculo de distancias.
- Los ojos producen menos líquido, lo que causa sequedad ocular y una disminución en la producción de lágrimas.
- Pueden aparecer pequeñas manchas oscuras que se mueven por el campo visual, llamadas moscas volantes. A menos que aumenten repentinamente, no son motivo de preocupación.
- El blanco (esclerótica) de los ojos puede tomar un tono amarillento o amarronado. Pueden aparecer manchas de color y un anillo gris-blanco (arco senil) en la superficie del ojo, compuesto por sales de calcio y colesterol, que no afecta a la visión.
Oído y Audición
La pérdida de audición puede deberse a la exposición al ruido durante toda la vida, así como a cambios relacionados con la edad en el oído medio y en las vías nerviosas que van del oído al cerebro. Muchos hombres de 50 años o más no se dan cuenta de que su audición ha empeorado o piensan que es un problema menor.
La solución es someterse a una prueba de audición después de los 50 años. Los audífonos modernos son más pequeños, elegantes y eficaces, y las versiones de venta libre recientemente aprobadas significan que las personas con pérdida de audición de leve a moderada pueden conseguirlos sin un alto costo.
Salud Prostática y Urinaria
En la mayoría de los casos, los problemas urinarios en hombres se deben a la hiperplasia prostática benigna, que es el agrandamiento de la próstata. Esta glándula aumenta de tamaño con la edad, presionando la uretra y debilitando la pared de la vejiga, lo que provoca micción más frecuente o la sensación de tener que orinar sin poder hacerlo.
La solución incluye reducir el consumo de cafeína y alcohol, ejercitar los músculos del suelo de la pelvis y evitar líquidos por la noche. También se puede consultar al médico sobre medicamentos, procedimientos mínimamente invasivos (ultrasonido, láser) o, en casos graves, cirugía para extirpar parte del tejido prostático.
Cuidado de la Piel
El hombre después de los 60 años olvida muchas veces que la piel cobra factura del estilo de vida que llevó la persona, ya que "las células tienen memoria". Factores como trabajar en el campo o en lugares con gran exposición solar, no ingerir suficiente agua, fumar o beber, contribuyen a un mayor o menor deterioro de la piel con la edad. Se dice que la vida "mira hacia atrás y cobra la factura".
A los hombres de esta edad les cuesta reconocer que tienen alteraciones en la piel y son muy resistentes a realizarse tratamientos, ya sea en el hogar o en cabina facial. Para ellos, sencillamente, no existen los puntos negros o estas señales de su piel, incluso cuando sus familiares insisten en la limpieza de cutis.
Es frecuente la aparición de papilomas cutáneos (pequeños bultos de piel), que afectan a casi dos tercios de los adultos antes de los 60 años. La mayoría de estos bultos son inofensivos, pero es crucial que un dermatólogo los examine para descartar cáncer de piel. Si molestan o no gusta su aspecto, un dermatólogo puede eliminarlos fácilmente con láser, nitrógeno líquido u otra técnica, aunque la extirpación cosmética no suele estar cubierta por el seguro.
Sexualidad
Dentro de los cambios en el hombre a los 60 años, el aspecto de la sexualidad ocupa un lugar preponderante. Es una época en que las capacidades sexuales pueden decrecer, y los hombres tienen que reinventar su sexualidad y el modo de experimentarla. Estudios realizados demuestran que para los hombres este es uno de los temas más importantes de su vida. Alrededor del 26% de los hombres de 50 años manifiestan cierto grado de insatisfacción con sus erecciones, según una encuesta de la Universidad de Harvard.
La sexualidad de las personas adultas mayores | Patricia Kelly | TEDxUNAMAcatlán
Cambios Cognitivos y Psicológicos
Los cambios en la personalidad del adulto mayor no son un hecho aislado, sino que forman parte de esta transición. No obstante, tampoco es algo que cuidadores y familiares deban pasar por alto. Los cambios de comportamiento en la vejez pueden ser conscientes o inconscientes, pero por lo general siguen patrones bastante similares.
Declive Cognitivo y Actividad Intelectual
A medida que avanzamos en edad, se producen una serie de transformaciones en la capacidad mental. Los cambios más comunes que se observan son el fallo de la memoria y una disminución en la velocidad de procesamiento de la información. Muchas personas mayores también observan dificultades para mantenerse centradas en varias tareas a la vez. No obstante, esto no implica una pérdida de inteligencia general, sino adaptaciones en los procesos mentales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud (2015) afirma que varios factores influyen en el deterioro cognitivo, como la situación socioeconómica, la presencia de enfermedades crónicas, el uso de medicamentos y el estilo de vida. Estudiar estas condiciones puede ayudar a realizar intervenciones para evitar un cambio cognitivo significativo en la vejez.
Es relevante promover la actividad intelectual mediante la psicopedagogía y la psicología geriátrica. Ambas son herramientas efectivas que pueden frenar los cambios cognitivos en la vejez y mejorar el bienestar.
Cambios en la Personalidad y el Comportamiento
El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) afecta a un 3% de la población y es bastante común y puede agravarse a edades avanzadas. Estos cuadros obsesivos pueden limitar en gran medida las actividades de la vida diaria, así como convertirse en una fuente de conflictos con el entorno.
Saber lidiar con las conductas difíciles y los cambios de personalidad del adulto mayor es una parte importante de las tareas diarias del cuidador. Las personas mayores que repiten lo mismo muchas veces, que se muestran reacias al diálogo, que no cooperan durante el cuidado o que se cierran a cualquier tipo de interacción también necesitan asistencia.
Es crucial descartar los motivos más obvios para un cambio de conducta, como la incomodidad del vestuario, la posición, el cansancio, el hambre o la sed, o efectos de tratamientos farmacológicos. Existen manías comunes, como obsesiones con el dinero o ideas fijas sobre cómo deben estar las cosas, a las que simplemente hay que restarles importancia, a menos que se vuelvan incapacitantes (por ejemplo, la persona mayor que no quiere salir de casa).
La comunicación es muy importante para entender la situación. Hablar despacio, manteniendo un tono neutro y sin elevar la voz, y escuchar con atención sin cortar las frases, son actitudes esenciales. Aceptar las opiniones diferentes y, si la situación se complica, modificar el foco de atención, utilizando el humor y la risa, puede ser de gran ayuda. Los enfados del adulto mayor pueden ser similares a las pataletas de los niños, pero no se pueden abordar de la misma manera; se deben evitar actitudes paternalistas.
Bienestar Emocional y Social: Desafíos y Recursos
Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los hombres de 60 años y más tienen más probabilidades de sufrir aislamiento social que las mujeres de la misma edad, debido en parte a roles tradicionales que han fomentado una menor expresión emocional y redes de apoyo más limitadas. Además, las estadísticas globales muestran que la tasa de suicidio entre hombres mayores de 70 años es alarmantemente alta.
En esta etapa, es frecuente que aparezca un patrón de pensamiento melancólico, en el que se empieza a ver la vida a través de los recuerdos, lo que se vivió en el pasado. También es frecuente que los patrones de sueño queden alterados, disminuyendo significativamente el número de horas que se necesita dormir cada noche.
Redefinir la masculinidad no implica abandonar completamente las características tradicionales, sino adoptar una perspectiva más inclusiva, flexible y saludable. Se ha visto un auge en la participación masculina en actividades como el yoga, la meditación y la escritura creativa. Ejemplos inspiradores son hombres que se convierten en cuidadores principales de sus nietos o que dedican sus años de jubilación a trabajos comunitarios.
La sociedad y las políticas públicas tienen un papel fundamental en este proceso. Abrazar esta transformación no solo beneficia a los hombres mayores, sino también a sus familias y comunidades. Nunca es tarde para construir una visión más inclusiva y saludable.
Recursos Psicológicos para una Vejez Activa y Plena
Aunque los estudios sobre centenarios ofrecen una visión extrema, sus recursos psicológicos son aspiracionales para cualquier hombre en la vejez:
- Vitalidad: El deseo de sentirse vivo, alerta y lleno de energía.
- Deseo de Interactuar: Mantener vínculos cálidos con familiares y amigos, y estar abierto a nuevas conexiones.
- Compromiso: Ser responsable, competente y trabajador, con metas y un propósito claro en la vida.
- Resiliencia: La capacidad de superar la adversidad y salir fortalecido de las experiencias difíciles.
- Control: Tendencia a tomar sus propias decisiones y guiar su vida con independencia de criterio.
- Motivación Intelectual: Disfrutar de una mente activa, con curiosidad, amor por aprender y ser autodidacta.
- Ser Positivo: Saber disfrutar de las pequeñas cosas del día a día y mantener una actitud optimista.
- Inteligencia: Habilidad cognitiva para pensar, razonar, resolver problemas con éxito y aprender rápidamente.
La actividad y el propósito son claves. "Siempre me he sentido bien. Siempre he estado ocupada, tejiendo en la casa o haciendo otras cosas. Con eso, la mente trabaja. Y creo que eso me mantuvo", comenta una centenaria, destacando la importancia de mantenerse activo.

Prioridades y Autocuidado del Hombre Mayor
La Vida Laboral y la Seguridad Económica
El hombre después de los 60 años, generalmente tiene muchas ocupaciones. Unido al pensamiento de que le quedan pocos años de vida laboral, desea garantizar una seguridad económica en estos últimos años.
Enfoque en el Bienestar
Cumplir 50 años debería ser "una llamada de atención a los hombres para que se pregunten: 'Vamos a ver, ¿estoy haciendo todo lo correcto?'", señala el Dr. Kenneth Koncilja, médico especialista en medicina geriátrica de Cleveland Clinic. Si se tienen hijos, probablemente ya estén en la adolescencia o vivan fuera de casa, lo que puede dar más tiempo para centrarse en el bienestar personal.
Nunca es tarde para construir una visión más inclusiva y saludable. Escuchar música o ver películas con las que se sientan identificados, y evadir la tristeza y la melancolía con actividades que impliquen movimiento, son estrategias efectivas.