El Hogar de Ancianos San Francisco, ubicado en la comuna de El Monte, es una institución que forma parte integral de la historia y el tejido social de la comunidad. Su legado se entrelaza con el desarrollo de la comuna, desde sus raíces franciscanas hasta los esfuerzos contemporáneos por asegurar el bienestar de sus residentes.

Apoyo Comunitario y Renovación Reciente
Recientemente, el hogar ha sido objeto de significativas iniciativas de apoyo destinadas a mejorar la calidad de vida de sus residentes. Grupo Proa ha realizado un aporte significativo al hogar de adultos mayores San Francisco, con el objetivo de financiar un proyecto de renovación. Este proyecto incluye la movilización de una lavandería y la habilitación de dormitorios.
Este gesto reafirma el compromiso con la solidaridad y el bienestar de las comunidades, llevando a cabo esta iniciativa en colaboración con el Obispado de Melipilla, la Fundación Esperanza y Solidaridad, y la Fundación Diocesana Cáritas Melipilla, en coordinación con la Dirección de Asuntos Corporativos de Grupo Proa.

Julio Feres, administrador de bienes del Obispado de Melipilla, destacó el impacto de esta contribución, señalando que “El hogar San Francisco es parte de la historia de la comuna, y esta ayuda refuerza la relación con las empresas vecinas del sector.”
Las Raíces Franciscanas y el Origen Comunal
La presencia franciscana ha sido fundamental en la historia de El Monte y, presumiblemente, en el nombre y la misión del hogar de ancianos. En 1682, los franciscanos reedificaron el templo que hoy ocupa la Parroquia San Francisco y trasladaron a este lugar su convento. A su alrededor, empezó a formarse una aldea a la que se trasladaron muchos indios de Llopeo, sentando las bases de la actual comuna.

Desarrollo Histórico de la Comuna de El Monte
El hogar se inscribe en la rica historia de El Monte, una comuna que ha sido escenario de importantes eventos en la historia de Chile.
Los Orígenes de la Hacienda San Miguel de El Monte
El 3 de febrero de 1773, Don Ignacio de la Carrera recibió como dote de su matrimonio con doña Paula Verdugo la hacienda de San Miguel de El Monte. Esta hacienda, de 665 hectáreas de extensión, se ubicaba a los pies del lado sur del cerro La Campana y limitaba al este con el río Mapocho.

Fue en esta hacienda donde pasaron su infancia y juventud figuras clave de la lucha por la independencia de Chile, como los hermanos Carrera. La hacienda San Miguel de El Monte, declarada monumento histórico en 1974, también es recordada porque allí fue bordada por manos de doña Javiera Carrera la primera bandera chilena.
Urbanización e Infraestructura en el Siglo XX
El crecimiento de El Monte a principios del siglo XX marcó una nueva etapa de desarrollo. En el año 1900, se construyó la primera estación de ferrocarriles de El Monte, lo que dio vida al pueblo con la instalación de comercio e incluso un hotel en la comuna.

Uno de los atractivos de la época que causaba impacto fue la instalación de andariveles que atravesaban el Río Mapocho y el Maipo hasta Naltahua. Estos transportaban mineral en sus capachos hasta la estación de ferrocarriles y también a los mineros montinos que laboraban en la mina, dando origen a la creación del Club Deportivo Andarivel de El Monte.
En noviembre de 1909, la municipalidad acordó dar nombre a todas las calles y plazas de la comuna, colocando las planchas con los títulos correspondientes.
El Cementerio Municipal de El Monte, situado en la calle Pedro de Valdivia, sufrió una reducción significativa tras una crecida que arrasó gran parte de él. Ante esta situación, la Municipalidad resolvió habilitar el antiguo cementerio, conocido como el de los “Coléricos”, situado en la calle Aníbal Pinto con San Miguel. El actual cementerio municipal se inauguró el 5 de agosto de 1909.
Pioneros del Transporte Local
Entre los primeros medios de locomoción colectiva que tuvo la comuna se destaca “La Paiquina”, que comenzó a circular desde el año 1930. Era una micro marca Inter., conducida por Don David Céspedes Ruiz, la cual realizaba dos viajes por día a Santiago. Este servicio fue un significativo aporte al desarrollo de la comuna, y se cuenta que Don David muchas veces esperaba a los vecinos que se atrasaban o se quedaban dormidos para no dejarlos sin locomoción.