El rol transformador de las universidades en la atención a mayores: experiencias y aprendizajes desde la educación superior

La transformación de los hogares de ancianos va más allá del espacio físico; surge desde la articulación entre visitas de terreno, prácticas universitarias y una visión interdisciplinaria de la salud y la calidad de vida. Las visitas domiciliarias y la evaluación del contexto arquitectónico, junto con la participación de estudiantes y docentes, generan un fuerte sentido de dignidad y aprecio en las personas mayores.

Contexto y motivación

El acelerado envejecimiento poblacional plantea nuevos desafíos socio-sanitarios y se enmarca en un proceso de cambios biopsicosociales que pueden ser clasificados como sanos o patológicos, este último caracterizado por síndromes geriátricos. Las agencias y universidades han buscado responder a estas dinámicas mediante alianzas que conecten educación, salud y responsabilidad social.

Introducción: El envejecimiento poblacional exige replantear la calidad de vida y la atención de las personas mayores en contextos de larga estadía. La literatura y las experiencias reportadas destacan que la calidad de vida es un concepto dinámico, influenciado por diversos dominios físicos, mentales y sociales.

Metodología y enfoques de intervención

Objetivo: Determinar la calidad de vida de los adultos mayores que residen en establecimientos de larga estadía. Metodología: se realizó una revisión bibliográfica, consultando PubMed, SciELO y EBSCO, filtrando estudios en personas mayores de 60 años, relacionados con la calidad de vida y factores que la influyen, con acceso a texto completo y antigüedad máxima de 10 años.

Resultado: Aunque es importante definir dominios para evaluar la calidad de vida, no hay un consenso y se considera un concepto dinámico. Se revela que los adultos mayores insertos en la comunidad presentan una mejor percepción de calidad de vida que los institucionalizados. Discusión: se deben considerar aspectos físicos, mentales y sociales para definir la calidad de vida, valorarla y trabajar en su mantención o mejora.

Experiencias de universidades con comunidades mayores

En Chile, iniciativas como el Programa Universitario para Personas Mayores impulsan la colaboración entre áreas de salud, educación y bienestar social. Este tipo de programas busca apoyar las necesidades y requerimientos de los adultos mayores mediante la participación de carreras del área de la salud, psicología, pedagogías, área social y emprendimiento.

La Universidad ha sido un aliado estratégico: el rector y el equipo técnico facilitan herramientas y espacios para que los adultos mayores accedan a educación superior y a experiencias formativas que fortalecen su autonomía.

La Escuela de Cuidadores de la Universidad de los Andes es un proyecto liderado por docentes de Enfermería Geronto-geriátrica. Su enfoque es formar a cuidadores de personas mayores mediante simulaciones clínicas y la Valoración Geriátrica Integral, con ceremonias de certificación y participación de autoridades, estudiantes y cuidadores.

La modalidad de capacitación ha evolucionado ante la pandemia: de un formato presencial se migró a una versión online, permitiendo que la formación llegue a hogares de todo Chile e incluso al extranjero. Este cambio ha permitido ampliar el alcance y la inclusividad de los programas de cuidado y educación continua.

Experiencias internacionales y el valor de la intergeneracionalidad

En Holanda, el modelo de humanitas Deventer integra a estudiantes universitarios que viven en residencias de mayores a cambio de alojamiento. Más de 100 ancianos conviven con estudiantes en un sistema de convivencia que fomenta el diálogo cotidiano, el intercambio de experiencias y la enseñanza mutua. El objetivo es generar una “fórmula ideal” para mejorar la calidad de vida de los residentes a través de la presencia joven y la interacción diaria.

La directora Gea Sijpkes describe que “todos ganan”: los estudiantes obtienen aprendizaje práctico y los residentes gozan de compañía, humor y nuevas perspectivas. Las historias de residentes y estudiantes evidencian efectos positivos en la autoestima, la comprensión de la vida y la empatía intergeneracional. La interacción cotidiana desplaza conversaciones centradas en citas médicas hacia temas de vida, planes futuros y experiencias personales.

Desafíos y consideraciones para la implementación

El mayor desafío para la implementación de soluciones de diseño y cuidado es superar hábitos arraigados y la sensación de soledad de las personas mayores. A menudo, las modificaciones necesarias no se reconocen como necesarias hasta que ocurre un incidente. Este hallazgo subraya la importancia de intervenciones tempranas y de diseños centrados en la dignidad y la participación continua.

La colaboración entre disciplinas demuestra que la arquitectura, la salud y las ciencias sociales pueden enriquecer mutuamente sus enfoques. La experiencia educativa se orienta a un primer acercamiento a valores y principios institucionales, promoviendo una cultura de cuidado, ética y solidaridad entre estudiantes novatos y docentes.

Impactos en la vida de los adultos mayores y en la formación universitaria

La experiencia de aprendizaje en entornos de cuidado superior refuerza la participación activa de las personas mayores en la vida académica y social, aumentando su sentido de pertenencia y realización personal. Casos de testimonios destacan que “siempre hubo prioridades en mi vida, pero ahora yo soy mi prioridad”, reflejando cambios en la autoestima y la participación comunitaria.

Estudiantes universitarios participan en actividades que van desde artes plásticas y ejercicios motrices hasta acompañamiento en el uso de tecnologías, como iPads, para facilitar la interacción, la movilidad y el acceso a servicios. La interacción entre generaciones fomenta compasión, comprensión de diversidad y aprendizaje práctico para abordar problemas reales de cuidado.

El intercambio entre jóvenes y mayores se presenta como una estrategia valiosa para combatir la soledad y fortalecer redes de apoyo social. La literatura y las experiencias de campo señalan que la presencia de jóvenes puede enriquecer la vida de los residentes y abrir puertas a nuevas oportunidades laborales y comunitarias.

Tabla de elementos clave de los enfoques

Dominio Enfoque Impacto
Calidad de vida Revisión bibliográfica, evaluación multidimensional Percepción mejor en comunidad vs institucionalizado
Interdisciplinariedad Arquitectura, salud, educación, trabajo social Enriquecimiento del aprendizaje y del cuidado
Intergeneracionalidad Interacciones diarias, proyectos compartidos Mayor empatía, aprendizaje mutuo, reducción de soledad
Formación universitaria Programas para mayores, cuidadores, educación permanente Mejora de habilidades, autonomía y bienestar

Resultados y reflexiones finales

Existe una relación directa entre los factores físicos y mentales de cada individuo y la percepción de su calidad de vida. Los programas universitarios y las prácticas de cuidado basadas en la dignidad, la participación y la interacción social fortalecen la experiencia de las personas mayores y promueven una educación superior más inclusiva y socialmente responsable.

Gráfico sobre envejecimiento activo y calidad de vida

La experiencia de residentes y estudiantes demuestra que cuando la educación superior se conecta con las necesidades de las personas mayores, se crean entornos de aprendizaje y convivencia que benefician a toda la comunidad. Las universidades pueden ser motores de cambio social al integrar prácticas de cuidado, innovación en diseño y aprendizaje experiencial en contextos reales de atención a la tercera edad.

Ciencia en el Barrio - Taller intergeneracional sobre edadismo

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