En Los Alerces, el concepto de hogar trasciende la idea tradicional de una residencia para adultos mayores. La propuesta se construye sobre un modelo de atención integral que pone en el centro a cada persona, sus historias, sus hábitos y sus necesidades particulares. El equipo trabaja desde una mirada que combina profesionalismo y cercanía humana.

Orígenes y la Visión de Los Alerces
Cristian Mendizabal, CEO y socio fundador, fue el impulsor de este proyecto. La idea inicial de Los Alerces surgió de una pregunta simple: "¿qué me gustaría para mi abuela?". Desde el principio, se buscaba crear un espacio diferente, no una lista de cosas para copiar, sino "una lista de cosas para hacer distinto". Como arquitecto, para Mendizabal el espacio era fundamental.
La búsqueda de casas en Mar del Plata se orientó a encontrar un chalet que representara la ciudad, pero que tuviera amplios espacios comunes. Finalmente, encontraron una casa en Santiago del Estero entre Laprida y Paso, que, aunque no era el típico chalet marplatense, ofrecía una sala de estar y comedor muy grande y un espacio tipo SUM que había sido un garaje para tres autos. Tras un largo y complejo proceso de habilitación, Los Alerces inauguró en 2018. Los padres de Cristian Mendizabal fueron los modelos de los primeros folletos, un hecho anecdótico que siempre recuerda.
De Centro de Día a Residencia Integral
Inicialmente, el modelo era un centro de día. Las actividades comenzaban a las 9 de la mañana con desayuno, seguido de dos horas de actividades más físicas como kinesiología, educación física, yoga o movimiento. Después del almuerzo, a las 14 o 14:30, se retomaban actividades más cognitivas, incluyendo taller literario, psicología y terapia ocupacional. A las 16:30 llegaba la merienda y alrededor de las 17:30 o 18, los adultos mayores regresaban a sus casas.
Sin embargo, surgió un nuevo desafío: la casa ideal para centro de día tenía espacios gigantes, pero los dormitorios estaban en planta alta, y la mayoría de los residentes no podía subir escaleras. En febrero de 2019, con permiso del propietario, se iniciaron modificaciones significativas: se rompieron paredes, construyeron dormitorios en planta baja y dos baños, transformando el espacio para hacerlo accesible. En marzo de ese año llegó la primera residente, Elena, que ya asistía al centro de día, seguida al día siguiente por Tere. En pocos meses, gran parte de la casa estaba ocupada, lo que impulsó la búsqueda de una segunda sede.
Expansión y Resiliencia ante la Pandemia
La búsqueda de una segunda sede tuvo un revés cuando, el día de la firma del contrato, surgió un conflicto familiar entre los propietarios que impidió el alquiler. Este fue un golpe fuerte, especialmente porque ya se había contratado personal y había lista de espera. La expansión continuó, y la empresa se encontró con dos sedes funcionando, prácticamente completas, hasta la llegada de la pandemia. La pandemia fue una etapa muy dura y desgastante, con un riesgo altísimo al trabajar con una población muy vulnerable.
Se tomaron precauciones extremas: compra de equipamiento, uso de uniformes especiales y, encima de eso, ropa impermeable, máscaras y barbijos, lo que hizo que el personal "pareciéramos robots". A pesar de las dificultades, el equipo se unió muchísimo, resolviendo y acompañándose mutuamente, generando un vínculo muy grande y un sentido de "familia". La decisión de cerrar la sede de Santiago del Estero terminó siendo importante, permitiendo concentrar toda la energía en una sola sede (Güemes), reorganizarse y fortalecerse. Se amplió la sede de Güemes, se hicieron ajustes y el lugar volvió a llenarse, lo que dio un nuevo impulso para seguir adelante. Hoy, Los Alerces cuenta con más de 115 residentes y una capacidad aproximada para 160, habiendo retomado su crecimiento y expansión con nuevas oportunidades y sedes.

El Equipo Detrás del Concepto de Hogar
Marilena Mendizabal: El Primer Contacto y la Escucha Activa
Marilena Mendizabal, responsable de administración, es quien ofrece el hogar y está en el proyecto "desde el minuto uno", aunque no en su rol actual desde el inicio. Su rol implica una gran responsabilidad al ser el primer contacto con las familias y los interesados. En la entrevista telefónica inicial, se recaba la mayor información posible de la persona, incluyendo patologías y movilidad, para brindar la mejor información y orientación posible.
Los Alerces no requiere una patología específica para el ingreso; hay muchos casos distintos, incluyendo personas que están bien y deciden venir por seguridad, porque no quieren vivir solas, o simplemente porque buscan compañía, actividades o un entorno donde puedan compartir con otros. Muchas personas llegan por recomendación de amigos o deciden probar primero el centro de día para probar la experiencia antes de residir. Para Marilena, trabajar en Los Alerces es "un trabajo que me da mucha satisfacción", con gran compromiso y profesionalismo, no viéndolo como una carga sino como parte de su día a día y de su vida. Respecto al trabajo en familia, ella comenta que las diferencias siempre tienen que ver con querer mejorar las cosas, buscando la mejor manera de hacer el trabajo.
Cristina Cortéz: Conexión Familiar y Bienestar del Residente
Cristina Cortéz, quien ha trabajado muchos años en lo que hoy es la empresa, empezó como un pequeño emprendimiento familiar y creció junto con el proyecto. Básicamente, su función implica mantener un contacto cercano con cada familia, ya sea de manera presencial o por teléfono, dependiendo de la distancia. La idea es escuchar cómo se sienten con el servicio, responder dudas y mantenerlos informados sobre cómo evoluciona su familiar dentro de la residencia. Interactúa tanto con las familias como con los residentes, reconociendo que cada proceso es distinto y una persona puede necesitar más acompañamiento con el tiempo.
Cristina destaca cómo personas que llegan con poca interacción social "empiezan a abrirse" al sentirse acompañadas y rodeadas de gente de su misma edad. Muchos se encuentran con personas que vivieron épocas similares, comparten recuerdos, música o historias. Incluso ha pasado que residentes se reencontraron en Los Alerces con antiguos compañeros de trabajo o de la adolescencia, lo cual es muy emocionante de ver. Para Cristina, escuchar a los adultos mayores es "muy enriquecedor", ya que "tienen mucho para enseñarnos", y a ellos les gusta sentirse escuchados y valorados. Además, se trata de que puedan mantener sus costumbres: quien quiere tomar mate lo hace, quien quiere leer el diario lo tiene todos los días.
Carolina López: Garantía de Cuidado y Expansión
Carolina López se sumó a Los Alerces hace aproximadamente un año y medio. Es un proyecto que siempre le interesó por el enfoque de respeto, cuidado y acompañamiento con el que se trabaja. Siendo hija de Cristina Cortéz, ya conocía la empresa, y la motivó especialmente trabajar para cambiar el prejuicio que muchas veces existe sobre los hogares para adultos mayores. Hoy son ocho sedes, y Carolina trabaja en el día a día con las encargadas de cada una, que organizan el funcionamiento de cada hogar. Tienen lineamientos y protocolos comunes para garantizar que el servicio sea el mismo en todas las residencias.
Carolina remarca que son "muy del verde", ya que todas las sedes tienen jardín o patio. También ponen mucho énfasis en la capacitación del equipo, porque cuidar a una persona implica atender tanto su salud física como su bienestar emocional. Por eso cuentan con enfermeras, profesionales de la salud y un equipo que se capacita constantemente. En Los Alerces no se habla de asilo ni de geriátrico, sino de "residencia para adultos mayores", haciendo mucho hincapié en la idea de "hogar". Marilena Mendizabal agrega que incluso desde lo estético buscan eso: que sea una casa. Se celebran cumpleaños, Navidad, Pascuas, y se acompaña también cuando hay situaciones de salud. Las familias forman parte del día a día, con reglas de convivencia para que todos puedan compartir el espacio con respeto, y se fomentan mucho las visitas. Hay familias que vienen con tortas de cumpleaños, que comparten la merienda o pasan la tarde con sus seres queridos. También ofrecen un servicio de centro de día para quienes vienen solo durante el día para participar de las actividades y luego regresan a sus casas.

Un Día en Los Alerces: Bienestar Integral
Actividades y Convivencia
La mañana comienza temprano en Los Alerces. Después del desayuno, empiezan las actividades. Puede ser un momento de gimnasia suave para activar el cuerpo, un taller de estimulación cognitiva o alguna actividad recreativa que invite a compartir y conversar. El almuerzo es otro momento importante del día; más que una comida, se convierte en un espacio de encuentro donde se comparten historias, recuerdos y anécdotas. Por la tarde llegan nuevos momentos de actividad: talleres creativos, música, juegos o simplemente una charla entre residentes. La jornada se cierra con la tranquilidad de la noche, cuando el hogar vuelve a un ritmo más pausado.
En el calendario se encuentran talleres creativos donde los residentes pueden explorar distintas formas de expresión artística. La actividad física también ocupa un lugar importante, con propuestas como kinesiología y yoga adaptada. La música se convierte en otro espacio de encuentro. Por su parte, las actividades de estimulación cognitiva buscan mantener activa la memoria, la atención y otras funciones mentales. Se destaca la importancia de elementos como "Coco", que es "compañía, diversión, es estímulo", revelando una manera de entender el bienestar donde lo emocional ocupa un lugar central.
- Gimnasia suave y movimiento (kinesiología, educación física, yoga adaptada)
- Talleres de estimulación cognitiva (memoria, atención)
- Taller literario, psicología, terapia ocupacional
- Talleres de arte y expresión creativa
- Música y juegos
- Huerta (en verano)
- Espacios de diálogo y convivencia

Cuidado de la Salud y Alimentación
El cuidado de la salud es uno de los pilares fundamentales del trabajo en Los Alerces. El equipo médico supervisa el estado de salud de cada residente y realiza controles periódicos que permiten un seguimiento personalizado. La alimentación también ocupa un lugar central en el bienestar de los residentes, con alguna entrada más fresca en los menús. Además, se realizan controles de salud y seguimiento de tratamientos, siempre con una mirada integral.
El Espíritu de la "Familia Alerces"
El proyecto ha crecido hasta contar con más de 90 personas trabajando. Cristian Mendizabal destaca que hubo un momento en el que tomó dimensión de lo que eran; no en sentido figurado, sino real, al contar cuántos eran. Ahí entendió que Los Alerces ya no era solo un proyecto, ni siquiera solo una empresa familiar, sino la "Familia Alerces". Esta "familia" es un equipo que "todos los días sostiene esto", un grupo de personas que "se desviven por el trabajo, viven para esto, y lo hacen con amor y con orgullo". Cristian siempre dice que hoy tiene una segunda familia, comparte un montón de cosas con ellos, están en momentos importantes de su vida, como cumpleaños, eventos, incluso su casamiento. Salen a cenar y festejan juntos, lo que demuestra el fuerte vínculo humano que se ha generado.