Hábitos Nocivos y Fomento del Bienestar en el Adulto Mayor

Ante el rápido aumento en el número de personas mayores de 60 años en el país y a nivel global, el enfoque en el bienestar y la prevención de hábitos nocivos se vuelve crucial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. Para 2050, esta cifra casi se duplicará a 2100 millones, superando a la población menor de 18 años a finales de la década de 2060. Los adultos mayores contribuyen significativamente a la sociedad como miembros de la familia y la comunidad, y muchos continúan siendo voluntarios o trabajando.

Foto temática de un grupo de adultos mayores activos y sonrientes al aire libre

Impacto de los Hábitos Nocivos en la Salud Geriátrica

La prevalencia de la multimorbilidad, definida como la presencia simultánea de dos o más enfermedades crónicas o discapacidades, aumenta con la edad. Esto subraya la necesidad de corregir hábitos y estilos de vida en la población geriátrica para lograr una vejez activa y satisfactoria. Los hábitos tóxicos son uno de los principales factores que convierten a las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) en una importante causa de morbilidad y mortalidad, presentando uno de los mayores desafíos para los sistemas sanitarios a nivel mundial.

Hallazgos de Estudios Relevantes

Un estudio realizado en la provincia de El Oro, Ecuador, entre 2019 y 2020, que analizó a adultos mayores de 65 años con multimorbilidad, encontró que el promedio de enfermedades fue de 2,9 por persona, con un 22,1% presentando más de cuatro afecciones. La hipertensión arterial prevaleció. Si bien la mayoría de los participantes no refirieron consumo de alimentos nocivos o hábitos tóxicos como fumar, sí presentaron poca práctica deportiva y actividades recreativas.

En Cuba, un estudio descriptivo en el municipio Arroyo Naranjo entre 2018 y 2019, que incluyó a 365 pacientes geriátricos con ECNT, mostró que las mujeres predominaron en la muestra, lo que se atribuye a una mayor esperanza de vida femenina y una mayor asistencia a consultas médicas. La hipertensión arterial también fue la enfermedad crónica más prevalente en este grupo etario, seguida por la diabetes mellitus y la artrosis. Otras afecciones frecuentes incluyen la enfermedad coronaria, glaucoma y cataratas. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) fue mayor en hombres, asociada a un elevado consumo de tabaco. Se observó que la presencia de hábitos como el consumo de café, bebidas alcohólicas y tabaco disminuye al aumentar la edad en esta población.

En contraste, el estudio "Chile Saludable", realizado por Fundación Chile y GfK Adimark, reveló que la tercera edad se ha mantenido al margen de algunos hábitos dañinos de la sociedad moderna. Solo un 4% de los adultos mayores consume comida chatarra con regularidad, frente al 47% de los chilenos en general. Sin embargo, el mismo estudio indica que solo el 19% de los adultos mayores realiza actividad física con regularidad, y la Encuesta Nacional de Salud reporta un preocupante 33% de obesidad en este segmento. Los adultos mayores tienen un concepto más tradicional de los alimentos, con hábitos más internalizados como el consumo de frutas, verduras y legumbres, pero la falta de actividad física es un desafío importante.

Infografía o esquema visual que muestre la prevalencia de multimorbilidad y ECNT en adultos mayores por edad/género

Hábitos Clave a Evitar para una Longevidad Saludable

De acuerdo con el National Institute on Aging, si bien hay factores genéticos inmodificables, existen conductas que pueden evitarse para envejecer con mayor calidad de vida. A continuación, se presentan siete hábitos que deberían dejarse atrás para lograr una longevidad saludable, junto con otras recomendaciones para fortalecer el bienestar integral.

1. Evitar el Sedentarismo

Hacer ejercicio con regularidad no solo prolonga la vida, sino que también la mejora. La evidencia científica demuestra que la actividad física reduce el dolor, previene discapacidades y contribuye a mantener la autonomía en la vejez.

2. Eliminar la Comida Chatarra y Preferir Alimentos Nutritivos

Una dieta equilibrada ayuda a prevenir enfermedades y favorece funciones cognitivas saludables. Comer bien no se trata solo de mantener un peso adecuado, sino también de fortalecer el cerebro y los órganos vitales. Es fundamental evitar los alimentos llenos de azúcar y grasas.

Foto de una mesa con variedad de alimentos nutritivos y frescos

3. No Trasnochar: Priorizar el Sueño

Dormir entre siete y nueve horas diarias es fundamental para conservar la memoria, el estado de ánimo y la capacidad de reacción. El sueño insuficiente incrementa el riesgo de caídas y deterioro cognitivo.

4. Dejar de Fumar

Abandonar el tabaco a cualquier edad trae beneficios significativos: mejora la salud cardiovascular, la función pulmonar, el sentido del gusto y el rendimiento físico. También reduce el riesgo de enfermedades graves como el cáncer.

5. Dejar el Alcohol y Otras Sustancias

El envejecimiento modifica la forma en que el cuerpo procesa el alcohol. El consumo excesivo afecta todos los órganos, incluyendo el cerebro, y puede agravar enfermedades preexistentes o generar nuevas complicaciones.

6. Evitar el Aislamiento Social

La interacción social regular mejora el estado de ánimo y reduce el riesgo de depresión y ansiedad. Mantener vínculos con otras personas promueve el bienestar emocional y cognitivo.

7. Evitar el Estrés Crónico

El manejo del estrés es clave para una buena salud mental. Las personas emocionalmente estables viven, en promedio, más años y con mejor calidad de vida. El estrés crónico puede causar trastornos físicos y mentales.

Otros Hábitos Perjudiciales para el Bienestar Integral

Para reforzar el bienestar, también es importante evitar otras prácticas que, aunque menos evidentes, pueden mermar la calidad de vida:

  • Depender de la opinión de los demás: La búsqueda constante de validación externa deteriora la autoestima y puede generar ansiedad emocional.
  • Autocrítica excesiva: Una autoexigencia desmedida impide el crecimiento personal y daña la confianza en uno mismo.
  • Escuchar mensajes negativos o rodearse de personas tóxicas: Las críticas constantes y la negatividad influyen de manera directa en el bienestar emocional y pueden afectar la estabilidad mental en la vejez.
Foto de personas de diferentes generaciones interactuando alegremente

Nutrición y Envejecimiento Saludable

Con el aumento de la expectativa de vida, las personas mayores de 60 años deben adoptar hábitos nutricionales específicos para cuidar su salud. Una alimentación sana y equilibrada es fundamental en la rutina diaria, pero de poco sirve si se mantienen hábitos alimentarios nocivos "invisibles":

  • Poco consumo de proteína: Consumir más proteína ayuda a mantener la masa y fuerza muscular, la salud ósea, y es clave para el control de peso. Los adultos mayores tienen más riesgo de perder masa muscular, y no ingerir suficientes proteínas podría acelerar este proceso. Se sugiere incorporar alimentos como huevos, salmón, carne de ternera o de pollo (a la plancha).
  • No beber suficiente agua: A medida que se envejece, la sensación de sed tiende a disminuir, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Es conveniente ingerir entre dos y tres litros de agua diarios (unos ocho o nueve vasos).
  • Comer fuera de hora: Este hábito puede trastocar los ritmos de sueño y aumentar el insomnio, impidiendo la regeneración del cuerpo y la mente. Comer a deshoras en exceso se asocia con aumentos repentinos de peso, mayores fluctuaciones de azúcar en sangre y un incremento en la probabilidad de sufrir diabetes.
  • No obtener suficiente fibra: La fibra es fundamental para nutrir las bacterias beneficiosas del intestino, mejorar la absorción de nutrientes, reducir la inflamación y favorecer un mejor estado de ánimo.

Lecciones de Longevidad: El Caso de las Zonas Azules

La búsqueda de una vida larga y saludable ha llevado a científicos como Dan Buettner a estudiar las "Zonas Azules", regiones del mundo con altos índices de longevidad, como Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia) y Nicoya (Costa Rica). Tras más de 20 años de investigación, Buettner identificó patrones comunes, especialmente en la alimentación, que favorecen una vejez plena.

Uno de los hallazgos más destacados es la presencia consistente de frijoles en la dieta de las personas centenarias. Este alimento, económico y de fácil acceso, ofrece una combinación beneficiosa de proteínas vegetales, fibra y carbohidratos de absorción lenta, elementos clave para mantener la salud metabólica y digestiva. Según Buettner, los frijoles no solo aportan nutrientes esenciales, sino que también reemplazan fuentes de proteína menos saludables, como las carnes procesadas, asociadas con enfermedades crónicas.

Foto de un plato de frijoles o legumbres, destacando una alimentación sana

Factores de Riesgo y Salud Mental en la Vejez

Aunque la mayoría de los adultos mayores gozan de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Aproximadamente el 14% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, y estas afecciones representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad en este grupo. Las más frecuentes son la depresión y la ansiedad, y a escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más.

En edades avanzadas, la salud mental viene determinada por el entorno físico y social, así como por los efectos acumulativos de experiencias vividas y factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos sufren discriminación por motivos de edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente su salud mental. El aislamiento social y la soledad, que afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. También lo son los malos tratos, que incluyen cualquier tipo de abuso físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención; uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores.

Personas mayores: ¿Cómo proteger su salud mental? | Sana Mente

Promoción y Prevención para un Envejecimiento Activo

Las estrategias de promoción y prevención en salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo actividades importantes, a pesar de la pérdida de facultades. Entre las principales estrategias se incluyen:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
  • Apoyo a comportamientos saludables: dieta equilibrada, actividad física, abstención del tabaco y disminución del consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables (personas solas, en zonas remotas o con afecciones crónicas).

Para los adultos mayores, la conexión social es fundamental para reducir factores de riesgo como el aislamiento y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y calidad de vida, y reducir los síntomas depresivos. Ejemplos de intervenciones incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.

La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental, con intervenciones como políticas antidiscriminación, educación y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones para cuidadores, como cuidado de relevo, asesoramiento, educación y ayuda económica, que pueden ayudar a mantener una relación de cuidado saludable y prevenir el maltrato.

Tratamiento y Atención de Afecciones en Adultos Mayores

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental, neurológicas y por uso indebido de sustancias en los adultos mayores. Para ello, deben seguirse las normas para la atención integrada de personas mayores, de base comunitaria y centradas en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, así como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores. Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, para abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales.

La demencia es una preocupación importante que afecta la salud mental y requiere acceso a una atención de calidad. También es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores con intervenciones prometedoras como la notificación obligatoria, grupos de apoyo, teléfonos de asistencia, alojamientos de emergencia, programas psicológicos para maltratadores y formación de proveedores de atención de salud.

La Perspectiva de la OMS sobre la Salud Mental en la Vejez

La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental. La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración global liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y comunidades. Además, los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.

El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, incluyendo la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP ofrece consejos clínicos para trabajar con adultos mayores. Durante la pandemia de COVID-19, la OMS elaboró el conjunto de herramientas "Adaptarse a los tiempos" con carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener una buena salud mental y bienestar. Otras actividades de la OMS incluyen la elaboración de intervenciones psicológicas escalables para tratar la depresión y la ansiedad, investigación sobre intervenciones para reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato.

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