La población mundial está envejeciendo rápidamente. Se prevé que en Chile, para el año 2050, una de cada tres personas tendrá 60 años o más, una tendencia que se observa en otras regiones. Por ejemplo, en México, se registraron más de 17 millones de personas de 60 años y más en 2022. La integración y el cuidado de los adultos mayores es un desafío cada vez más relevante para la sociedad, ya que el acceso a la edad mayor origina necesidades específicas que repercuten sobre el conjunto de la comunidad. En este contexto, un desafío clave del diseño urbano y arquitectónico es promover entornos construidos que sean más amigables para la vejez.

La Importancia del Diseño y la Arquitectura en la Calidad de Vida
La adaptación de los hogares a las necesidades de una población cada vez más envejecida es una cuestión crucial, especialmente cuando la esperanza de vida va en aumento y la pirámide demográfica sigue invirtiéndose. Las condiciones de alojamiento de las personas mayores suscitan la atención de la comunidad a nivel internacional, ya que representan un factor importante vinculado con su independencia y calidad de vida.
La arquitecta Lone Sigbrand, por ejemplo, está convencida de que «a través del diseño y la arquitectura se puede conseguir que las personas mayores se sientan seguras y más a gusto consigo mismas». En la misma línea, el proyectista holandés Marc de Rooij sostiene que la arquitectura debe intervenir como un actor principal en la mejora de las condiciones de vida de la tercera edad. Una propuesta general de diseño debe buscar una mejora en la calidad de vida del adulto mayor, generando un diseño que varíe en dimensionamiento, pero no en funcionalidad, y que proponga espacios acordes al usuario utilizando criterios de diseño normado.
Enfoque en los Espacios Comunes de la Vivienda Colectiva
Históricamente, las investigaciones sobre entornos construidos y vejez han tendido a enfocarse en el espacio público barrial y en la accesibilidad de hogares y residencias de adultos mayores. Sin embargo, se ha prestado poca atención a los espacios comunes de las viviendas colectivas, los cuales pueden ser lugares importantes para las actividades cotidianas y la interacción social de las personas mayores. Conocer la estructura del hogar permite estimar necesidades de cuidado, y las condiciones de uso y tenencia de la vivienda posibilitan analizar los condicionantes del cuidado.

Brechas en los Instrumentos Normativos Actuales
En el marco de la investigación sobre el diseño de espacios comunes en la vivienda colectiva, se ha analizado en qué medida los instrumentos normativos e indicativos en Chile consideran a las personas mayores. Los resultados muestran que en los instrumentos normativos, los espacios comunes no están concebidos para funciones que vayan más allá de la mera circulación de personas. Estos son espacios que deben estar libres de obstáculos, pero sus atributos no acogen prácticas cotidianas que implican permanencia e interacción social. El análisis también evidencia que las personas mayores se encuentran ausentes en los instrumentos normativos.
El Rol de los Instrumentos Indicativos y Recomendaciones
Por el contrario, los instrumentos indicativos sí reconocen a las personas mayores y buscan resguardar sus derechos y su diversidad. Los hallazgos de diversas investigaciones indican que se requieren esfuerzos significativos para que los requerimientos de las personas mayores, que ya se han ido incorporando en los instrumentos indicativos, sean también integrados de manera efectiva en el cuerpo de instrumentos normativos. Esto aseguraría que el diseño de los espacios residenciales refleje verdaderamente las necesidades de esta población.
Comprensión de los Espacios de Vida y Participación Social
Es fundamental determinar cómo es la utilización de los espacios de vida y los factores asociados que afectan la participación social de los adultos mayores. Por ejemplo, en estudios sobre residentes en zonas rurales, se ha observado que el espacio más utilizado fuera de casa es el correspondiente a un área como terraza o patio, con una frecuencia de uso diario, y la mayoría de los usuarios no requiere apoyo para desplazarse. Sin embargo, las causas más relevantes para que los adultos mayores no utilicen otros espacios de vida se asocian a enfermedades como el dolor articular y la dificultad visual.
Por ello, la creación de centros integrales para el adulto mayor que articulen espacios de recreación pasiva busca determinar las características arquitectónicas de infraestructura destinada a este grupo etario. Esto se enfoca en mejoras en la calidad de vida de los usuarios, especialmente aquellos adultos mayores autovalentes, proponiendo espacios que consideran sus preferencias y limitaciones.
Avances Tecnológicos y Apoyos para la Autonomía
Los nuevos avances tecnológicos son capaces de mantener la autonomía y la independencia durante el envejecimiento. Estos requieren de un enfoque preventivo, sencillo y adaptado al usuario para mantener la funcionalidad del adulto mayor sin inconvenientes. Se evidencian grandes avances en iniciativas con exergames, realidad virtual (RV) y robots asistentes, con enfoques en la prevención de caídas, la mejora de la actividad física y la rehabilitación.
La tecnología, un nuevo reto para las personas adultas mayores | Patricia Kelly
Estas tecnologías se centran en:
- Plantear sugerencias de diseño adaptadas a las necesidades.
- La prevención de problemas mediante la medición de movimientos y datos fisiológicos.
- Potenciar la prevención a través de la actividad muscular y la estimulación.
Un principio clave es la adaptabilidad de las soluciones, como la importancia de que los sistemas robóticos o asistenciales se adapten a los movimientos del paciente, y no al revés. El uso de sistemas robóticos en terapias de rehabilitación ha significado un cambio importante, traduciéndose en mejoras de los tiempos de ejecución y recuperación, un incremento en la funcionalidad y una mayor motivación del paciente.
A pesar de un futuro prometedor, se deben superar ciertas limitaciones en el seguimiento de estas iniciativas, fomentar su accesibilidad y establecer la regularización de los estudios clínicos para asegurar su implementación efectiva en el diseño de espacios residenciales.