La Vocación y Legado de la Maestra Jubilada: Reflexiones de Carmen Guaita

Hoy es un día en el cual sentimientos variables se vinculan. Un día en donde las lágrimas y las risas parecen parte del mismo entramado. El maestro es lo más grande que existe, una persona a la que se le reconoce una habilidad extraordinaria en una determinada área del saber, con capacidad de enseñar y compartir sus conocimientos con otras personas.

La belleza inunda el discurso de Carmen Guaita cuando habla de educación. Las palabras de esta escritora y maestra jubilada están llenas de amor por una profesión a la que ha dedicado más de cuarenta años, en realidad, toda una vida. Carmen Guaita ha sido, durante 39 años, maestra de la enseñanza pública y actualmente está jubilada.

Retrato de Carmen Guaita, maestra jubilada y escritora

El Origen de una Vocación: ¿Por qué ser Maestra?

Carmen Guaita relata con característica alegría el inicio de su vocación: “Siendo niña me hacía muy feliz contar y transmitir lo que yo había aprendido, si le preguntas a mi hermano pequeño lo traía frito a explicaciones y ejercicios”. La inspiración llegó de su abuelo, quien era astrónomo y profesor de Matemáticas. Ella veía a su abuelo dando clase constantemente, incluso durante las comidas, ejercitando el cálculo mental con la frase: «Es bueno tener siempre la mente despierta». El día de la jubilación de su abuelo, sus alumnos le hicieron un homenaje muy grande y emocionante, lo que llevó a Carmen a reflexionar: «¿Cómo es posible que mi abuelo sea tan significativo para tanta gente?» Y comprendió que era porque era profesor.

Durante la adolescencia, Carmen Guaita identificó en sí misma las características que, según ella, comparten todos los profesionales de la enseñanza: un interés profundo por la gente, especialmente por los niños, el gusto y la felicidad de contar y transmitir lo aprendido, y un convencimiento de la importancia del respeto hacia los demás y hacia uno mismo. Aunque probó la Facultad de Educación sin tener plena certeza de su vocación, un profesor, Mariano Martín Alcázar, la ayudó a reconocer que esas características eran la prueba de que había "nacido para ser profe".

La palabra "vocación", explica Guaita, no es una llamada externa, sino una llamada que llega desde dentro y te dice: «Tú eres así y así, y más vale que lo pongas en práctica porque para eso lo tienes». Dedicar su vida entera a ser maestra le ha hecho "muy, muy feliz". Reconoce que, si no hubiera sido maestra, su camino profesional siempre habría estado ligado a las personas y a los niños, ya sea como pediatra, jurista de tribunal de menores o periodista enfocada en la infancia.

V. Completa. Reflexiones de una maestra jubilada. Carmen Guaita, escritora y maestra

La Educación: Comunicación Humana y Transmisión de la Vida

Para Carmen Guaita, la educación es, en primer lugar, la relación de comunicación humana más importante, más viva, más profunda y más prolongada en el tiempo después de la familiar. Educar es transmitir el modo de empleo de la vida y abrir las ventanas de un niño a la cultura, a todo lo grande que han hecho las generaciones que nos antecedieron.

En el proceso educativo, se les dice a los niños: «Somos eslabones de cadenas. Vamos hablando, vamos caminando, y estamos aprendiendo, y continuando, y llevando adelante un testigo que hemos recibido que es el arte, que es la cultura, que es la ciencia, que es el conocimiento. Cómo el ser humano se ha explicado la naturaleza». Esta transmisión también se refiere a los valores. Guaita subraya la importancia de que familia y escuela, aunque ambas eduquen en valores, asuman sus diferentes roles: la familia educa en los valores personales, mientras que la escuela educa en los valores sociales.

Los Valores como Herramienta para la Vida

Carmen Guaita profundiza en el concepto de valores, afirmando que "los valores somos los seres humanos". No son un "abrigo que se pone y se quita", sino la forma en que los seres humanos responden a los requerimientos y llamadas de la vida. Los valores son cualidades reales de los objetos y de las actitudes humanas. Aunque pueden parecer relativos, son relacionales: se valoran si se conocen y aprecian. Por ello, es crucial que todos los ámbitos -familia, escuela y sociedad- sean conscientes de la importancia de manejar la vida con un mapa donde los valores estén bien puestos.

La educación ha estado presente en todos los avances éticos de la humanidad, siendo la "alquimia que te ayuda a comprender que cada persona es única" y que merece respeto. Desde la ley del talión hasta la Declaración de los Derechos Humanos, la educación ha transmitido el pensamiento de filósofos, descubrimientos científicos y símbolos artísticos, impulsando el progreso. La escuela ayuda a entender de dónde venimos y siembra la semilla para reflexionar sobre el camino que queda por delante en busca de la igualdad, el respeto y la concordia.

Infografía sobre los valores esenciales en la educación

Mitos y Realidades de los Valores en la Juventud

Ante la percepción de que las nuevas generaciones tienen menos valores, Carmen Guaita rebate esta idea, citando una frase atribuida a Sócrates sobre la desobediencia juvenil, que de ser cierta, tendría 2.500 años. Afirma que los jóvenes están llenos de valores, que son "el modo de empleo de la vida". Es fundamental que aprendan a distinguir lo que les sirve para vivir de lo que les daña, ya que los valores son la herramienta para una vida en relación con los demás en una sociedad compleja.

Educar y educar en valores es lo mismo para Guaita, quien guarda "maravillosos recuerdos" de haber sido profesora de valores. El tema de la ética y la filosofía es sustancial en el aula, y la escuela no debe perder la manera socrática de "sacar de dentro lo que cada persona tenía en su interior", estimulando el pensamiento crítico y creativo.

Poesía y Belleza: Una Clase Inolvidable

En una de sus clases de valores, se abordó el tema de la belleza. La conclusión a la que llegaron los alumnos fue que la belleza iba mucho más allá de la percepción sensorial y era "algo que te detenía junto a otro ser humano". Esta definición, según Guaita, fue tan certera como la de filósofos dedicados a la estética durante milenios.

En aquella clase, utilizando un PowerPoint, se analizaron obras como la pirámide de Guiza, la Mona Lisa, Las Meninas y un cuadro cubista de Picasso, ‘Dora Maar’. Los alumnos discutieron si la pirámide era bella considerando las vidas perdidas en su construcción, y debatieron sobre la Mona Lisa y el cubismo, concluyendo sobre la belleza de lo diferente.

El momento más bello de su vida profesional ocurrió al final de esa clase. Después de hablar de artes visuales, preguntó a sus alumnos: «¿Cómo le explicaríais la belleza a una persona que no viera?» La respuesta de un alumno, Miguel, fue "que te acaricien". Carmen Guaita nunca olvidó esa respuesta, que demuestra que los niños de 12 años "sois filósofos y sois poetas de forma natural". La escuela, con sus "chronos" y la necesidad de respuestas correctas, a veces opaca el universo interior de los alumnos.

V. Completa. Reflexiones de una maestra jubilada. Carmen Guaita, escritora y maestra

Lo que los Alumnos Enseñan a la Maestra

Carmen Guaita confiesa que lo que sus alumnos le han enseñado es "tanto, tanto, que yo necesitaría cien libros". Una de las lecciones más importantes fue el dominio del tiempo. Mientras que en la adolescencia el tiempo se vuelve "chronos", futuro y planificación, para un niño pequeño el tiempo es el dominio absoluto del presente, una inmersión total en actividades como el dibujo, recordando detalles minuciosos como los cuernecitos de una jirafa.

Hoy es un día en el cual sentimientos variables se vinculan, un día en donde las lágrimas y las risas parecen parte del mismo entramado. Este es el impacto de quienes eligen la noble profesión de educar, dejando una huella imborrable en la mente y los corazones de sus alumnos.

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